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Full text of "Guía y descripción del real sitio de San Ildefonso"

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Guía y descripción 

del real sitio de San Ildefonso 



Rafael Breñosa y Tejada 



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BREÑOSA y CASTELLARNAU 



GUIA 



DELRIALSmOOE 



SAN ILDEFONSO 



(ILUSTRADA POR RIUDAVETS) 




MADRID 

TIP- J^ LOS SUCESORES DE RIVADENEYRA 

XÍ(.PR&S01tB» DE LA HEAL CASA 

Pascó de San Vicente , 20 r 

; - -V ^. 1884 



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GUIA 

Y DESCRIPCIÓN DEL REAL SITIO 

DE 

SAN ILDEFONSO 



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GUIA Y DESCRIPCIÓN 



DEL . 



eLSIlJÍESIlNILDmO 

// "^ / '«^ roR 



D. RAFAEL BREÑOSA 



D. JOAQUÍN M/ DE CASTELLARNAU 

ingenieros de Montes de la Real casa 




MADRID 

TIP. DE LOS SUCESORES DE RIVADENEYRA 
IMPRESORES DE LA REAL CASA 

Paseo de San Vicente , 20 



1884 



M 



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ES PROPIEDAD 



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.g^)gS^^)( r^ rt a--tf*a--.xa3— faa--tqa,-.tf>a. 




PRÓLOGO 




^ENTiDA la necesidad de una nueva 
Jguía del Real Sitio de San Ilde- 
fonso que, acomodándose á su es- 
tado actual, sirva de ilustración para las 
muchas personas que todos los años vi- 
sitan las maravillas contenidas dentro de 
su delicioso recinto, nos hemos decidido 
á emprender y llevar á cabo este trabajo, 
más bien alentados por indicaciones su- 
periores, que confiados en nuestras pro- 
pias fuerzas, muy inferiores á tamaña 
empresa. 



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En el libro que hoy ofrecemos al pú- 
blico hemos procurado adoptar un len- 
guaje sencillo y claro , huyendo de em- 
plear términos técnicos y profesionales, 
y sin hacer vano alarde de galas litera- 
rias ; pues intentamos suplir la belleza y 
corrección del estilo con el método en 
la exposición y la exactitud en las des- 
cripciones. Á falta de grandes dotes por 
nuestra parte , no hemos perdonado tra- 
bajo ni diligencia para que la obra resul- 
te lo menos imperfecta que sea posible. 
Con este fin levantamos los planos del 
Real Palacio y Colegiata, y los del Real 
Parque y la Población, tal como se 
hallan trazados actualmente. El de los 
alrededores de San Ildefonso , cuya uti- 
lidad se ha demostrado en estos últimos 
años , es resultado de los datos recogidos 
por la Comisión de Ordenación de los 
Montes de Valsain, y de otros nuevos 
adquiridos respecto á los contornos de 
este Real Sitio por el Norte. Respecto á 
la descripción del Pinar y Matas , hemos 
procurado llenar el vacío que en este 



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punto se nota en las antiguas guías, ha- 
ciendo una reseña natural, administrativa 
y técnica de estas fincas, y agregando la 
enumeración de las principales excursio- 
nes que pueden emprenderse á sus pun- 
tos más pintorescos. 

Á las noticias que son fruto de nues- 
tros propios trabajos, hemos añadido las 
que convenian á nuestro propósito, en- 
tresacadas de las obras siguientes : 

La Mithologie dans Vart anden et 
moderne^ por Rene Ménard. 

Historia civil de España^ por Fr. Ni- 
colás de Jesús Belando, 1732. 

Viaje de España^ por D. Antonio 
Poñz, secretario de S. M., 1787. 

Guías y descripciones del Real Sitio 
de San Ildefonso^ por Sedeño, Fagoaga 
y Muñico, y Sedeño y Somorrostro. 

En el archivo de la Administración 
Patrimonial de este Real Sitio se han 
encontrado curiosos y útiles datos res- 
pecto á la fundación del mismo ; y los 
extractados de los documentos que exis- 
ten en el del Real Palacio de Madrid, 



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VIII 

recogidos con inteligente diligencia por 
el caballerizo Sr. Pineda, nos han pres- 
tado notables servicios para redactar y 
completar la parte histórica. 

El Administrador del Real Sitio, señor 
Conde de Villanueva, ha cooperado efi- 
cazmente á nuestra tarea , prestándonos 
toda clase de facilidades y medios, así 
como sus empleados subalternos, -mere- 
ciendo especial mención, entre ellos, los 
encargados de la conservación del Real 
Palacio, sobre todo el Sr. Raña, que 
siempre nos acompañó é ilustró con sus 
noticias en las visitas que hicimos al 
regio edificio. 

Debemos hacer constar, por último, 
que los datos relativos á la historia de la 
Colegiata han sido entresacados de los^ 
documentos que galantemente nos su- 
ministró el dignísimo abad de la mis- 
ma, Sr. D. Calixto de Andrés y Tomé. 

A todas las anteriores personas, y á 
cuantas han facilitado en tan gran medi- 
da nuestra tarea, damos aquí uñ público 
y cordial testimonio de gratitud, así 



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como al dibujante Sr. Riudavets, que en 
la ilustración de la obra ha demostrado, 
una vez más, su buen gusto y relevantes 
dotes artísticas. 

En elogio de la parte tipográfica, no 
diremos más sino que ha sido ejecutada 
por el acreditado establecimiento de los 
Sucesores de Rivadeneyra. 

Joaquín M/ de Castellarnau. 
Rafael Breñosa. 




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I 

""^ de igual nombre, durante ciertas tem- 

poradas del verano, para entregarse á aquel hi- 
giénico y honesto ejercicio, libre el ánimo de los 



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— 12 — 

cuidados y preocupaciones que lleva consigo la 
gobernación de los Estados. En 1450 el rey don 
Enrique IV, que se hallaba con ese objeto en el 
Palacio del Bosque^ que así se denominaba en 
aquellos tiempos, hizo construir una casa y ermi- 
ta, dedicada al glorioso arzobispo San Ildefonso, 
en un pintoresco sitio denominado Casar del Po- 
llo (i), propiedad del llamado Pedro el Santo ^ á 
quien indemnizó pagándole 500 maravedises anua- 
les. En el reinado de los católicos reyes D.' Isa- 
bel y D. Fernando, encontrándose éstos en Medi- 
na del Campo, expidieron, con fecha 28 de Julio 
de 1477, un albalá haciendo donación de la casa 
real de San Ildefonso, citada anteriormente, á la 
comunidad de Jerónimos del Parral, monasterio 
que se encuentra á orillas del rio Eresmá , en Se- 
govia. En virtud de esta generosa cesión, tomó 
de ella posesión Fr. Pedro de Mesa , prior de la 
Comunidad, el 10 de Setiembre de igual año. 
Respecto. á la ermita, debió agregarse, una vez 
construida, á los bienes del obispado de Segovia, 
puesto que en 23 de Abril de 1478, D. Juan Arias 
de Avila, que ocupaba dicha silla, hizo renuncia 
formal de ella, de sus casas, solares, tierras, pra- 
dos , pastos y montes en favor de la misma comu- 
nidad de Jerónimos, confirmándola Su Santidad 
el papa Sixto IV en Agosto de 148 1. La finca do- 



(1) Suponen unos que la resolución del Rey de eri^r esta ermita reco- 
noció por causa su gran devoción al santo ; pero otros la atribuyen á ha- 
berse librado en aquel sitio del gnve peligro que corrió su vida comba- 
tiendo con una fiera , á la que dio muerte. 



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— 13 — 

nada por los Reyes Católicos se componía de dos 
casas viejas con su corral, un huerto, seis obradas 
de tierra, más otras diez que constituían un trozo 
de terreno denominado Nava la Loba^ una poza 
para macerar lino, y otras seis obradas, llamadas 
el Casar del Pollo, Posteriormente edificóse una 
casa-hospedería de construcción sólida y gusto se- 
vero, cuyo claustro aun se conserva intacto en 
el centro del Real Palacio, y donde los monjes 
Jerónimos solían pasar la estación cálida, entre- 
gados á la contemplación de las bellezas de la na- 
turaleza y á la meditación de las cosas santas. Es- 
ta granja de recreo del monasterio del Parral fué 
el primitivo origen de este pueblo y á ella debe 
su nombre. 

Trascurrieron doscientos cuarenta y dos años 
desde la donación de los Reyes Católicos y ocu- 
paba el trono de España , después de una sangrien- 
ta guerra de sucesión , el primer representante de 
la dinastía borbónica, Felipe V el Animoso^ cuan- 
do hallándose en el Palacio de Valsain, y recor- 
riendo un día las pintorescas vertientes de la sier- 
ra, cubiertas de seculares pinos, llegó al lugar 
donde situada se hallaba la pequeña ermita de San 
Ildefonso. El Rey registró este paraje , y fué tan 
de su agrado, que desde luego quiso detenerse en 
él, y por este motivo, brevemente hubo de for- 
marse con tablas alguna habitación donde alber- 
garse, supliendo las toscas maderas á los primores 
de la arquitectura. Después se aficionó de tal modo 
á este sitio, que determinó levantar en él un pala- 



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— 14 — 

ció, para cuyo objeto compró á la Comunidad del 
Parral la granja y ermita que allí poseían con to- 
dos los edificios y terrenos anejos. Componíase la 
finca de la casa-hospedería, tres ranchos grandes, 
dos huertas y un prado llamado Robledo^ con 
muchos árboles frutales, nogales y álamos gran- 
des ; la ermita y un gran prado en el que había 
muchos álamos y fresnos ; el de Navalcahallo ^ con 
uñ pedazo de monte de roble , y otro denominado 
del Pozo, La escritura de venta fué otorgada en 
23 de Marzo de 1720 por Fr. Andrés de Santa 
María, en nombre del prior y monjes del Parral, 
dándoles Su Majestad en permuta i.ooo ducados 
de renta anual y 100 fanegas de sal de las fábricas 
de Atienza. Este censo fué reducido después á 
metálico y redimido, en 16 de' Febrero de 1843, 
mediante el pago de 1. 132. 000 rs. en papel del 
Estado. 

Felipe V, que ya en aquella época debia acari- 
ciar en su mente la idea de la abdicación , traba- 
jado su ánimo por las contrariedades y disgustos 
que le ocasion^an tantas y tan continuadas guer- 
ras como se vio obligado á sostener y las graves 
enfermedades que años atrás habia padecido , mi- 
raba ya con tedio el falso brille del poder y de las 
grandezas mundanas; deseaba la quietud y el re- 
poso de la soledad y quería buscar en los consue- 
los de la religión la tranquilidad que apetecía su 
abatido espíritu y que no podia encontrar en las 
agitadas regiones del poder. Estas causas y^ su pa- 
sión á la magnificencia le inspiraron la idea d^ 



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— 15 — 

crear otro Versálles en el declive de estos escar- 
pados montes , edificando un palacio con su capi- 
lla, adornado de bellísimos jardines que hicieran 
más grata aquella mansión , que habia de serlo á 
la vez de retiro y de deleite. Pero en verdad que 
no parecia concertarse aquel desprendimiento de 
las cosas y grandezas humanas , aquel amor al re- 
tiro, aquella austeridad religiosa con el proyecto 
de construirse una rica vivienda exornada con 
todo lo que la naturaleza, el arte y el más refina- 
do gusto pudieran ofrecer de más halagüeño á los 
sentidos. Buscábase al ermitaño entre rocas y gru- 
tas y se encontraba al príncipe entre templetes y 
flores. Parecia haber querido construir otro Esco- 
rial é hizo un Versálles. Pensó imitar la vida ce- 
nobítica de Felipe II, y demostró que habia sido 
educado en la fastuosa corte de Luis XIV. 

Para realizar sus grandiosos proyectos, dignos 
del que llevaba el dictado de Animoso j era insufi- 
ciente el terreno que compró á la comunidad del 
Parral, por cuyo motivo adquirió, en 27 de Se- 
tiembre de 1723 , después de comenzadas las obras 
de los jardines , un trozo de terreno de los montes 
de Valsain, de 201 obradas de cabida, pertene- 
ciente á la Comunidad de la ciudad de Segovia y 
su noble Junta de Linajes , cuyas corporaciones le 
hicieron graciosa donación de otro de 7 obradas 
para el gran depósito de aguas que habría de sur- 
tir á las monumentales fuentes. El precio de ven- 
ta del primer trozo fué 80.400 reales vellón , y al 
satisfacerle abonó también Su Majestad 221,928 



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— i6 — 

reales que importaron, según tasación , los 55.482 
pinos que se emplearon en la construcción del 
palacio, colegiata y demás edificios, y 50.000 por 
la corta de leda en La Sauca y perjuicios ocasio- 
nados en las otras matas de roble. £1 depósito de 
aguas quedaba fuera del terreno adquirido por el 
Rey, y comprendiendo los inconvenientes que 
esto podria acarrear, trató con la comunidad de 
Segovia de la cesión de todo el terreno que le cir- 
cundaba, con lo que se conseguia ademas ensan- 
char considerablemente el Real Parque por la 
parte del Oriente y regularizar la línea de su pe- 
rímetro. La venta se efectuó el año 1735, ocupán- 
dose 186 obradas por la parte del Mar, que es el 
terreno que actualmente constituye el Bosque, y 
otras 6 más en la línea del Mediodía, mirando al 
camino de Valsain. Tuvo que satisfacer el Real 
erario 76.800 rs. por estas 192 obradas de terreno. 
El plano del palacio que habría de edificarse se 
encargó á D. Teodoro Ardemans, maestro mayor 
del Real palacio y villa de Madrid, habiéndole 
el Rey significado su deseo de que no se derribara 
nada de la antigua casa-hospedería de los frailes. 
Hecho el plano , y aprobado por S. M. , después 
de algunos trabajos preliminares de explanación 
y nivelación del terreno, se dio principio á las 
obras el dia i.° de Abril de 1721 (i), encomen- 



(i) No están conformes en la fecha de inauguración de las obras de 
palacio los diversos autores que se han ocupado de la descripción de este 
Real Sitio. Don Antonio Ponz, secretario d^l rey Carlos III, en su Viaje 
de España dice que fué el 1719. En la obra de los Sres. Fagoaga y Mú- 



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— 17 — 

dándose su ejecución al aparejador D. Juan Ro- 
mán. Al mismo tiempo principiaron también las 
obras para el trazado de los jardines , bajo la di- 
rección de D. Renato Carlier y de D. Esteban 
Boutelou, notable escultor el primero y hábil 
jardinero el segundo. 

Todos estos trabajos se emprendieron con gran- 
des alientos y se prosiguieron con extraordinaria 
actividad, sobre todo durante el año 1723, en 
que el mucho concurso de operarios, por una 
parte , y el estímulo provocado por la presencia 
de los Reyes, que venian todos los dias desde 
Valsain á examinar las obras, fueron causa de 
poderse terminar antes de su espiración la parte 
de palacio añadida á la antigua casa-hospedería, 
y la capilla. 

Bendijese el palacio el 27 de Julio de 1723, y 
la capilla se consagró el 22 de Diciembre del 
mismo año por el eminentísimo cardenal Borja , 
patriarca de las Indias. 

Los trabajos de los jardines y fuentes seguian 
también con gran prisa, en particular la Cascada, 
que el Rey quería ver concluida por ser el prin- 
cipal objeto que daba frente á sus habitaciones; 
pero no pudieron terminarse tan pronto, porque 



flico se lee que la primera piedra de los cimientos se colocó el i ° de Oc- 
tubre de 1720. Belando , en la Historia civil de España , cila la fecha de 
Marzo de 1721 ; Sedeflo y Somorrostro, la de Octubre de 1720. 

Documentos auténticos encontrados en el archivo de esta Administra- 
ción patrimonial , nos permiten asegurar que la fecha que hemos apun- 
ladp es la ex£^:ta, 



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— is- 
la magnitud de tan grandiosa empresa exigia 
mucho tiempo. Veinte años de labor no inter- 
rumpida fueron precisos para convertir las escar- 
padas vertientes y los profundos barrancos del 
terreno en los magníficos jardines y parterres 
que hoy se ofrecen á la admiración de propios y 
extraños. 

La abdicación hecha por D. Felipe V en favor 
de su hijo primogénito D. Luis, que tan diversos 
juicios ha sugerido á los historiadores, no fué 
obstáculo para la activa prosecución de estas 
obras, y el Rey tuvo la previsión de consignar, 
en el decreto que expidió con este objeto el dia 
I o de Enero de 1724, que se reservaba para sí y 
para la Reina el Sitio y palacio de San Ildefonso, 
seiscientos mil ducados para su mantenimiento y 
,«/o que necesitase para construir los jardines que 
comenzados tenia,'í> 

Los monarcas fundadores habitaron constante- 
mente en el Real sitio de San Ildefonso, en cuyo 
nombre habian trocado el que antes llevaba de 
La Granja, desde que se consagró la capilla de 
palacio hasta el 31 de Agosto de 1724, en que, 
por la prematura muerte del rey D. Luis I, vol- 
vieron á ocupar el trono de España. 

Pero el Real Sitio de San Ildefonso, con todos 
los terrenos que actualmente forman parte de él, 
no se constituyó definitivamente hasta el reinado 
del gran Carlos III , en cuya época , 4 de Octubre 
de 1 76 1, compró el Rey á la ciudad de Segovia, 
su noble Junta de Linajes de Caballeros hijog-. 



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— 19 — 

dalgo, el común de dicha ciudad y la Universidad 
de la Tierra y Sexmos , los pinares de Valsain y 
Riofrio, con sus matas robledales, y la de Pirón, 
en término de Sotosalbos, redimiendo posterior- 
mente, desde 1762 al 66, todos los censos que 
gravaban sobre estas fincas. Más tarde, en 2 de 
Julio de 1768, fué vendida á S. M., por D. Pedro 
Contreras y Guillamas, la dehesa de Aldeanueva, 
contigua álos bosques de Valsain, con su casa- 
esquileo, lonjas, encerraderos, pastos y abreva- 
deros , que estaba afecta á un vínculo y mayoraz- 
go fundado en Valladolid, en 1526, por D. Juan 
de Contreras y D.* Isabel de Cáceres. Dicha finca 
fué vendida recientemente , y en la actualidad no. 
pertenece á la Corona. 

SITUACIÓN 

Toda la población de San Ildefonso, con sus 
celebrados jardines, se halla encerrada dentro de 
un gran rectángulo cercado de muro. La orienta- 
ción de éste es con. su dimensión máxima de 
E. S. E. á O. N. O. , coincidiendo próximamente 
una de las diagonales con la meridiana astronó- 
mica. Ocupa la cumbre y parte de ambas ver- 
tientes de una pequeña loma que sirve de línea 
divisoria de aguas á los rios Valsain y Cambrones, 
de cuya reunión nace el Eresma. Esta línea tiene 
su origen en Poyo- Judío, pasa por el ángulo 
priental del Real Parque y por el gran depósito 



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20 



de aguas denominado El Mar, y siguiendo la 
calle de la Medianería, atraviesa el Palacio por su 
centro y continúa por la plaza de Palacio, puerta 
de Segovia y casa de la Mata. Como la citada 
calle de la Medianería divide á los jardines en 
dos mitades, según veremos más adelante, resul- 
ta que una parte de las aguas de éstos afluye al 
rio Cambrones, y la otra al Valsain, lo cual su- 
cede también en la población. 

El horizonte de San Ildefonso se halla limita- 
do por todos los puntos cardinales, excepto por 
el Ó., hacia Segovia, en cuya dirección se domi- 
na una gran extensión de terreno de la parte baja 
de la provincia, y aun algo de la de Valladolid 
en el último término. Por el E. ciérrale la cordi- 
llera principal Carpeto- Vetónica , en cuya falda 
occidental se asienta este Real Sitio; y al N., una 
estribación de la misma cordillera, que termina 
en el elevado cerro de Torre-Inhiesta ó la Atala- 
ya, nombre que se deriva de una que se supone 
haber existido en su cúspide durante la domina- 
ción morisca. Al S. se extiende el pintoresco y 
umbroso valle del Valsaia, cubierto de añosos 
pinos y verdes matas de roble. 

La altitud absoluta de San Ildefonso ó la dife- 
rencia de nivel entre este punto y la superficie 
de los mares es tan considerable, que, según una 
nivelación de precisión hecha por el Instituto 
Geográfico, á la repisa de la ventana baja central 
de la Colegiata corresponde la cota de 1. 191"», 34. 
Esta altitud crece conforme se camina hacia el 



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— 21 — 

Oriente por los jardines, porque éstos se hallan 
en declive , y disminuye marchando en dirección 
del Occidente por la línea ó loma divisoria de 
aguas, y también descendiendo por sus dos ver- 
tientes. El punto más bajo de la población es la 
puerta del Horno. 

Sobre la alta planicie en que se halla situada 
Segovia , y que forma parte de la meseta central 
de la Península, álzase todavía La Granja 193 
metros; y para formarse verdadera idea de cuan 
grande es su elevación, bastará decir que supera 
á la de diez y seis montañas más principales de 
Europa, dos de Asia, cinco de África, tres de 
América y siete de Polinesia, Australia é islas 
del Pacífico. De las estaciones de verano situadas 
al pié de los Pirineos en ambas vertientes, sola- 
mente tres tienen más altitud que San Ildefonso, 
que son: Panticosa (1.6 16 metros). Las Escalas 
(1.350 metros) y Baréges (1.236 metros); Las 
Caldas (1.070 metros) casi le iguala en este con- 
cepto; y están más bajas, Cauterets (992 metros), 
San Vicente de Urgel (829 metros), La Preste 
(781 metros), Saint Sauveur (728 metros), Aguas 
Buenas (726 metros), Ax (710 metros). Aguas 
Calientes (680 metros), Bagnéres de Luchon 
(629 metros), Bagnéres de Bigorre (579 metros), 
Amélie-les-Bains (276 metros) y otras menos co- 
nocidas. Para comprender la influencia que las 
grandes altitudes ejercen en la fisiología del hom- 
bre basta considerar el decrecimiento de presión 
que el cuerpo humano experimenta por efecto 



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— 22 — 

del menor peso de la atmósfera en ellas. Al borde 
del mar la presión antedicha es de 18.068 kilo- 
gramos , y como por cada 1 1 metros de elevación 
sobre ese nivel disminuye 13^^,6, la que en San 
Ildefonso sufre el cuerpo humano es de 16.600. 
kilogramos. 
Las coordenadas geográñcas son las siguientes: 

Latitud 40° 53'44" Norte. 

j •* jÍ en arco, 0° 2i'o3" al Oeste del meridiano de Madrid. 
Longitud? h „. /, 

(en tiempo, o''i"' 24". 

Según se desprende de estos datos, los relojes de San Ilde- 
fonso han de estar un minuto y veinticuatro segundos más 
atrasados que los de Madrid. 

La posición relativa de este Real Sitio, res- 
pecto á la provincia de Segovia , de la que forma 
parte , está definida con decir que la línea peri- 
metral de su jurisdicción, por la parte de Orien- 
te , constituye un trozo del límite de aquella pro- 
vincia con la de Madrid. 

Dista 1 1 kilómetros de Segovia y 38 de Villal- 
ba, estación del ferro-carril del Norte. Con ambos 
puntos se comunica por medio de magníficas car- 
reteras. La de Segovia, de una anchura conside- 
rable , con dos paseos laterales y cuatro filas de 
corpulentos árboles hasta el puente de Segovia, 
por donde atraviesa el rio Valsain , es una de las 
mejores de España; y la de Villalba, construida 
por Villanueva , el famoso arquitecto de Carlos III, 
recorre por dentro del pinar el pintoresco valle 
del Valsain hasta la Cantina ó Venta de los Mos- 
quitos , y desde allí , por medio de siete curvas rá- 



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^ 23 — 

pidas , denominadas las Siete Revueltas , y otras 
de mayor radio y varios tramos rectos de fuerte 
pendiente, va faldeando el Cogorro de las Mara- 
villas hasta alcanzar la altura del puerto de Na- 
vacerrada (1.849 metros) , por cuyo punto atravie- 
sa la cumbre de la cordillera Carpeto-Vetónica. 

Desde Madrid, el viaje no es muy molesto : dura una hofa 
y media por ferro-carril hasta Villalba, y desde este pun- 
to se viene en cómodas diligencias en cuatro horas á lo sumo. 

Abierta al servicio público en i.° de Junio del corriente 
año, la nueva línea de Segovia á Medina del Campo, que 
mide una longitud de 92 kilómetros, el viaje á la Granja para 
todas las procedencias del Norte y Noroeste se ha facilitado 
grandemente, pues desde Medina, donde concurren las lí- 
neas de Salamanca y Portugal , de Zamora , de Asturias, Ga- 
licia y León, y del Norte de España, parten diariamente tre- 
nes en combinación con los ascendentes y descendentes de 
aquellas regiones , que hacen el recorrido hasta Segovia en 
unas tres horas y media, siendo el coste de los billetes : el 
de I.* clase, 10,70 pesetas ; el de 2.*, 8,05 pesetas, y el de 3.*^, 
4,85 pesetas. 

De la estación de Segovia partirán magníficos coches par- 
ticulares y ómnibus de familia que, á precios módicos y con- 
vencionales, harán el viaje á la Granja en una hora próxima- 
mente. 

Aun cuando desde Madrid será siempre más corto y econó- 
mico el viaje ala Granja por Villalba y Navacerrada, puede 
también hacerse en ferro-carril por Medina á Segovia con 
ligerísimo aumento de gastos, pues la Compañía del Norte 
ha establecido unas tarifas combinadas, desde Madrid á Sego- 
via , por las que el coste del viaje es casi el mismo que por 
las diligencias, y si bien se tarda algún más tiempo, se hace 
con mayor comodidad y con la ventaja de tener seguridad de 
poder siempre emprender el viaje y de no estar sujeto á un 
dia fijo, para el que, y con gran anticipación, se han to- 
mado los billetes de la diligencia. 



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-24- 
CLIMA 

De los múltiples factores que determinan el cli- 
ma de una comarca, el más importante es la tem- 
peratura, y á ella se atiende principalmente cuan- 
do en el lenguaje vulgar se califican los climas de 
benignos ó rigorosos , moderados ó excesivos , bue • 
nos ó malos. 

Teniendo en cuenta la gran altitud de San Ilde- 
fonso, su proximidad á elevadas montañas, cu- 
biertas de nieve la mayor parte del año , su posi- 
ción en la meseta central de la Península, puede 
inducirse, ápriori^ que el clima será puramente 
continental , fresco en verano , crudo y desigual 
en invierno, y que las oscilaciones de la tempera- 
tura dentro del año, y aun del período cortísimo de 
un dia, alcanzarán una cifra considerable por ha- 
llarse muy alejado de grandes masas de agua que 
puedan ejercer una influencia moderadora en las 
temperaturas extremas. 

Los datos adquiridos en el Observatorio meteo- 
rológico que creó la « Comisión de ordenación de 
los montes de Valsain», y que funcionó durante 
algún tiempo en la Faisanera , así como las obser- 
vaciones que desde 1877 se practican diariamente 
en el Establecimiento de Piscicultura, sobre todo 
en lo que atañe á la temperatura , nos permiten 
definir con bastante exactitud el clima de esta lo- 
calidad , dando cuenta detallada de la marcha que 
siguen los diferentes meteoros que en él influyen. 

La temperatura media del año es 10^,7, pero 



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— i5 — 

no basta este dato para formar idea del clima, 
porque variarán los fenómenos térmicos en dos 
localidades de igual temperatura media si en am- 
bas difieren notablemente los extremos de tempe- 
ratura dentro del año: en una, la oscilación anua 
podrá ser muy grande, y á un calor abrasador en 
el verano sucederá un frió insoportable en el in- 
vierno; mientras que en la otra, quizás la tempe- 
ratura se aparte poquísimo de la media, dando á 
su clima un carácter de benignidad y dulzura, que 
contrastará notablemente con la aspereza del de la 
primera. De aquí se deduce que á la temperatura 
media hay que agregar otros datos no menos im- 
portantes, cuales son las temperaturas medias es- 
tacionales, y aun las máximas y mínimas absolu- 
tas de cada estación y del año. 

De primaveral podría calificarse la temperatura 
de San Ildefonso, si en todos los dias del año fue- 
ra aquella aproximada á la media anual de 10,7; 
pero no sucede así. Los dias en que es inferior á 
esta cifra son ciento ochenta y seis en el año, y 
en ciento setenta y nueve la supera, de manera 
que puede decirse que aquí son de casi igual du- 
ración los períodos de enfriamiento y caldeamien- 
to. El año puede descomponerse del modo si- 
guiente: 
177 dias de temperatura media inferior á I0^ 
143 » » » entre io<>y 20^ 

40 » » » superior á 20®. 

lo que equivale á : 
Seis meses de invierno. 



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— 2^ — 

. Cuatro y medio de primavera y otoño. 

Uno y medio de verano. 

En Madrid el invierno solo es de cuatro y me- 
dio meses, otro tanto duran la primavera y el 
otoño sumados , y el verano es de doble duración 
que en San Ildefonso. 

El mes más cálido es Agosto , cuya temperatu- 
ra media, á la sombra, suele ser 20^,6, y el más 
frío, Diciembre, de temperatura media igual á 
2°,7, resultando una oscilación dé I7°,9. Pero si 
en lugar de comparar las medias extremas lo ha- 
cemos con las absolutas, entonces la oscilación 
anual es enorme, pues alcanza á la cifra de 47°,8, 
que nos da una verdadera idea de la extremada 
desigualdad y áspera rudeza de este clima. 

Si á la variabilidad de la temperatura en el 
trascurso del año se agrega lo mudable de ésta en 
el cortísimo plazo de veinticuatro horas , compren- 
deremos la instabilidad de los fenómenos térmi- , 
eos en esta localidad. En el rigor del veranó la 
oscilación diaria suele estar comprendida entre 
10° y 20° , y aun pasa en muchos dias de ésta úl- 
tima cifra. Sucede por esta causa, que el calor se 
nota únicamente desde las once de lá mañana 
hasta las cinco de la tarde; á partir de esta hora 
decrece rápidamente, y por la noche se disfruta 
dé una temperatura deliciosa que ño pasa de"i6°; 
á veces la oscilación llega á su máximo, y enton- 
ces hasta se siente frió y es desagradable lá estan- 
cia al aire libre. 

La temperatura máxima á la sombra durante 



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— 27 — 

los meses de Julio y Agosto, oscila al rededor de 
29",7; no pasa de 35^,8 ni desciende por bajo de 
2o°,2. El resultado medio de la temperatura del 
estío es 27°, inferior en 4^,9 al de Madrid; pero 
no es únicamente esta diferencia la que determina 
la ventaja en favor de San Ildefonso. Su benig- 
na y apacible temperatura en la estación cálida se 
explica porque la temperatura media de los dias 
de verano es 4*^,1 menor que en Madrid; y por 
otro concepto, no menos importante, se diferencian 
también los dos climas que comparamos , por el 
^número de dias en que la temperatura media está 
comprendida entre 20*» y 30*» , ó dias de verdadero 
calor: en Madrid hay noventa y dos de esta clase 
y aquí cuarenta y cinco, menos de la mitad. Es- 
cudriñando aún más, resulta que en esta locali- 
dad solamente se cuentan tres ó cuatro dias de ca- 
lor sofocante, comprendido entre 25° y 30°, mien- 
tras que en la coronada Villa ascienden á 17. 
Tan notables diferencias explican la venida perió- 
dica de una elegante colonia madrileña que, hu- 
yendo de aquel abrasador y caliginoso estío, busca 
grato solaz y benigno temple en el fresco y em- 
balsamado valle del Valsain. 

La temperatura mínima del aire, ó la que se 
observa un poco antes del amanecer, es de 4^,4 en 
el conjunto del año, pero sus variaciones son muy 
grandes , pues por un lado puede subir hasta 20°, 6 
en los dias más calurosos del estío , y descender 
por otro á 18° bajo cero, en los más frios del in- 
vierno (Enero de 1878). Durante el año suelen 



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— 28 — 

registrarse ciento un dias en que la temperatura 
mínima nocturna desciende por debajo de cero, 
distribuidos de la manera siguiente: 

Invierno 66 

Primavera 25 

Otoño 10 

Algún año se anotan temperaturas mínimas 
inferiores á 0° hasta en el mes de Junio. En los 
dias 6 y 12 de este mes del año 1880, el termó- 
metro de mínima marcó — o<',2 y — 1^,4, respecti- 
vamente, causando estas heladas tardías notables 
daños á la vegetación, sobre todo á los árboles 
frutales. 

De las cifras anteriores se desprende : que en el 
invierno meteorológico hiela durante el 71 por 
100 de sus dias; que la primavera cuenta más de 
la cuarta parte de sus dias de heladas, y que el 
otoño es mucho más benigno que esta última es- 
tación , puesto que sólo hiela en menos de la dé- 
cima parte de sus dias , y casi todos éstos corres- 
ponden á su último mes. 

La presión atmosfí^rica media de San Ilde- 
fonso equivale al peso de una columna mercurial 
de 663^^,94; pero puede subir el barómetro hasta 
672°»°»,47, ó descenderá 642™",3i, resultando una 
oscilación anual extrema de 30°»°»,i6. La estacio- 
nal es mayor en primavera y fin de otoño que en 
invierno y verano; sobre todo en el mes de Abril 
suele resultar una oscilación muy grande, que 
casi iguala á la de todo el año , lo que indica su 
gran variabilidad atmosférica. En el verano pet- 



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— 29 — 

manece el barómetro muy estacionario y no es 
sensible ni para la predicción de las tormentas 
eléctricas , lo que prueba que estas perturbaciones 
son puramente locales y no influyen en la masa 
general de la atmósfera. La altura barométrica 
máxima corresponde al mes de Diciembre, se no- 
ta otro máximo en Julio, pero inferior al de aquel 
mes, y la mínima se observa en Abril. 

Según la experiencia que hemos adquirido, el 
barómetro es en esta localidad un medio precioso 
para la predicción del tiempo, sobre todo en in- 
vierno , primavera y fin de otoño. Cuando des- 
ciende bruscamente á una altura inferior á 6so™«» 
pueden pronosticarse fuertes temporales de aguas 
ó vientos; pero si su altura excede de 665™™, y 
hay tendencia al alza, aunque sea lenta, promete 
ser el tiempo seco y sereno. 

La lluvia que cae en San Ildefonso durante el 
trascurso del año puede representarse por . una 
capa de agua cuya altura es de 900 '»™, que com- 
parada con la de Madrid, es más del doble. La 
meseta central de la Península es, por lo general, 
escasa de lluvias, como lo comprueban los datos 
de sus observatorios meteorológicos; y la relativa 
frecuencia de este meteoro en San Ildefonso sólo 
puede explicarse por su considerable altitud, y 
sobre todo, por la influencia que sobre él ejercen 
las grandes masas arbóreas de que esta localidad* 
se halla abundantemente rodeada. Aventaja igual- 
mente en la cantidad de lluvia á las estaciones de 
la región meridional y oriental de la Península, 



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— 30 — 

es inferior á las de la septentrional ó costa cantá- 
brica, igualando casi á las de la occidental ó lito- 
ral portugués y gallego del Atlántico. 

Los dias de lluvia en el año son 103, poco me- 
nos de la tercera parte del total, y la cantidad 
media de agua que corresponde á cada dia lluvio- 
so está representada por una capa de 8™" de altu- 
ra. La distribución de la cantidad total de lluvia 
entre las diversas estaciones , representando por 
100 la que corresponde á todo el año, es la si- 
guiente : 

Invierno. 19,8 

Primavera 26,4 

Verano 1 7,9 

Otoño 35,9 

Total 100. 

De estas cifras se deduce que las estaciones más 
lluviosas son la primavera y el otoño, lo que fa- 
vorece en alto grado el cultivo de cereales que 
exige imperiosamente el agua del cielo precisa- 
mente en esas dos épocas del año. 

La nieve cae abundantemente en esta locali- 
dad durante el invierno , la primavera y aun el 
otoño, y en algunos años se ve á principios de 
Octubre y fines de Mayo. La cumbre de la cordi- 
llera, sobre todo el alto de Peñalara , se cubre de 
blanco manto desde últimos de Setiembre, y per- 
siste la nieve hasta mediados de Junio , no siendo 
raro ver algunas manchas de ella aun á últimos 
de Julio. Durante el invierno y aun en parte de 



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— 31 — 

la primavera , se cierra á veces el puerto de Nava- 
cerrada á causa del niveo meteoro, viéndose obli- 
gada la diligencia de Segovia á Villalba á hacer 
entonces el viaje por el puerto de Guadarrama. El 
número de dias en que la nieve cae en blancoa co- 
pos sobre la tierra varía mucho de un año á otro; 
pero , como término medio , puede admitirse que 
llega á.2o en cada uno, de los cuales correspon- 
den 12 al invierno, 6 ala primavera y 2 al otoño. 

La cantidad de nubes que entolda la bóveda 
celeste , por la versatilidad de los fenómenos de 
formación, disolución , suspensión y trasformacion 
de las nubes , parece que no obedece á una ley 
fija y determinada ; pero si con atención se exa- 
minan los resultados de una larga observación, 
dedúcese que este fenómeno sigue una marcha 
regular y uniforme , dentro de cada día , y en el 
trascurso de las diferentes estaciones. El máximo 
de nubes coincide generalmente con la hora de 
las tres de la tarde, y el mínimo con las nueve de 
la noche. Las estaciones más nubosas son el oto- 
ño y primavera, y las menos, el invierno y vera- 
no. Los meses de más encapotado y triste cielo 
* son los de Octubre y Abril, mientras que en Ene- 
ro, Julio y Agosto, ostenta en todo su esplendor 
el purísimo azul. Los dias despejados no llegan á 
la tercera parte de los del año. 

Las tempestades cuyos truenos retumban con 
fragor en las concavidades de la cordillera , y cu- 
yos relámpagos serpentean en el cárdeno cielo, 
precedidas de huracanados vientos y acompaña- 



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— 32 — 

das de fuertes aguaceros , marcan en esta región 
el tránsito de la primavera, fria, desapacible y 
lluviosa , al verano cálido , seco y sereno. A los 
meses de Mayo y Junio corresponden, pues, la 
mayor parte de ellas, observándose también algu- 
nas á fines de Agosto y en Setiembre. El número 
total de dias tormentosos en el año oscila al rede- 
dor de diez y nueve. Rarísimas son las tempesta- 
des durante los cinco meses comprendidos entre 
Noviembre y Marzo , y si alguna se cuenta , debe 
considerarse como residuo de influencias lejanas, 
más bien que producto de circunstancias pura- 
mente locales. 

Los vientos del cuarto cuadrante predominan 
de una manera notable, siguiéndoles en orden de 
importancia, los del tercero y segundo, y por úl- 
timo, los del primero son rarísimos. El que pro- 
duce mayor número de dias lluviosos y más co- 
piosos de agua es el SO., que por sú elevada 
temperatura y largo curso á través del Atlántico, 
donde se carga de vapores acuosos, determina 
con mayor facilidad su condensación al mezclarse 
con el aire frió y de pequeño grado de saturación 
de esta comarca. Los vientos más secos son los 
del NE., E. y SE., reinando los cuales es rarísi- 
ma la lluvia. 

Se puede, en consecuencia, asegurar con mu- 
cho fundamento, que cuando se inclina la veleta 
al SO. ha de llover fijamente y con fuertes agua- 
ceros , sobre todo cuando esta indicación coinci - 
de con un descenso brusco del barómetro. Por el 



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— 33 — 

contrario, si el viento salta al NO., y más parti- 
cularmente al N. , NE. ó E. el tiempo promete 
ser seco y sereno , aunque frío. Las tempestades 
se forman casi siempre con vientos del S. y SE. 

En cuanto á la intensidad de las corrientes 
atmosféricas , puede establecerse como regla que 
no existen en San Ildefonso dias de completa cal- 
ma en que no sople la más tenue brisa. En los 
más apacibles y serenos del invierno, verano y 
principios del otoño turban la tranquilidad de la 
atmósfera ligeras corrientes que se notan más es- 
pecialmente á las horas en que el sol traspone el 
horizonte y al amanecer. Los dias en que el hu- 
racán se desata con furia no pasan de quince en 
todo el año. 



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oaii xiuciuiiau) dc^xiii iicuiud uiuiiu an- 
teriormente. Ocupa una superficie de 237.900 me- 
tros cuadrados. Fuera del perímetro murado, en 
los terrenos designados con el nombre de Alija- 
resj hay también algunos edificios pertenecientes 
al Real Patrimonio y á particulares , sobre todo 



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-36- 

á ambos lados de las carreteras de Segovia y Tres 
Casas, hallándose también enclavados en ellos 
una multitud de pequeños huertos que producen 
excelentes frutas y han hecho célebres las exqui- 
sitas legumbres y verduras de La Granja. 

Primitivamente estaba reducida esta población 
á los edificios destinados al servicio de la Real 
Casa; posteriormente fueron construyéndose al- 
gunas casas de particulares, cuyos solares cedia 
en usufructo el Real Patrimonio ; pero la pobla- 
ción , en la forma general que actualmente tiene, 
no se constituyó definitivamente hasta fines del 
reinado de Carlos III, en cuya época se aumentó 
y embelleció considerablemente, merced á los des- 
velos de su célebre ministro el Conde de Florida- 
blanca. 

Antiguamente era San Ildefonso jurisdicción 
privativa de los monarcas, correspondiendo á su 
intendente conocer en todos los asuntos civiles y 
militares; en 1810 formó uno de los ayuntamien- 
tos de la provincia de Segovia, sujeto, como tal, 
á sus autoridades superiores civiles y militares. 
Su término jurisdiccional se fijó por Real orden 
de 22 de Setiembre de 1769, y comprendía todo 
el recinto murado de San Ildefonso, el sitio de 
Valsain antiguo y moderno con su Parque y Bos- 
quecillo , la Casa de Vacas en la mata de la Saú- 
ca , y la del Nuevo Pulimento de Espejos , cuyas 
ruinas aun se conservan á orillas del rio Cambro- 
nes é inmediaciones del puente de la carretera á 
Tres Casas. Ademas abrazaba una zona de terre- 



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— 37 — 

no limitada por una línea que desde el puente 
de Valsain seguía el camino de la Cruz del Carre- 
tero, y pasaba por el cebo de la Pata de la Vaca, 
terminando en la esquina de la tapia de San Il- 
defonso más próxima á la fuente de la Plata. Des- 
de allí seguía toda la tapia de los Jardines hasta 
su ángulo oriental, y después una línea recta 
hasta la Casa del Nuevo Pulimento, donde corta- 
ba al rio Cambrones, cuya margen servia de lími- 
te hasta su desembocadura en el Eresma, y luego 
la del rio Valsain , remontando su corriente hasta 
el puente que sirvió de punto de partida. Se ex- 
cluían de la jurisdicción del intendente de este 
Real Sitio los terrenos enclavados dentro de esta 
zona que se denominaban Alijares^ los cuales se- 
guirían perteneciendo á Segovia. 

El Regente del Reino, por decreto expedido el 
año 1873, amplió considerablemente eí término 
jurisdiccional de este pueblo, dándole por límites 
los que correspondían á las antiguas propiedades 
del Real Patrimonio , y encerrando dentro de su 
extenso perímetro todos los pinares de Valsain y 
Riofrío con sus matas robledales. 

El número de habitantes ha ido aumentando 
en progresión creciente. El año 1845 contaba 360 
vecinos y 1.762 almas; en 1860, 421 vecinos, con 
2.027 habitantes; en 1877, 580 vecinos y 2.650 
almas , y por el último censo verificado el año 1880, 
resulta ser su población fija de 2.714 almas. 

Este incremento continuo se explica fácilmente 
por el que ha experimentado en estos últimos 



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-38- 

años la industria maderista; pero más principal- 
mente por las muchas obras y mejoras de toda 
clase que se han emprendido desde la Restaura- 
ción, y teniendo en cuenta que la mayor parte de 
los habitantes son empleados y jornaleros del 
Real Patrimonio. 

Durante el verano, la población se aumenta con 
más de i.ooo almas, contribuyendo á este contin- 
gente las numerosas familias que aquí pasan la 
estación cálida, la servidumbre de SS. MM. y AA. 
y las fuerzas de la guarnición. 

En el período revolucionario la propiedad ex- 
perimentó notables alteraciones. Muchos edificios 
que pertenecían al Real Patrimonio , tales como 
las casas de Alhajas, Músicos, del Abad, de Su- 
miller, de Gentiles, etc., fueron desamortizados y 
adquiridos por particulares , encontrándose actual- 
mente la Real Casa sin todos los medios de apo- 
sentar convenientemente á las personas que for- 
man la servidumbre y acompañamiento de las 
persones Reales durante las «jornadas» de verano. 

Dan acceso al interior de la población cuatro 
puertas, tres de ellas situadas en el muro de cer- 
ramiento que mira á Poniente , y la cuarta en el 
del Norte. 

Puerta de Segovia. — Corresponde á la inter- 
sección de las carreteras de Villalba y Segovia y 
es la principal entrada de este Real Sitio. Delan- 
te de ella se extiende en declive el boulevard li- 
mitado por las Reales Caballerizas y Cuartel de 
Guardias^ y después sigue la Plaza de Palacio^ 



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— 41 — 

cerrada también por calles y paseos laterales con 
árboles, y cuyo centro está adornado con un bien 
trazado jardin inglés. Al frente, en último térmi- 
no , se apercibe el Real Palacio , realzado por dos 
torreones , y en medio la Colegiata , con su esbel- 
ta cúpula acompañada de dos torres laterales. La 
perspectiva que se ofrece á la vista entrando por 
esta puerta es severa y bellísima. ^ 

La Puerta de Segovia tiene tres entradas , que 
están siempre abiertas ; la del centro es de mayo- 
res dimensiones que las laterales y sirve para los 
carruajes. Todas tienen puertas de hierro , rema- 
tándose su cerco por la parte superior con palmas 
enlazadas y las cifras del Rey fundador, cobijadas 
por una corona Real. Á los costados hay verjas de 
hierro que se asientan sobre un zócalo corrido de 
sillería , y ocupan toda la longitud correspondien- 
te á la anchura de la calle que en el interior de la 
población parte de esta puerta. Fué trabajada en 
Bilbao y colocada el año 1774. 

Puerta de la Reina. — Da entrada á la parte 
baja de la población y corresponde á la extremi- 
dad de la calle de igual nombre, que se termina 
en la Plaza de los Dolores, Entrando por ella 
aparece en último término la fachada 'principal 
de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores y 
sus dos pequeñas torres laterales. 

Esta puerta es de sillería, compuesta de un 
cuerpo central más elevado y dos laterales. El 
primero, de estilo romano restaurado, está forma- 
do por dos pilastras toscanas , apoyadas en altos 

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— 42 — 

pedestales, y que sostienen un sencillo entabla- 
mento coronado por un frontón triangular. La 
puerta central, que se abre entre las dos pilastras, 
se termina superiormente por un arco de medio 
punto, que simula sostener el arquitrabe : se cier- 
ra por una verja de hierro. En el friso, por am- 
bas caras, hay esculpidas las siguientes inscrip- 
ciones, ^jue indican la fecha en que esta puerta se 
construyó : en la que mira á Oriente, 

AÑO DE MDCCLXXXIV, 

y en la de Poniente, 

REYNANDO CARLOS III. 

Las entradas laterales , que se cierran también 
con puertas de hierro, se terminan en la parte 
superior con un dintel recto de sillería. 

De esta puerta salen anchos paseos, bordeados 
por corpulentos olmos, que conducen á la carrete- 
ra de Tres Casas, al Hospital, paseo de Bolonia, 
Casa de la Mata , al camino de la Casa de Vacas 
y á la carretera de Segovia. 

Puerta del Homo. — Por ella se sale á la Fá- 
brica de Cristales y que se halla enfrente por la 
parte exterior de la población. No tiene particu- 
laridad digna de mención. En ella se halla esta- 
blecido el fielato para el adeudo de los derechos 
de consumo. 

Puerta del Campo. — Comunica al exterior 
con el paseo paralelo á la tapia septentrional, por 
el que puede irse á la fuente mineral ferruginosa 



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— 43 — 
de Santa Isabel; y al interior, con la calle de los 
Baños , que parte de la plazuela de la Calandria. 

Por su diversa situación con respecto á la divi- 
soria ó loma sobre que se asienta, se divide la po- 
blación eñ dos partes : la alta , constituida por la 
que está situada en la cumbre y vertiente meridio- 
nal, y la baja, colocada en la septentrional. For- 
man parte de la primera : las plazas de Palacio^ 
Mercado^ Teatro^ Fruta y Canónigos^ con las calles 
del Rey^ Mallo ^ Melancolía^ Tahona^ Guardas^ 
Cuartel Nuevo , Botica y otras accesorias. Ponen 
en comunicación la parte alta con la baja , siguien- 
do líneas que se aproximan más ó menos á las de 
máxima pendiente del terreno , la plaza del Vi- 
driado y las calles de Infantes , Jardineros^ Cris- 
to^ Valenciana^ Verderones y Cuesta de la Maja, 
Y, por último, constituyen la baja: las plazas del 
Cristo^ Dolores, Calandria^ C^¿Wa,. y las calles 
de la Reina ^ Horno ^ Postas^ Rosario^ Barco^ 
Calandria^ Baños y Abastos , con las innumera- 
bles y mezquinas callejuelas de los barrios del 
Molino , Ria y Pozo de la Nieve. 

Las principales plazas son espaciosas y venti- 
ladas. La de Palacio^ con su bonito parterre in- 
glés y sus amplias calles laterales limitadas por 
dobles filas de castaños de Indias , tiene 400 me- 
tros de longitud desde la Puerta de Segovia hasta 
Palacio, y 162 en su mayor anchura, que corres- 
ponde á la que media entre la Plaza de Canóni- 
gos y la iglesia de San Juan. En su parte alta 
está cerrada por el Real Palacio y Colegiata , y 



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— 44 — 

en las laterales por el cuerpo adosado á Palacio, 
que antiguamente se conocía con el nombre de 
Casa de Damas ^ y por las de Canónigos y Ofi- 
cios. Más abajo, y en líneas oblicuas, se extienden 
dos filas de edificios , cuya mayor parte pertenecía 
al Real Patrimonio , dando á la plaza una forma 
trapezoidal ; y, por último , la cierran en su parte 
baja, con líneas paralelas á su eje, el Cuartel de 
Guardias y las Reales Caballerizas. 

La plaza de la Fruta ^ situada á espaldas del 
Cuartel de Guardias^ y contigua á la calle de 
Infantes^ es en la que se instalan durante el ve- 
rano los puestos de frutas y verduras para la 
venta. 

La de los Dolores^ en la cual desembocan las 
calles de la Reina ^ Valenciana y Cuesta de la 
Maja , es la principal de la parte baja del pueblo. 
Formando un cuadrado se hallan en su centro 
cuatro filas de bonitos puestos cubiertos , que sir- 
ven para expender la carne , aves y pescado. 

Las calles principales, casi todas en pendien- 
te, son anchas, rectas, y con aceras en sus dos 
costados. Unas se hallan empedradas y otras con 
4( macadam», que es más cómodo para el tránsito 
de carruajes. Las más notables son : la de Infan- 
tes^ uno de cuyos lados ocupa enteramente la fa- 
chada de la casa del mismo nombre , y el otro las 
de Sumiller y Gentiles^ que ahora pertenecen á 
particulares ; la de la Reina ^ que es la más llana, 
y cuya situación hemos señalado al hablar de la 
puerta de aquel nombre; la de la Valenciana^ 



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— 45 -- 

muy concurrida siempre por servir de comunica- 
ción entre la parte alta y baja de la población; la 
de la Botica , á cuya extremidad se encuentra la 
puerta de los jardines del mismo nombre , que se 
halla abierta únicamente durante la permanencia 
aquí de SS. MM.; y, por último, la del Rey^ que 
•parte de la Plaza de Palacio, y es la que se sigue 
para penetrar en el Real Parque por su puerta ó 
entrada principal. 

Edificios. — Describiremos á continuación los 
más notables de la población, exceptuando el 
Real Palacio y Colegiata, á los que dedicamos un 
capítulo especial. Como es natural , daremos pre- 
ferencia en esta somera reseña á los templos que 
existen para las necesidades del culto católico , y 
después vendrá la enumeración de los edificios 
civiles que pertenecen actualmente al Real Patri- 
monio ó al Estado. 

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario. — 
Generalmente conocida con el nombre de iglesia 
del Cristo , es ésta la parroquial de la parte baja 
del pueblo. Hállase en la plaza de su nombre, 
precedida de un gran atrio que se cierra al exte- 
rior con una verja de hierro. Construyóse este 
templo á expensas de la reina doña Isabel Farne- 
sio, para que sirviera de tumulario á toda la po- 
blación y que no entrara ningún cadáver en la 
Colegiata , á excepción de los de personas Reales, 
como así se verifica desde entonces. En 1752 fué 
bendecida por el limo. Sr. D. Antonio Milon, 
arzobispo de Edesa, abad de este Real Sitio y 



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~46~ 

confesor de la Reina. Es una espaciosa iglesia, 
compuesta de una grande y elevada nave cen- 
tral, con capillas laterales, de las que son dig- 
nas de mención las de la Soledad y Cristo del 
Perdón, cuyos altares son de mármoles blanco 
y sanguíneo. La última imagen es de bastante 
mérito artístico y llama la atención de los in- 
teligentes. En la primera capilla que hemos ci- 
tado hay un sencillo sarcófago de mármol blanco, 
donde yace el ilustre patricio zaragozano D. Ma- 
nuel de Roda, ministro de Gracia y Justicia del 
rey Carlos III, que murió en este Real Sitio el 
30 de Agosto de 1772. Esta iglesia es de Patro- 
nato Real , y Su Majestad sufraga los gastos del 
culto y los sueldos del párroco, teniente y demás 
dependientes. 

Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores. — 
En terreno cedido por el rey D. Felipe V fué 
edificada esta iglesia, á expensas de los cofrades de 
la hermandad de los Dolores, dándose principio 
á su fábrica el 15 de Mayo de 1743. Su arquitec- 
tura es sencilla, pero no de buen gusto; consta 
de una nave central, que tiene á sus costados 
varias capillas, cortada por otra más pequeña en 
dirección normal cerca del presbiterio. Los techos 
son bóvedas de cañón seguido , apoyadas en pila- 
res de mampostería que están adornados con pi- 
lastras de yeso rematadas con capiteles jónicos. 
Sobre ellas corre, al rededor de todo el templo, 
un entablamento con cornisa denticulada ; y en 
los intercolumnios se abren las entradas á las ca- 



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— 47 — 

pillas, coronadas por arcos carpaneles de arqui- 
voltas molduradas. 

En el altar mayor está colocada la imagen ti- 
tular, escultura de regular mérito, trabajada por 
don Luis Salvador Carmona. Atribuyese también 
algún valor artístico á un cuadro de la sacristía, 
que representa el nacimiento de Nuestro Señor. 

La fábrica y culto están sostenidos por la her- 
mandad y las limosnas de los devotos. 

Iglesia de San Juan Nepomuceno. — Está 
situada entre la plaza de Palacio y la del Teatro, 
y fué construida en el reinado de Carlos III. Ben- 
díjola, eii 1779, el arzobispo de Selimbria, abad 
de este Sitio. Cedió el terreno generosamente 
Su Majestad , y también los infantes D. Gabriel 
y D. Antonio hicieron graciosa donación de toda 
la piedra labrada que sobró después de edificarse 
la Casa de Infantes. No tiene particularidad digna 
de especial mención, á no ser la de que posee 
una reliquia del santo titular, remitida en 1773 
por el ilustrísimo Cabildo de Praga á petición del 
Marqués de Valdecarzana. 

Capilla de la Orden Tercera.— -Esta pequeña 
capilla, que no contiene nada notable, está situa- 
da en la plaza del Cristo , y primitivamente estu- 
vo destinada para la administración de sacra- 
mentos á los enfermos del Hospital, cuando éste 
se hallaba dentro de la población. Fué cedida 
por S. M., en 1736, á la archicofradía sacra- 
mental de Animas, sin perjuicio de seguir pres- 
tando los servicios de su primer instituto , y 



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cuando aquélla se trasladó áJa iglesia del Cris- 
to, á la Venerable Orden Tercera de San Fran- 
cisco. 

Iglesia del Convento. — A expensas de Su Ma- 
jestad la reina doña Isabel, se empezó á construir 
en los últimos años de su reinado este bello templo 
de estilo indefinido, aunque recuerda al gótico en 
sus proporciones ; pero no habiendo podido ter- 
minarse más que su parte exterior, no ha sido 
abierto al culto. Los muros que sostienen su es- 
paciosa y única nave son de sillería hasta la em- 
pizarrada cubierta, y en el lado opuesto al ábside 
se levanta la gallarda y esbelta torre, construida 
también con granito labrado. Estaba destinada 
esta iglesia, situada en la calle de los Baños, 
para el convento de monjas concepcionistas-fran- 
ciscas , que se hallaba contiguo, ocupando el anti- 
guo edificio de la Calandria, que, vendido en el 
período revolucionario, pertenece ahora á un 
particular. 

Casa de Canónigos. — Después de Palacio es 
el mejor edificio de lar población. Tiene forma 
cuadrada , con 68 metros de lado y un gran patio, 
de la misma forma, en el interior. Debe su nom- 
bre á que primitivamente se destinó para habita- 
ciones del abad y canónigos de la Colegiata. Ha 
sufrido tres incendios: el primero, en i6 de Fe- 
brero de 1754; el segundo, en 11 de Agosto de 
1787, y el tercero y más destructor, en 24 de 
Noviembre de 1808, pues no quedaron más que 
los cimientos. Se reedificó en los últimos años del 



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— 49 — 
reinado de Fernando VII, 'construyéndola de tal 
modo, que ha quedado dividida por cuatro altos 
muros, que desde los cimientos van hasta más 
arriba de la cubierta, en otros tantos depar- 
tamentos independientes , pudiéndose así locali- 
zar el fuego, en el caso de que ocurriera un 
nuevo incendio, evitando la ruina total del edi- 
ficio. 

Al presente se alojan en sus dos pisos altos, 
durante la jornada de verano, los altos empleados 
de Palacio, patriarca de las Indias y ministros 
de la Corona ; el bajo se destina á oficinas de los 
distintos ramos. 

Casa de Oficios. — Tiene forma rectangular, 
con tres patios en su interior, y está en comuni- 
cación con palacio. Consta de tres plantas: la 
baja, en la que están instaladas las cocinas y de- 
pendencias de repostería y ramillete, y las dos 
altas destinadas á habitaciones de la servidumbre 
de Palacio. . 

En el cuerpo que establece la comunicación de este edifi- 
cio con Palacio hay un portalón con dos entradas opuestas 
en forma de medio punto , que se denomina A reo del Infante^ 
por el cual se puede pasar desde la parte superior de la plaza 
de Palacio á la entrada principal de los jardines sin necesi- 
dad de bajar hasta la calle del Rey. Sólo está abierto durante 
el verano. 

Reales Caballerizas.-— Este edificio, destina- 
do al servicio que su nombre indica, es de forma 
rectangular, ocupando los lados menores dos tor- 
res empizarradas. Su fachada está caprichosa- 



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— 50 — 

mente pintada, y ostenta en su centro un gran 
escudo de armas trabajado en yeso. 

Cuartel de Guardias. — Está formado por un 
cuerpo central , terminado á los costados por dos 
alas que concluyen en torres simétricamente si- 
tuadas con respecto á las del edificio antes men- 
cionado. Se construyó en los años de 1762 al 65, 
á expensas de la reina viuda doña Isabel Farnesio. 
Actualmente sirve para el escuadrón de escolta 
Real y Guardias Alabarderos. 

Las fuerzas del ejército que guarnecen este 
Real Sitio durante la jornada, se alojan en otros 
cuatro cuarteles : el de Pabellones^ en la plaza 
de Palacio; el de Bóvedas^ inmediato á la puer- 
ta del Campo; el Pojaron^ situado en las afue- 
ras de la población, y el de Artillería, adosado 
á la tapia occidental, frente ala Fábrica de Cris- 
tales, 

Casa de Infantes. — Fué mandada construir 
por Carlos III, para* que habitaran en ella los in- 
fantes D. Gabriel y D. Antonio con sus familias, 
en el año 1770. Es de gusto severo y sencillo, 
midiendo su gran fachada principal 129 metros 
de longitud. Tiene en el interior tres patios es- 
trechos, circundados de arcadas de sillería. Sus 
tres plantas pertenecen: la principal, al Real 
Patrimonio; la segunda, á la serenísima señora 
infanta doña Cristina, viuda del infante D. Se- 
bastian, y la baja, cocheras y cuadras, á am- 
bos partícipes. En las habitaciones que son pro- 
pias del Real Patrimonio viven la mayor par- 



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— si- 
te de los empleados de la Administración y al- 
gunos de la servidumbre de Palacio durante el 
verano. 

Teatro. — Primitivamente era este edificio de 
particulares. Carlos III lo compró y perteneció al 
Real Patrimonio muchos años, hasta que se ven- 
dió, durante el período revolucionario, á una 
empresa privada, que actualmente lo explota des- 
pués de haber introducido grandes mejoras en el 
decorado y mobiliario de la sala y escenario. En 
él actúan, durante el verano, algunas compañías 
dramáticas. 

Extramuros de la población hay también edificios de la 
Corona, cuya descripción haremos en las siguientes líneas. 

Fábrica de cristales. — Contiguo á la puerta 
del Horno se levanta el grandioso edificio , man- 
dado construir por el rey Carlos III con arreglo á 
los planos de sus arquitectos D. Bartolomé Real 
y D. Juan de Villanueva, á* consecuencia de ha- 
berse destruido por el fuego, en 1736, la primiti- 
va fábrica, situada en el interior de la población. 
Ocupa un espacio rectangular de 133 metros de 
ancho por 150 de largo; al lado Norte y dentro 
del edificio hay una gran plaza , que sirvió para 
lidiar novillos en tiempo de Fernando VII, ade- 
mas de diez patios, uno de los cuales sirve para 
depósito de leñas. 

La fabricación del cristal , que se remonta en 
nuestro país á tiempos muy remotos , puesto que 
hay objetos de esta materia romanos y árabes, 



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— 52 — 

empezó á florecer en el siglo xvi , sobre todo en 
algunos pueblos de Cataluña, como Barcelona, 
Cervelló y Mataró , cuyos objetos de cristal com 
petian con los muy celebrados de Venecia. Feli- 
pe V fué gran protector de esta industria, y man- 
dó establecer una fábrica por los años de 171 2 á 
1718 en el Nuevo Baztan, pueblo de la provincia 
de Madrid , trayendo del extranjero operarios y 
artefactos; pero como escaseaba el cumbustible en 
aquel punto, fué preciso trasladarla á Villanueva 
de Alcorcon , en la provincia de Cuenca. 

* De las ruinas de esta fábrica, dice Larruga en 
sus Memorias , nació la espléndida de San Ilde- 
íonso. » En este punto trabajaba ya un catalán lla- 
mado Ventura Sit, desde el año 1728, sobretodo 
en espejos , y habiéndose granjeado la protección 
de los reyes fundadores, le pusieron al frente 
de una fábrica que á sus expensas mandaron es- 
tablecer. El activo é industrioso Sit empezó por 
fabricar espejos que* sólo median 30 pulgadas, 
pero con los recursos de su ingenio , y valiéndose 
de una máquina de pulimentar, inventada por 
otro catalán llamado Pedro Fronvilla , concluyó 
por hacerlos de 145. Esta pequeña fábrica sufrió 
dos incendios , y á consecuencia del último , man- 
dó construir Carlos III la que actualmente existe. 
En 177 1 empezó la fabricación del vidrio hueco, 
bajo la dirección de Eder, sueco , y Sivert, fran- 
cés. Otra sección para la elaboración de esta mis- 
ma clase de objetos fué confiada á D. Segismundo 
Brun, hannoveriano , que desde su primera edad 



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— 53 — 

vino á la Granja , y á quien se debe la invención 
del dorado á fuego. 

La mayor parte de los objetos fabricados eran 
de cristal trasparente é incoloro, de un estilo 
francés muy marcado y estaban ricamente talla- 
dos y grabados , ó adornados con oro ; pero tam- 
bién se elaboraban de vidrios de colores y esmal- 
tados , aunque no en tan grande escala. Se hicie- 
ron ademas , en esta época , preciosas arañas y 
candelabros al estilo veneciano, ricamente ador- 
nados con flores de colores, y vidrios planos para 
los palacios Reales. 

La fabricación , que desde el año 1734 corria á 
cargo del Real Patrimonio, empezó á decaer á 
principios del presenta siglo, y en 1829 se entre- 
gó á la industria privada. Varias empresas parti- 
culares se han sucedido desde entonces en la ex- 
plotación de la fábrica , pero sin obtener resulta- 
dos pecuniarios que sirvieran de estímulo para^ 
proseguir la fabricación. Por esta causa ha sido 
abandonada varias veces, permaneciendo cerrado 
el edificio largos períodos de tiempo, y sufriendo 
grandes deterioros , sobre todo en la época revo- 
lucionaria , en la que el Estado no se cuidó de 
practicar en él la más pequeña obra de repara- 
ción. 

Después de la Restauración ha sido arrendado 
con todos sus útiles y artefactos al inteligente y 
activo industrial D. Luis Bourgon, que en el 
vecino pueblo del Espinar posee una fábrica de* 
igual clase, repartiéndose las campañas entre am- 

5* 



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I 



— 54 — 

bas. El Real Patrimonio se obligó á hacer todas 
las obras que reclamaba con urgencia el lamenta- 
ble estado en que se encontraba el edificio, y á 
suministrar al arrendatario las leñas de que tu- 
viera necesidad. Desde entonces funciona la fá- 
brica, sin más interrupciones que las indispen- 
sables, con gran beneficio de la clase jornalera 
que en ella encuentra colocación lucrativa y se- 
gura. 

La fabricación se limita en la actualidad , casi 
exclusivamente, ala de cristal plano y algunos fa- 
nales, para cuya elaboración funciona un solo hor- 
no , situado en la grandiosa nave que ocupa todo 
el frente del edificio. En otros departamentos es- 
tán las carquesas para la torrefacción de las leñas, 
los hornos de extender, donde se aplanan los man- 
chones ; los molinos, movidos por fuerzas hidráu- 
licas, para la trituración del cuarzo, casco, arci- 
llas refractarias y demás materiales que se em- 
plean en la fabricación, así como el depósito de 
leñas y los almacenes de primeras materias y de 
productos elaborados. 

Inviértense sumas respetables cada año en la 
adquisición de aquellas sustancias, que quedan 
todas en el país, sin tener que recurrir á la im- 
portación del extranjero , pues las arenas son de 
Espirdo y Bernuy, las arcillas refractarias de 
Brieva, pueblos de esta provincia, y el sulfato 
de sQsa procede de Cerezo, de Rio Tirón, pro- 
•vincist de Burgos. Anualmente se consumen unas 
2.000 cárceles francesas de leña de pino, pro- 



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— 55 — 

cedente de los despojos de cortas en el pinar de 
Valsain. 

Todas las dependencias de la fábrica se hallan 
en el piso bajo del edificio; en las innumerables 
habitaciones del principal viven el director y 
operarios de la fábrica y muchos guardas y de- 
pendientes del Real Patrimonio. 

Hospital y casa de baños. Este edificio se 
fundó el año 1785, en el sitio que hoy ocupa, que 
es una espaciosa pradera inmediata á la carretera 
de Tres Casas. En 1811 , á causa de la guerra de 
la Independencia, tuvo que cerrarse, continuando 
así hasta el año 1828. Desde ese tiempo hasta 
principios del 1835 estuvo abierto y asistido por 
hermanas de la Caridad ; pero en esta fecha y por 
efecto de la guerra civil que ardia en nuestro 
país, ó de su mucho coste , se mandó nuevamente 
cerrar de Real orden. Durante la Revolución, 
este edificio pasó á dominio privado ; pero anula- 
da su venta por el Estado, volvió á incautarse de 
él la Corona, que lo cedió en 1878 al Ayunta- 
miento. En su poder se encuentra actualmente 
destinado á casa de socorro y hospital muni- 
cipal. 

En el mismo edificio , pero con completa inde- 
pendencia y separación, se ha instalado un esta- 
blecimiento balneario , cómodo y limpio , que se 
abre al servicio público durante el verano. 

Hotel del Duque. Inmediato al paseo del ca- 
mino de Segovia , que tan concurrido se ve en las 
tardes de verano, y precedido de un pequeño jar- 



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- 56 - 

din inglés, cerrado por verja de hierro al exterior, 
hay un hotel construido con arreglo al gusto mo- 
derno por el señor Duque la Torre, á quien per- 
teneció algún tiempo este terreno. 

Contiguo al edificio por la parte de Poniente 
se extiende un parque inglés entre la menciona- 
da carretera de Segovia y el paseo de Bolonia. 
Para construirle hubo que hacer grandes obras de 
saneamiento , porque el terreno era muy panta- 
noso. Anulada la venta de la finca el año 1877, y 
previa indemnización de mejoras, ha pasado á ser 
nuevamente propiedad del Real Patrimonio , así 
como los edificios que contiene. 

Casa de la Mata. En la parte más elevada de 
la mata de San Ildefonso existia de antiguo una 
casa , que restauró y aumentó con varias depen- 
dencias el señor Duque la Torre, con virtiéndola 
en una granja agrícola. En la actualidad está 
ocupada por una pareja de guardas del Real pinar 
de Valsain. 

Cementerio. Primitivamente, se daba sepultu- 
ra á los cadáveres en el atrio de la iglesia del 
Cristo; pero siendo insuficiente este local por el 
incremento siempre creciente de la población , y 
en razón á los daños que pudiera ocasionar á la 
salud pública un cementerio situado en el centro 
del pueblo, contra todas las prescripciones de la 
higiene , mandó el rey Carlos III que se constru- 
yese uno nuevo en las afueras de la población, 
hacia la parte del Norte, y á distancia como de 
un kilómetro. Está constituido por un recinto 



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— 57 — 

rectangular de 25 metros de ancho y 48 de lar- 
go, siendo su extensión proporcionada á la del 
vecindario. Atendiendo al mal estado en que 
se encontraba , fué preciso restaurarle el año 
1830, construyéndose tres órdenes de nichos, 
apropiados á las distintas categorías de las per- 
sonas cuyos cadáveres habrían de contener. 

VALSAIN 

Este pequeño pueblo, situado á 3 kilómetros 
de San Ildefonso , al lado de la carretera de Vi- 
llalba y orillas del rio del mismo nombre , cons^ 
tituye un lugar anejo de aquél, con su alcalde pe- 
dáneo. Está constituido por unas cuantas casas 
del Real Patrimonio, donde se alojan los guardas 
del pinar, y por varias de particulares, ocupadas 
por maderistas, aserradores y otros operarios de- 
dicados á la industria de la corta y labra de ma- 
deras. La etimología del nombre que lleva ha sido 
objeto de varias opiniones. 

Colmenares, en sn Historia de Segovia^ página 
67, dice al hablar de los límites de aquel obispa- 
do: «El punto y término oriental es Valde-Ame- 
lo, que una bula llama Valathome; el rey Don 
Alonso, el Sabio^ pone puerto y venta de Vala- 
thone, junto á la Fuenfría, tres leguas distante al 
Oriente de nuestra ciudad, en un privilegio que 
dio á las ventas de los puertos en el año 1273, y 
acaso entonces se nombraba Valde- Amelo el que 



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' - 58 ~ 

hoy Val Sabin^ por la abundancia de sabinos, 
árbol que en arábigo se nombra Abbel.» Hoy está 
generalmente admitida esta etimología, por más 
que al presente no exista ni un solo ejemplar de 
ese árbol que tan abundante se supone en anti- 
guos tiempos, siendo probable que se le haya 
confundido con el jabino, arbusto que se encuen- 
tra con profusión, sobre todo en la parte alta 
del pinar. 

El pueblecillo de Valsain no tiene más impor- 
tancia que la del valor histórico de su arruinado 
palacio donde antiguamente habitaron los reyes 
de Castilla durante algunas temporadas. Se hace 
remontar su construcción al año de 1270, pero 
ignoramos con qué fundamento, pues el primer 
rey de que hay noticia viniera á ocuparle es En- 
rique III. En la primera época del dominio de la 
casa de Austria sufrió grandes reformas y mejo- 
ramientos, como lo prueba el estilo arquitectóni- 
co de las partes que aun se conservan en pié y los 
escudos de armas imperiales de aquella casa que 
se ven encima de algunas puertas y claves de ar- 
cos. Sus reyes, sobre todo Felipe II, gustaban mu- 
cho de este sitio, y en él pasaban grandes tempo- 
rabas dedicados á la caza , que en abundancia se 
encontraba en el Pinar, y en el Parque y Bosque- 
cilio, que eran dependencias del palacio. Fué 
habitado también por Felipe V antes de la fun- 
dación del Real Sitio de San Ldefonso, y mien- 
tras éste se construia; y data de aquella época el 
cerco de piedra del Parque donde después , en el 



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— 59 — 

reinado de Carlos III, se encerró un notable y 
raro venado blanco que regalaron á este monarca. 
Ademas del palacio, designado antiguamente con 
el nombre de Casa del Bosque^ habia otras depen- 
dencias para alojamiento de tropas y ballestería, y 
en el mismo pueblo se montaron los talleres de 
escultura y fundición cuando 5e comenzaron las 
obras de los jardines en San Ildefonso. 

Fué vendido el palacio en 187 1 por el Estado 
al mismo tiempo que las matas de Valsain, el 
Parque y Bosquecillo ; en esa época se restauró 
uno de los torreones. Diez años después lo com- 
pró nuevamente el Real Patrimonio, sin otro ob- 
jeto que reincorporar á la Corona el antiguo pala- 
cio de los Reyes de Castilla, como un monumen- 
to histórico digno de conservarse. 



PRADERA DE NAVALHORNO 



Al otro lado del rio y de la carretera de Villal- 
ba, enfrente de Valsain, ácuya jurisdicción cor- 
responde, existia una desordenada aglomeración 
de chozos y talleres de madera, ahumados, su- 
cios y de malas condiciones higiénicas, situados 
en una pradera pantanosa de la mata de Naval- 
horno, y constituyendo un conjunto de pobre y 
desagradable aspecto. Allí se alojaban los indus- 
triales dedicados á la compra de pinos de Valsain 
y elaboración de la madera, así como sus depen- 



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— 6o — 

dientes y jornaleros. Tan mezquino pueblo, que 
más simulaba aduar de gitanos ó ranchería de sal- 
vajes , que lugar habitado por gentes civilizadas, ha 
sido totalmente trasformado, merced á la munifi- 
cencia de Su Majestad , al celo de su intendente ge- 
neral, y á la actividad é inteligencia del inspec- 
tor general del Cuerpo de Montes y de los del 
Real Patrimonio, Excmo. Sr. D. Roque León del 
Rivero, en una bonita población industrial con 
calles anchas y rectas, provistas de paseos con 
árboles, donde cada maderista tiene señalada su 
parcela, cercada de valla, y en su holgado recin- 
to tienen establecidas sus viviendas, talleres y 
boyerías, construidas todas conforme á un mo- 
delo sencillo y de buen gusto. El terreno ha sido 
completamente saneado por un inteligente traza- 
do de alcantarillas, tajeas y tubos de drenage, 
ganando en salubridad la población allí estable- 
cida, y pudiéndose aprovechar más del doble del 
terreno que antes estaba destinado á este servicio. 
Real taller de aserrío mecánico. — No con- 
tento con las importantes mejoras de que acaba- 
mos de hablar^ el Real Patrimonio ha instalado 
un magnífico taller de aserrío mecánico, movi- 
do por vapor y dotado de los mejores aparatos 
que se construyen en el extranjero, con el fin 
de abaratar el precio de elaboración , desterran- 
do el caro, lento y primitivo aserrío á mano. 
Hace unos cuantos meses que lleva ya funcio- 
nando con el mejor resultado , sobre todo para 
los maderistas, que en el precio de fabricación 



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— 6i — 

economizan más del 30 por 100 del que antes pa- 
gaban por el aserrío á mano. 

El edificio , construido con la solidez y severi- 
dad que exigen los de su clase , consta de un cuer- 
po central prolongado, que mide 48 metros de 
longitud y 16 de anchura, terminándose lateral- 
mente por dos cuerpos más pequeños que avan- 
zan 4 metros sobre el paramento del central. En 
éste se hallan instaladas todas las máquinas-her- 
ramientas ; en el lateral de la izquierda , las cal- . 
deras y máquina de vapor , y en el de la derecha, 
el taller de reparaciones y oficinas en la planta 
baja, y las habitaciones de los empleados en la 
principal. 

El motor consiste en una máquina de vapor 
horizontal, sistema Corliss, de expansión varia- 
ble y condensación , á la cual se puede acoplar, 
mediante un pequeño desembolso , otra máquina 
gemela para actuar sobre el mismo volante, du- 
plicándose de este modo la fuerza de 90 caballos 
que produce la que actualmente fuacioná , cuan- 
do fuera necesario. La distribución del vapor se 
hace por medio de válvulas, vanándose el tiempo 
de admisión por medio de unas varillas qué mue- 
ve el regulador automático de fuerza centrífuga. 
El cierre rápido de las válvulas , para que la ex- 
pansión sea completa, se obtiene con unos bom- 
bines que han sustituido con ventaja á los anti- 
guos resortes metálicos de este sistema. Ha sido 
esmeradamente construida por el acreditado fa- 
bricante M. Prosper VanderKerchove, de Gand 

6 



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— 62 — 

(Bélgica), y merece los elogios de cuantas perso- 
nas inteligentes han tenido ocasión de exami- 
narla. 

El volante de la máquina, de 4^,92 de diáme- 
tro, da 60 revoluciones por minuto, trasmitiendo 
una velocidad de 200 al árbol general motor, que 
corre á todo lo largo del edificio , por debajo del 
piso de la sala de máquinas-herramientas. Esta 
disposición del árbol, ademas de proporcionar á 
éste una gran estabilidad , se recomienda porque 
el taller no está cruzado por todas partes con las 
correas motrices, como sucede cuando las trasmi- 
siones son altas, desapareciendo de este modo 
muchos peligros, y favoreciendo las manipula- 
ciones por el mayor espacio libre de que se dis- 
pone. 

Las calderas son tubulares, inexplosibles , del 
sistema de M. de Naeyer, de Willebroeck (Bél- 
gica), quien ha montado ya muchas de esta clase 
en el extranjero, y también en España, pues su 
uso se generaliza con prodigiosa rapidez, por las 
muchísimas ventajas que proporciona, y que pue- 
den resumirse en las siguientes : i .*, desaparición 
del peligro de las grandes explosiones , aun tra- 
bajando á presiones de 9 y 10 atmósferas; 2.*, gran 
superficie de calefacción, que permite obtener 
vapor, con la tensión necesaria, en menos de 
media hora; 3.*, aprovechamiento máximo del 
calor del hogar por la circulación de los gases de 
la combustión por entre todos los tubos de agua, 
saliendo á los conductos de humos y á la chime- 



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-63 - 

nea con una temperatura relativamente baja; 
4.*, imposibilidad de que la llama esté en contac- 
to con partes privadas de agua; 5.*, espacio muy 
reducido que ocupan; 6.*, facilidad para que la 
rejilla del hogar admita toda clase de combusti- 
bles , incluso el serrín. El que producen las má- 
quinas de aserrar es recogido y trasportado mecá- 
nicamente hasta las calderas, donde se quema, 
por una tela sin fin que funciona en el sótano del 
árbol general motor. Todavía hay un sobrante de 
serrin que hay que sacar del taller , de modo que 
el motor de éste no cuesta absolutamente nada, 
al igual de los naturales , sobre los que tiene la 
ventaja de su regularidad y constancia. 

Como la máquina de vapores de condensación, 
puede trabajar con una pequeña presión , que re- 
gularmente no excede de 3 1/2 á 4 atmósferas ; y 
aquella circunstancia contribuye á una conside- 
rable economía de combustible , pues el agua de 
alimentación entra en la caldera con una tempe- 
ratura de 30 á 35*» c. 

En la sala de máquinas de aserrar, cepillar, 
machihembrar y moldurar trabajan las siguien- 
tes, que pertenecen á todos los mejores modelos 
conocidos en el dia. Todas, excepto dos, pro- 
ceden de la acreditada casa de Ransome, Lon- 
dres. 

Núm. I. — Sierra vertical de doble bastidor^ 
que admite un número máximo de 32 hojas, y 
donde , introducidas las trozas , salen convertidas 
de una vez en tablas del grueso que se desee. Las 



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-64- 

cabezas de las trozas se apoyan , por una extre- 
midad, en un cilindro acanalado que mueve la 
máquina, y por la otra en un carro montado so- 
bre rails. La velocidad de marcha automática de 
las trozas se gradúa con suma facilidad variando 
la posición de la excéntrica que regula el movi- 
miento de avance, y puede estar comprendida 
^ntre i y 4 pies ingleses por miputo. Los bastido- 
íes porta-hojas dan 140 golpes por minuto, y ad- 
miten trozas de 67 centímetros de diámetro. La 
fuerza máxima que consume esta máquina es de 
15 caballos de vapor. 

Núm. 2.-^ Sierra circular dodle. Trabaja, en 
combinación con la anterior para cortar á un 
mismo ancho las tablas por ella producidas , cuan- 
do no se escuadran de antemano las trozas , y para 
obtener los listones de entarimado y para moldu- 
ras. Las tablas avanzan automáticamente por me- 
dio de unos topes impulsores que siguen el mo- 
vimiento de una cadena sin fin. La distancia entre 
las dos hojas circulares se arregla con prontitud y 
facilidad moviendo una manivela, y como su 
diámetro es de 26 pulgadas, se pueden cortar ala 
vez varias tablas , siempre que su grueso total no 
exceda de 8 ó 9 pulgadas. El movimiento de 
avance varía desde 40 á 80 pies ingleses por mi- 
nuto. Exige la máquina una fuerza motriz.de 8 
caballos. 

Núm. 3. — Sierra inglesa de cinta 6 sin fin. 
Estas sierras, que se recomiendan por el poco 
tiempo que invierten en el aserrío, y la fuerza re- 



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-65 ~ 

lativamente pequeña que consumen , fueron in- 
ventadas en Francia, pero nunca se emplearon 
allí para trabajar trozas de gran diámetro, porque 
se creia, infundadamente, que eran indispensa- 
bles para ese objeto hojas de 6 á 8 pulgadas in- 
glesas de anchura , que son excesivamente caras y 
de muy dificultoso arreglo, ño disponiendo de 
un personal de gran práctica. Monsieur Ranso- 
rae ha resuelto, sin embargo, el problema de 
aserrar troncos de 4 á 5 pies ingleses de diámetro 
con hojas de 3 pulgadas de ancho, que cuestan 
una módica suma y pueden ponerse en orden 
fácilmente por un obrero medianamente práctico. 
La que existe en el taller, construida por ese 
fabricante, está destinada á trabajar las mayores 
trozas que no pueden entrar en la vertical. Se 
colocan sobre un carro automático , movible sobre 
rails, y que es susceptible de un movimiento 
lento de avance, variable desde 5 á 20 pies ingle- 
ses por minuto, y de otro rápido de retroceso, 
para cuando se termina cada hilo , de 80 pies en 
igual tiempo. Admite troncos de 60 pulgadas in- 
glesas de diámetro y 30 pies de longitud, consu- 
miendo una fuerza máxima de 9 caballos. 

Núm. 4. — Sierra vertical de un solo bastidor. 
Es semejante su mecanismo á la del núm. 1 , y 
fué construida por Dowell, empleándose en el 
taller para deshilar ó escuadrar las trozas que han 
de convertir en tablazón las sierras circulares. 
Exige una fuerza máxima de 9 caballos. 

Núm. 5. — Sierra circular sin movimiento au- 

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— 66 — 

tomático de avance. Admite hojas hasta de 36 
pulgadas inglesas de diámetro , que giran con una 
velocidad de i. 000 revoluciones por minuto. Está 
destinada á la elaboración de todas las clases de 
tablazón , como tabla de gordo , de pulgada , ta- 
bleta, hoja y ripia. Exige una fuerza de 6 ca- 
ballos. 

Núm. 6. — Máquina de cepillar y machihetn- 
brar. Puede cepillar solamente , y también ma- 
chihembrar, tablas hasta de 12 pulgadas inglesas 
de ancho por 4 de grueso. En una hora se hacen 
1.200 pies longitudinales de tabla ó listón de en- 
tarimado. Necesita una fuerza motriz de 6 caballos. 

Núm. 7. — Máquina de cepillar^ machihembrar 
y moldurar. Es un precioso y sencillo modelo de 
esta clase de máquinas , que hace el mismo tra- 
bajo que la anterior, pero cepillando á un tiempo 
las cuatro caras de las tablas, y ademas toda es- 
pecie de molduraje en piezas que no excedan de 
9 pulgadas inglesas de ancho por 3 de grueso. 
Los ejes que llevan los juegos de cuchillas giran 
con la vertiginosa velocidad de 4.000 revolucio- 
nes por minuto, la que contribuye á la buena 
labor que hace. Á juicio de personas entendidas, 
los listones con junquillo para entarimados, y las 
molduras que ejecuta esta máquina, compiten 
con los que proceden del Norte , tanto en bondad 
como en precio. Pueden trabajarse con ella 1.800 
pies de tabla ó moldura en cada hora de trabajo, 
consumiendo la misma fuerza que la máquina an- 
terior. 



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— 67 - 

Núm. 8. — Sierra circular con movimiento au- 
tomático de avance. Admite hojas hasta de 48 
pulgadas inglesas de diámetro, y consume una 
fuerza máxima de 9 caballos. 

Núm. 9. — Sierra de cinta. Pequeño modelo 
construido por la Maquinista Valenciana , de los 
Sxes. Climent y Alcalá. Se usa para obtener las 
piezas pequeñas de tablazón , y consume 3 caba- 
llos de fuerza. 

Ademas de las anteriores máquinas hay tres 
afiladoras para las hojas rectas y circulares y para 
las de cinta de la sierra inglesa. El trabajo se eje- 
cuta con la mayor brevedad y perfección por me- 
dio de discos giratorios de esmeril , que producen 
muy buen corte y endurecen los dientes, pudien- 
do asegurarse que con ellas hace un solo operario 
el trabajo de seis que afilen con lima, y con mu- 
cha mayor economía. 

. Para hacer las pequeñas reparaciones que ocur- 
ran en las máquinas , existe un taller de herrería 
provisto de fragua con ventilador , torno , taladro 
y máquina de cepillar, cuyos aparatos pueden 
moverse con el motor general, ó bien con una 
pequeña máquina de vapor horizontal de 6 caba- 
llos, instalada en el mismo taller de herrería, para 
el caso de que no pudiera funcionar la grande. 
Esta misma pequeña máquina puede poner en 
movimiento el árbol motor de las afiladoras. 

Respecto á la cantidad de trabajo que puede 
hacerse en el Real Taller, consignaremos los si- 
guientes datos ; en cada dia de diez horas de tra- 



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— 68 — 

bajo se llegará á aserrar y elaborar completamen- 
te, en cuanto el personal adquiera la práctica 
necesaria, 120 trozas de 16 pies de largo, que 
equivalen á 32 pinos de 60 pies longitudinales de 
tronco; y como pueden calcularse 280 dias de 
trabajo en el año , el número de pinos que se 
puede aserrar en ese tiempo es de cerca de 9.000, 
que es casi el número total de los que anualmen- 
te se cortan en el Pinar. 

Un gran depósito de aguas , con 800 metros 
cúbicos de capacidad , que se ha construido en las 
inmediaciones del Taller, á 18 metros sobre su 
nivel, suministra el agua necesaria para el servi- 
cio de la máquina de vapor y demás artefactos, y 
para el riego de la plantación lineal, así como toda 
la que fuera precisa en caso de un incendio para 
alimentar las numerosas bocas de riego que se 
hallan convenientemente distribuidas por las in- 
mediaciones del Taller y de los almacenes, y por 
las que el agua puede salir con gran violencia, 
impulsada por una presión de 2 atmósferas. 

La saca de maderas elaboradas y la introduc- 
ción de trozas para aserrar se hace rápida y econó- 
micamente, merced á un sistema de pequeñas 
vías férreas , cuyo desarrollo total es de unos 800 
metros. 

Debemos hacer constar, por último, que el 
proyecto de esta grandiosa fábrica, cuya idea fué 
aceptada y protegida con eficacia por el excelentí- 
simo señor Intendente general D. Fermin Abella, 
se debe al Sr. Rivero , el cual visitó de antemano, 



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-69- 

comisionado por la Real Casa , los más notables 
talleres de esta clase que existen en Inglaterra, 
Holanda , Bélgica y Francia , y . algunos muy 
acreditados de nuestro país. 



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ría de los frailes , denominado ahora Patio de la 
Fuente, De las caras N. y S. salen respectiva- 
mente dos alas paralelas que dejan entre sí los 



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— 72 — 

huecos conocidos con los nombres de Patio de 
coches y Patio de la Herradura, A la parte pos- 
terior ú occidental se adosa la Colegiata, forman- 
do un cuerpo saliente que avanza hacia la plaza 
de Palacio; y una de las alas que parte de la cara 
septentrional , hállase interrumpida por la anti- 
gua Casa de Damas, edificada á fines del reinado 
de Carlos III , y que cierra por el N. la parte más 
alta de aquella plaza. 

El Patio de la Herradura comunica con los 
jardines y á ellos mira la fachada principal; al de 
Coches se entra desde la Plaza de Palacio, Los 
tres patios se unen entre sí por un largo corredor 
que desde el de Coches pasa por debajo de la esca- 
lera principal, atraviesa lateralmente el de la 
Fuente y sale al de la Herradura por una puer- 
ta de hierro que se abre en el centro de su fondo. 

La fachada que da frente al parterre de Palacio 
y la Cascada mide 155 metros de longitud, y se 
compone de una parte central y dos laterales. La 
primera, de 63 metros, corresponde al cuerpo 
principal del edificio, y las segundas, á las alas que 
de él parten limitando los patios. 

Está formado el centro de esta fachada por un 
solo orden de columnas y pilastras compuestas 
que sostienen un sencillo entablamento sobre el 
cual corre una balaustrada adornada con jarrones 
de mármol. En medio, y constituyendo un miem- 
bro arquitectónico que avanza un poco sobre el 
paramento general, se levantan cuatro columnas 
que sirven de apoyo , mediante el cornisamento, 



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' Págs. 73 á 76. 



FACHADA PRINCIPAL DE I'A 



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CIO. — CUERPO CENTRAL 



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— n — 

á un ático rectangular , coronado también por la 
balaustrada. Los tres intercolumnios que forman, 
están ocupados por puertas de hierro, al nivel de 
la planta baja , y por balcones volados en la prin- 
cipal. En los cinco restantes de cada lado se abren 
una puerta y un balcón en los dos primeros, y 
ventana y balcón en los últimos. 

Los fustes estriados de las columnas y pilastras 
son de caliza roja de Sepúlveda; las bases áticas, 
que reposan sobre zócalos de granito , y los capi- 
teles, ricamente esculpidos, de mármol blanco. 
El entablamento general se compone de : un ar- 
. qui trabe de tres retallos, construido con granito 
en forma adintelada ; friso completamente liso de 
piedra roja; y cornisa, también de granito. La 
balaustrada del coronamiento general , de caliza 
roja, sirve de apoyo á jarrones de mármol blanco 
adornados con guirnaldas. El ático rectangular se 
compone de cuatro cariátides de mármol , que re- 
presentan las estaciones del año, y que sostienen 
con cabezas y brazos un entablamento igual al 
general, coronado también por una balaustrada 
que lleva encima trofeos guerreros. En el tímpano 
del intercolumnio central se ven esculpidas en 
mármol las armas de España y casa de Borbon, 
reunidas por el Toisón de oro y cobijadas por la 
corona real. En los otros dos de los costados se 
representan, en medallones circulares, los retratos 
de los reyes fundadores vestidos de guerreros ro- 
manos. 

Entre las ménsulas que sostienen los balcones 



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- 78- 

volados hállanse simbolizadas, en tres carátulas 
de mármol , la Aurora , el Dia y la Noche. 

La altura de la fachada hasta el entablamento 
general es de 13,5 metros, y la del centro, com- 
prendiendo el ático , de 22 ,3. 

Las fachadas laterales ocupan una longitud de 
45 metros cada una y son enteramente iguales. Se 
componen de dos órdenes sobrepuestos de colum- 
nas y pilastras; en el inferior hay columnas en los 
costados y pares de pilastras en el centro , todas 
de orden toscano; en el superior, pilastras jónicas. 
El entablamento que corre sobre las dos series de 
apoyos es igual al que anteriormente hemos des- 
crito. En los intercolumnios de arriba se abren 
balcones cuyas jambas cortan é interrumpen el 
primer cornisamento; en los de abajo, puertas y 
ventanas alternadas. Todas las partes de colum- 
nas y pilastras son de caliza roja de Sepúlveda, 
mientras que el zócalo inferior , los arquitrabes y 
cornisas , así como las jambas , dinteles y guarda- 
polvos , de granito. Estos últimos , por sus formas 
y adornos , corresponden al estilo del Renacimien- 
to en su período de decadencia. 

Para esta fachada general no hay punto de vista 
desde donde pueda abrazarse su conjunto, pues el 
parterre de Palacio no tiene más anchura que la 
de la parte central, prolongándose las nutridas 
filas de corpulentos tilos , que lo limitan lateral- 
mente, hasta muy cerca del edificio, contra todas 
las reglas del trazado de jardines. Desde la meseta 
superior de la Cascada se ofrece á la vista el cen- 



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— 79 — 
tro de la fachada , produciendo un efecto bastante 
agradable sus altas columnas y pilastras y el ele- 
gante ático del coronamiento. La esbelta cúpula 
de la Colegiata, que detras del edificio se levanta 
gallardamente , contribuye á la belleza de la pers- 
pectiva. Hemos de hacer notar, sin embargo, un 
grave defecto arquitectónico cometido al trazar 
esta fachada. Las columnas y pilastras pertenecen 
al orden compuesto , es decir , al que requiere más 
lujo y riqueza de ornamentación, y no obstante, 
el friso del entablamento se presenta completa- 
mente liso y privado de adornos , más pobre que 
el del más sencillo y severo de los órdenes griegos, 
el dórico, con sus metopas y triglifos. 

La idea de esta fachada central débese al abate 
Juvara, arquitecto italiano que vino á España en 
tiempo de Felipe V para formar los planos de al- 
gunos palacios Reales ; pero habiéndole sustituido 
en 1736 su discípulo Saqueti , éste la delineó y tra- 
zó definitivamente. Su construcción fué posterior 
á la del edificio , debiéndose haber verificado ha- 
cia el año 1739, pues cuando Belando visitó este 
Real Sitio , un año antes , todavía estaba en pro- 
yecto. El coste ascendió á 3.360.000 reales. 

Las fachadas laterales corresponden á la época 
de la construcción de Palacio , y no son de buen 
gusto. La sobreposicion de órdenes distintos de 
arquitectura, y sobre todo , la interrupción del en- 
tablamento inferior por las jambas de los balco- 
nes , sin que se encuentre una razón plausible para 
esta falta, indican una decadencia de la sencilla y 



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— 8o — 

elegante arquitectura griega, que principió con 
los romanos y llegó á su apogeo en el período del 
Renacimiento. 

La fachada del Patio de la Herradura es toda 
de granito, realzada con medias columnas de ca- 
piteles jónicos adornados. En los intercolumnios 
se abren hornacinas , que primitivamente debieron 
destinarse para colocar estatuas, pero que carecen 
de ellas al presente. A la extremidad de las alas 
laterales y mirando al interior del patio hay dos 
puertas, precedidas de pequeñas escalinatas de 
granito , que dan ingreso al interior del edificio ; y 
en el lienzo del fondo , tres con verjas de hierro, 
de las que sólo la del centro puede abrirse , y por 
ella se penetra en el pasillo de comunicación con 
los patios de la Fuente y de Coches, Toda la or- 
namentación de los cuerpos laterales es puramen- 
te barroca y de mal gusto ; la del fondo puede 
considerarse como perteneciente al segundo pe- 
ríodo del Renacimiento. 

Entrando por la puerta del fondo, se pasa al 
patio de la Fuente^ que era el claustro de la casa- 
hospedería en tiempo de los frailes Jerónimos, 
como ya hemos dicho. Está circundado por un 
pórtico de pilares de granito y dinteles rectos, que 
constituyen un estilo de construcción sencillo al 
par que severo ; y en el centro se levanta una 
fuente cuyo origen se remonta también á aquellos 
tiempos. 

Las fachadas del patio de Coches y la general 
del edificio por su parte posterior , ó que mira á la 



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— 8i — 



plaza de Palacio, recuerdan el estilo romano-espa- 
ñol ^ que creó en el Escorial el genio inmortal de 
Juan de Herrera, y son de apariencia agradable 
por su seriedad. El mejor punto de vista para 
abrazar el conjunto de la última , es el que corres- 
ponde á la mayor anchura de la Plaza , desde don- 
de se domina completamente el edificio, con sus 
torres empizarradas á los costados, y la Colegiata 
en el centro , coronada por su elevada cúpula y 
las sencillas torres que la acompañan. 

En la actualidad , la puerta principal de Palacio 
se abre en esta fachada, á la izquierda de la Co- 
legiata, y por ella se entra al Patio de Coches, 
Dentro de éste, en la parte que mira al Norte, 
está la del vestíbulo de la escalera principal. De 
construcción sencilla , fórmase ésta de dos tramos 
que se reúnen en la meseta superior. La gradería 
es de granito , así como los pilares de la balaustra- 
da que sostienen una barandilla de hierro pintada 
de blanco y oro. Todo el hueco de la escalera va 
coronado por una bóveda de media naranja rema- 
tada por la linterna , donde se abren las ventanas 
de iluminación. Esta escalera no existia en tiempo 
de Carlos IV, como hemos tenido ocasión de com- 
probar examinando unos planos de Palacio hechos 
en aquella época , y su construcción debe atribuir- 
se á Fernando Vil. Desde la fundación, la entrada 
de Palacio debia estar situada en el Patio de la 
Herradura^ donde venía á terminar el camino de 
Valsain , que penetraba en los jardines por la puer- 
ta de Cosío ó de los Baños de Diana. 

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— 82 — 

Consta el Palacio de planta baja y principal : en 
la primera se encuentran : la Galería baja de esta- 
tuas^ una de cuyas piezas es el comedor, la Co- 
mandancia general de Alabarderos, oficinas de la 
Mayordomía Mayor, Telégrafo, Conserjería y otras 
dependencias; la principal consta de la Galería 
oficial^ destinada á recepciones, audiencias y con- 
sejos de ministros , y de las habitaciones particu- 
lares de S.S. M.M. y A.A. 

Entrando en Palacio por su escalera principal , describire- 
mos á continuación sus habitaciones, concretándonos á las del 
piso alto y Galería de estatuas , que son las que se enseñan 
cuando no está la corte, á todas las personas provistas de un 
permiso que facilita la Administración Patrimonial. El orden 
que adoptamos es igual el que se sigue para visitarlas; ad vir- 
tiendo, en lo que respecta á la designación de los cuadros 
que adornan las paredes, que su enumeración la haremos em- 
pezando por la derecha, siguiendo por el frente y la izquierda 
y concluyendo con el lienzo de la puerta de entrada. 

Las habitaciones, cuyos números están escritos 
en las placas de bronce de sus puertas, se hallan, 
por lo general , decoradas con gusto. Los muebles 
pertenecen en su mayor parte al estilo del Impe- 
rio , sobre todo los de la Galería oficial; pero se 
encuentran también otros más antiguos al gusto 
de las épocas de Luis XIV, la Regencia y 
Luis XV. 

La colección de cuadros , especialmente de las 
escuelas flamenca y holandesa , era riquísima, pues 
la reina doña Isabel de Farnesio adquirió en Roma 
para este Palacio el año 1735, por mediación del 
pintor veneciano G. B. Pittoni y recomendación 



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- 83 - 

del abate Juvara, gran número de muy notables 
cuadros de estas escuelas. Al crearse el Real Mu- 
seo del Prado en 1829, los de más mérko que aquí 
existían fueron trasladados á él por orden de Fer- 
nando VII, contándose actualmente en su catálo- 
go 351 cuadros procedentes de este Palacio, entre 
ellos tres originales de Correggio, dos de Luca 
Giordano , cuatro de II Guido , uno de Pablo Ve- 
rones , seis de Tintoreto , uno de Claudio Coello, 
16 de Murillo, dos de Ribera, cuatro de Velaz- 
quez , cuatro de Van Dyck , 14 de Rubens y 24 de 
Teniers. 

Entre los cuadros de la primitiva colección que 
actualmente existen no hay ninguno de gran mé- 
rito; pero son apreciables los muchos que pintó 
Michel Ange Houasse, de la escuela francesa, que 
nació en París el año 1675 y murió en España el 
1730, siendo primer pintor del rey Felipe V. En el 
reinado de doña Isabel II, la empobrecida colec- 
ción de pinturas del Palacio fué notablemente au- 
mentada con la que compró al Marqués de Sala- 
manca por los años de 1848 á 52. 

Al hacer la descripción de los cuadros , distinguiremos con 
la palabra (^firmado) los que contienen el nombre del autor, 
visto por nosotros. A los demás les atribuimos el que, por 
tradición ó por el estudio de su estilo, seles señala en los ca- 
tálogos antiguos. 

Las estatuas de mármol que enriquecian la Ga- 
lería haja^ algunas griegas muy sobresalientes, 
como el grupo de Castor y Pólux , forman la ma- 
yor parte de las esculturas del Museo de Madrid, 



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Fueron adquiridas en Roma por mediación del 
célebre escultor veneciano Camilo Rusconi, y 
procedian de la colección que formó la reina Cris- 
tina de Suecia. Su importe de 12.000 doblones, ó 
36.000 duros, fué satisfecho por los reyes don 
Felipe V y doña Isabel Farnesio , á iguales partes. 

ESCALERA PRINCIPAL 

3 . 296 Una cacería de jabalíes. Representa un^. 
jabalina y varios jabatos acosados por 
una jauría de perros. Snyders? 

3.29S Cacerías de osos. Snyders? 
— Retrato de Felipe V. Tamaño natural, 

armado de coraza y casco con plume- 
ro y cabalgando sobre un caballo 
blanco. Sobre su cabeza se cierne la 
Victoria con un clarín en la mano y 
en actitud de coronarle. En el último 
término se representa un combate. 
M. L. Van Loo-fec, 1737 (firmado). 
Retrato de doña Isabel Farnesio. Hálla- 
se bajo uri dosel de terciopelo verde, 
en traje de corte y con manto Real. 
Sobre una elegante mesa situada á su 
derecha se ven la corona y el cetro, 
atributos de la majestad Real. El fon- 
do figura un salón adornado con co- 
lumnas y estatuas. M. L. Van Loo-fec., 
1737 (firmado). 
Van Loo fué pintor de cámara de Felipe V. 



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-85 - 

Los retratos de los Reyes fundadores proceden del Real Pa- 
lacio de Madrid, y fueron traídos en 1881 por orden de S. M. 

3.294 Cacería de venados. Snyders? 

3.297 Un toro acosado por una jauría de per- 
ros. Snyders? 
467 X Rapto de Europa por Júpiter en forma 
de toro. Europa se halla en actitud 
de sentarse sobre él con la ayuda de 
varias ninfas, después de haber ador- 
nado sus cuernos con una guirnalda 
de flores. 

Este cuadro es copia del de Pablo Verones , que existe ori- 
ginal eii Venecia. 

472 ^ Retrato ecuestre del infante D. Felipe 

de Borbon , duque de Parma. Monta 
un caballo blanco, está vestido con 
coraza, y le sigue ápié un negro que 
lleva el casco. Molinareto. 

473 'f Retrato de la princesa Luisa Isabel de 

Borbon, duquesa de Parma, Cabal- 
ga sobre un caballo negro, acom- 
pañada de un paje negro que la pro- 
teje del sol con una sombrilla. Moli- 
nareto. 

3 . 320 Dos perros daneses. Fondo , país. 

1 . 949 País con cabras y vacas. Domenicho 
Brandi (firmado). 

Todos los precedentes cuadros, exceptuando los retratos de 
los Reyes fundadores, vinieron del Palacio de Riofrioen 1881, 



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— 86 — 

Desde la meseta superior de la escalera se pasa á una pieza 
que sirve de cuerpo de guardia á los alabarderos. Por las puer- 
tas que hay en sus testeros se entra : por la de la izquierda, á 
la Galería oficial^ y por la de la derecha , á las 

HABITACIONES PARTICULARES 
DE S. M. LA REINA 

Pieza núm. i. Milagro de la multiplicación de 
los panes y los peces. 

— ^ Magdalena arrepentida. 

444 ^ Tres cuadros con este número , que re- 
presentan cabezas de mujer, pintadas 
por doña Isabel Farnesio. 

483 San Antonio de Padua. Pablo Matéis. 

— Alegoría de la Iglesia militante. Copia 

de un cuadro de Rubens, cuyo boce- 
to existe en el Museo de Berlin. En 
el de Madrid hay otra pintada por 
Van Baaleh. 

— Desposorios de San Joaquín y Santa 

Ana. 

932 ^ Santa María Magdalena con un crucifi- 
jo en la mano. 

703 ^ Una cacería de jabalíes. 

— San Francisco Javier bautizando infieles. 

— Jesucristo curando al paralítico. 

983 ^ La Virgen con el niño Jesús. Ruscha. 

— Una cabeza de niña. 

48 ^ Cabeza de mujer, al pastel. Benedicto 
Lucti. 
8 Asunto bíblico. 



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Págs. 87 á 90. 



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— 91 — 

22,2 ^ El anuncio del nacimiento de Jesús á 
los pastores. Copia de Bassano (Jaco- 
po da Ponte). 
490 X La Sagrada Familia. Houasse. 
955 X (Con color rojo.) Isaac bendiciendo á 
su hijo Jacob , presentado con enga- 
ño por su madre Rebeca. Sebastian 
Conca. 
229 X Asunto bíblico. Baseut. 
939 X Huida de la Sacra Familia á Egipto. 

Houasse. 
Pieza núm. 2. Está tapizada con raso labrado, 
fondo carmesí con dibujos blancos. Probablemen- 
te data de la época de la fundación la decoración 
de esta pieza. 

503 X Baile campestre. Houasse. 
52 * La pesca de la ballena (tabla). Compra- 
do al Marqués de Salamanca. 

— Paisaje. Rotondo. 

— La Anunciación. 
846 * País. Aguada. 

— Representación mística de la Euca- 

ristía. 

202 Gruta de Posilipo. Aguada. Gaspare 
Van Vitelli Roma, 1715 (firmado). 

651 ^ Judit con la cabeza de Holoférnes. 

365 * Un cuerpo de guardia de soldados fla- 
mencos. 

— El sacrificio de Isaac. A. Esquivel, 

1846 (firmado). 

— País con dos garzas reales. 



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— 92 — 

— País con un rio. F. Ferrant (firmado). 
52 * Una marina (tabla). Comprado al Mar- 
qués de Salamanca. 

— Un florero. Miguel Parra, 1846 (fir- 

mado). 

— San Pablo. Comprado al Marqués de 

Salamanca. 

— Dos cisnes. 
649 * Una marina. 

Pieza nútn. 3. La Resurrección del Señor. Ta- 
bla antigua. Comprado al Marqués 
de Salamanca. 
Asunto desconocido. Representa una 
mujer coronada de flores , sostenien- 
do á un niño dormido, y dos hom- 
bres sentados á sus pies. 

591 ^ Sentido de la vista. 

592 ^ ídem del oidó. 

593 ^ ídem del olfato. 

594 «5? ídem del gusto. 

595 ^ ídem del tacto. 

Piezas números 475. Cubiertas las paredes 
con damasco blanco. Cinco grandes espejos con 
marcos de caoba y adornos dorados. Los tableros 
de dos consolas son de una preciosa caliza luma- 
quela pulimentada. 

En el lienzo del frente hay una puerta que da entrada á la 
tribuna pequeña de la derecha de la Colegiata. 

Pieza núm. 6. Tapizada de raso labrado, fon- 
do verde , con canastillas de flores y guirnaldas 
blancas. 



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— 93 — 
428 X Un juego de billar. 
421 X Una fiesta de aldeanos. Houasse (fir- 
mado). 

533 X Un soldado borracho y una mujer que 

le acompaña llevando la lanza y la 
coraza. 
416 X Un grupo de personas jugando á los 
naipes después de una comida de 
campo. 

506 X Unos muchachos jugando al y?/¿/?r^c^o. 
Houasse, 

534 X Soldados jugando á los naipes. Houas- 

se (firmado). 

Pieza núm. 7, llamada del Piano. 

Pieza núm. 8. Despacho particular de S. M. 
la Reina. 

Pieza núm. 9. Dormitorio. Tapizada de gro 
color crema. Unas medias cañas doradas forman 
los entrepaños. 

Pieza núm. 10. Tocador de S. M. Tapizada 
de caneton de color grana. Sillería estilo Luís XIV, 
y muebles de tocador modernos. 

Pieza núm. 11. En tiempo de Fernando VII 
servia de ante-comedor. Sobre las consolas de 
caoba con adornos dorados , se ven dos bonitos ti- 
bores japoneses, uno de ellos con incrustaciones 
de nácar. 

— Perro de aguas, Fidel ^ que perteneció al 

infante D. Francisco. Michans (fir- 
mado). 

— Plaza Navona de Roma. 



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— 94 — 

— Apoteosis de la Paz (cobre). Estilo Ru- 

beris. Comprado al Marqués de Sala- 
manca. 

— Perro de aguas, Solimán^ del infante 

D. Francisco. Michans (firmado). 

— Caza muerta custodiada por dos per- 

ros. Comprado al Marqués de Sala- 
manca. 
3 B (Con tinta roja.) Una marina. Compra- 
da al Marqués de Salamanca. 

560 X Grupo de aldeanos y unos niños pes- 

cando ranas. 

— El sacrificio de Isaac. 

561 X Escena campestre. 

— Un jardin. Comprado al Marqués de 

Salamanca. 

B 3 (Con tinta roja). Una marina con un 
faro, y las ruinas de un templo ro- 
mano. Comprado al Marqués de Sa- 
lamanca. 

B (Con tinta roja.) Grupo de animales be- 
biendo en una fuente. 

Tomando en esta habitación la puerta de la izquierda , se 
entra en las 

HABITACIONES PARTICULARES 
DE S. M. LA REINA DOÑA ISABEL 

Ocupan el frente del piso principal de la anti- 
gua Casa de Dantas^ que en tiempo de Car- 
los IV servía para habitaciones particulares y 



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— ■ 95 — 

despacho oficial del Duque de Alcudia. Fueron 
decoradas para el uso de la mencionada augusta 
señora. 

Pie2sa núm. 12. Pasillo. Tapizado de damasco 
encarnado. 

Pieza núm. 13, llamada de Música. Paredes 
tapizadas de raso labrado , fondo verde con ramos 
de flores y guirnaldas de varios colores. Techo 
de fondo blanco con un friso, donde se ven 
de relieve los atributos de la Música. Sillería 
Luis XV. 

— Sentido de la vista, representado por 

una matrona que tiene un anteojo 
en la mano. Comprado al Marqués 
de Salamanca. 
613 ^ Un floreío. 

— Sentido del oído , representado por una 

mujer que toca la cítara. Firma- 
do A. VD. Comprado al Marqués de 
Salamanca. 
611 f Un florero. L, P. Van Thielen Ri- 
vouldt (firmado). 

Este cuadro y el 612 son del citado autor, pudiendo tam- 
bién atribuírsele, aunque no hemos visto la firma, los 609, 
610 y 614. Van Thielen , que pertenece á la escuela flamenca, 
fué discípulo del célebre jesuíta Zegers , y sobresalió en la 
pintura de flores. 

— Un grupo de vacas, cabras, ovejas y un 

perro bebiendo en un arroyo. Com- 
prado al Marqués de Salamanca. 
610 ^ Florero. 



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- 96 - 

B 3 (Con tinta roja.) Un grupo de gamos y 
antílopes. Comprado al Marqués de 
Salamanca. 
609 ^ Florero. 

— Sentido del olfato, representado por 

una matrona que da á oler unas flo- 
res á un perro. Firmado A. VD. 
Comprado al Marqués de Salamanca. 
614 ^ Florero, 

— Sentido del gusto, representado por 

una matrona que trincha un ave. 
Comprado al Marqués de Salamanca. 
612 X Florero. L. P. Van Thielen Rivouldt 
(firmado). 

— Sentido del tacto, representado por un 

alcotán que clava sus garras en el 
brazo desnudo de una matrona. Fir- 
mado A. VD. Comprado al Marqués 
de Salamanca. 

— Una muchacha sonriente asomada á 

una ventana , y otra detras con ade- 
man burlón. Mar.** Sánchez (firmado). 
Pieza núm. 14. Boudoir. Tapizado de raso 
amarillo y azul, formando fajas á modo de tienda 
de campaña. En esta habitación se vio obligada á 
proclamar la Constitución del año 18 12 la reina 
D.* Cristina. 

Pieza núm. 15. Tocador. Ornadas sus pare- 
des con brocatel de fondo blanco y ramos azules. 

— Grupo de hombres sentados á una me- 

sa, unos bebiendo y leyendo otros. 



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— 97 — 

79^ X Una barbería. 

— La caza de la garza con halcón. 

— Una miniatura en porcelana. Repre- 

senta una muchacha haciendo enca- 
jes. M. Sorgh (firmado). 

— Una mujer mondando manzanas que 

echa á una cazuela , y un gato á su 
lado. 
50 X Varias mujeres que van por agua á 
una fuente, y un hombre bebiendo. 
Houasse (firmado). 

— Una partida para la caza. 

— Miniatura sobre porcelana. Representa 
• el estudio de un pintor. Sorgh (fir- 
mado). 

— Un hombre tocando la flauta, una mu- 

jer al lado y otra cantando. Tabla. 

— Retrato del infante D. Sebastian. 

Aguada. 

— Interior de una cocina. Grupo de hom- 

bres jugando y bebiendo cerveza. 

— Original del cuadro anterior. 
Grupo compuesto de un hombre sen- 
tado á la mesa y una mujer fumando 
en pipa. Estilo de Teniers. 

— Estudio de un pintor. Hanff (firmado). 

— Grupo de hombres bebiendo. 

— Grupo de hombres y mujeres cantan- 

do. Tabla. 

— Retrato de la reina doña Cristina. 



Aguada. 



8» 



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-98- 

507 X Un muchacho dibujando al pié de unas 

ruinas de edificios, y restos de estatuas. 

— Cuadro que representa la vuelta de 

una partida de caza. 

— Miniatura sobre porcelana. Una ven- 

dedora de pescado. Sorgb (firmado). 

— Representa un sacamuelas y varios 

hombres y mujeres á su alrededor. 

508 X Una mujer tendiendo ropa en un jar- 

din adornado con la estatua de Hér- 
cules y un jarrón. 

— Jinetes y amazonas partiendo para la 

caza. 

— Miniatura en porcelana. Una mujer 

tocando el laúd. Sorgb (firmado). 

— Dos hombres sentados fumando en pi- 

pa, y una mujer con un jarro en la 
mano. 

— La adoración de los Reyes. Comprado 

al Marqués de Salamanca. 

— Palacio de San Telmo en Sevilla. Lito- 

grafía iluminada. 

— Grupo de niños. S. G. Cava, 1850 (fir- 

mado). 

— Un jardin con plantas tropicales. P. A. 

Goun (firmado). 
Pieza núm. 16. — Dormitorio. Tapizada de ra- 
so labrado de color amarillo con ramos de flores, 
57 t-a Virgen con el niño Jesús eíi su:^ 
brazos. En los cuatro ángulos grvj» 
pos de flores. Sobre cobre. 



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— 99 — 
Pieza núm. 17. Retrato de un hombre con una 
taza de café en la mano. 

— Un calderero leyendo una carta á una 

mujer. 

— Retrato de Pío IX. Fotogí afía. 
862 ^ Un esquileo de ovejas. Bassano. 

— El paseo de la India en la Habana, 

Eduardo Pingrel (firmado). 

— Una escuela de aldea. 

— San Jerónimo en oración. 
418 X Un tunecino. 

— Baile andaluz. M. Rodríguez, 1848 

(firmado). 

— Grupo de fumadores. Cobre. 

536 X' País con un arroyo y un puente so- 
bre él. 

— País africano. Comprado al Marqués 

de Salamanca. 
5(5$ X Alrededores de una ciudad ; un hom- 
bre que hace volar á un pajarillo su- 
jeto con un hilo. 

— Una mujer tocando el laúd. Tabla. 
525 X Un paisaje. 

780 ^ La matanza de un cerdo. 
182 Pescadores á orillas de un rio. 
-*- Un sacamuelas. Tabla. 

— Grupo de aves muertas. 

Í37 X Armida llegando á la cabana de los 

pastores. Luis Carracci» 
^35 X País, 
524 X Jardín. 



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— ^ La vendimia. Bassano. 
182 Pescador á orillas del mar. 

— Un memorialista escribiendo la carta 

que le dicta un soldado. Tabla. 
819 ^ Una cacería. Tempesta. 
202 Grupo de frutas y flores. 
420 X Unas mujeres hilando, otra con un 

niño y otra bajándose de un pollino. 

— Sacerdote judío arrojando del templo á 

una mujer y un niño. 
419 X Un mulato. 

— El puente colgante de Aranjuez sobre 

el Tajo. Blanchard, 1834 (firmado). 

— Un memorialista. Cobre. 

— Un bandido y una maja acechando en 

actitud amenazadora á un grupo de 
gendarmes que beben dentro de una 
taberna. Saynz, 1848 (firmado). 
522 X Un paisaje. Houasse (firmado). • 
554 X Grupo de mujeres recogiendo las mo- 
ras que alcanza un hombre subido 
en un barril. 

— Grupo de soldados bebiendo. 

— Una riña de mujeres. Saynz (firmado). 
521 X Vista del palacio del Real Sitio tlel 

Pardo. 
308 Grupo de pescadores. 

— Retrato de un joven con sombrero ca- 

labres. Comprado al Marqués de Sa^ 
lamanca. 

— Una cabeza de anciano, 



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— 101 — 

Pieza núm. i8. — Baño. El baño, recubierto 
de mármol, está separado de la. habitación por 
una balaustrada sostenida en columnas estucadas. 
Ademas de las llaves de servicio, hay en el fondo 
una gradería de mármol provista de surtidores 
que simulan flores y que vierten el agua forman- 
do cascada. 

Pieza núm. 19. Servia de cuarto de labor á 
Su Majestad la reina doña Isabel. Está tapizada 
dé raso labrado , fondo blanco y flores azul celeste. 

Llaman la atención los vidrios pintados de sus . 
balcones, de fabricación alemana. 

Retrocediendo por las anteriores habitaciones se llega á la 
designada con el nám. ii, y en su lienzo de la izquierda se 
abre una puerta que comunica con la 

Pieza núm. 28. Esta espaciosa habitación, 
con grandes ventanas que dan al patio de Coches, 
servía de comedor en tiempo de Fernando VII. 
Actualmente está destinada á guardaropa de Su 
Majestad la Reina. 

Desde esta pieza se va al anteoratorio, tapizado de damas- 
co blanco , que sirve de vestíbulo á la 

Pieza núm. 29. —Oratorio. El techo está 
formado por una pequeña cúpula de media na- 
ranja , que pintó al fresco D. Jacinto Gómez, pin- 
tor de cámara del rey Carlos IV y natural de 
este Real Sitio. El asunto representa las jerar- 
quías angélicas adorando al Espíritu-Santo. El 
boceto para este techo existe en el Museo de Ma- 
drid. El altar está formado por una mesa de es- 



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— I02 — 

tuco y un cuadro, con la pintura al óleo, de la 
Sagrada Familia. A ambos lados, y debajo de ur- 
nas de cristal, se conservan varias figuras de san- 
tos trabajadas en cera. 

Se retrocede á la pieza núm. ii, y tomando la puerta de la 
izquierda, de las dos que se encuentran al frente, encuentran- 
se las piezas números 30, 31 y 32, cuya reunión forma un 
pasillo detras de las habitaciones de S. M. la Reina. Cam- 
biando perpendicularmente de dirección al llegar á la última, 
se pasa á la 

Pieza núm. 33. Hállase ésta dividida en dos 
departamentos por una columnata de granito pri- 
morosamente pulimentado, que produce un be- 
llísimo efecto. Sirvió de alcoba á Fernando VII 
cuando sufrió una dolorosa enfermedad en Se- 
tiembre de 1832, y en ella se desarrollaron las 
importantísimas escenas á que dio lugar su testa- 
mento, anulado después, y de las que hablare- 
mos con más detalles al enumerar los sucesos no- 
tables acaecidos en este Real Palacio. 

Pieza núm. 34. Sirve de paso al billar, y su 
techo está pintado al fresco por Gal vez, reprodu- 
ciendo con suma gracia los tipos de esta pro- 
vincia. 

Subiendo una gradería de madera se encuentran las piezas 
números 35 , 36, 37 y 38, destinándose la primera á biblioteca 
de S. M. 

Pieza núm. 39. Desde ella se entra á las ha- 
bitaciones particulares de S. M. el Rey. Su techo 
está pintado al fresco; el asunto es Flora repar- 
tiendo sus dones á varios cupidillos. 



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— 103 — 

Hay una escalera que establece la comunicación con la 
planta baja. 

HABITACIONES PARTICULARES 
DE S. M. EL REY 

Se construyeron estas habitaciones, así como 
las correspondientes de la planta baja, en el rei- 
nado de doña Isabel II, y las ocupó primeramen- 
te S. M. el rey D. Francisco de Asís, decorándo- 
las al estilo moderno. Antes esta parte de Palacio 
no estaba habitada , faltando el piso de separación 
entre la planta baja y la principal, y fué sucesi- 
vamente salón de embajadores, teatro y picadero. 

Después de atravesar un^ antesala , donde se encuentra la 
escalera que baja al patio de Coches, y dos piezas de paso, se 
llega á la 

Pieza encamada. Así llamada por el color del 
papel que cubre las paredes y de la alfombra. 
Son notables entre sus muebles, por sus preciosos 
tableros de mármol amarillo con inclusiones de 
cristales de selenita, dos consolas estilo Luis XV. 

Despacho particular de S. M. el Rey. Exis- 
te en él una extraña mesa de despacho, de caoba 
maciza, estilo del Imperio. 

Adornan las paredes siete grandes fotografías, 
copias de unos muy notables cartones de Rafael, 
cuyos asuntos son los siguientes:. 

San Pablo predicando á los atenienses. 

Encargo de Cristo á Pedro. 

Muerte de Ananías. 



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— 104 — 

La pesca milagrosa. 
El sacrificio en Lystra. 
Elymas el ciego. 

Pedro y Juan curan al lisiado en el hermoso 
pórtico del Templo. 

Se sale á un pasillo donde hay otra escalera para la planta 
baja. £n él se encuentra el cuarto de fumar, que no Cieñe 
particularidad digna de mención. Á su extremidad se abre la 
puerta del 

Dormitorio. Está amueblado al estilo moder- 
no. Hay ana pililla de agua bendita de bastante 
mérito , con un esmalte sobre cobre que represen- 
ta á Jesucristo en la cruz. El cerco ó marco está 
formado por ágatas y ónices incrustadas. 

Es preciso retroceder por las anteriores habitaciones ó por 
un pasillo que detras de ellas existe, adornado con multitud 
de fotografías y copias de cuadros en litografía, para pasar 
á las piezas que constituyen la 



galería oficial . 

Los techos abovedados de sus habitaciones es- 
tán pintados al fresco por Sanni, Saxo y Fideli. 
Los frisos de algunas simulan columnatas y ba- 
laustradas con extrañas perspectivas , y deben atri- 
buirse sus pinturas al tiempo de la fundación; 
pero en la mayor parte la ornamentación es de 
relieves dorados y medallones de gusto barroco, 
y corresponde á la época de Carlos III, que es el 
que formó esta galería , pues primitivamente es- 



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— 105 — 

taban en ella las habitaciones particulares de Fe- 
lipe V. Todas las piezas se tapizaron y amuebla- 
ron en tiempo de Fernando VII al estilo pesado 
y de mal gusto del Imperio, Los pisos están pa- 
vimentados con mármoles de diversos colores y 
preciosas oficalcitas. 

Pieza nútn. 43. — Saleta. — Se entra á ella desde 
el cuerpo de guardia de los alabarderos por la puerta que 
hay á la izquierda, y que está precedida de una escalinata de 
mármol. 

La pintura del techo representa á Belerofonte 
sobre el caballo Pegaso dando muerte con una 
lanza á la Quimera, monstruo con dos cabezas, 
una de león y otra de cabra, y por cola una ser- 
piente. La Victoria corona de laurel al héroe. 
79S X Una academia de pintores. Houasse. 
528 X Peregrino que pide limosna á una da- 
ma. Houasse. 
782 X Un hombre obeso comiendo. Houasse. 
781 X Un hombre sentado á la mesa y una 
mujer que hace rezar á una niña. 
Houasse. 

— El evangelista San Lúeas. Comprado al 

Marqués de Salamanca. 

— Entrada de Fernando VII en España. 

Pasa el rio Fluviá, en la provincia 
de Gerona, y en primer término se 
apercibe al general Copons y al ejér- 
cito español, que han salido á reci- 
birle. 
348 X Un jardin. Francisco Mambló. 



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— io6 — 

Fábula del rico avariento. Cobre. Com- 
prado al Marqués de Salamanca. 

808 X Un rio con una ciudad que se apercibe 
en último término, Houasse. 

557 X Un grupo de hombres y mujeres contem- 
plando una estatua colosal. Houasse. 

499 X Grupo de personas jugando sobre una 

mesa. 
741 X Con este número cuatro bustos de hom- 
bre, que, según se pretende, son re- 
tratos de célebres pintores. 

— Fragmento de un cuadro que represen- 

ta una escena de la Historia sagrada. 
555 X Tres hombres y una mujer jugando á 
las cuatro esquinas, Houasse. 

500 X Dos muchachos subidos á un árbol y 

una mujer mamando de una cabra. 
Houasse (firmado). 

501 X Una mujer echando humo á un hom- 

bre dormido. M. A. Houasse (fir- 
mado). 

— Florero. 

219 X El anuncio del nacimiento de Jesusa 
los pastores. 

— Cabeza de mujer rodeada de flores. 

1 .023 ^ Un vendedor de fruta que persigue, ar- 
mado de un cuchillo, á un mucha- 
cho que le ha derribado una cesta de 
melocotones. 
347 X Vista de un jardin romano. Francisco 
Mambló. 



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— I07 — 

1 5 1 X Un tablado de farsantes en una plaza. 
Teodoro Ronclans. 

530 X Una escuela de niños en el momento 
que el maestro corrige las planas. 
Houasse. 

527 X Un viejo y una muchacha con trajes 
de peregrinos. Houasse. 

210 ^ Vista de las afueras de Roma, con dos 
mujeres y un ermitaño. 

209 f Vista de Roma. G. V. W. (Van Wite- 
Ui) (firmado). 

Pieza núm. 40, — Antecámara. El asunto que 
representa la pintura principal del techo es la fá- 
bula mitológica de la ninfa Calixto y su hijo Ar- 
cas convertidos en las constelaciones que se de- 
nominan «Osa Mayor» y «Menor», y elevados 
al cielo á impulso de los vientos. En la parte su- 
perior se ve á Júpiter con el águila y Hebe; Febo 
recorre en su carro la línea del Zodíaco, y en se- 
gundo término aparecen entre nubes Juno y Ve- 
nus. El friso está también pintado al fresco , re- 
presentando balaustradas. 

Tapizada de raso labrado, fondo amarillo con 
franjas de dibujos rojos. Del techo pende una gran 
araña de bronce y cristal en forma de palmera. 

Pieza núm. 41.— Cámara. En el techo, Apo- 
lo, niño, disparando fiechas á la serpiente Pitón; 
encima, las Horas, guiando el carro del Sol por 
el Zodíaco. En los tarjetones del friso se represen- 
tan, al claro-oscuro, varias escenas de la vida de 
Apolo, 



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— io8 — 

Paredes vestidas de raso azul con cenefas de 
fondo marrón adornadas con flores amarillas y 
blancas. 

Sobre consolas, estilo del Imperio, hay dos boni- 
tos jarrones de alabastro, primorosamente labra- 
dos; pero el mueble que llama más la atención en 
esta pieza es un secretaire de mosaico de maderas 
y adornos de bronce dorado. La forma general es 
pesada y poco artística , pero es admirable la finu- 
ra é igualdad con que están ejecutados los mo- 
saicos. 

Pieza núm. 42. — Sala de audiencias. El 
asunto principal del techo es Orfeo apaleado por 
las Bacantes; en segundo término. Venus entre 
nubes. Dos medallones del friso reproducen al 
claro-oscuro escenas de la vida de Orfeo; en el 
primero domestica á las fieras con los acordes de 
su lira; en el segundo baja al infierno en busca 
de Eurídice, su mujer, á la que vuelve á perder 
por su curiosidad. 

Tapizada de gro amarillo con flores blancas. 

Pieza núm. 44. La pintura del techo repre- 
senta á Faetón precipitado de las alturas por no 
saber guiar el carro de su padre Febo; las Horas, 
espantadas, imploran clemencia de Júpiter que se 
ve en el cielo , acompañado de Juno y Hebe con 
el águila. Los arranques de la bóveda figuran ba- 
laustradas con jarrones. 

Paredes vestidas de gro amarillo formando 
pliegues. 

Sobre dos grandes consolas, estilo del Imperio, 



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— 109 — 

se venios bustos, en mármol blanco, de D. Luis I, 
hijo de Felipe V y María Luisa de Saboya, y de 
su esposa Luisa de Orleans, hija del Regente de 
Francia, trabajados por Fremin. Pende del techo 
una magnifica araña de cristal. 

Esta pieza comunica directamente con la Saleta^ y es don- 
de se efectúan los besamanos de familia. 

Pieza núm. 45. — Salen del Trono. Espacio- 
sa sala con tres balcones que corresponden al cen- 
tro de la fachada, y desde los cuales se disfruta 
de la magnífica vista de la Cascada Nueva. 

El grupo principal de la pintura del techo es 
Psíquis conducida por Mercurio é impulsada por 
los Céfiros que la elevan al cielo, donde Cupido, 
acompañado de Venus y rodeado por los dioses 
del Olimpo, se dispone á recibir á su prometida. 
Las Musas coronan la composición, así como las 
Horas , que esparcen flores sobre las divinidades 
mitológicas. Himeneo arroja á la Discordia, que 
trata de introducirse en el cielo. En los arranques 
de la bóveda se figuran balaustradas y medallo- 
nes, fondo dorado, representando al claro-oscuro 
episodios de la vida de Psíquis. 
. Dos grandes arañas de cristal en forma de án- 
foras penden del techo. Las paredes están tapiza* 
das de raso labrado, fondo carmesí, con cuadros 
y florones color oro viejo. 

Los muebles son del estilo del Imperio , de cao- 
ba, con adornos dorados. Sobre dos grandes con- 
solas, que están situadas en el lienzo de los balco- 
nes , se ven juegos de reloj y candelabros de más 



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— no — 

riqueza que gusto. La que está en el lienzo del 
frente sostiene dos preciosos jarrones de Sévres, 
con los retratos de Luis Felipe de Orleans y su 
esposa , que fueron regalados por ese monarca á 
Fernando VII , y entre ellos un busto, en mármol 
blanco, de D.* Isabel II cuando era niña. 
. En el lienzo de pared opuesto á los balcones 
hay un cuadro de grandes dimensiones que repre- 
senta la familia de Felipe V. Está reunida en el 
suntuoso salón de un palacio, mientras los músi- 
cos de la Real cámara tocan en una tribuna ele- 
vada. El Rey, ya anciano, aparece sentado en el 
centro; á su izquierda está su segunda mujer doña 
Isabel de Farnesio , sentada también , con el brazo 
izquierdo apoyado en un almohadón, sobre el 
cual se ve la corona Real. En torno de la mesa que 
sostiene el almohadón hay varias personas Reales 
de ambos sexos, y otras á la derecha del grupo 
central. Designaremos todos los personajes que 
figuran en el cuadro , empezando por la izquierda: 

Doña María Ana Victoria, hija de Felipe V é 
Isabel de Farnesio , desposada con el príncipe del 
Brasil. 

Doña María Bárbara, infanta de Portugal, mu- 
jer del infante primogénito D. Fernando. 

El infante primogénito D. Fernando (después 
Fernando VI). 

El rey D. Felipe V. 

El infante D. Luis, que fué luego cardenal ar- 
zobispo de Toledo y conde de Chinchón. 

Doña Isabel de Farnesio, segunda mujer del Rey. 



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— III — 

El infante D. Felipe, gran prior de Castilla, 
duque de Parma, Plasencia y Guastala. 

Madama Luisa Isabel , primogénita del Rey de 
Francia , mujer del infante D. Felipe. 

Doña María Teresa, hija de Felipe V é Isabel 
de Farnesio , desposada después con el Delfín de 
Francia. 

Doña María Antonia Fernanda, hija de Feli- 
pe V é Isabel de Farnesio, más adelante duquesa 
de Saboya. 

Doña María Amalia de Sajonia, mujer de don 
Carlos, Rey de las Dos Sicilias. 

El infante D. Carlos, Rey de las Dos Sicilias 
(después Carlos III). 

En primer término se ve un grupo de dos ni- 
ñas jugando con un perro, que son : 

La infantita doña Isabel María Luisa , hija del 
infante D. Felipe y Madama Luisa Isabel. 

La princesita doña María Isabel, hija de los 
Reyes de las Dos Sicilias D. Carlos y doña María 
Amalia de Sajonia. 

Este cuadro es una buena copia del original de L. M. Van 
Loo, que existe en el Museo de Madrid. Debió pintarle para 
rivalizar con Ranc, que le precedió en el empleo de primer 
pintor del rey Felipe V, el cual habia ejecutado otro gran 
cuadro de la Real familia, de dimensiones un poco meno- 
res. Del cuadro de Ranc, que consta haberse salvado del 
incendio del antiguo Palacio de Madrid, ocurrido en 1734, 
ignórase el paradero. El de Van Loo fué del Palacio de 
Aranjuez al Museo el año 1847. La copia que existe en este 
palacio fué ejecutada por Lozano y Valle, 

Alto, 4'",o6 ; ancho, 5"', 11. 



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Pieza núm. 46. Despacho oñcial de S. M. el 
Rey. La pintura del friso imita una balaustrada 
con trofeos guerreros en los cuatro centros. La de 
la bóveda representa la vuelta triunfal de la con- 
quista del Vellocino de Oro. Jason y Medea van 
conducidos en una carroza, arrastrada por dos ca- 
ballos , precedidos de la Fama. La Victoria en- 
trega á Jason el Vellocino de Oro, premio de su 
heroísmo ; grupos de guerreros rodean y siguen 
á la carroza. 

Las paredes están vestidas de gro azul celeste 
con cenefas de fondo blanco y ramos azules. 

Se conserva en esta habitación la mesa en que 
la reina Cristina firmó la Constitución del año 12. 
973 ^ Retrato de Carlos III , siendo Rey de 
Ñapóles y Sicilia. Con coraza de ace- 
ro debajo de la casaca, Toisón al 
cuello, y la banda azul del Sancti- 
Spiritus al pecho. En una mesa, 
manto y corona Real. Está muy bien 
trabajado el dorado marco de este 
retrato, cuya coronación forma un 
escudo, en relieve, de las armas de 
España, rodeado de trofeos guerreros. 
804 X El taller de escultura que hubo en el 

pueblo de Valsain. Houasse. 
556 X Don Quijote amenazando á unos moli- 
neros. Houasse (firmado). 
427 X Grupo de hombres y mujeres jugando 
á la gallina ciega , y otros comiendo, 
Houasse. 



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— 113 — 

559 ^^ Fiesta de pobres. Houasse. 

400 Una merienda en el campo. Houasse. 

424 X Una lavandera con ropa limpia, tendi- 

da, y un cazador. Houasse. 

555 X Grupo de hombres jugando al navero. 
Houasse. 

509 X Una era. Houasse. 

423 X Grupo de personas jugando á los bo- 
los. Houasse. 

553 X Un sarao. Houasse. 

425 X El juego del columpio. Houasse. 

399 X Un baile campestre. Michel Ange 
Houasse. 1730 (firmado). 

Pieza núm. 47. Pieza de estudios. En el cen- 
tro del techo se ve á Venus sobre nubes, al lado 
de una carroza, y á varios cupidillos que arman 
á Eneas. En el friso, tarjetones al claro-oscuro con 
escenas de la vida de este héroe. 

Está tapizada de gro de color crema con cene- 
fas de fondo blanco y adornos azules. 

HABITACIONES PARTICULARES 
DE S. A. LA INFANTA DOÑA ISABEL 

Pieza amarilla, núm. 48. En el centro se re- 
presenta la fábula mitológica de Belerofonte pre- 
cipitado por el caballo Pegaso. Osó el héroe re- 
montarse hasta el Olimpo, y Júpiter, airado, hace 
que un cupidillo arroje tábanos al brioso caballo, 
que se encabrita á sus picaduras y derriba con 
violencia al jinete. Al lado del rey de los cielos 



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— 114 — 

se encuentran Juno y Hebe , y en lo alto la alego- 
ría de la Justicia. 

Debe su nombre esta pieza al color amarillo de 
oro del raso labrado que la tapiza. Son notables 
los tableros de piedra- volcánica negra de las dos 
consolas que hay en esta habitación. 

Pieza núm. 49. Dormitorio de Su Alteza. La 
pintura del techo representa á la Aurora , alada 
y coronada de rosas , que recibe á Céfalo impulsa- 
do por los Vientos. A su lado está la carroza , ar- 
rastrada por el caballo Pegaso, y guiada por unos 
cupidillos , y en el ángulo superior de la derecha, 
la imagen de la Noche, simbolizada por un hom- 
bre dormido, cubierto con un velo, cuya punta le- 
vantan dos geniecillos. 

Las paredes están cubiertas de damasco azul ce- 
leste, y los muebles son del estilo Luis XV, excep- 
to la cama y los de tocador. 

Pieza núm. 50. Despacho particular de Su 
Alteza. £n la pintura al fresco del techo ha re- 
producido el artista el juicio de Páris. En primer 
término aparece Mercurio entregando al pastor 
frigio la manzana de oro; en la parte superior pre- 
side la escena Júpiter ; á la derecha están Juno, 
Minerva y Venus , las tres diosas que se disputan 
el premio de la belleza. Está tapizada de raso la- 
brado, fondo amarillo de oro , con flores blancas y 
gris de acero. Los muebles son del Imperio. 

Pieza núm. 51. Salón de Vientos. El asunto 
principal de la pintura del techo representa á 
Apolo ó Febo cediendo á Faetón las riendas del 



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— 115 — 

carro del Sol , que marcha por la línea del Zodía- 
co; le precede el lucero matutino y le sigue el 
vespertino. Encima del grupo principal se ve á 
Júpiter y su mensajero Mercurio, y debajo las ale- 
gorías de las cuatro estaciones. En los cuatro án- 
gulos de la composición: Cibeles al lado de su 
carroza; Neptuno en la suya, arrastrada por hi- 
pocampos y acompañado de tritones que tocan 
cuernos marinos; Juno sobre nubes y su mensaje- 
ra Iris; Vulcano y los cíclopes. Están íigurados 
ademas los signos del Zodíaco y la constelación 
de la Osa Mayor. 

Tapicería raso azul celeste. Muebles del estilo 
Luis XIV. Dos grandes arañas de bronce y cristal. 
368 ^ Cuadro de grandes dimensiones que 
representa un paisaje y dos peque- 
ñas figuras en las que se simboliza á 
Júpiter, en forma de Diana, sedu- 
ciendo á la ninfa Calixto. Artois. 

— País. 

— San Pedro. Comprado al Marqués de 

Salamanca. 

— Copia de La Perla , de Rafael , cuyo 

original existe en el Museo de Ma- 
drid. Fr. José de los Santos. 
367 ^ País con figuras pequeñas que repre- 
sentan varias ninfas bailando, y Mer- 
curio. Artois. 

— Paisaje con varios hombres que dan 

muerte á un jabalí. Comprado á Sa- 
lamanca. 



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— ii6 — 

— Un jarrón de flores y un Cupido. 

M. Vincencinajec, 1697 (firmado). 
480 ^ País con figuras pequeñas que repre- 
sentan á Venus deteniendo al bello 
Adonis, que quiere partir para la 
caza. A alguna distancia se ve la 
carroza tirada por cisnes. Artois. 

— La plaza de San Marcos en Venecia. 

— País. 

903 Rómulo y Remo á la orilla de un rio. 

— Ocho cuadros que representan men- 

digos. 

— Un bajo-relieve en hierro dorado, que 

representa el rapto de las Sabinas. 

551 f Retrato de Felipe V, hecho al pastel 
por la reina Isabel de Farnesio. Fir- 
ma Elisabeth fecit. Anno 1721. 

869 ^ País de grandes dimensiones, con unas 
figuras pequeñas que representan á 
Hércules disparando una flecha al 
centauro Neso que le roba á Deja- 
nira. Artois. 

987 ^ Un esquileo. Bassano. 

376 ^ País de grandes dimensiones, con un 
torrente y un pastor que conduce 
ovejas. Tempesta. 

237 ^ Con este número diez cabezas de san- 
tos , pintadas al pastel por la reina 
Isabel Farnesio (firmados). 

— País. 

1 .070 ^ Vista del puerto de Ñapóles. Garro. 



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— 117 — 

— Grupo de cabras, vacas, caballo y perro. 

Comprado al Marqués de Salamanca. 

— Paisaje con una cacería de venados. 

Comprado al Marqués de Salamanca. 

— Caza muerta. 

1 .071 ^ Vista de Ñapóles desde el golfo. Garro. 
311 ^ Paisaje. 

— Un combate entre jinetes. Comprado 

al Marqués de Salamanca. 

— País. 

— País con pequeñas figuras de ninfas 

perseguidas por sátiros. Artois. 
988 ^ El Verano. Bassano. 
Ademas de los anteriores cuadros hay los si- 
guientes bajo-relieves en mármol : 
La Anunciación. 
San Sebastian. 

Un perro persiguiendo á un lobo. 
Hay también 81 cuadritos que son paisajes al 
lápiz. Deben estar hechos por los Infantes hijos de 
los Reyes fundadores , en sus lecciones de dibujo, 
y siete con tinta de China., por el teniente coronel 
D. Juan Josef Navarro , alférez de la compañía de 
Guardias marinas, maestro de dichos Infantes. 

Pieza núm. 52. Sala japonesa. Techo pintado 
al fresco, cuyo asunto es Diana ó Selene que se 
apea de su carroza para contemplar á Endimion 
dormido. Coros de cefirillos asidos por las manos 
bailan encima de Diana, y otros conducen los cier- 
vos que arrastran su carroza. En mal estado de 
conservación. 



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— ii8 — 

Las paredes están adornadas con pilastras de 
laca japonesa , de basas y capiteles dorados, que 
forman los entrepaños , donde se ven los siguien- 
tes cuadros de la escuela romana, pintados por 
Paolo Panini, y que son, sin duda alguna, los 
mejores de Palacio : 

772 X Jesús curando al paralítico. Magnífica 
columnata corintia cincunda la pis- 
cina. Jo. Paulus Paniíii. Placen.^^. 
Romae, 1736 (firmado). 
Alto, 2™ ,90; ancho, 1^,65. 

669 X Jesús disputando con los doctores. Pa- 
sa la escena bajo el crucero de un es- 
pacioso templo greco-romano, cuyas 
bóvedas descansan en grandes co- 
lumnas jónicas. Jo. Paulus Panini. 
Plasen."^ Romse, 1736 (firmado). 
Iguales dimensiones que el anterior. £1 boceto de este cua- 
dro existe en el Museo de Madrid. 

770 X Jesús apedreado por haber predicho la 

ruina del templo de Jérusalen. Su- 
cede la escena en una grandiosa nave 
greco-romana. Las columnas del pri- 
mer término son salomónicas. Jo. 
Paulus Panini. Placen.^s. Romae, 
1737 (firmado). 
Iguales dimensiones que los anteriores. 

771 X Jesús arrojando del templo á los merca- 

deres. El fondo del cuadro represen- 
ta el atrio de un magnífico templo 



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Págs. 119 á t22, 




ANTICUA tOTICA 



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PALACIO 

►l-ANTA BAJA 

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— 123 — 

greco-romano, con hermosas columnas corintias. 
Jo. Paulus Panini. Placen."^ (firmado). 

Iguales dimensiones que los anteriores. £1 boceto de este 
cuadro se ve en el Museo de Madrid. 

Sobre las dos puertas de esta habitación hay 
otros dos cuadros de escaso mérito, números 
773 X y 774 X> Q^^ representan : la Oración en 
el Huerto, y Jesús y la Samaritana, pintados por 
Lucatelli. 

La adornan un bonito secretaire incrustado, y 
cuatro grandes tibores japoneses de i°*,i5 de al- 
tura. 

Pieza núm. 53. Salón de Espejos. El asunto 
de la pintura del techo es el Tiempo, á quien 
unos cupidillos despluman las alas y arrebatan 
sus atributos por orden de Venus. Esta se halla 
en la parte superior , acompañada de las tres Gra- 
cias , al lado de una carroza tirada por palomas y 
guiada por amorcillos. 

Las paredes están ocupadas por cinco grandes 
espejos y otros más pequeños, y los intervalos que 
dejan entre sí hállanse recubiertos por placas de 
laca japonesa color rojo con flores doradas. 

Desde este salón , que es el último del ala principal del edi- 
ficio, se retrocede hasta el de «Vientos», y desde él se pasa á 
una escalera por donde se desciende al Patio de la Herradura 
y á las habitaciones de la planta baja, que constituye la 

GALERÍA BAJA DE ESTATUAS 

Estas habitaciones de la planta baja de Palacio 
fueron pintadas al fresco por Bartolomé Ruscha, 



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— 124 — 

y en ellas se colocaron, bajo la dirección de don 
Domingo Sanni , y por orden de los Reyes funda- 
dores, las estatuas de la colección formada por la 
reina Cristina de Suecia y adquirida por aquellos 
en Roma. Los escultores que á la sazón trabajaban 
para los jardines , Fremin y Thierri , restauraron 
muchas de ellas y añadieron algunas otras de su 
mano, pero la mayor parte de las de mayor mérito 
fueron trasladadas en 1829 á la sala de esculturas 
del Museo de Madrid, donde todavía se conservan 
y constituyen casi exclusivamente su riqueza esta- 
tuaria. Al presente hay en estas salas poquísimas 
estatuas de mármol , y casi todas las que forman 
su adorno son copias en yeso de las primitivas, 
por lo que han perdido el gran valor artístico que 
les prestaban las esculturas griegas de toda inte- 
gridad que se encontraban en la colección de la 
reina Cristina de Suecia. Entre ellas sobresalían 
por su gran mérito : el grupo de Castor y Pólux; 
dos estatuas colosales de Julio César y Augusto, 
de alabastro, con cabezas, brazos y piernas de 
bronce dorado; una urna excelente donde se cree 
estuvieron las cenizas de Cayo Calígula ; las repre- 
sentaciones del día y la noche ; un Apolo bellísi- 
mo ; una Dafne, restaurada de medio cuerpo arri- 
ba; el Fauno del cabrito; una Venus en pié sa- 
liendo del baño, de mucho mérito; un Fauno 
apoyado en un tronco; otra Venus hincada la ro- 
dilla sobre un galápago ; bellísimas cabezas sobre 
hermes de deidades y emperadores romanos; las 
ocho Musas; dos soberbias cabezas de Antinoo y 



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— 125 — 

Alejandro; la estatua yacente de Ariadna, imita- 
ción de la que existe en el Museo del Vaticano ; 
una copia de la Venus de Médicis, pero con un 
lienzo postizo ; una excelente estatua pequeña que 
representa á Séneca; Leda con el cisne; una cabe- 
za de Homero, antigua; una cabeza colosal, en 
bronce, de la reina Cristina de Suecia, yGani- 
médes, arrebatado por el águila. 

Procederemos ahora á describir las diferentes piezas de que 
consta esta galería, indicando únicamente las estatuas de más 
mérito que en ellas se encuentran y designando con un * las 
que son copias de las que primitivamente las adornaron. 

Pieza de la Fuente. Debe este nombre á una 
que existe en su extremidad, obra de Thierri, 
constituida por un pilón de mármol en forma de 
concha, sostenido por dos tritónidas de plomo. 
Sobre él se ve á Anfítrite sentada, bañándose los 
pies; que enjuga un geniecillo. Otro le presenta 
productos del mar , y á sus pies hay un delfín que 
arroja el agua. La fuente se halla bajo de una hor- 
nacina que simula graciosa gruta recubierta de 
conchas marinas , vidrios y pedazos de selenita. 

En el techo se representan geniecillos que lle- 
van productos del mar. 

Pieza núm. 70. Siendo niño Hércules, y ha- 
llándose en la cuna, suscitó Juno contra él dos 
espantosas culebras ; pero con la protección de 
Minerva y su propio esfuerzo logró ahogarlas en- 
tre sus manos. El pintor ha reproducido este asun- 
to en el techo de esta habitación. 

Dos bustos de yeso de reyes de Prusia. 



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— 126 — 

* Busto colosal ^ en mármol blanco, de la reina 
Cristina de Sueda. 

* Estatuas de tamaño colosal que representan 
á Julio César, y César Augusto. Yeso, con cabe- 
zas , piernas y brazos dorados. 

Pieza núm. 71. Pintura del techo, apoteosis 
de Hércules. Éste se halla sentado apoyándose en 
la piel del león de Nemea , y la Victoria ciñe á su 
cabeza una corona de laurel. Á la izquierda, unos 
geniecillos llevan la maza y la culebra, otros de- 
bajo palpan la piel del león , y un cupido sostiene 
un casco. 

* Venus saliendo del baño. Yeso. 

* Fauno del cabrito. Yeso. 

* Baco. Yeso. 

Pieza núm. 72. El fresco del techo representa 
á la Gloria de los príncipes coronando á un guer- 
rero conducido por la Victoria. 

* Fauno reclinado sobre un tronco. Yeso. 
Estatua yacente de la reina Luisa , esposa del 

rey Guillermo I de Prusia. 

* Estatua colosal de Ariadna. Yeso. 

Flora. Yeso. Copia de la que existe en el Museo 
del Vaticano. 

Pieza núm. 73. Alegorías de la Justicia y de 
la Guerra, en el techo. 

Estatua de la Fe, con un cáliz en la mano, 
y cubierta la cara con un velo. Mármol. Por 
Fremin. 

* Aracne. Yeso. Mayor que el natural. 

* Venus saliendo del baño. Yeso, 



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— 127 — 

* Leda con el cisne. Yeso. 

Pieza núm. 74. Pintura al fresco, alegoría de 
la Paz, representada por una matrona que tiene 
el cuerno de la Abundancia lleno de frutos. Á sus 
pies está rendida Belona, rodeada de trofeos guer- 
reros, y con la antorcha en la mano. Un geniecillo 
muestra la rama de oliva. 

El Fauno de los címbalos. Copia en yeso de una 
estatua antigua de mucho mérito. No existia en 
la primitiva colección. 

* Dafne. Reclinada sobre el suelo y levantada 
la cabeza en ademan suplicante. Yeso. 

Ganimédes dando de beber en una copa al águi- 
la de Júpiter. Yeso. 

* Diez bustos de emperadores romanos. Yeso. 

Pieza núm. 75. En el techo, África, represen- 
tada por una negra que tiene en la mano un es- 
corpión , y á su lado león y serpientes ; América, 
una mujer con diadema de plumas , arco y flechas 
en las manos, á sus costados un cuerno de la 
Abundancia lleno de monedas y frutos, y un co- 
codrilo. 

Dos bustos en mármol representando á Caraca- 
Ha y Antonino Pío, emperadores romanos. De 
mérito. Regalo del papa Pío IX á S. M. la reina 
Isabel. Atribuyese su origen á las excavaciones de 
Pompeya. 

* Seis bustos de emperadores romanos. Yeso. 
Pieza núm. 76. En el techo, Europa, matrona 

coronada y rodeada de frutos de esta parte del 
mundo, coronas y cetros, un caballo y los atribu- 



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tos de las bellas artes; Asia, mujer vestida con 
telas persas y coronada de flores, en la mano una 
planta de la pimienta, y á los costados un pebetero 
y un camello. 

* Venus marina. Yeso. 

• Castor y Polux. Yeso. En el frente de su pe- 
destal , un bajo relieve en mármol que representa 
el combate de griegos y troyanos al rededor del 
cadáver de Patródes. 

Pieza núm. 77. Salón de mármoles. Ador- 
nadas sus paredes con una columnata toscana de 
mármol. Los fustes de columnas y pilastras son 
del mármol brechiforme de Espejon, con basas y 
capiteles de mármol blanco y adornos dorados. En 
los tímpamos de los intercolumnios hay grandes 
espejos de Venecia rodeados de marcos de serpen- 
tina de Granada. Igual encuadramento tienen las 
puertas. 

Siete grandes tibores japoneses adornan este 
salón. 

En su techo se representa el rapto de Europa 
por Júpiter. 

Pieza núm. 78. Comedor. Fábula mitológica 
del techo : rapto de Proserpina por Pluton. Éste 
la tiene entre sus brazos en ademan de ponerla en 
su carroza, arrastrada por cuatro caballos blancos. 
En la parte superior, las ninfas compañeras de 
Proserpina, convertidas en fuentes, tienen su cin- 
turon. 

En el lienzo que da frente á las puertas del jar- 
din hay una hornacina que cobija un • Apolo 



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— 129 — 

colosal , copia del que esculpió Fremin. Yeso. 

* Las ocho musas Urania, Clío, Polimnia, Ta- 
lla, Melpómene, Erato, Terpsícore y Euterpe. 
Yeso. 

Apoxiomene ó luchador. Copia en yeso de la es- 
tatua antigua de Lisippo, que existe en el Museo 
del Vaticano 

Pieza núm. 79. Asunto del techo. El Tiempo 
robando á una diosa. 

* Dos pequeñas estatuas que representan á Sé- 
neca sentado. Yeso. 

* Tres bustos de emperadores romanos. Yeso. 
Un busto de Carlos IV. Yeso. 

* Estatua colosal de César Augusto. Yeso. 
Pieza núm. 80. En el techo. Venus pidiendo á 

Vulcano las armas que ha forjado para su hijo 
Eneas. 

* Ganimédes arrebatado por el águila. Yeso. 

* Venus saliendo del baño. Yeso. 

Fiesta núm. 81. En el techo se representa la 
alegoría de la Conquista. 

Dos bustos en mármol que simbolizan el dia y 
la noche. De la primitiva colección. 

Dos bustos en mármol con las cabezas de una 
Venus y de Homero. De bastante mérito. Proce- 
den de las ruinas de Pompeya. 

* Un busto en yeso , retrato de Felipe V. 
Pieza núm. 82. Dos bustos en mármol de em- 
peradores romanos sobre hermes. 

Pieza núm. 83. Sobre una mesa, un niño con 
corona de. rosas , reclinado en el suelo. Mármol. 



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— 130 — 

Fresnoy, estilo flamenco. De la primitiva colec- 
ción. 

Las estatuas que acabamos de enumerar no tienen una co- 
locación ñja en las piezas de la Galería Baja. La indicada por 
nosotros es la que corresponde á la época en que hemos toma- 
do los datos, sin que podamos asegurar que en adelante sea la 
misma. 



COLEGIATA 

Historia. Para mayor brillo y esplendor del 
culto que habria de rendirse al Altísimo en la ca- 
pilla de Palacio , pidió Felipe V al papa Inocen- 
cio XIII que la erigiera en real é insigne iglesia 
colegial parroquial ; y mientras se recibia la bula 
de S. S., nombró tres capellanes de honor y va- 
rios dependientes que celebraron las primeras vís- 
peras y misas solemnes ante SS. MM. el i8 de 
Marzo de 1724. Pero la enfermedad y muerte de 
aquel Papa, y el tiempo que estuvo vacante la 
Santa Sede hasta la elección del sucesor, retra- 
saron la realización de los piadosos deseos del 
Rey. 

Ocupaba ya la cátedra de San Pedro el papa 
Benedicto XIII, cuando Felipe V renovó sus pre- 
ces á Roma , expidiéndose al fin por 8. S. la bula 
Dum infatigahilem de erección en colegiata, el 20 
de Diciembre de 1724. Concedíase por ella, entre 
otras cosas, que la nueva colegiata fuera matriz de 
todas las iglesias y capillas del Sitio y su abadía ; 
que tuviera cabildo con coro, compuesto de un 



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— 131 — 
abad, cuatro prebendados de oficio, ocho canóni- 
gos, seis racioneros y cuatro capellanes-acólitos; 
que el abad fuera de nombrapiiento Real con ju- 
risdicción eclesiástica exclusiva en todo el territo- 
rio que se le señalase por el Nuncio de S. S., pu- 
diendo usar las insignias y hábitos pontificales; 
que el abad y canónigos aplicasen la mitad de las 
misas que celebraren por la intención de los Re- 
yes fundadores mientras vivieran , y en sufragio 
de sus almas después de su defunción , y que los 
canónigos usaran el traje coral de los de San Pe- 
dro en Roma , y los racioneros el de los beneficia- 
dos de la misma iglesia. 

Constaba en la misma bula la promesa del Rey 
de dotar á la nueva colegiata con la cantidad de 
8.625 ducados de oro de cámara (276.000 rs. de 
nuestra moneda), consignada sobre las mitras de 
Toledo, Zaragoza y Valencia, distribuyéndola Su 
Santidad del modo siguiente : S.764 ducados para 
la fábrica y sus dependientes, y los restantes 2.861 
para el abad y prebendados. 

Publicóse la bula de erección , en la capilla de 
Palacio, el 6 de Julio de 1725 , y el mismo dia, el 
Nuncio de S. S. proveyó auto señalando el terri- 
torio que habia de tener la abadía, compuesto 
del Real Sitio de San Ildefonso, Valsain, Reven- 
ga, Na villas de Riofrío, Palazuelos, Tabanera 
del Monte , Trescasas y Sonsoto. 

Pareciéndole al rey D. Felipe sumamente corta 
la dotación del abad y prebendados, señaló i.ooo 
ducadcs más al primero, que habrían de pagarse 



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por la tesorería de este Sitio, y pidió al Papa que 
redujera la dotación de la fábrica á la mitad de 
los 5.764 ducados de oro que la señaló, prome- 
tiendo indemnizarla con 7.000 ducados pares pro- 
cedentes de los ab intestatos de América , y que le 
permitiera distribuir la otra mitad entre el abad 
y prebendados en clase de presencias corales. Así 
se otorgó por la bula que, por su objeto, se llamó 
de aumento^ fecha 9 de Julio de 1727. 

Posteriormente, y con anuencia de la Santa 
Sede, supliéronse los i.ooo ducados y los 7.000 
pares de América, con pensiones sobre las mitras 
de Cuenca y de Málaga. 

El 9 de Julio de 1746 murió el Rey fundador, 
en el palacio del Buen -Retiro , y según expresa 
voluntad del finado , consignada en su testamento 
de 10 de Enero de 1724 y codicilo de 2 de Julio 
de 1727, su cadáver fué ttaido á este Real Sitio y 
depositado en el sarcófago que mandó construir 
eñ la Colegiata, á espaldas del altar mayor. 

Fernando VI, que sucedió á su padre, renun- 
ció en favor de la reina doña Isabel de Farnesio 
el usufructo vitalicio del patrimonio de este Sitio 
y patronato de su Colegiata, tomando posesión 
del último en 12 de Enero de 1747; y habiendo 
acaecido la muerte del abad, tuvo ocasión, como 
tal patrona , de nombrar el tercero de los que se 
hablan sucedido en el gobierno espiritual de esta 
abadía. 

No se reincorporo á la Corona el patronato de 
la Colegiata hasta la muerte de la reina doña Isa- 



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— 133 — 

bel de Farnesio, ocurrida en Aranjuez (i) el lo de 
Julio de 1766. Su cadáver fué trasladado á este 
Real Sitio y sepultado al lado del de su esposo en 
el nuevo panteón que erigió el amor filial de Fer- 
nando VI. 

En el reinado de Carlos III se renovó, á costa 
del Real erario y bajo la dirección del mariscal 
Sabatini, la decoración interior de la iglesia, pin- 
tando al fresco sus bóvedas Bayeu y Maella, y de- 
corando Vega las molduras y relieves. Entonces 
S3 formaron, aprobaron y juraron los estatutos 
que habrían de regir para el gobierno interior de 
la Colegiata , donde consta el ceremonial que des- 
de la fundación se observa , conforme con el que 
compuso, por orden de Felipe V, el maestro de 
ceremonias de Toledo. 

Desde el año 1 808 , en que empezó la guerra de 
la Independencia , las pensiones asignadas sobre 
mitras se hicieron incobrables, y después de dos 
años en que el cabildo sufrió innumerables priva- 
ciones, se recibió el decreto de José Bonaparte, 



(i) Lafuente, en su Historia de España , comete el error de afirmar 
que la Reina falleció en el Real Sitio de San Ildefonso. Sus palabras tex- 
tuales son : « Habia ,vpor lo tanto , esperanzas de que estando sosegada la 
capital , vindicada la dignidad regia y pasada ya la estación de la jornada 
de Aranjuez , se trasladaria el soberano (Carlos III) á la corte, como 
las corporaciones se lo habían suplicado y como lo anhelaba ya todo el 
mundo. Por lo mismo se supo con tanto disgusto como sorpresa que re- 
pentinamente , y sin tocar sino en las afueras de Madrid , habia pasado al 
. Real Sitio de San Ildefonso. Verdad es que se cohonestó este paso , que 
de otro modo se habría tomado como manifiesto desaire , con el falleci- 
miento de la reina madre Isabel de Farnesio , acaecido en La Granja el 
10 de Julio de 1766, motivo que ostensiblemente parecia justo.» 



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— 134 — 

expedido en Madrid el 30 de Mayo de 18 10, su- 
primiendo la Colegiata, que en lo sucesivo queda- 
ría reducida á simple capilla privada del Real Pa- 
lacio, reuniendo su parroquia á la del Cristo, y 
agregando el territorio de la abadía al obispado 
de Segovia. Sólo cuatro años estuvo cerrada la 
iglesia, pues el 24 de Junio de 18 14 Fernando VII 
restableció las cosas al ser y estado en que se en- 
contraban antes de la supresión , celebrándose tan 
fausto suceso con cuatro, diás de públicas fiestas 
y regocijos. 

Habiéndose suprimido todas las pensiones so- 
bre mitras, por la ley de 16 de Julio de 1838, las 
abadías exentas se agregaron para el cobro de sus 
haberes á los obispados limítrofes , como sucedió 
con la de San Ildefonso, cuya existencia recono- 
ció y confirmó el Concordato de 1851 , pero supri- 
miendo su jurisdicción, que deberla agregarse á 
la diócesis del obispado de Segovia cuando se hi- 
ciera la nueva demarcación de éstas. Después , el 
Papa Pío IX , en su bula Qucp diversa , expedida 
en Julio de 1873 , confirmó la abolición y el man- 
dato de agregación, verificándose, por fin, esta 
última en Enero de 1874. Mientras existió la ju- 
risdicción exenta, los abades mitrados de esta Co- 
legiata recibieron , por mediación de sus Reales 
patronos, y á sus expensas, títulos de arzobispos 
in partibtís infidelium para mayor brillo de su 
alta jerarquía eclesiástica. El art. 22 del Concor-- 
dato , al arreglar la dotación y personal de las co- 
legiatas, estatuyó que la de este Real Sitio se 



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— 135 — 

compusiera en adelante : de un abad , presidente 
del cabildo, que tuviera aneja la cura de almas, 
sin más autoridad ó jurisdicción que la directiva 
y económica de la iglesia y cabildo; dos preben- 
dados de oficio con los títulos de magistral y doc- 
toral; ocho canónigos de gracia , y seis beneficia- 
dos ó capellanes asistentes. 

El primer abad que después del arreglo ha ocu- 
pado este puesto, por oposición, en 25 de Marzo 
de 1878, es el virtuoso é ilustrado sacerdote don 
Calixto de Andrés y Tomé, capellán de honor 
de S. M. y magistral que fué de Cuenca.. 

Templo. — Su figura es la de una cruz latina, 
ocupando las extremidades de los cuatro brazos, 
el altar 'mayor, coro y las dos puertas principales. 
El crucero de las dos naves está cubierto por una 
alta cúpula que arranca de los arcos torales , . y se 
compone de dos linternas de diferente diámetro, 
provistas de ventanas rectangulares, y entre ellas 
una bóveda de media naranja. Tanto los pilares 
en que se apoyan los arcos torales, como los mu- 
ros, se hallan adornados con pilastras jónicas de 
yeso, sobre las cuales corre, al rededor de todo el 
templo , un entablamento del mismo orden. Exor- 
nan la parte inferior de la cornisa dentículos, hue- 
vos y perlas, y las molduras son doradas, así 
como los capiteles y demás relieves que con pro- 
fusión se encuentran en todos los miembros ar- 
quitectónicos. En los arranques de las bóvedas se 
forman medallones con bajos relieves que simbo- 
lizan las virtudes cardinales y otras alegorías, y 



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- 136- 

sobre las puertas álzanse escudos con las armas 
de España. 

Los platillos de las cuatro bóvedas, rodeadas 
de un cerco moldurado, fueron pintados al fresco 
por Maella con los siguientes asuntos : en la bó- 
veda de la tribuna , la aparición de Santa Leoca- 
dia á San Ildefonso; en las de los brazos trasver- 
sales de la cruz, la Purísima Concepción y San- 
tiago combatiendo contra los infieles; y en la del 
presbiterio , un coro de ángeles. 

Todas las pinturas de la cúpula son de Bayeu, 
cuñado del célebre Goya. En las pechinas se re- 
presentan los cuatro evangelistas, y en la media 
naranja varias escenas de la vida del Salvador y 
asuntos bíblicos. Algunos de los bocetos de estas 
pinturas, como los de los evangelistas, existen 
en el Museo de Madrid y fueron comprados por la 
reina doña Isabel II al sumiller de cortina D. Ju- 
lián María Pinera. Los frescos, sobre todo los de 
Maella, son apreciables por su buena entonación 
y agradable colorido. 

El pavimento de la iglesia es de grandes baldo- 
sas calizas pulimentadas, de diversos colores. 

El plan del altar mayor se debe á D. Teodoro 
Ardemans, arquitecto que construyó el Palacio, 
y su ejecución á D. Juan Landeberi. Consta de 
cuatro columnas corintias de mármol sanguíneo, 
levantadas sobre elevados pedestales, que sostienen 
cornisamento y frontón interrumpidos y cortados 
por un gran cuadro, al óleo, que ocupa el fondo 
del retablo. Los capiteles, basas y adornos , y mol- 



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— 137 — 

duras de los pedestales, son de bronce dorado; la 
mesa de altar y frontal, también de mármol, y el 
sagrario, de lápizlázuli, con un mosaico que re- 
presenta á Nuestra Señora de Loreto. El cuadro 
del altar se atribuye á Solimena, de la escuela 
napolitana decadente, imitador de Luca Giorda- 
no, y que pintó bastante para Felipe V. En su 
parte superior se representa á la Santísima Trini- 
dad, bajo cuya advocación fué consagrada esta 
iglesia; más abajo está la Santísima Virgen, y en 
el plano inferior, adorando el santo Misterio, los 
titulares de la familia del Rey fundador, San 
Luis, San Fernando, San Felipe, Santa Teresa y 
Santa Isabel. 

De los altares laterales, el del Evangelio, que 
sirve de comulgatorio parroquial, contiene un 
cuadro al óleo cuyo asunto es San Ildefonso reci- 
biendo la casulla de manos de la Virgen, y el 
de la epístola la Asunción, de bastante mérito. 
Atribuyese por algunos la primera pintura á Pro-' 
cacini, pero es más fidedigno que su autor sea 
Bayeu. La segunda es de Maella. 

En la nave del coro hay otros dos altares con 
imágenes talladas de Nuestra Señora del Rosario 
y de los Dolores. 

En el extremo opuesto al altar mayor está el 
coro , cerrado por una barandilla de hierro. Con- 
tiene una sillería de nogal, bien trabajada, cuyos 
sitiales ocupan el abad, canónigos y beneficiados, 
y el administrador patrimonial de este Real Sitio, 
que, según los Estatutos, tiene derecho á sentar- 



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~ 138- 

se en el último. Sobre el coro, y apoyada en dos 
columnas de mármol, procedentes de la colección 
de la reina Cristina de Suecia, se levanta la tri- 
buna principal , en comunicación con Palacio , y 
desde donde las personas Reales asisten á las fun- 
ciones religiosas. Está separada de la iglesia por 
rica columnata dorada que sirve de apoyo á una 
barandilla de hierro , y sobre el cornisamento de 
la primera, como remate de este cuerpo, álzanse 
en el centro los escudos de armas de España y 
casa de Borbon , sostenidos por dos ángeles. 

Hay otras dos pequeñas tribunas, cerradas con 
cristales, en las naves laterales, á las cuales se 
entra respectivamente por las habitaciones de 
Su Majestad la Reina, y por las de S. A. la infan- 
ta doña Eulalia. 

Como la figura interior de la iglesia es la de una 
cruz, y el perímetro exterior de la fachada forma 
un rectángulo, quedan espacios intermedios que 
t)cupan las diferentes dependencias que reseñare- 
mos á continuación. 

La antesacristía está situada á espaldas del 
altar mayor, y en el muro medianero se abrió, 
por orden de Felipe V, el sarcófago donde habrian 
de reposar sus restos mortales. Su cadáver perma- 
ció allí desde el 17 de Julio de 1746 hasta el 7 del 
mismo mes del año 1758, en que fué trasladado 
al nuevo panteón. Esta pieza es el vestuario de 
los prebendados. 

En la misma planta y paralelamente á la ante- 
rior, aunque á más bajo nivel , §e halla la i^acri^- 



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— 139 -^ 

tía , de forma rectangular, con dos piezas más pe- 
queñas adosadas á sus lados menores y en comu- 
nicación con ella. En una se halla el lavatorio, y 
la pila bautismal en la otra. Uno de los lienzos 
de la sacristía se encuentra ocupado por la cajo- 
nería donde se guardan los ornamentos que de 
diario se usan para los oficios divinos. Encima se 
ven dos pinturas, que pasan por ser originales de 
Murillo y Alonso Cano, y representan la Concep- 
ción y Cristo en la cruz. También hay un crucifi- 
jo de piedra, cuyas manchas moradas naturales 
se han aprovechado con arte para simular el efec- 
to de los golpes inferidos al divino cuerpo del Re- 
dentor. Atribuyese algún mérito á esta escultura. 
El panteón ocupa el espacio comprendido en- 
tre los brazos de la cruz que corresponden al lado 
del Evangelio. Es una pieza rectangular cuyos la- 
dos menores ocupan el sarcófago y los relicarios. 
Los otros muros están decorados con relieves do- 
rados de yeso simulando trofeos guerreros , y el 
techo, pintado al fresco por Saxo, contiene en dos 
medallones las alegorías de las virtudes cardina- 
les y teologales. En el lienzo opuesto á las puer- 
tas de comunicación con el templo y la antesa- 
cristía están los altares de la Concepción y San 
José, que no tienen nada de notable. El frente de 
esta pieza más inmediato al templo lo ocupa com- 
pletamente el sarcófago. Se compone de un alto 
pedestal de mármol rojo, semielíptico , adornado 
con molduras de bonce ; sobre él se apoya la urna 
cineraria donde reposan los inanimados cuerpos 



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— 140 — 

de los augustos fundadores, y á los costados, dos 
matronas plañideras esculpidas en mármol blan- 
co. Cobijados por un manto de bronce, cuya pun- 
ta levanta la Fama, se ven encima de la urna 
dos medallones con los retratos de Felipe V é Isa- 
bel de Farnesio trabajados en bajo-relieve por Le- 
basseau ; y detras se eleva, una gran pirámide ter- 
minada por un pebetero. El coronamiento es un 
escudo de las armas Reales sostenido por dos án- 
geles. Léese el siguiente epitafio , atribuido al cé- 
lebre humanista Iriarte , en un tarjeton de bronce 
fijado en el frente del pedestal : 

PHILIPPO V. HISPANIARUM REGÍ. 

PRINCIPI MÁXIMO. ÓPTIMO PARENTI. 

FERDINANDUS VI. POSUIT. 

Es obra del escultor Demandre. 

En el lado opuesto al sarcófago se ve una es- 
cultura en yeso, primorosamente trabajada en 
medioreUeve*"por Bartolomé Sexmini, cuyo asun- 
to es Jesucristo con la cruz, sentado sobre las nu- 
bes y recibiendo unas palmas que le alargan dos 
ángeles para premiar el heroismo de los mártires. 
Un armario que hay debajo contiene preciosas 
reliquias de San Faustino, San Fortunato, San 
Victoriano, San Adeodato, San Inocencio, San 
Columbo, San Félix, San Clemente, San Bonifa- 
cio, San Clemenciano, Santa Fructuosa y San 
Amadeo, mártires; Santa Honesta y Santa Tran- 
quilina ; una tibia de San Clemente y la cabeza 



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— Mi- 
de San Valentín, que se exponen á la veneración 
de los fieles en ciertos dias. 

La sala capitular, donde celebra sus juntas el 
Cabildo, está situada en la planta alta, encima de 
la sacristía. Bajo el dosel de la presidencia se ven • 
los retratos de los Reyes fundadores, que regaló 
al Cabildo doña Isabel de Farnesio. Consérvanse 
en esta pieza una multitud de reliquias de santos, 
el hábito ó sudario que cubrió el cuerpo de San 
Diego de Alcalá en las fiestas de su canonización, 
el Ligiium crucis , donativo de la augusta funda- 
dora, el crucifijo que usó el emperador Carlos I 
de España, y el bastón de Santa Isabel, reina de 
Hungría y viuda del landgrave de Hesse, que se 
manda con una comisión del Cabildo á la Real 
cámara cuando las reinas están próximas al alum- 
bramiento. Consérvase aquí también una pre- 
ciosa y rica custodia de plata sobredorada, que 
pesa 27 libras, exornada con una multitud de dia- 
mantes, esmeraldas y topacios, y sirve para las 
grandes solemnidades. El templete del cuerpo 
central y la virgen de la Concepción, colocada 
dentro, son de oro macizo esmaltado, calculán- 
dose el valor actual de tan magnífica alhaja en 
unos 25.000 duros. Fué trabajada en Méjico y 
costeada de la parte que correspondía á la Iglesia 
en los ab intestatos de América. En varias épocas 
de revueltas ha sido trasladada á la Real capilla 
de Madrid , donde provisionalmente se ha guar- 
dado. 

También es notable una cruz procesional, de 



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— 142 — 

plata filigranada, estilo gótico, comprada ala an- 
tigua parroquia de Santa Columba en Segovia. 

En la pieza anterior á la sala capitular se guar- 
dan en grandes armarios los ricos ornamentos de 
tisú y terciopelo bordados de oro y plata, entre 
ellos el llamado de la Reina ^ por haberse hecho 
del gran paño que cubrió el féretro de la reina 
doña Isabel de Farnesio en sus funerales ; y diez 
magníficos mantos azules bordados y otras tantas 
túnicas blancas para vestir á la imagen de la Pu- 
rísima en el panteón. 

Muchos de los ternos son regalo de la Reina 
fundadora, y los demás costeados con los fondos 
del Cabildo, que invirtió, en los primeros tiempos, 
un millón de reales en alhajar la iglesia, com- 
prendiéndose en esta suma los 76.000 reales que 
costaron los cinco tapices comprados á la testa- 
mentaría de la Reina. Adornan éstos la fachada 
principal de la Colegiata durante la procesión de 
la festividad del Corpus, y el patio de Coches y 
pasillo de Palacio en la de la Octava. Tiénense 
por bastante buenos, y sus tintas se conservan 
brillantes y frescas ; los asuntos de los dibujos 
están tomados de la vida del Salvador. 

Todos los anteriores objetos , excepto los tapices , se ense- 
ñan á las personas que gusten verlos. 



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— 143 — 
SUCESOS NOTABLES 

OCURRIDOS EN EL REAL PALACIO Y COLEGIATA 

27 de Julio de 1723. Bendijo el Real Palacio 
el eminentísimo cardenal Borja, patriarca de las 
Indias. 

22 de Diciembre de 1723. Consagración de 
la capilla de Palacio, bajo la advocación de la 
Santísima Trinidad, por el eminentísimo carde- 
nal Borja. 

10 de Enero de 1724. Hallándose Felipe V 
en San Ildefonso, expidió con esta fecha el de- 
creto de abdicación , y en el mismo dia se exten- 
dió el instrumento ó escritura de cesión de la co- 
rona en favor de su hijo D. Luis, llamando, .por 
su orden, al infante D. Fernando, su hermano, y 
á los demás del segundo matrimonio existentes ó 
que pudieran nacer, reservando solamente para 
sí y la Reina el Sitio y Palacio de San Ildefonso, 
que acababa de construir, y para su manteni- 
miento seiscientos mil ducados y lo que necesita- 
se para concluir los deliciosos jardines que co- 
menzados tenía, quedándose para su asistencia 
con el Marqués de Grimaldo y con el francés Va- 
loux. Contaba á la sazón Felipe V treinta y nue- 
ve años de edad, y treinta y uno doña Isabel 
Farnesio. 

31 de Agosto de 1724. Muerto en este dia el 
rey D. Luis I, en cuyo testamento se disponia 



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— 144 — 

que la corona volviera á su padre, y considerando 
que el príncipe D. Fernando sólo contaba once 
años de edad, D. Felipe V, que repugnaba volver 
á empuñar el cetro, consultó el caso con el Con- 
sejo Real de Castilla y una Junta de seis teólogos, 
los cuales opinaron que, en observancia de las 
leyes, debia ocupar nuevamente el trono de las 
Españas. En vista de este dictamen , expidió un 
decreto en que anunciaba al Reino su soberana 
resolución. 

6 de Julio de 1725. Se publicó en la capilla 
de Palacio la bula Dum infaügahilem^ de erección 
en Real é insigne iglesia colegial parroquial. 

17 de Julio de 1746. Llegó el cadáver del rey 
don Felipe V, que falleció en el palacio del Buen 
Retiro de Madrid el dia 9. Lo entregó al ilustrí- 
simo Cabildo el Marqués de San Juan , sumiller 
de Corps , y previas las ceremonias fúnebres , fué 
depositado en el primitivo panteón. 

12 de Enero de 1747. Habiendo cedido el rey 
don Fernando VI el usufructo vitalicio de este 
Real Sitio y patronato de la Colegiata á la reina 
doña Isabel Farnesio , el Cabildo dio posesión de 
la Iglesia á esta augusta señora. 

7 de Julio de 1758. Fueron trasladados los 
restos de Felipe V al nuevo panteón , mandado 
construir por su hijo Fernando VI. 

4 de Setiembre de 1765. Se celebraron los 
desposorios del príncipe de Asturias D. Carlos 
(después Carlos IV) con su prima doña María 
Luisa de Borbon, hija de los Duques de Parma. 



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— 145 — 

i8 de Julio de 1766. Se recibió por el Cabildo 
el inanimado cuerpo de la reina doña Isabel Far- 
nesio, que condujo á este Real Sitio el Marqués 
de Monte- Alegre, mayordomo mayor del Rey, 
desde el de Aranjuez, donde falleció aquella au- 
gusta señora el 10 del mismo mes. Fué deposita- 
da en el nuevo panteón al lado de su esposo don 
Felipe V. 

II de Setiembre de 1777. Nacimiento de la 
infanta María Luisa, hija segunda de los prínci- 
pes de Asturias D. Carlos y doña María Luisa de 
Borbon. 

2 de Julio de 1782. Muere doña María Luisa 
de Borbon, hija de los Príncipes de Asturias, 
siendo trasladado su cadáver el dia 5 del mismo 
mes al panteón del Escorial. 

5 de Setiembre de 1783. Nacieron los infan- 
tes gemelos D. Carlos y D. Felipe Francisco, hi- 
jos de los Príncipes de Asturias. 

5 de Julio de 1788. Carlos III recibió una 
embajada de la Sublime Puerta, que, con gran 
ostentación , presentó al Rey magníficos regalos, 
que estuvieron expuestos al público varios dias. 

18 de Agosto de 1796. Se firma el tratado de 
alianza ofensiva y defensiva entre España y la 
República francesa contra Inglaterra. Fueron 
plenipotenciarios, por España el Príncipe de la 
Paz, y el general Perignon por Francia. 

Por su art. 3.® se comprometían ambas naciones á auxiliar- 
se mutuamente , en caso de guerra , con quince navios de lí- 
nea (tres de tres puentes ó de 80 cañones, y doce de 70 á 72 



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— 146 — 

cañones), seis fragatas de una fuerza regular y cuatro buques 
menores, todos armados, equipados y aparejados para un 
año. Debia igualmente la potencia requerida, en virtud del 
artículo 5.", tener disponibles y mantenidos á su costa 18.000 
infantes, 6.000 caballos y un tren de artillería proporcionado. 
Esta alianza fué el yerro capital de Carlos IV, como el 
pacto de Familia lo había sido de Carlos III. 

i.° de Octubre de 1800. Se firmó un tratado 
preliminar, secreto, entre el Gobierno español y 
el cónsul Bonaparte. 

En su virtud , Francia se obligaba á aumentar el territorio 
del ducado de Parma, y España á devolver la Luisiana y dar 
á Francia seis navios de guerra en buen estado , aspillerados 
para 74 cañones, armados y equipados, y prontos á recibir 
municiones y provisiones francesas. 

II de Setiembre de 183 1. Se publicó el em- 
barazo de la reina doña María Cristina, del cual 
resultó el nacimiento de la infanta doña Luisa 
Fernanda. 

Setiembre de 1832. En este mes se agravó 
considerablemente la dolencia que aquejaba al 
rey D. Fernando Vil hasta el punto de temerse 
por su vida. Las importantísimas escenas que con 
este motivo ocurrieron en Palacio, y que tan tras- 
cendental influencia han ejercido en la historia 
contemporánea de nuestro país, las describiremos 
á continuación, amparándonos en la autoridad 
del historiador D. Modesto Lafuente. 

La inquietud y zozobra de los partidos se aumentó con 
motivo de haber tomado una gravedad alarmante los padeci- 
mientos del Rey en el Real Sitio de San Ildefonso , donde la 
corte se habia trasladado (2 de Julio de 1832). Acompañában- 



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— 147 — 

le la reina Cristina y sus hijas, D. Carlos y doña María Fran- 
cisca, su esposa, la Princesa de Beira y el infante D. Sebas- 
tian con la princesa doña María Amalia, con quien este 
mismo año se habia casado. El infante D. Francisco y su es- 
posa doña Luisa Carlota (hermana de la Reina) hablan par- 
tido para Andalucía. En los meses de Julio y Agosto la en- 
fermedad del Rey tuvo diversas alternativas, pero resultando 
de ellas ir en progresivo desarrollo. Amenazó ya peligro su 
vida en los dias 13 y 14 de Setiembre, y el 17 del mismo mes 
los médicos, la regia esposa, todos desesperaban ya de salvar 
al Rey. 

¡ Qué momentos aquellos tan terribles para la angustiada 
Reina! ¡ Sin confianza en nadie, ni aun en la guardia del 
mismo Palacio , sola y abandonada al lado de un esposo mo- 
ribundo, asaltando á su imaginación el triste porvenir de sus 
dos desvalidas hijas ! En tal turbación , de acuerdo en lo po- 
sible con Fernando, llama al ministro Calomarde y le pre- 
gunta qué providencias deberían adoptarse para el caso de 
que el Rey exhalara el último suspiro. El Ministro le respon- 
de que el Reino se pronunciarla en favor de D. Carlos , por- 
que los doscientos mil realistas armados , y aun el ejército , le 
amaban , y que el único medio de poder acaso sostener la su- 
cesión directa sería interesar al Príncipe dándole participa- 
ción en el poder. Lo mismo confirmó el obispo de León. 
Todo en aquel conflicto era aceptado. El Ministro de Estado, 
Conde de la Alcudia, recibió la misión de presentar á don 
Carlos un decreto firmado por el Rey autorizando á la Reina 
para el despacho de los negocios durante su enfermedad , y 
al Infante en calidad de consejero de la misma. Poco era esto 
para quien confiaba empuñar el cetro por derecho divino. 
Don Carlos se negó en absoluto á semejante acomodamiento. 
Tampoco dio respuesta más favorable á otra proposición que 
después se le hizo de ejercer la regencia del Reino, en unión 
y ala par con la Reina, siempre que empeñase su palabra 
de sostener los derechos de la infanta Isabel. 

Creció aquella noche el peligro del Rey y creció con él la 
tribulación de la Reina, que apenas tenía á quién volver los 
ojos. La familia Real, los ministros, los consejeros, el Cuer- 



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— 148 — 

po diplomático , todos , con pocas excepciones , favorecían la 
tendencia de los carlistas. Calomarde, el Conde de la Alcudia 
y el obispo de León , hechura del primero , pintaron con co- 
lores tales á los augustos consortes los peligros que correrían 
la Reina y sus tiernas hijas si no se derogaba la Pragmática- 
sanción de Carlos IV, y la guerra que de otro modo se en- 
cendería en la Nación, que Cristina hubo de exclamar: 
« / Pues bien , que España sea feliz y disfrute tranquila de ar- 
den y paz I 'h Femando, con apagada voz y la razón casi tur- 
bada, tembló también y accedió á las indicaciones de sus 
consejeros , y firmó con trémula mano (18 de Setiembre de 
1832) un codicilo, en forma de decreto, que le presentaron, en 
que se decia : « Que haciendo este sacrificio á la tranquilidad 
de la nación española, derogaba la Pragmática-sanción de- 
cretada por su augusto padre á petición de las Cortes de 
1789, y revocaba sus disposiciones testamentarias en la parte 
que hablaban de la regencia y gobierno de la Monarquía.» 
Los carlistas hablan triunfado ; los vencidos eran una joven 
atribulada de pena y un moribundo con las. facultades men- 
tales perturbadas. 

Un letargo parecido á la muerte sobrevino al Rey. Tuvié- 
ronle por muerto sus consejeros , y suponiéndose ya releva- 
dos de guardar sigilo, mandaron que se publicara el decreto. 
Pero el Ministro de la Guerra, Marqués de Zambrano, y el 
consejero D.José María Puig, negáronse á autorizar la pu- 
blicación mientras no les constase de un modo auténtico la 
muerte del Rey. Por todo atropello la impaciencia de los 
vencedores, y facilitando algunas copias manuscritas, fijá- 
ronse en varios sitios públicos de la corte, donde cundió rá- 
pidamente la voz de que el Rey habia muerto. No era extra- 
ño , porque se difundió también en este mismo Real Sitio. 

Pero el Rey no habia muerto. La Providencia, que con 
misteriosa sabiduría dirige desde lo alto la marcha de la hu- 
manidad y los destinos de los reyes y de los pueblos , quiso 
que el Príncipe, sobre cuya creida«auerte se hablan fundado 
tan inmoderadas é injustas alegrías , presentara síntomas de 
un inesperado alivio , y que fuera recobrando y despejándose 
su razón. Fuéronse también sabiendo los manejos empleados 



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— 149 — 

en aquella terrible crisis por el bando realista. Varios jóvenes 
de la nobleza, movidos por un impulso generoso en favor de 
la justicia, de la belleza y de la inocencia, ofrecen á la joven 
Reina sus auxilios. Al propio tiempo la infanta doña Luisa 
Carlota con su esposo el infante D. Francisco , noticiosos de 
los sucesos de San Ildefonso , han partido apresuradamente 
de la bahía de Cádiz , donde se hallaban , y con prodigiosa 
rapidez han voladera Madrid y de allí al palacio de La Gran- 
ja, al lado de Cristina, á la cabecera del Monarca doliente. 
La aparición de la infanta Carlota en la regia cámara (22 de 
Setiembre) es la aurora del consuelo para unos ,. el rayo ater- 
rador para otros. Señora de ánimo esforzado la infanta Car- 
lota, vehemente en el sentir, amiga de la justicia, amante de 
su hermana, rival y aun enemiga en política de la mujer de 
don Carlos , informada de todo lo ocurrido , reconviene cari- 
ñosamente á su hermana por la debilidad de haberse dejado 
aterrar por el artificio de sus enemigos , se acerca á la cabe- 
cera del Rey , á quien encuentra ya con su razón recobrada 
aunque no fuera de peligro , le despierta el amor de su espo- 
sa y de sus hijas , le expone la astucia con que se ha abusado 
de su estado de postración y le excita á que revoque el de- 
creto en mal hora arrancado ; hace comparecer á Calomarde, 
le echa enérgicamente en cara su perfidia, le amenaza con el 
merecido castigo, corre como cierta la anécdota de haber 
puesto airada sus manos en el rostro del Ministro , que , tem- 
bloroso y turbado, dicen haberle dado sólo por respuesta: 
% Manos blancas no ofenden^ señor ai* ^ con lo que se retiró de 
su presencia. De repente , la resolución de la Infanta hace 
cambiar de todo punto la escena. Fernando se decide á revo- 
car la recien hecha disposición y á restablecer la que en lo 
relativo á la sucesión de la Corona habia decretado dos años 
antes , devolviendo así el derecho que la intriga habia usur- 
pado á sus hijas. £1 codicilo del dia 18 ya no existia ; la in- 
fanta Carlota habia pedido el original y le habia rasgado en 
mil pedazos. 

12 de Agosto de 1836. Sublevada la guarni- 
ción de La Granja por las sugestiones de personas 

12» 



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— 150 — 

venidas ocultamente desde Madrid, penetró tu- 
multuosamente en Palacio al mando de varios 
sargentos , y en la noche del dia citado obligaron 
á la reina Cristina á firmar un decreto poniendo 
en vigor la Constitución del año 12. La Reina 
trató de evadir, por cuantos medios le sugirió su 
gran talento, el acceder á lo qué los revoltosos 
exigían de ella; pero temerosa de mayores vio- 
lencias, sin ningún apoyo y privada de comuni- 
cación con su Consejo de Ministros, se resignó 
por fin á firmar el decreto, pero manteniendo con 
firmeza la restricción de que se entendiese pro- 
clamada la constitución de Cádiz únicamente 
hasta que la Nación reunida en Cortes manifes- 
tase su voluntad ó diese otra conforme á sus ne- 
cesidades políticas. 



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obras de arte de este Real Sitio, en los jardines 
se nota , de un modo muy marcado , la influen- 
cia de la época en que se hicieron. Después de 
una sangrienta gua-ra, y apenas consolidada 
la paz, el sentimiento de lo bello estaba poco 
cultivado en España. No habia ideas propias, 
ni artistas que, prescindiendo de las tradiciones 



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— 152 — 

y de la corriente general, supiesen hacer crea- 
ciones nuevas y puramente españolas. En cam- 
bio, la grandeza de Francia y el nombre de 
Luis XIV llenaban el mundo entero. Tod.os co- 
nocian la magnificencia de las fiestas de Versálles, 
á cuyo esplendor contribuían en gran parte los 
magníficos jardines que les servían de teatro. Don 
Felipe V, aunque ya español de corazón , no podia 
olvidar ni aquellas fiestas ni aquellos jardines, y 
cuando, abatido y melancólico, determinó retirarse 
en este Sitio , trató de que le rodeasen los recuer- 
dos de su juventud, esperando de esta manera en- 
contrar la tranquilidad y el reposo que necesitaba 
su alma fatigada. Quiso que aquellas calles de ár- 
boles largas y sombrías , aquellos parterres ador- 
nados de jarrones y estatuas , y aquellas fuentes 
monumentales, que aun hoy dia se admiran, fue- 
sen trasportados al centro de España; pero ya que 
las circunstancias le obligaban á hacer, no una 
creación nueva y original, sino una copia, no per- 
donó medio, y empleó su firme voluntad en que 
estos Jardines , á la vez que . recordasen á los de 
Versálles, no les cediesen en grandiosidad y mag- 
nificencia, de modo que la copia sobrepujase al 
original. 

El estilo clásico francés , creado por Le Nótre, 
autor del trazado de los jardines de Versálles, fué 
el que se siguió en éstos, como no podia menos de 
suceder , pues Le Nótre hizo una verdadera revo- 
lución en el arte de la jardinería, y sus principios 
fueron universalmente seguidos en aquella época; 



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— 153 — 

y por más que hoy dia están del todo abandona- 
dos, preciso es confesar que producen un senti- 
miento de grandeza y majestad difícil de obtener 
de otra manera. El efecto de las líneas rectas , del 
dibujo regular y de la simetría, cuando están com- 
binados con arte y en grandes proporciones, es 
majestuoso ; y no deja también de tener su encan- 
to la sujeción de la naturaleza á la regla y al 
compás , para hermanarlas con las obras de arte y 
la arquitectura. Los jardines más notables de Eu- 
ropa del siglo XVII y parte del xviii pertenecen á 
este estilo , y la Inglaterra , Rusia y Alemania é 
Italia poseen bellos ejemplos. 

Al mimo tiempo que el Real Palacio , se empe- 
zaron las obras en los Jardines bajo la dirección de 
don Renato Cartier, mas ignoramos si el trazado 
era de su invención. La extensión que al principio 
se les dio estaba lejos de ser la actual , pues la par- 
te superior llegaba sólo á las calles de la última 
Línea] y el Mar^ gran depósito de donde se surten 
las fuentes, quedaba fuera. Para obviar esto, y á 
la vez darles mayor ensanche, catorce años des- 
pués de haberse empezado los trabajos, en 1735, 
compró D. Felipe V á la ciudad de Segovia 186 
fanegas de terreno en la parte alta, que son las 
que ocupa er Bosque , y seis en la del Mediodía, 
mirando hacia el Valsain , para hacer el Laberinto^ 
idea que no llegó á realizarse, pues luego se trazó 
en el extremo opuesto. La dirección de Carlier, 
que á la vez era jefe de los escultores, sólo duró 
un año, pues su muerte acaeció en 1722, y en* 



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— 154 — 

tónces quedó al frente de los trabajos D. Esteban 
Boutelou , auxiliándole en la formación de las Par- 
tidas reservadas, Joly, Lemmi y Basani. Lemmi 
fué luego jardinero mayor. 

Muerto D. Felipe V en 1746, terminaron las 
obras, y puede decirse que desde entonces no se 
han hecho otros trabajos que los necesarios de en- 
tretenimiento , pues algunas variaciones reciente- 
mente introducidas son de escasa importancia , y 
afectan más particularmente á las Partidas reser- 
vadas. La última fuente que se hizo .fué la de los 
Baños de Diana ^ terminada en 1742, cuatro años 
antes de la muerte del Rey. 

Nos parece probable que el primer trazado se li- 
mitarla á la mitad del jardin ocupada por el gran 
rectángulo de las Ocho Calles^ porque en su dibu- 
jo se ve un plan uniforme y regular , que en vano 
se buscaría en lo demás; y la falta de continuación 
por bajo de la calle de Valsain y parterre de la 
Fama debe atribuirse al deseo de conservar al- 
gunas plantaciones existentes ya de antiguo en los 
alrededores de la ermita de San Ildefonso^ hecho 
comprobado por algunos seculares olmos que he- 
mos visto cortar , y que procedían de una fecha 
anterior á la fundación de este Real Sitio. La otra 
mitad se distingue por la falta de uniformidad en 
su trazado , por ser el tilo la especie empleada en 
la plantación lineal , y por no tener sus calles pa- 
seos laterales , mientras que las de las Ocho Calles 
los tienen siempre, y la especie que las forma es 
el olmo, ó por lo menos lo era exclusivamente en 



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— 155 — 

su principio , pues las otras clases de árboles que 
hoy se ven proceden de plantaciones posteriores, 
ó de la reposición de las marras. Como los olmos 
se encontraban ya en las inmediaciones de la JSr- 
tnita^ es lógico suponer que las calles formadas 
por ellos precedieron á las de tilo, especie no co- 
mún en esta localidad ; y según datos auténticos 
que tenemos á la vista, los primeros vinieron de 
Holanda en Febrero de 1723, cuando hacía ya dos 
años que se estaba trabajando en la formación de 
los Jardines; y en igual fecha llegaron de Francia 
los primeros castaños de Indias. 

Si bien no en tan alto grado como en los jardi- 
nes clásicos antiguos, en cuyas terrazas dominaba 
más el mármol que los árboles , en los del estilo 
creado por Le Nótre ocupan un papel importan- 
te las obras de arte, especialmente las estatuas, 
jarrones y fuentes. Para su ejecución hizo venir 
don Felipe V una multitud de artistas franceses 
que establecieron sus talleres en Valsain, bajo la 
dirección de D. Renato Carlier, que era conocido 
como escultor por figurar en Versálles algunas es- 
tatuas suyas, y que á la vez dirigia el trazado de los 
Jardines, como ya hemos dicho; mas á causa de ha- 
ber muerto al poco tiempo , son escasas las obras 
que dejó , limitándose á alguna estatua. Es de creer, 
no obstante, que el plan ó idea de algunas fuentes 
sea suya, aunque ejecutadas por Fremin y Thierri, 
que á su muerte le sucedieron , y á los que se de- 
ben la mayor parte de estatuas y todas las fuentes, 
excepto la Fama y los Baños de Diana ^ que son 



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-- 156 - 

obra de Demandre y Pitué, sus discípulos aventa- 
jados. Las estatuas son todas de mármol blanco (i) 
lo mismo que sus pedestales , y la primitiva idea 
del Rey fué hacer las figuras de las fuentes de bron- 
ce. Á este efecto hizo venir de Roma á Francisco 
Rey para que se encargase de la fundición; mas 
pronto entre él y los escultores surgieron una por- 
ción de diferencias y dificultades , y entonces pro- 
pusieron éstos hacerlas de plomo, encargándose 
de dirigir todos los trabajos necesarios, idea que 
fué aceptada y puesta en práctica (2) ; en lo que se 
perdió bastante, pues aun prescindiendo del buen 
efecto y mayor riqueza que hubieran tenido, no 
habría que lamentar la deformación que ya se 
nota en algunas de ellas, y sobre todo en la figura 
de la diosa Minerva de la fuente de Apolo , en las 
de Saturno y Marte de las Ocho Calles^ y en otras 
varias. Los jarrones que adornan los parterres son 
también de plomo, y de mármol los pedestales so- 
bre que descansan. Algunos de ellos, de buen 
gusto y graciosas proporciones, están ricamente 
exornados , ó con sencillos bajo-relieves que repre- 
sentan asuntos mitológicos ó venatorios. 

En general , el mérito artístico de las obras es- 
cultóricas no es notable , cosa que no es de extra- 
ñar atendida la época; mas si las estatuas, puestas 
en un museo, podrian ser objeto de crítica, por su 



(i) Excepto el fauno de \a plazuela de Andrómeda , y las estatuas del 
Canas/ülo. 
(2) La figura de Latona , en la Fuente de las Ranas , es de mármol. 



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— 157 — 

falta de expresión y movimiento, por Ja calma y 
monotonía de sus actitudes , y por el poco gusto y 
arte en el plegado del ropaje , « que debe ocultar 
los miembros dejando adivinar las formas», colo- 
cadas en el cruce de las calles, á la densa sombra 
de corpulentos árboles , y sirviéndoles de fondo el 
verde y tupido follaje , producen un efecto admi- 
rable. Las figuras de las fuentes participan de los 
mismos defectos , y unas y otras pertenecen á la 
escuela que, abandonando el clasicismo de la esta- 
tuaria griega, sigue el camino trazado por Bernin, 
célebre por su decoración del primer templo del 
mundo, pero en un estado de lamentable decai- 
miento. Así y todo , las estatuas de estos Jardines 
bien pueden figurar con ventaja al lado de las que 
se ven en otros muy renombrados de países clási- 
cos eri bellas artes, como, por ejemplo, los de Bó- 
boli , de Florencia, y otros varios. Pero si la parte 
escultórica de las fuentes no es notable, en cam- 
bio el efecto que produce la gran cantidad de agua 
y los mil surtidores que se cruzan formando visto- 
sos juegos, es magnífico y sorprendente. Bajo este 
punto de vista no tienen rival y son justamente 
admiradas. Su estilo es de todo punto diferente al 
de la célebre Fontana Trevi de Roma , que se si- 
guió , si bien mejorándolo mucho , en la cascada 
de Longchamp de Marsella, en la del Palacio del 
Trocadero, y recientemente en el Parque de Bar- 
celona, y con las cuales, á causa de su heterogenei- 
dad , no es posible compararlas. 

El número total de fuentes es de veintiséis, mas 



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- 158 - 

no todas son diferentes , hallándose algunas repe- 
tidas, como las de los Dragones^ Tazas y Cara- 
coles^ y también podemos contar en este número 
las ocho de las Ocho Calles^ á pesar de que su 
grupo central es diferente. Teniendo esto en cuen- 
ta, quedan reducidas á las diez y seis siguientes: 
*• Fama , ** Baños de Diana , ** Ranas , Ocho 
Calles (ocho fuentes), Tazas (dos fuentes), Dra- 
gones (dos fuentes), ** Canastillo^ * Andrómeda^ 
* Apolo ^ * Neptuno , Abanico , Caracoles (dos fuen- 
tes), Anfitrite^ Tres Gracias^ * Vientos y * Selva, 
Algunas de éstas alcanzan el máximo efecto cuan- 
do corren combinadas , y de aquí que su agrupa- 
ción tenga nombre particular, como sucede con la 
Cascada Nueva^ frente al Palacio, que se compo- 
ne de las Tres gradas^ la Cascada y Anfitrite; 
y la •* Carrera de Caballos^ de las siguientes: An- 
drómeda , Cascada Vieja^ Dragones de la Media 
Luna^ Apolo ^ Mascaron^ Neptuno^ Abanico y dos 
Caracoles. No todas las fuentes son del mismo 
mérito , y las reputadas como las mejores por el 
efecto y combinación de sus aguas las hemos mar- 
cado con dos ** ó con un *. 

Luego indicaremos de dónde viene el agua para 
surtir estas fuentes , y cómo se distribuye. 

En la actualidad los dias marcados para correr todas las 
fuentes, son: 

Enero 23: San Ildefonso, patrón de este Real Sitio, y 
santo de S. M. el Rey. 

Mayo 30: San Fernando, rey de España. 

Julio 24 : Santa Cristina , santo de S. M. la Reina. 

Agosto 25 : San Luis, rey de Francia. 



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— 159 — 

Setiembre ii : cumpleaños de S. A. R. la Princesa de As- 
tf^rias. 

Setiembre 24 : Nuestra Señora de las Mercedes , santo de 
Su Alteza Real la Princesa de Asturias. 

Corre, ademas, la Fama el último dia de la octava del Cor- 
ptáS'Christi ^ en el acto de entrar la procesión en los Jardines; 
y ademas , durante la Real jornada suelen correr una ó dos 
fuentes los dias festivos. 

Cuando SS. MM. y AA. están en este Sitio algunos de los 
dias que acabamos de indicar, lo que de ordinario suele su- 
ceder el 24 de Julio y 25 de Agosto , asisten al acto acompa- 
ñados de los Ministros, Jefes superiores de Palacio, Cuarto 
militar, Cuerpo diplomático , etc., etc., todos de gran unifor- 
me ; y entonces la animación que se nota en los Jardines es 
extraordinaria. Las fuentes corren por el siguiente orden: 

Fuente de los * Vientos, 

* Cascada Nueva , compuesta de la fuente de las Tres Gra- 
cias^ Cascada y fuente de Anfttrite, El mejor punto de vista 
desde éi parterre de Palacio, 

* Fuente de la Selva, — Punto de vista: desde el puentecillo 
sobre la Ria^ frente al bosque del Nocturnal 

** Carrera de Caballos , compuesta de las siguientes fuen- 
tes : Abanico^ Caracoles^ * Neptuno^ Mascaron^ * Apolo^ Dra- 
gones de la Media Luna, Cascada Vieja y * Andrómeda. — Para 
ver bien el conjunto, desde las inmediaciones de la Fuente 
del Abanico, y luego se irá subiendo fijándose en los que lle- 
van un * Hermoso punto de vista del conjunto también, 
desde encima del Mascaron , ó del balcón circular sobre la 
Media Luna, 

♦* Fuente del Canastillo, — Conviene colocarse en una de las 
bocacalles que dan á la plazuela, para poderse retirar si el 
agua sale con mucho ímpetu. 

Ocho calles. — El punto de vista está en el centro, desde 
donde se ven correr las ocho fuentes de la plaza. 

** Fuente de las Ranas. — Punto de vista : desde la plazole- 
ta. El agua no sale fuera del estanque. 

** Fuente de los Baños de Diana. — Punto de vista: desde la 
entrada de la calle de Valsain á la plaza de la fuente. 



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— i6o — 

*♦ Fuente de la Fama. — Sus Majestades y regia comitiva 
se colocan en el centro del parterre que está junto ala fuente. 
Se ve bien el efecto del surtidor central desde la calle d¿ Val- 
satffy y ofrece un bonito panorama desde la explanada, junto 
á la puerta principal de los Jardines, frente al Patio de la Her- 
radura. 

Más bien q}iQ jardín le corresponde llamarse 
parque al conjunto de terreno cercado que ordi- 
nariamente se designa con el nombre de Los Jar- 
dines^ pues casi toda la mitad superior está sin 
cultivo alguno y de monte , y á mayor abunda- 
miento, destinada al presente á la cría de corzos 
y faisanes para la caza. Por eso le llamaremos 
Real Parque y distinguiremos en él dos divisio- 
nes: el Bosque^ la parte superior inculta, y los 
Jardines toda la inferior, cruzada de calles con 
plantación lineal y donde están las fuentes y es- 
tatuas. Algunos trozos de éstos , cerrados, y no de 
libre entrada, forman las Partidas reservadas. Su 
extensión superficial es de 146 hectáreas , distri- 
buidas entre las divisiones que acabamos de ha- 
cer , de esta manera : 

Bosque 67 hectáreas 

Jardines 61 » 

Partidas reservadas. . , 18 » 

Un alto muro de 6 kilómetros próximamente 
de longitud (5.970™) cierra completamente el 
Parque, y en él se encuentran varias puertas. 
Prescindiendo de las que están en las Partidas 
reservadas^ comunican con la población la Prin- 
cipal y la de la Botica , situadas á ambos lados 



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— i6i — 

del Real Palacio. La de Costo, ó de los Baños de 
Z?iana y junto á la fuente de este nombre, da al 
paseo del Nogal de las Calabazas, y la del Molt'ni- 
Iloj á la mata de Navalosar. En la parte superior 
del Bosque sólo existe la del Cebo, á 1,278 metros 
de altitud , que sirve para ir á la casa del mismo 
nombre. 

En la actualidad , la puerta de la Calandria^ que ponía en 
comunicación los Jardines con la parte baja de la población, 
está cerrada. En las Partidas reservadas hay las siguientes: 
una en la Caja de Estudio^ dos en la de las Flores ^ y una en 
el Vivero. Ademas hay dos puertecillas de servicio , una en la 
Faisaner?^ y otra en los Baños del Rey. 

El terreno del Parque es desigual, y presenta 
diferencias de altitud muy notables. El punto 
más elevado es el ángulo Este del Bosque , cono- 
cido con el nombre de Ültímo Pino, que está á 
1.325 metros de altitud; 76 más alto que la Mese- 
ta del Mar, 125 más que el Real Palacio, y 280 
más que la puerta de Segovia. El punto más bajo 
se halla en la puerta del Vivero , que dista verti- 
calmente del Último Pino unos 300 metros. Estas 
diferencias de nivel en tan reducido espacio ha- 
cen que las condiciones de vegetación sean muy 
diferentes , por más que todo el Parque esté com- 
prendido en la regicn que los botánicos llaman 
montana. Su flora silvestre difiere poco de la de 
las Matas , y como aquí no nos es posible descri- 
birla, sólo indicaremos los principales vegetales 
leñosos que crecen espontáneos, y que tienen 
gran influencia ed el aspecto del Bosque y bos- 



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— 103 — 

quetes, pues su cultivo se limita á abrir caminos y 
veredas que permitan transitar por ellos cómoda- 
mente, dejando la ornamentación al cuidado de 
las plantas que naturalmente allí crecen. En la 
parte superior, el pino (Pinus sylvestris)y mez- 
clado con el roble (Quercus tozsfa)^ forma la masa 
principal , y entre ellos se ve algún mostajo {Sor- 
bus aria)^ el serval de cazadores (S, aucuparia)^ el 
cerezo silvestre {Cerasus avium) y el maillo {Ma- 
lus acerba). El chopo temblón, por lo regular en 
agrupaciones, crece lo mismo en la parte alta que 
en la baja; y al borde de los arroyos, las bardague- 
ras y sauces, mezclados con hermosos heléchos; 
mientras que el rosal silvestre, la zarzamora y los 
endrinos, forman espeso matorral, entrelazados 
por los sarmentosos tallos de la madreselva , que 
los adorna con olorosas flores. 

La mayor parte de las aguas que entran en el 
Parque para las fuentes y demás servicios , pro- 
cede de los arroyos Morete y Carneros , y de la 
cacera de Peñalara, que es una derivación del 
arroyo del mismo nombre. Todas vienen del Pi- 
nar, y el Morete se reúne al Carneros por medio 
de una presa que conduce todo el caudal del pri- 
mero al segundo. Esta unión se verifica en las 
Matas, cerca de la tapia oriental del Parque, y 
las aguas entran en el mismo por un rastrillo si- 
tuado á la izquierda de la Puerta del Cebo, La ca- 
cera de Peñalara , que en su curso se enriquece 
con las aguas de los arroyos Cabrerizas y Chor- 
ranca, entra independiente por una abertura prac- 



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— i63 — 

ticada cerca del ángulo meridional de la tapia, 
pero en seguida reúne sus aguas á las ya citadas. 
En una presa de distribución existente en las in- 
mediaciones de \z. fuente del Pino ^ el caudal to- 
tal se divide en dos partes : una destinada á la 
alimentación del gran depósito llamado ^/ il/¿ír, y 
otra que, corriendo por una cacera paralela y 
contigua á la vereda que baja de la Puerta del 
Cebo y va al estanque Cuadrado , depósito de aguas 
potables para las fuentes del barrio alto de la po- 
blación , y estanques de las Ranas y del Chato. 
Cuando hay sobrante , salta la presa y corre por 
un cauce natural, que debe ser el antiguo. del 
arroyo Morete , y después de un trayecto de 300 
metros , sale fuera del Parque por el punto deno- 
midado el Rastrillo ^ situado en la tapia meri- 
dional. 

Un pequeño ramal de la cacera del Molinillo^ 
que se deriva del arroyo del Chorro Grande y 
corre por la mata de Navalosar, entra también en 
el Parque por la tapia Norte, y alimenta el estan- 
que del Colmenar, 

£1 empleo que tienen las aguas depositadas en los estan- 
ques que acabamos de mencionar y en otros secundarios , lo 
indicamos á continuación : 



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-_ i66 — 

Ademas de las aguas .que, según acabamos de 
indicar, entran en el Real Parque, procedentes 
de arroyos y caceras, se encuentran en él una 
porción de fuentes naturales de excelente y fresca 
agua , cuya temperatura en el centro del verano 
pasa poco de 12° centígrados. Según los datos 
que hemos tomado á fines de Agosto, época de su 
máximo, la fuente más fria es la de la Reina ^ que 
marcaba dos décimas de grado (ii°,8) menos que 
las del Pino y Fuente fria (12**), y la más caliente 
la de la Mimbrera^ cuya temperatura era de 15°, 
mientras que las de Cordero y del Cañón excedía 
apenas de 12^ La temperatura anual de estas 
fuentes es poco constante, y sufre alteraciones 
bastante notables , pues la de la Mimbrera , por 
ejemplo, que señalaba 15° en Agosto, tenía sola- 
mente una temperatura de 10** en Junio , habien- 
do sufrido un cambio de 5° en dos meses ; si bien 
hay que tener en cuenta que es una de las que 
más variación ofrece. La media invernal de las 
fuentes de la Reina , Fria y del Pino oscila al 
rededor de 6°. 

Á continuación enumeramos todas las fuentes 
naturales del Parque y los sitios donde se en- 
cuentran. 

Jardines ; Fuente del Niño , en el bosquete 
triangular entre las calles de la Medianería y los 
Dragones^ frente á hi Puerta Principal; fuente 
de la Mimbrera^ en la calle del Vivero y junto á 
la entrada de tstt] fuente de la Reina ^ en el bos- 
quete de este nombre, contigua á una de las 



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— 107 — 

fuentes de las Tazas; fuente de Cordero , en la 
calle que va á la puerta del Laberinto; y fuente 
del Cañón , en la calle del Infante , encima de la 
Huerta, 

Partidas reservadas : Fuentes de la Huerta^ 
Colmenar^ Caja de Estudio y Faisanera , cada 
una en la partida de su nombre. 

Bosque : Fuente del Pino^ junto á la vereda que 
desie el Mar va á la Puerta del Cebo ; fuente 
del Rey^ detras de la Casa de la Góndola ; Fuen- 
te fria^ en la vereda que baja del Último Pino^ 
antes de unirse á la que viene del Cerrillo de los 
Frailes; y Fuente mineral^ de agua sulfo-ferrugi- 
nosa, debajo de la Meseta del Mar. 

Ya hemos dicho que en la plantación lineal 
sólo se emplearon primitivamente el olmo, el tilo 
y el castaño de Indias, y para la formación de los 
setos {Charmille)^ el carpe. Posteriormente se 
han introducido algunas especies, no siempre con 
el mejor criterio, ya para plantar del todo algu- 
nas calles, ya para reponer las marras , y con ese 
objeto se han dejado también crecer algunos pies 
del carpe que forma los setos , lo que no produce 
buen efecto. En la actualidad, las especies em- 
pleadas son las siguientes : 

Olmo, tilo, castaño de Indias, carpe, fresno, 
arce , chopo, varias coniferas (Pinus y Abies), 

Las calles son de dos clases: unas de lo metros 
de anchura, con paseos laterales de 3 y medio 
metros, y otras, sin paseos y sólo 8 metros de an- 
cho. Las primeras ocupan la mitad de los jardi- 



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— i6S — 

nes de las Ocho Calles^ y las segundas la otra mi- 
tad plantada de tilos , sirviéndoles de línea divi- 
soria la calle de la Medianería. La superficie total 
ocupada por las calles y plazoletas en cuyo centro 
están las fuentes, es de 1 8 hectáreas, y la longitud 
de la plantación lineal alcanza la considerable ci- 
fra de 34.470 metros. La del seto vivo es de 31.500 
metros. Suponiendo ahora que los árboles estén, 
por término medio , situados á 5 metros de dis- 
tancia unos de otros , puede calcularse en 7.000 
próximamente el número de los que están plan- 
tados en línea ; y Uamanios la atención sobre eso, 
porque en algunas descripciones de este Real Sitio 
se dice que asciende á 3.140.000, cantidad enor- 
me, pues plantados á S metros ocuparían una lon- 
gitud de 15.700 kilótnetros, que es mayor que el 
diámetro de la tierra y que la distancia de un 
extremo á otro de las dos Américas ; y que una 
locomotora á todo vapor apenas podría recorrer 
en diez días, y una bala de canon en siete horas y 
media. 

Las porciones de terreno comprendidas entre 
las calles se llaman bosquetes, y en los jardines á 
la francesa se ponía el mayor esmero en adornar- 
los y hacerlos agradables, pero siguiendo siempre 
los mismos principios de simetría, y embellecién- 
dolos con obras de arte. Á la muerte de D. Feli- 
pe V concluyeron Ips trabajos, y los bosquetes de 
estos jardines quedaron en estado inculto , excep- 
to los de la Canal ^ Vientos y Nocturnal, Poste- 
riormente, en algunos de ellos, como los de la 



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— i6q — 

calle de Valsuin , Melancolía y Fuente de la Rei- 
na^ se abrieron veredas irregulares que permiten 
transitarlos, y ofrecen hermosos sitios y agrada- 
bles puntos de vista. Los parterres forman tam- 
bién parte esencial de esta clase de jardines, pues 
ademas de proporcionar aire y luz , interrumpen 
la monotonía y recrean la vista con sus cuadros y 
platabandas esmaltadas de flores. Sólo tres son 
los que se encuentran en el Parque : el de Pala- 
cio , la Fama y Andrómeda , y su trazado y or- 
namentación actual no es el que primitivamente 
tenian. % 

Dadas ya las anteriores generalidades sobre la 
historia y modo de ser del Real Parque, podemos 
empezar la descripción de las fuentes y sitios que 
ofrezcan mayor interés. 

JARDINES Y FUENTES 

La puerta principal está contigua al Real Pa- 
lacio, por el lado át\ patío de la Herradura, 1^2i 
forman tres espaciosas verjas de hierro, iguales y 
separadas por pilares de granito. En el adorno 
que les sirve de remate, debajo de la corona Real, 
se ve la flor de lis de la casa de Borbon. 

Excepto cuando los Reyes se hallan en este Real Sitio , eg- 
tas verjas suelen estar cerradas, y entonces se entra por. una 
puertecita inmediata á ellas. 

Á la entrada de los Jardines se encuentra una 
gran explanada, continuación del patío de la 



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— 170 — 

Herradura^ limitada por una balaustrada, que á 
la vez sirve de asiento , y del centro de la cual 
parte una escalinata que baja al parterre de la 
Fama. Éste ocupa el centro de una gran plaza 
rectangular. Al fondo está hi fuente de la Famay 
y por los lados la limitan las calles de Valsain y 
del Mallo. 

El parterre de la Faina, tal como hoy se en- 
cuentra , no es el primitivo que se hizo al trazar 
los jardines. Pertenece al gusto de los parterres 
ingleses del tiempo de Luis XIV, y se compone 
de dos figuras iguales y simétricamente colocadas, 
de forma general rectangular , y escotados los la- 
dos menores por dos entradas que se terminan en 
arcos de medio punto, lo que hace que en su 
centro se forme una especie de plazoleta , que es 
donde se colocan SS. MM. y regia comitiva para 
ver correr \2i fuente de la Fama los dias de gala. 
La platabanda que rodea al parterre, interrum- 
pida de trecho en trecho por bolas y cubos de 
tejo recortado, está adornada con rosales y otras 
flores, y su interior, cubierto de céspeti, rebajado 
con relación al nivel general del terreno. En el 
centro de cada una de las dos mitades, sobre pe- 
destales de mármol adornados, se levantan dos es- 
tatuas que representan á Dafne y Apolo (i); éste 
en actitud de correr tras de la Ninfa , y Dafne en 



(i) En la inscripción de detras de estas estatuas se lee que son obra 
de D. R. Carlier , mas debe ser una equivocación , pues este parterre fué 
hecho algunos aflos después de la muerte de dicho escultor. Probable- 
mente serán de Fremin. 



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— 171 — 

el momento en que llega fatigada á las orillas del 
rio Peneo, su padre, y empieza á convertirse en 
laurel. Aunque no copia exacta, estas dos estatuas 
recuerdan las del jardin de las TuUerías, obra de 
Coustou. 

En los cuatro ángulos del parterre , lo mismo 
que en el centro de los cuatro lados mayores de 
las dos figuras que lo forman , se ven magníficos 
jarrones, interrumpiendo estos últimos las plata- 
bandas. Son de plomo pintado y de mármol sus 
pedestales; y preciso es confesar que sus autores, 
Demandre y Pitué , estuvieron afortunados , pues 
son de muy buen gusto. Los cuati o de los ángu- 
los, de tipo crateriforme^ están ricamente orna- 
mentados. En su cuerpo se ven las armas de Es- 
paña y casa de Borbon reunidas por el Toisón de 
Oro y el collar de la orden del Sancti Spiritus^ y 
rematando la cartela que los contiene una corona 
Real. Á ambos lados figuran las asas dos cabezas 
de león , sobre las que se eleva una voluta que 
termina en casco, cuya camera está unida al re- 
mate del jarrón. Los dos que interrumpen la pla- 
tabanda de la primera mitad son también de tipo 
crateriforme y y en su cuerpo hay, en el frente, 
un bajo relieve que representa un grupo de per- 
ros jugando, y en el lado opuesto, un jabalí aco- 
sado por perros. Las asas las forman dos cabezas 
de venado, y encima de ellas, sentadas en el bor- 
de de la boca del jarrón y apoyando el brazo en 
el remate, se ven dos bonitas figuras que repre- 
sentan un hombre y una mujer con trompas de 



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— 172 — 

caza en la mano. Los otros dos jarrones tienen la 
forma de un ánfora, y son tal vez los más gra- 
ciosos y esbeltos de todos los jardines. Su cuerpo 
está adornado , en ambas caras , por un bajo re- 
lieve que representa trofeos de caza : redes, trom- 
pas , cuchillos de monte ; y en el centro, un grupo 
de cabezas de jabalíes y venados. Dos figuras, una 
de hombre con un cuchillo de monte en el cinto 
y otra de mujer con un pájaro en la mano, sen- 
tadas en la terminación del cuello del ánfora y 
sosteniendo las redes del trofeo de caza, forman 
las asas. 

Al final de este parterre se encuentra la fuente 
de la Pama, que le da el nombre. En el centro 
de su estanque circujar, de 32 metros* de diáme- 
tro, se levanta á la altura de 6 metros un gran 
peüasco de plomo, en cuya cúspide el caballo 
Pegaso lleva por los aires á la Fama, sentada en- 
tre sus alas y en actitud de tocar el clarín , que 
dirige hacia el cielo , y por el que sale el grandio- 
so chorro de agua que se eleva á la considerable 
altura de 47 metros , causando la admiración de 
los que ven correr esta magnífica fuente. Entre 
los pies del caballo hállanse rendidos dos guerre- 
ros, y otros dos se precipitan desde lo alto, sem- 
brando el suelo con sus armas. 

De la mitad del peñasco salen cuatro surtidores 
verticales que se elevan hasta el caballo , y en la 
base, reclinados sobre ánforas que vierten agua 
al estanque , se ven cuatro númenes de rios : dos 
representados- por ancianos de larga barba, coro- 



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— 175 — 

nados de plantas acuáticas , y otros dos por gra- 
ciosas ninfas. En la periferia del estanque hay 
cuatro grupos que representan geniecillos mon- 
tados sobre delfines que arrojan por la boca y na- 
rices surtidores oblicuos en dirección del centro. 

La parte escultórica de esta fuente, penúltima 
de las que se hicieron, es obra de Demandre y 
Pitué. El coste fué de 11.550 duros; y para ali- 
mentar sus 21 surtidores se necesita un gasto de 
agua de 21 Va metros cúbicos por minuto, ó sean 
9.555 reales fontaneros. Para el surtidor central 
viene el agua directamente del Mar^ y como su 
nivel se encuentra 53 metros más alto que el ori- 
ficio de salida, ejerce sobre éste una presión de 5 
atmósferas, que se utiliza para elevar una colum- 
na de agua de 5 Va centímetros de diámetro en 
su base , á la prodigiosa altura que hemos indica- 
do. Los demás surtidores se alimentan del agua 
de un pequeño estanque, llamado de los Delfines^ 
inmediato á la plaza de las Ocho Calles, Su ca- 
pacidad es tan reducida, que no permite correr 
esta fuente más de diez minutos. 

De la plazoleta de la Fama^ al lado opuesto 
del parterre, parte una calle á cuyo fin se ve una 
verja de hierro, que es la puerta de los Baños de 
Diana. Á cada lado de esta calle, en su principio, 
hay una estatua. La de la izquierda representa á 
Diana (i) cazadora, con una jabalina en la mano 



(i) En esta estatua está grabado el nombre de Carlier, mas por las 
mismas razones que en la nota anterior , no creemos proceda de este ar- 
tista. 



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- 176 - 

derecha y una cabeza de jabalí á sus pies, y la de 
la derecha, obra de Bouseaux, figura á la matro- 
na romana Lucrecia con el puñal en la mano y 
dispuesta á darse la muerte por no sobrevivir á 
la afrenta que habia recibido; mas el escultor ha 
puesto tanta paz y tranquilidad en su estatua, 
que más bien que exaltada por fieros sentimien- 
tos, parece entregarse al sueño. 

La calle que limita el parterre de la Fama por 
la parte baja es, como ya hemos dicho, la del 
Mallo ^ en la que existia el juego del mismo nom- 
bre, situado en su extremidad, y del que aun se 
conservan restos, y le separa del bosquete de la 
Melancolía, uno de los más bonitos, sobre todo 
á la hora de la puesta del sol , formado por una 
joven y espesa arboleda de tilos, arces, castaños 
de Indias , cerezos , etc. , etc. , y tapizado el suelo 
por las siempre verdes y tupidas matas de hierba 
doncella (vinca minor). Este bosquete está limi- 
tado ademas por la calle de la Melancolia, y al 
lado opuesto por la del Vivero^ que se continúa 
desde la fuente de la Fama á la del Canastillo^ 
pasando por las Ocho Calles , y es la más larga 
de los Jardines. Su longitud pasa de un kilóme- 
tro, y en la parte inferior, junto á la entrada del 
Vivero^ al lado derecho, bajando, se encuentra la 
fuente de la Mimbrera^ de excelente agua, aun- 
que la más caliente de los Jardines en el rigor del 
verano, pues marca en la época de su máximo 
unos 15** centígrados. 
£n esta parte de los Jardines se encuentra la ermita de San 



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— 177 — 

Ildefonso y las partidas reservadas de la Reina , Vivero y Fai- 
sanera. En su lugar hablaremos de ellas. 

La otra calle que limita el parterre de la Fa- 
ma^ por la parte superior, es la de Valsain, que 
empieza en la entrada de los Jardines y termina 
en los Baños de Diana, A unos 40 metros de su 
principio se encuentra, á la izquierda, la de los 
Dragones^ y luego, próximamente á su mit-ad, 
la cruza otra que desde la Fama va á las Ocho 
Calles^ y por último, la calle que, como la pri- 
mera, conduce á la. fuente de ¡os Dragones, Esta 
calle de Valsain es una de las más concurridas 
durante el verano, y á la agradable sombra de 
los corpulentos olmos que la forman suelen sen- 
tarse á descansar las personas Reales ; á la hora 
del mediodía es el punto de reunión de la colo- 
nia elegante que viene á este Real Sitio huyendo 
de los calores de la Corte. 

La descripción de hi fuente de los Dragones irá después de 
las Ocho Calles ^"^01 ser allí su sitio natural; mas por cues- 
tión de comodidad puede visitarse desde esta calle y volver 
luego á ella para ir á los Baños de Diana, 

La calle de Valsain termina en una gran plaza 
semicircular, en cuyo centro está la fuente de los 
Baños de Diana, ejecutada por Demandre y Pi- 
tué según los planos de D. Santiago Bouseaux. 
Se acabó en 1742, y es la última que se hizo. Su 
conjunto es grandioso, y más que en otra alguna 
está desarrollada la parte arquitectónica y deco- 
rativa, resintiéndose bastante del mal gusto de la 
época. Adosada á un murallon de sillería, consta, 



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- 178- 

de un cuerpo central formado por una gran hor- 
nacina carpanelada, á cuyos lados están dos pi- 
lastras que sostienen el entablamento, y de sus 
costados avanzan oblicuamente dos cascadas de 
cuatro tazas que van en aumento, sostenidas por 
ménsulas adornadas, y las últimas, ademas, por 
dos tritónidas. Como coronamiento de este cuerpo 
central hay un remate formado en su parte supe- 
rior por un gran jarrón con guirnaldas de flores 
pendientes de sus asas, y debajo de su pedestal 
un mascaron, y á ambos lados forman grupos 
leones que tienen presos entre sus garras drago- 
nes alados. En las extremidades existen jarrones 
que corresponden á la parte superior de las dos 
cascadas. 

El basamento de este cuerpo principal de la 
fuente está constituido por una gradería de már- 
mol, que ala vez sirve de cascada, y es donde 
se halla colocado el grupo escultórico principal. 

La altura del muro sobre el que está adosada 
toda la parte arquitectónica que acabamos de 
describir, va disminuyendo paulatinamente ha- 
cia los costados formando una curva , y se termi- 
na en dos pedestales que sostienen canastillas lle- 
nas de mariscos y productos del mar, y sobre 
otros dos , inmediatos al cuerpo central y apoya- 
dos en el mismo muro, se ven dos grupos de 
niños montados sobre venados. 

En la hornacina central , que figura una gruta 
con las paredes recubiertas de conchas , se levan- 
ta un gran peñasco, sobre el que está sentada 



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■— 179 — 
una figura de tamaño colosal tocando la fiauta 
traversa. Según se dice en la mayor parte de las 
descripciones de este Real Sitio, representa al 
cazador Acteon, que sorprendió á Diana en el 
baño y á quien ésta castigó por su atrevimiento 
convirtiéndole en ciervo y haciendo que sus mis- 
mos perros le devorasen. Pero ni la manera de 
representar la figura, que no expresa sorpresa, 
sino una actitud tranquila y sosegada, ni la ca- 
rencia de los nacientes cuernos con que se retrata 
siempre á Acteon, ni, por último, la impasibili- 
dad de la diosa, que se baña sin cuidado ante su 
presencia, concuerdan con la fábula mitológica; 
por cuya razón creemos que el escultor trató sólo 
de representar á un fauno de las selvas en la 
figura del pretendido Acteon, 

El grupo principal, que da nombre á la fuente, 
se compone de seis figuras , colocadas en la parte 
<5entral de la gradería, que representan á Diana 
sentada en actitud de salir del baño, y á cinco 
ninfas que la hacen la toilette. Ademas, en el es- 
tanque hay una multitud de grupos formados 
por ninfas, cisnes y perros, que, arrojando surti- 
dores verticales y oblicuos, producen caprichosos 
juegos. 

La gran cantidad de agua y la graciosa combi- 
nación de sus caídas causan un efecto grandioso 
y sorprendente. Los surtidores del coronamiento 
producen casi por sí solos todo el juego. El jarrón 
central eleva á dos metros una columna de agua 
<lc ^3 Vi centímetros de diámetro, que feunida 



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-— i8o — 

en el gran recipiente que hay sobre la hornacina 
con la que vierten el mascaron y los dragones, 
cae formando estrepitosa cascada, mientras que 
los leones arrojan con poderoso impulso dos gran- 
des chorros que llegan á alcanzar, en su trayec- 
toria parabólica, los bordes más salientes del 
estanque. Los jarrones de las extremidades dan 
el principal contingente de agua á las cascadas 
laterales, cuyo caudal acrecen los surtidores ver- 
ticales que salen de cada taza. 

Toda el agua que sale por los surtidores del 
coronamiento viene del estanque del Chato , y la 
de los demás , de la fuente de las Ranas. £1 gasto 
total es de 27 metros cúbicos por minuto, que 
equivalen á 12.000 reales fontaneros. 

£1 coste de esta grandiosa fuente puede dedu- 
cirse de la siguiente anécdota, que pasa por verí- 
dica. Cuéntase que el rey D. Felipe V, después 
de haberla visto correr por primera vez, exclamó: 
« Tres minutos me has divertido , pero tres millo- 
nes me cuestas.^ 

Á consecuencia del mal estado en que se en- 
contraba, hubo necesidad de proceder á una for- 
mal restauración en 1844. 

£n la circunferencia de la plaza de los Baños, 
formada por seto de carpe y árboles de planta- 
ción lineal , hay seis estatuas y cuatro jarrones. 
Las estatuas, poco notables, representan con gran 
monotonía el mismo sujeto: ninfas de Diana con 
atributos de caza ó pesca. Son de mármol, lo mis- 
mo que sus pedestales, y obra de Demandre y 



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Pitué ; y los jarrones , de plomo , y de los mismos 
escultores. Empezando por la derecha, junto á 
la puerta de los Baños de Diana, se encuentran 
por orden : 

I.** Jarrón crateriforme con dos gallos de alas 
extendidas por asas , y el remate formado por un 
trofeo de casco con cimera de plumas, redes, fle- 
chas, etc., etc. 

" 2.° Ninfa cazadora, por Pitué. Sentada y ves- 
tida , guardando en un carcax las flechas que le 
da un cefirillo. A los pies varias aves acuáticas 
muertas. 

3.** Jarrón coronado por un bonito remate de 
tres perros perdigueros, y por asas dos cabezas de 
Acteon con los nacientes cuernos de venado. 

4.° Ninfa cazadora , por Pitué. Sentada , apo- 
yándose con las dos manos en una jabalina. Un 
cefirillo le ofrece un cuchillo de caza, y á sus pies 
se ve una cabeza de venado. 

5.** Ninfa cazadora, por Pitué. (Clio en traje 
de cazadora!, dice la inscripción grabada de- 
tras.) (i) Sentada, con un cuerno de caza en 
la mano derecha, y apoyada la izquierda en el 
tronco de un árbol. Á sus pies un perro de caza. 

Entre esta calle y la siguiente está la de Valsain. 

6.*> Ninfa cazadora, por Demandre. Sentada, 
apoyándose en el arco que tiene en la mano iz- 



(i) Las inscripciones que se ven en la parte posterior de los pedestales 
no son de los autores de las estatuas , sino de algún artífice posterior poce 
versado en la mitología. 

15 



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— lS2 — 

quierda. A sus pies está echado un perro que tie- 
ne entre sus manos un conejo muerto. 

7.® Ninfa pescadora, por Pitué. Está sentada, 
en actitud de enseñar un pez á un céfiro que 
quiere cogerlo. 

8.*» Jarrón con remate de perros igual á su cor- 
respondiente del lado opuesto. 

9.** Ninfa cazadora, por Demandre. Sentada, 
con una jabalina en la mano, y á su lado un céfirb 
clavando un cuchillo de monte en la cabeza de 
un jabalí. 

10. Jarrón con asas formadas por dos gallos, 
igual á su correspondiente del lado opuesto. 

El cuerpo de los jarrones está adornado con 
bajos relieves poco notables; y entre ellos y las 
estatuas hay varios bancos de mármol. 

Á la derecha de esta plaza y eti la prolonga- 
ción de la calle que parte de la fuente de la 
Fama^ se encuentra la puerta de los Baños de 
Diana, ó de Cosió ^ formada por una bonita verja 
de hierro, apoyada en dos pilares de granito y 
terminada por un elegante remate, con las cifras 
del rey fundador en el centro. Por ella se va al 
paseo del Nogal de las Calabazas , y también por 
una alameda recta á la carretera de Madrid, y 
sólo está abierta cuando SS. MM. están en este 
Real Sitio. 

La calle que parte del extremo izquierdo de la 
plaza de los Baños conduce á la fuente de las 
Ranas, que viene á ser una imitación de la que 
existe en el parque de Versálles con el nombre 



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- i83 - 

de Latona, y cuyo asunto mitológico es el si- 
guiente : Latona ) madre de Apolo y de Diana, 
perseguida por la implacable Juno , que no podia 
perdonarle el que hubiese sido amada por Júpi- 
ter, llegó á Caria con sus tiernos hijos, huyendo 
de la serpiente Pitón. Rendida de cansancio , un 
dia de sofocante calor, se detuvo al borde de un 
estanque para apagar la devoradora sed que les 
abraisaba ; pero unos aldeanos que allí habia ocu- 
pados en arrancar juncos y espadañas, prohibié- 
ronla beber, y la arrojaron de aquel sitio. En vano 
la desgraciada diosa , con lágrimas en los ojos , les 
suplicó que la permitieran dar algunas gotas de 
agua á sus pequeños hijos. Aquellos hombres em- 
pedernidos , desatendiendo sus ruegos, enturbia- 
ron el agua removiendo con sus pies el cieno del 
fondo , y amenazaron con maltratarla si continua- 
ba con sus llantos y súplicas. La cólera de que 
entonces se sintió poseída Latona la hizo olvidar 
su abrasadora sed, y acordándose de que era diosa, 
levantó las manos al cielo y les dijo : « ¡ Hombres 
sin entrañas, os convertiréis en ranas y permane- 
ceréis siempre entre el fango ! » 

Está colocada la fuente en medio de una pla- 
zuela circular , guarnecida de doble seto de carpe, 
y bordeada en el interior con algunas hayas pur- 
púreas (F". purpúrea). Su estanque es circular, 
de 23 metros de diámetro, y del centro se eleva 
un gran zócalo de mármol blanco , compuesto de 
dos cuerpos ochavados, de diferente diámetro, 
cuyas caras están ornamentadas con mascarones 



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— i84 — 

bronceados, que arrojan agua por la boca. Sobre 
este zócalo se levanta un pedestal circular , exor- 
nado con guirnaldas de flores, que sostiene un 
grupo de mármol , obra de Fremin , "representan- 
do á la diosa Latón a en ademan de implorar el 
auxilio del cielo , y á sus dos tiernos hijos Apolo 
y Diana. 

En el borde del cuerpo superior del zócalo hay 
ocho pequeñas ranas que arrojan por su boca 
surtidores verticales, y en el del inferior otras 
ocho, mayores, y cuyos surtidores oblicuos se cru- 
zan dos á dos; pero el juego principal de esta 
fuente le producen las figuras que están en el es- 
tanque, distribuidas en tres círculos concéntricos, 
de esta manera : en el más interior, ocho ramos 
de espadañas, de los que salen pequeños surtido- 
res en forma de abanico ; en el siguiente , ocho 
aldeanos de Caria , con hoces en la mano , en el 
acto de convertirse en ranas, de cuyas bocas sa- 
len gruesos chorros de agua en dirección vertical, 
y en el último, casi tocando con el cerco del es- 
tanque, diez y seis ranas que arrojan grandes sur- 
tidores oblicuos sobre el grupo central. Según se 
abran más ó menos las válvulas de las cañerías, 
se producen distintos juegos y combinaciones; 
pero el más magnífico y sorprendente es cuando 
las diez y seis ranas del estanque proyectan con 
extraordinaria fuerza sus surtidores sobre el gru- 
po de Latona , y lo ocultan á la vista envolvién- 
dole en una brillante y blanca nube de agua pul- 
verizada. 



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^ 185 ~ 

Esta fuente gasta por minuto 32 metros cúbi- 
cos dé agua, ó 14.222 reales fontaneros en su úl- 
timo juego, y se surte de un estanque llamado 
depóstio de las Ranas , situado en la parte infe- 
rior del Bosque. 

Una calle perpendicular á la que se ha recorri- 
do al venir de los Baños de Diana , une las Ra- 
nas á \2L fuente de las Tres Gracias^ pasando por 
las Ocho Calles. Se llama calle Larga , aunque 
no es la de mayor longitud; y en su cruce con 
otras, que la cortan perpendicularmente , se for- 
man plazoletas cuadradas, adornadas con esta- 
tuas. En la primera se ven cuatro ninfas de Dia^ 
na , que pudieran ser también cuatro representa- 
ciones de esta diosa. 

De esta plazoleta parte una vereda, á la derecha, y detras 
de la ninfa pescadora, que atraviesa el bosquete de la Reina, 
uno de los más bonitos y muy concurrido á las horas de ca- 
lor. Esta vereda conduce á hi fuente de la Reina. 

Siguiendo la calle Larga , que á partir de la 
primera plazuela, tiene paseos laterales, se llega 
enseguida á la segunda , formada por la intersec- 
ción de la calle que une la fuente de la Taza á 
los Dragones, En ella están colocadas las esta- 
tuas de las musas Taifa, Terpsícore, Euterpe y 
Erato. 

Siguiendo el mismo camino se llega por últi- 
mo á las Ocho Calles, gran plaza circular, lla- 
mada así porque son ocho las que van á concurrir 
á su centro, ocupado por un pedestal octógono 
de mármol blanco, sobre el que hay un artístico 

15* 



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— i86 — 

grupo de figuras de plomo bronceado, obra de 
Fremin, que representa á Mercurio llevando en- 
tre sus brazos á Psíquis , que ostenta en su dere- 
cha el pomo de la belleza, con un céfiro tendido 
á sus pies que ayuda la ascensión con su soplo. 
Por orden de la diosa Venus fué Psíquis al infier- 
no á buscar el pomo de la belleza , y realizado 
este heroico trabajo, Mercurio la condujo al 
Olimpo para desposarse con Cupido. Este es el 
asunto que para nosotros ha querido representar 
Fremin , en contra de lo que se dice en las guias 
de este Real Sitio, que suponen representa la fá- 
bula de Pandora. En nuestro apoyo está la auto- 
ridad del historiador Belando, que escribió su 
descripción en la época en que se construian es- 
tos Jardines , y pudo oir de los mismos escultores 
lo que se proponian representar. 

La primera grada del pedestal está á 1.205 ^^' 
tros de altitud sobre el nivel del mar. Su coste 
fué de 678 duros, y de 2.550 el del grupo de Mer- 
curio y Psíquis. 

En la circunferencia de la plaza hay ocho fuen- 
tes colocadas en las entre-calles , y en el extremo 
de cada una de las que concurren en su centro 
se ve una fuente, de modo que son diez y seis las 
que se pueden admirar colocándose junto al pe- 
destal que acabamos de describir, que es el centro 
del trazado que ocupa casi la mitad de los Jardi- 
nes , formando un gran rectángulo comprendido 
entre las calles de Vahain y de la Ultima Linea^ 
y de la Medianería. Este rectángulo está cruzado 



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- i87 - 

por dos calles perpendiculares: una , en sentido 
de la máxima pendiente, que pasa por \^s fuentes 
del Canastillo y de la Fama^ y la otra, que va 
desde las Imanas á las Tres Gracias ^ y diagonal- 
mente por otras dos que unen las Tazas á los 
Dragones, Otras calles que unen las Tazas entre 
sí, las Tazas con los Dragones^ los Dragones en- 
tre sí, etc., etc., completan el trazado de las Ocho 
Calles^ que tiene el arbolado en su mayor parte 
joven , y los paseos limitados por setos de carpe, 
de más de dos metros de altura. 

Las fuentes de esta plaza son todas iguales , ex- 
cepto en su grupo central. Se componen de un 
arco de medio punto, con arquivoltas adornadas, 
sostenido por dos columnas estriadas, con capi- 
teles jónicos; y á ambos lados hay modillones, 
que apoyando sus volutas en pedestales de már- 
mol, se elevan hasta la imposta del arco, rema- 
tándose en pebeteros. Sobre la clave del arco 
descansa una canastilla de flores con guirnaldas 
pendientes, y á los lados de los pedestales en que 
apoyan las volutas, se ven unas cartelas con los 
anagramas de Felipe V ó Isabel de Farnesio, El 
estanque, casi á flor de tierra, está pavimentado 
con baldosas de mármol blanco y pizarra negra; 
y en las dos extremidades , sobre su cerco, se apo- 
ya un grupo de plomo bronceado , que representa 
un geniedllo jugando con un cisne que arroja 
agua por la boca. Todo este conjunto se destaca 
sobre un fondo verde formado por el seto que 
crece á mayor altura detras de cada fuente, y el 



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^ i88 — 

efecto que produce, si no de gusto clásico, es gra- 
cioso y esbelto, debid/) á su ornamentación ligera 
aunque rica. 

El cuerpo arquitectónico que acabamos de des- 
cribir es igual en las ocho fuentes, distinguién- 
dose éstas tan sólo en la estatua y pedestal que 
están colocadas debajo del arco. Entrando en la 
plaza por la calle Larga , que viene de las Ra- 
nas^ y dirigiéndose hacia la derecha, se en- 
cuentra : 

I.*» Fuente de Neptuno. El dios de los mares 
se halla en pié, coij el tridente en la mano, y á 
sus pies un delfín, detras de una artística taza de 
mármol blanco, de cuyo centro sale un surtidor 
vertical. Acompáñanla á ambos lados dos hipo- 
campos que arrojan agua por la boca. 

2.** Fuente de la Victoria. La Victoria está sen- 
tada sobre un gran pedestal de mármol, teniendo 
una corona en su mano derecha y una palma en 
la izquierda. Á los costados del pedestal, en su 
parte superior, hay dos mascarones que vierten 
agua á unas tazas colocadas debajo de ellos, y 
apoyadas en unos delfines, de cuya boca sale un 
surtidor lo mismo que del centro de aquéllas. 

3 *» Fuente de Marte. Está el dios de la guerra 
sentado en un pedestal de igual forma y adorno? 
que el de la anterior fuente , apoyado en el escu- 
do, con la espada en la diestra y á sus pies vanas 
armas de guerra. 

4.° Fuente de Cibeles. Cibeles ó la Tierra, en 
ademan de implorar, tiene á sus pies la corona 



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— i89 — 

de castillos. La taza de mármol con sus adornos 
es enteramente igual á la de la fuente de Neptu- 
no, excepto en los hipocampos , que están susti- 
tuidos por dos leones, atributos de esta diosa, 

5.° Fuente de Saturno. Este dios simboliza en 
esta fuente al Tiempo , que está representado en 
pié , provisto de alas , con el reloj de arena en la 
mano izquierda y la guadaña en la diestra. La 
taza de mármol, igual á las anteriores , tiene á 
sus lados dos ciervos. 

6.° Fuente de Minerva. Sentada sobre un pe- 
destal igual á los anteriores , armada con lanza y 
escudo , y á sus pies los atributos de las ciencias, 
de que es protectora esta diosa. 

7.° Fuente de Hércules. Este héroe mitológico 
está sentado sobre la piel del león de Nemea, des- 
nudo su atlético cuerpo , y con la temible clava 
en la mano derecha. El pedestal es igual á los 
anteriores. 

8.° Fuente de Céres. La diosa de la agricultura 
sostiene con ambas manos un haz de espigas. La 
taza , igual á las anteriores , tiene á sus costados 
dos dragones. 

De estas ocho fuentes , las cuatro que tienen taza están co- 
locadas en la intersección de la calU Larga con la plaza, y 
las estatuas de algunas de ellas, especialmente la de Saturno, 
están bastante deformadas por haberse doblado el plomo de 
que están hechas. 

Continuando la misma calle Larga , que desde 
las Ranas nos ha conducido á las Ocho Calles^ 
encontraremos otra plazoleta igual á las dos an- 



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— 190 — 

teriores, con cuatro estatuas en sus ángulos, que 
representan á Polimnia, Urania, Melpómene y 
Caliope; y en su extremidad otras dos: Apolo, 
con la serpiente Pitón á su pies, y Clio. 

Desde el final de esta calle se ve la fuente de las Tres Gra- 
cias; pero, para proceder con orden, conviene dejarla por 
ahora, y visitar los bosquetes de la, fuinte de la Ca$uU, y luego 
la fuente de los Dragones , si no se ha hecho ya desde la ceUU 
de Valsain. 

Los bosquetes de la Canal , llamados así por 
una fuente de este nombre que en ellos habia, 
son los únicos que tienen plazoletas y calles limi- 
tadas por seto y plantación lineal , formando en 
su conjunto diversos dibujos, en los que domi- 
na la clásica cruz de San Andrés. Por más que 
no ofrecen nada de particular , los citamos porque 
están tratados conforme al trazado general de es- 
tos Jardines , y pueden darnos una idea de cómo 
estarían todos los demás , si los trabajos hubiesen 
continuado después de la muerte de D. Felipe V. 

Los de la Melancolía y de la Reina serán tal 
vez más bonitos, pero se encuentran en gran fal- 
ta de armonía con los principios establecidos por 
Le Nótre y Le Blond al crear el estilo clásico de 
los jardines franceses. 

Desde la tercera plazoleta de la calle Larga^ lo 
mismo que desde las Ocho Calles y los bosquetes 
de la Canal ^ se va á la fuente de los Dragones, 
que describiremos aquí por ser su sitio natural, 
pero que puede visitarse desde la calle de Val- 
sain^ como ya hemos dicho, Sú estanque es de 



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— 191 — 

forma general cuadrada, con los ángulos salientes 
y los lados curvos ; y de su centro se eleva , sobre 
un zócalo de granito, una especie de jarrón de 
mármol blanco adornado profusamente, cuyo 
pié forman las entrelazac^as colas de cuatro delfi- 
nes. Sírvele de remate un elevado cuerpo, tam- 
bién de mármol, con dos grupos de tritoncillos 
que sostienen un caracol marino. Este jarrón está 
ademas sostenido por cuatro ménsulas que cargan 
sus volutas mayores sobre las espaldas de gran- 
des dragones echados de vientre sobre el zócalo 
de granito, y clavando en él sus formidables gar- 
ras. Por la boca arrojan surtidores de agua, lo 
mismo que los delfines y los caracoles que la 
vierten en el estanque, constituyendo todo el 
juego de esta fuente, que tiene poco de notable. 
Se surte en parte del estanque Cuadrado^ y es 
obra de Thierri. 

Desde esta fuente es preciso volver á las OcAo CaiUs^ por ser 
el punto más á propósito para ir al Canastillo y á las áos fuen- 
tes cU las Tazas y y como éstas son iguales , escogeremos la de 
la derecha — mirando al Canastillo — por su proximidad á la 
fuente de la Reina. 

El estanque de la fuente de la Taza es igual al 
de los Dragones. De su centro se eleva un pedes- 
tal de mármol blanco, con un mascaron en el 
centro de cada cara, y á sus aristas truncadas se 
adosan unos modillones sobre los que están apo- 
yadas cuatro tritónidas — en la fuente de la iz- 
quierda son tritones — que sostienen con cabeza 
y manos una concha. Sobre este pedestal se asien- 



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— 192 — 

ta una gran copa rebajada ó taza de mármol, que 
descansa sobre cuatro delfines ; y sentados en su 
borde, encima de cada concha, hay cuatro niños 
que vierten á ellas agua con unos caracoles mari- 
nos. De su centro sale yn grupo formado por un 
tritón que levanta entre sus brazos una nereida 
abrazada al cuerno de la Abundancia, del que 
sale un surtidor de 4 centímetros de diámetro y 
más de 6 metros de altura. Los delfines en que se 
apoya la taza y los mascarones arrojan surtidores 
oblicuos , que , con el central , constituyen todo el 
juego de la fuente. Es obra de Fremin. 

Junto á la plazoleta de esta fuente, en un bos- 
quete triangular, se encuentra la fuente de la 
Reina , que tiene fama de ser la de mejor agua de 
los Jardines , y por lo menos , según nuestras ob- 
servaciones, es la más fresca. Por lo regular , en 
el rigor del verano no llega á 1 2**, y en esta época 
marca algunas décimas de grado menos que la del 
Pino y la /^rta. La plazoleta donde está colocada 
se encuentra más baja que el nivel del terreno , y 
de un murallon de sostenimiento que se halla á 
su fondo sale la fuente. El caño es una cabeza de 
Baco , de bronce dorado , y á su alrededor se lee 
la siguiente inscripción: Reinando D. Fernan- 
do VII de Bortón. Año de MDCCCXXVII; y 
más arriba, en una cinta sostenida por una cabe- 
za de león : En obsequio de la Reina N. S, Doña 
María Josefa Amalia, El pilón de esta fuente es 
una concha de mármol de color , con pedestal de 
lo mismo, probablemente antigua , y venida de 



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— 193 — 

Roma juntamente con la colección de estatuas 
que D. Felipe V y Doña Isabel compraron á la 
testamentaría de la reina Cristina de Suecia. 

Desde la fuente de la Taza^ para ir á la del Canastillo^ si no 
se quiere ir rodeando por las calles que á ella conducen, pue- 
de tomarse una vereda que diagonalmente atraviesa el bos- 
quete que las separa. 

La fuente del Canastillo, de apariencia senci- 
lla y modesta cuando no corren sus aguas j es de 
las que producen más bello efecto , y llama con 
justicia la atención de los que contemplan el va- 
riado juego y combinación de sus surtidores , y la 
violencia con que arrojan el agua. Fué ideada por 
el escultor Fremin. 

En el centro de su gran estanque circular hay 
un bonito canastillo lleno de frutas y flores , sos- 
tenido por cuatro cisnes , que con sus alas abier- 
tas parecen sacarlo del agua ; y á su alrededor 
flota una gran corona entretejida con plantas 
acuáticas , en la que se apoyan dos tritones y dos 
tritónidas , que en graciosa actitud parecen que- 
rer salir del agua para contemplarle. Del medio 
del canastillo sale un gran surtidor vertical , de 
4 centímetros de diámetro, que se eleva á 25 
metros por efecto de la presión de 2,7 atmósfe- 
ras que el desnivel del agua ejerce en el orificio 
de salida, y está rodeado en su base por otros ocho 
que alcanzan menor altura ; pero el juego que da 
nombre á la fuente le producen 32 surtidores obli- 
cuos , que salen del borde del canastillo y van á 
proyectarse 6 metros más allá de la periferia del 

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~ 194 — 

estanque , causando un bellísimo efecto y el con- 
siguiente susto á los espectadores que no toman 
la precaución de ponerse fuera del alcance de sus 
aguas. 

Esta fuente se surte directamente del Mar^ y 
es la más elevada de los Jardines. Su altura sobre 
la explanada del Palacio alcanza á 27,5 metros. 

Siguiendo la calle que une el Canastillo á las 
Ocho Calles j pero en dirección contraria ó ascen- 
dente, se llega á otra que le es perpendicular, lla- 
mada la Ultima Linea de Arriba , porque efecti- 
vamente limita los Jardines por esta parte ; y pa- 
ralela , y próximamente igual á la de Valsain^ 
forma el lado menor del gran rectángulo de las 
Ocho Calles, De ella parten varias veredas y una 
calle que se internan en el Bosque y conducen al 
Mar; mas como en la actualidad nos ocupamos 
sólo de los Jardines , tomaremos desde el Canas- 
tillo la que conduce al estanque Cuadrado , gran 
depósito que recibe el agua sin pasar por el Mar^ 
y en cuyo extremo , uniéndose á la de la Media- 
nería , forma una plaza semicircular desde la que 
se desciende al parterre de Andrómeda por medio 
de una escalinata rústica de dos ramales; pero an- 
tes de bajarla nótese que la parte de los Jardines 
en que vamos á entrar difiere de la ya descrita 
por la falta de conjunto en el trazado , carencia 
de paseos en las calles , y ademas porque la espe- 
cie de la plantación lineal es el tilo. 

Al pié de las escaleras se encuentran cuatro filas 
paralelas .de árboles que conducen á la fuente de 



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FUENTE ¡DE «ANDRÓMEDA» 



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Andrómeda , limitando el parterre en su parte su- 
perior, y que se continúan por el otro lado de la 
fuente, sirviendo de límite inferior á dos bosque- 
tes rectangulares , cruzados por calles perpendicu- 
lares y diagonales que se reúnen en su centro en 
número de ocho, y por lo cual se llaman las Ocho 
Calles de Andrómeda, La división de estos dos 
bosquetes corresponde al centro de la fuente , y 
su límite superior lo forma la calle de la última 
Linea de Ahajo ^ que, paralela y próximamente 
continuación de la Linea de Arriba , separa los 
Jardines del Bosque , y déla cual parten varias 
veredas y la calle Honda ^ que conducen al Mar, 
Andrómeda es la primera de la serie de fuentes 
que, colocadas en una misma dirección, forman 
la Carrera de Caballos, En su estanque nace una 
cascada compuesta de otros cinco escalonados que 
van á parar á uno de mayores dimensiones que se 
llama, por su forma, la Media Luna, Esta casca- 
da se denomina de Andrómeda , y , continuando 
por uno de los costados de la Media Luna^ forma 
la Ria^ que conduce las aguas fuera del Parque. 
En la misma dirección de la cascada , hacia el 
Palacio , se ven las fuentes de Apolo , Neptuno y 
Abanico, y como están en una línea de fuerte 
pendiente , pues Andrómeda se encuentra 1 7 me- 
tros más alta que esta última , es posible disfrutar 
del magnífico espectáculo que producen todas es- 
tas fuentes y cascada reunidas , á lo que se da el 
nombre de Carrera de Caballos, Dé su efecto ha- 
blaremos luego. 

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— 198 — 

El estanque de Andrómeda es circular , de 39 
metros de diámetro, y su cerco , á flor de tierra, 
sigue la pendiente de la plazuela. 

Andrómeda era hija de Casiopea , reina de Etio- 
pía , que habia tenido la temeridad de disputar á 
Juno el premio de la belleza; y la vengativa dio- 
sa , para castigar tal atrevimiento , envió un gran 
monstruo marino para que devastase sus Estados. 
Aterrados los habitantes, consultaron el oráculo 
de Ammon, que declaró era preciso entregar á 
Andrómeda á los furores del terrible monstruo 
para apaciguar á la irritada Juno, y con ese fin 
las mismas nereidas la sujetaron con fuertes cade- 
nas á una roca. Perseo la encontró inmóvil en tan 
triste estado, y hubiérala tomado por una estatua, 
á no ver que sus cabellos flotaban á merced del 
viento , y que sus ojos derramaban abundantes lá- 
grimas. Prendado de su juventud y gran hermo- 
sura, decide libertarla; mas al acercarse á ella 
agítase el mar , y de entre las espumosas ondas 
sale el terrible monstruo dispuesto á devorarle; 
pero Perseo le inmoviliza enseñándole la cabeza 
de Medusa, y de una ñera estocada le pasa de 
parte á parte, librando así á Andrómeda, que 
. premia su heroismo otorgándole su mano. Este 
es el asunto que Fremin ha querido representar 
en esta fuente. Andrómeda, medio desnuda, está 
atada con gruesas cadenas sentada sobre un gran 
peñasco , y unos geniecilloár la rodean dispuestos á 
darle libertad en cuanto muera el horrible mons- 
truo que sale del agua á sus pies ; mientras que 



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— 199 — 

Perseo, con los talares de Mercurio, se abalanza 
hacia él con la espada levantada, y le enseña la 
cabeza de la maga Medusa para petrificarle. Su 
protectora , la diosa Minerva, cubierta la cabeza 
con el casco, armada de lanza y escudo , y con la 
égida al pecho, está detras de Perseo dispuesta á 
prestarle su auxilio. 

El juego de esta fuente es muy sencillo. Por la 
boca del dragón sale un gran surtidor vertical, 
de 4 y medio centímetros de diámetro, que se 
eleva á 37 metros, y en su base forman una espe- 
cie de araña multitud de chorros oblicuos que 
salen del cuerpo del monstruo por varias abertu- 
ras que figuran ser las heridas que le infirió Per- 
seo. El agua para el surtidor vertical viene direc- 
tamente del Mar , y para los chorros que salen de 
las heridas , de un estanque llamado por eso de 
las Llagas^ que está en el Bosque^ junto á la 
calle de la Ultima Linea, , 

En la circunferencia de la pla?a se ven las ochó 
estatuas siguientes : 

i.° Un Sileno^ por Fremia, envuelta la cintu- 
ra con una piel de macho cabrío , y el tirso en la 
mano derecha. (Es de plomo.) 

2.® El Honor, por Thierri. Está simbolizado en 
una figura de hombre con vestidura romana , co- 
ronado de laurel , y un clarín en la mano derecha. 

3.® Una Eólida, por Fremin. Está representada 
por una graciosa joven que sostiene su manto 
hinchado por el céfiro , y á sus pies dos vientos. 
(La inscripción dice : Ganimédes !! ) 



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— 200 — 



4-° Una Nereida , por Fremin. A sus pies tiene 
un delfin , y vierte el agua que contiene un ele- 
gante jarro. 

5.® Júpiter Tonante , por Fremin. El águila le 
conduce, y en su derecha tiene un haz de rayos. 

6.° Cibeles , por Fremin. Lleva en la cabeza la 
corona de torres , en su derecha el cuerno de la 
Abundancia lleno de flores y frutas , y con la iz- 
quierda sostiene el globo terráqueo. 

7.° Erato, por Thierri. La musa dala poesía 
amorosa está coronada de laurel, y tiene una lira 
en una mano y un arco en la otra. 

8.® Un Fauno, por Thierri. Está coronado de 
hiedra , y tiene una flauta en la diestra. 

Á la derecha de la Cascada^ mirando á Pala- 
cio, hay un bosquete rectangular, dividido en 
cuatro partes por dos calles perpendiculares , que 
se conoce con el nombre de Los Bolandrínes, 
degeneración de la palabra francesa houlingrin 
(horuoling green) ^ y que en la actualidad está sin 
cultivo. A la izquierda, guardando simetría con 
él , se encuentra el parterre de Andrómeda , que 
es del mismo estilo que el de la Fama, Se com- 
pone de dos figuras simétricas limitadas por pla- 
tabandas llenas de flores , con guarnición de boj, 
é interrumpidas de trecho en trecho por bolas de 
tejo recortado. Estas dos figuras dejan un paseo 
central que se continúa por un lado con las Ocho 
Calles de Andrómeda y la calle Honda que va al 
Mar y y por el opuesto con la que conduce al 
Templete de la cascada de Palacio, El fondo del 



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— 201 — 



parterre está rebajado y cubierto de césped , y en 
cada mitad , en vez de estatuas , se levanta en su 
centro un magnífico cedro del Líbano ( Cedrus 
Ltbant)^ y dos wellingtonias (Welltngtonia gi- 
gantea) en sus extremidades, que le dan un as- 
pecto majestuoso. 

Ocho jarrones adornan este parterre; en la en- 
trada de la calle que conduce al Templete están 
las estatuas de Neptuno y Anfítrite, y al lado 
opuesto las de Saturno é Hismenias , obras todas 
ellas de Fremin. 

Siguiendo la cascada de Andrómeda^ á su final 
se encuentra el estanque de la Media Luna, cuyo 
nombre indica su forma , con dos grandes drago- 
nes que arrojan surtidores verticales por la boca, 
y contribuyen al efecto general de la Carrera de 
Caballos, Á la extremidad de su borde izquierdo 
hay unas escalerillas que dan á una meseta en 
pendiente, separada de la Media Luna por un mu- 
ro coronado de una barandilla de hierro que se 
continúa por la derecha hasta el Real Palacio, y 
de la que hablaremos luego. El centro de esta 
meseta se encuentra ocupado por la fuente de 
Apolo , formada por un gran estanque rectangu- 
lar , con los lados menores sustituidos por líneas 
curvas , y dividido á su vez en otros cuatro for- 
mando cascada, pues existe una diferencia de nivel 
de 3,3 metros entre sus puntos extremos. En el 
frente del superior hay un mascaron que vierte 
gran cantidad de agua por la boca , y en los inter- 
medios dos grupos de tritoncillos jugando con un 



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— 202 — 



dragón en cada uno de ellos ; pero en el último es 
en donde está el grupo principal que da nombre á 
la fuente, formado por Apolo y ]¿ diosa Minerva, 
sentados en un gran peñasco que sale de su cen- 
tro. Apolo, con la lira en la mano, tiene á sus 
pies la serpiente Pitón , muerta ya , y dos genieci- 
llos colocados detras de él le ofrecen flechas y una 
corona de laurel. Minerva, apoyada en su escude, 
en el que se lee el -siguiente mote : JVec sor fe nec 
fato^ rodeada de los instrumentos y atributos de 
las ciencias, ahuyenta á la Ignorancia, que se 
arrastra por el suelo mesándose los cabellos. 

La serpiente arroja por la boca , á to metros de 
altura, una columna de agua de 3 centímetros de 
diámetro, y un surtidor oblicuo por la herida que 
figura tener en el cuerpo, y los grupos de triton- 
cillos y dragones de las cascadas superiores , un 
chorro vertical cada uno de ellos. El agua para 
esta fuente viene del estanque del Medio Celemin, 

El nivel inferior de la fuente de Apolo está 3 
metros más alto que el de la de Neptuno^ distancia 
que se salva por medio de dos escalinatas laterales 
que tienen entre ellas un estanque semilunar, 
situado al pié del muro vertical que sostiene el ter- 
reno. En la parte superior de éste hay tres mas- 
carones que vierten agua al estanque: directa- 
mente los laterales , y el del centro por el inter- 
medio de una gran taza, á cuyos lados se ven dos 
númenes de rios. El agua que viertan los masca- 
rones proviene del sobrante de ^ la fuente de 
Apolo. 



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— 505 — 

La fuente de Neptuno, obra de Thierri, está 
formada por un grandioso estanque rectangular, 
con los ángulos redondeados, de 72 metros de lar- 
go por 19 de ancho y 4 de profundidad media, lo 
que le da una cabida de 5470 metros cúbicos. 
Dos filas de árboles, paralelos á los lados mayores, 
le dan sombra, y por la derecha tiene vistas á la 
Ria, 

Tres grupos de figuras se ven en el estanque: 
uno en el centro, y dos iguales en las extremida- 
des. £1 central figura al dios de las aguas, de pié 
en una carroza tirada por fogosos hipocampos, 
guiados por un geniecilo, montado en uno de 
ellos, y un tritón. Delante de Neptuno otro tritón 
sostiene un delfin que arroja por su boca el prin- 
cipal surtidor de la fuente, y detras y á los costa- 
dos nadan otros varios , y un tritón que toca el 
cuerno marino. En la parte posterior de la carro- 
za están esculpidas las armas de España y Borbón. 
Los grupos de las extremidades los forman un hi- 
pocampo montado por un geniecillo que sostiene 
un cuerno de la abundancia, y dos tritoncillos. 

El juego de esta fílente , de efecto grandioso , le 
componen tres surtidores verticales : el central y 
uno de cada extremidad , y una multitud de obli- 
cuos que salen por la boca y narices de los hipo- 
campos y delfines. El agua para los surtidores 
verticales viene del Medio Celemín , y para los 
oblicuos, de los estanques de Apolo, 

Entre el estanque de Neptuno y la explanada de 
delante de Palacio hay un bosquete rectangular, 

17 



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— ^ 206 — 

formado por varias filas de árboles , cuyo centro 
está ocupado por tres fuentecillas que siguen la 
alineación general de la Carrera de Caballos, \^2l 
del medio representa una ninfa sentada, con dos 
cefirillós que acarician un delfín, de cuya boca sale 
un surtidor en forma de abanico, particularidad 
que le da el nombre, y las dos de las extremida- 
des se llaman de los Caracoles, porque hay en 
ellas un cupidillo que tiene en las manos un cuer- 
no de la abundancia, lleno de mariscos, del que 
sale un pequeño surtidor vertical. 

Desde estas fuentes, ó mejor, desde la explana- 
da de delante de Palacio, se descubre el grandioso 
panorama de la Carrera de Caballos. Sobre el 
fondo verde-oscuro de la Silla del Rey, y encua- 
drados por dos filas laterales de corpulentos árbo- 
les , se ven una multitud de surtidores cuyo nu- 
mero llega á 114, dominados en último término 
por la Cascada de Andrómeda , y el que tan ma- 
jestuosamente arroja su dragón, reflejándose en sus 
menudísimas gotas los brillantes rayos del sol, y 
formando en su caida vistosas nubes de agua pul- 
verizada , que producen mágicos efectos de luz. 
Con razón tan grandioso espectáculo produce la 
admiración de los espectadores. • 

Delante de la fachada principal del Real Pala- 
cio hay una explanada que ocupa toda su longi- 
tud , y en la que se ven varias esfinges sobre pe- 
destales de mármol, y otras figuras. Esta explana- 
da se continúa en el ancho del cuerpo central de 
la fachada, formando un gran espacio rectangular 



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— 207 — 

ocupado por un parterre , y á su fondo está la 
Cascada^ coronada por hi fuente de las Tres Gra- 
cias , ofreciendo una bonita y alegre vista desde 
los balcones del palacio. El parterre, de un dibu- 
jo casi igual al de Andrómeda^ se diferencra de él 
en que el centro de, las dos figuras que lo forman, 
en lugar de árboles sólo tiene tres bonitas corbei- 
lies de rosales , y es lástima que no ocupe todo el 
ancho de la fachada , como debería ser si se hu- 
biesen tenido presentes las reglas elementales del 
trazado de jardines , pues de esa manera la vista 
que ofrecería el Palacio sería mucho más gran- 
diosa. 

Diez jarrones con bajo-relieves poco notables 
que representan asuntos mitológicos ó venatorios, 
adornan el parterre y no merecen especial men- 
ción; á arabos lados se ven otros cuatro, alternan- 
do con bancos de mármol y estatuas. Éstas, en 
número de seis , tres á cada lado , son quizás las 
mejores de los Jardines. A la derecha están : 

i.° Baco,por Fremin. Cubiertos los hombros 
con una piel de macho cabrío , y reclinado sobre 
un tronco, tiene en la mano derecha una copa , y 
un racimo de uvas en la izquierda. 

2.** América, por Fremin. Representa una jo- 
ven india, con una diadema de plumas en la cabe- 
za ; el arco en la mano izquierda y el carcax col- 
gado al hombro. A sus pies hay un cocodrilo. 

3.° Céres, por Thierri. Coronada de espiga, 
con un haz de trigo en la izquierda , y la hoz le- 
vantada en la mano derecha. 



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— 308 — 

A la izquierda : 

I." África, por Thierri. Está representada por 
una graciosa ñgura de joven negra, que sostiene 
con ambas manos una cabeza de elefante, y á sus 
pies tiene un cuerno de la Abundancia, lleno de 
frutas, y un áspid rodeado á él. 

2.° Milon de Crotona , por Fremin. Desnudo, 
con las manos cogidas en el tronco de un árbol, 
y un león por detras en actitud de devorarle. 

3." La Fidelidad, por Fremin. Está Simbolizada 
en una matrona que tiene un corazón en una 
mano y una llave en la otra, y á sus pies un per- 
ro dormido. 

La Cascada Nueva se encuentra situada á con- 
tinuación del parterre, á lo largo de la pendiente 
que hay entre éste y la fuente de las Tres Gra- 
cias^ que le sirve de coronamiento, y cuyo desni- 
vel es de 13 y medio metros. A ambos lados el 
terreno está explanado , y aminoran la pendiente 
dos escalinatas de mármol , una á cada extremi- 
dad. La Cascada se compone de once estanques 
escalonados, de los cuales los ocho últimos son 
iguales, y están comprendidos entre dos muros 
laterales, rectos, mientras que los tres restantes se 
ensanchan, siendo el mayor el primero. Su pavi- 
mento es de mármol blanco , y los frentes de lo 
mismo con adornos de mármol rojo veteado. 

El primer estanque se llama la fuente de An- 
fUrite, á causa de su grupo central, que represen- 
ta á esta diosa sentada en una concha tirada por 
un delfín, y rodeada de tres náyades y un cefirillo, 



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— 209 — 

montados en delfines , que la ofrecen corales. En 
su borde superior , al nivel de la última grada de 
la primera escalinata , y á ambos lados hay dos 
númenes de rios reclinados sobre ánforas que 
vierten agua al estanque , y representados , el de 
la derecha, por una ninfa, y el de la izquierda, ppr 
un anciano de larga barba. En el primero hay 
ademas un niño que la ofrece una guirnalda de 
flores. En los dos costados del segundo estanque 
hay un mascaron , y en su centro dos grupos, 
formado cada uno de ellos por un cisne que eleva 
un surtidor vertical y un niño que juega con él, 
mientras que otro tiene un pez en la mano en 
actitud de sacarlo del agua ; y en el tercero hay 
dos delfines, que arrojan también un surtidor ver- 
tical , montados por unos niños. 

En los demás estanques, hasta el penúltimo, 
en cuyos costados se ven dos hipocampos monta- 
dos por niños, no hay ningún surtidor ni figura. 
En el frente del último están colocados tres mas- 
carones , y á ambos lados de su parte superior , al 
nivel de la plazoleta de las Tres Gracias^ dos 
grupos que representan : el uno un perro que su- 
jeta un venado, y un león con un jabalí entre sus 
garras el otro. Los dos echan agua al estanque: 

Esta Cascada, tal como se encuentra hoy dia, 
no es la que primitivamente se construyó, pues, á 
causa de su mal estado , fué preciso restaurarla 
completamente en el reinado de doña Isabel II, 
hacia el año 1853, habiéndose invertido en ello 
cuantiosas sumas; y es lástima que á su riqueza 

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no reúna también la grandiosidad y el buen gusto. 

A ambos lados de la Cascada hay cuatro esta- 
tuas , algo inferiores en mérito á las del Parterre 
de i^¿í/¿?¿:íb, alternando con jarrones, y en las cua- 
tro escalinatas, haciendo juego con los grupos que 
ar]^ojan agua á los estanques , se hallan colocadas 
unas figuras de plomo bronceado, sobre plintos 
de mármol , que representan dos niños sentados 
sobre una red, jugando con un pez^ en las priiBe- 
ras escalinatas; y en las segundas , dos niños ju- 
gando con un faisán , á la derecha, y con una lie- 
bre , á la izquierda. 

A la derecha están las siguientes estatuas : 

I.® La Arquitectura, por Thierri. Representa- 
da por una matrona que tiene en la mano el pla- 
no de un edificio. 

2S* Minerva, por Thierri. (Belona, dice la ins- 
cripción grabada detras. ) Lleva casco y la egida 
sobre el pecho, y está apoyada en una tabla, en 
la que se ve el alzado de un templete. A sus pies 
los atributos de las ciencias. 

3.° Un Sátiro, por Thierri. Sobre los hombros 
tiene una piel de macho cabrío, y juega con un 
cabrito, á quien enseña un racimo de uvas. 

4.® Una ninfa de Diana, por Fremiíi. Armada 
con el arco y el carcax , lleva con la izquierda un 
perro atado. 

Y á la izquierda : 

I.* La Gloria, por Thierri. Está simbolizada en 
una matrona que tiene una corona de laurel en la 
mano derecha , y se apoya en una pirámide, 



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FUENTE DE «LAS TRES GRACIAS» 



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— 213 — 

2.® Una mujer vestida , coronada de hojas y 
flores, sosteniendo un pebetero con la mano dere- 
cha , por Fremin. 

3.*^ El Invierno, por Thierri. Simbolizado en la 
estatua de un viejo envuelto en un manto , y ca- 
lentándose las manos en un brasero. 

4.** Flora, por Thierri. Tiene el manto recogido 
y en su regazo una multitud de flores que quiere 
coger un cefirillo. 

En la parte superior de la Cascada , en medio 
de una plazuela circular, está la fuente de las 
Tres Gracias, que la sirve de coronamiento. Su 
estanque es circular, de 17 metros de diámetro, y 
sobre un peñasco, que sale de su centro, se halla 
colocada la fuente , formada por dos tazas circula- 
res sobrepuestas. La inferior está sostenida por un 
pié central del que parten cuatro ménsulas, sobre 
cuyas volutas mayores se hallan montados cuatro 
tritones, de los cuales dos parecen sostener la taza 
con la cabeza y manos á manera de telamones, y 
los otros dos tocan caracoles marinos que arrojan 
agua. Sobre esta taza inferior están las tres Gra- 
cias, de pié, vestidas, apoyadas por la espalda en 
el pilar que sostiene la superior y con un brazo le- 
vantado ; y como remate , sobre la taza , hay un 
niño abrazado á un delfin que arroja por la boca 
un surtidor vertical de 15 metros de altura. 

Esta fuente, obra de Fremin, es una de las más 
bonitas y de más graciosas proporciones, si bien 
su juego de aguas no ofrece nada de particular. 
Se surte del estanque Cuadrado^ y contribuye 



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— 214 — 

con éste y la fuente de los Vientos á hacer correr 
la Cascada. 

Detras de las Tres Gracias hay un bonito tem- 
plete de planta octógona, cqn cuatro de los lados 
mayores que los otros. Sus fachadas son de sille- 
ría de la piedra roja de Sepúlveda, primorosamen- 
te trabajadas en los relieves. Las que correspon- 
den á los lados mayores están formadas por pilas^ 
tras de bases áticas y capiteles jónicos , adornados, 
sosteniendo un sencillo entablamento que corre 
al rededor de todo el templete , y terminan en 
frontones en cuyos tímpanos están esculpidos , en 
alto relieve, las armas de España y Borbon en los 
que miran al Palacio y Parterre de Andrómeda^ 
y las cifras de Felipe V y las de Isabel de Farne- 
sio, rematadas por una corona Real, en los otros 
dos. En los intercolumnios de cada fachada se 
abren puertas , precedidas de una escalinata , for- 
madas por arcos de medio punto, apoyados en 
pilares rectos. 

Los lados menores son macizos, y sus paramen- 
tos avanzan menos que los de las otras fachadas. 
Hay en ellos , esculpidas primorosamente en bajo 
relieve , panoplias con las armas , trofeos y pro- 
ductos de las cuatro partes del mundo. 

El pavimento interior es de mármol , y su techo 
está formado por una cúpula de media naranja 
con florón dorado en la clave , del cual pende una 
araña de cristal. Entre las pilastras "que exornan 
sus paredes , hay abiertas hornacinas que contie- 
nen estatuas de mármol , y encima las cifras de 



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— 215 — 

los Reyes fundadores. Sobre las puertas , grupos 
de niños que sostienen los atributos de las cuatro 
virtudes cardinales. La parte de ornamentación 
fué dirigida por D. Juan Thierri. 

Desde la fuente de las Tres Gractau se va fácilmente á la de 
los Vientos, siguiendo una calle que bordea por la izquierda 
(mirando á Palacio ) la Cascada, y tomando luego por otra 
corta que le es perpendicular, ó mejcr desde la explanada dé 
Palacio, 

El estanque de la fuente de Eolo ó de los 
Vientos es circular, de 17 metros de diámetro, 
y en su cerco , que está á flor de tierra , hay ocho 
mascarones de abultados carrillos , que lanzan con 
gran violencia surtidores de agua en dirección del 
centro, ocupado por un gran peñasco, sobre el 
que está el dios Eolo , con corona y cetro en ade- 
man de desencadenar los vientos que tiene encer- 
rados en un gran odre , y que están representados 
por cabezas de niños. El surtidor principal de. esta 
'fuente, cuyo autor es Fremin, sale del odre, y á 
él viene el agua del estanque Cuadrado, 

En la explanada de Palacio , al lado opuesto á 
la entrada de los Jardines , hay una escalinata de 
dos ramales, por la que se baja á la plazuela y 
fuente de la Selva. La barandilla consiste en una 
bonita verja de hierro, apoyada en pilastras de 
piedra roja de Sepúlveda, coronadas por canasti- 
llas de flores y frutas , y en el centro de sus tém- 
panos se ven, alternando, las cifras enlazadas de 
Felipe V y de Isabel de Farnesio. Esta barandilla 
se continúa por toda la longitud de la calle , que 



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— 2l6 — 

limita por la izquierda la Carrera de Caballos 
hasta la Media Luna , sirviendo de coronamiento 
al muro de contención que la separa de la Ria, 

Al pié de la escalinata hay dos leones de már- 
mol blanco, y entre ellos y adosada al muro, 
sobre un pedestal rectangular, se ve una estatua 
colosal yacente, que ha pasado hasta ahora por 
ser Cleopatra , á causa , sin duda, del brazalete en 
forma de áspid que lleva en su brazo izquierdo; 
mas hemos de rectificar esta creencia , por la com- 
pleta semejanza que existe entre ella y lá estatua 
de Ariadna del Museo del Vaticano, de la que es 
una copia la de mármol que D. Felipe y Doña 
Isabel compraron á la testamentaría de la reina 
Cristina deSuecia, y que sirvió de modelo para 
fundir la que nos ocupa. 

La Selva forma una explanada en declive, 
limitada por laRia, y con árboles en sus costados. 
En medio está la fuente, rodeada de bancos de. 
mármol y cuatro estatuas en forma de kermes , que 
representan dos sátiros y dos bacantes de bastante 
expresión , trabajados por Doubou , Lagru , Cousac 
y Lebasseau. El estanque es elíptico , con el cerco 
á flor de tierra , dividido á su vez en otros cuatro, 
formando cascada por efecto del desnivel del 
suelo. Sobre el cerco del primero, en la parte más 
alta, hay un grupo que representa un numen de 
rio, coronado de hojas acuáticas, y reclinado 
sobre un ánfora, que vierte agua al estanque, y 
una ninfa, con la paleta en la mano, en actitud 
de desviarla. Detras de las dos figuras, un niño 



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— 217 — 

ofrece frutos al numen. En la segunda cascada, 
nueve ramos de espadañas, de los que salen sur- 
tidores verticales; y en el centro de la tercera 
está el grupo principal de la fuente, que re- 
presenta á Pomona, contemplando admirada á 
Vertumno en el momento en que se despoja del 
disfraz de viejo , que Ye sirvió para introducirse 
en los verjeles de la púdica diosa. Al rededor 
de estas dos figuras hay varios niños con guir- 
naldas de flores, y entre ellas un canastillo de 
frutas, de cuyo centro se eleva un gran surti- 
dor, rodeado en su base por 65 más pequeños 
que simulan un haz de trigo, de cuyo nombre 
francés g-erde , por corrupción , se formó la pa- 
labra gerba^ que degeneró luego en selva; y de 
aquí el que se llame así está fuente. La última 
cascada tiene dos grupos formados por unos niños 
que sostienen un cuerno de la Abundancia , y á su 
alrededor varios instrumentos y útiles de jardi- 
nería. 

El artista Thierri, á quien se debe la parte 
escultórica de esta fuente, ha querido representar 
en el grupo central el siguiente asunto mitoló- 
gico. Pomona, una de las hamadriadas del Lacio, 
la más hábil en el cultivo de los huertos y los 
jardines , no gustaba ni de los bosques ni de los 
rios, y únicamente los árboles frutales tenían 
para ella encantos , siendo insensible á las dulzu- 
ras del amor; y para sustraerse á las atrevidas 
pretensiones de los sátiros y faunos , permanecía 
siempre cerrada en su jardín. Vertumno, poseído 



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— 2lS — 

de un inmenso amor hacia ella, no habia obtenido 
ningún éxito; pero, merced al don de las meta- 
morfosis , penetró un dia en los risueños verjeles 
de la diosa , disfrazado de anciano. Sentóse sobre 
el verde césped para admirar los tesoros del otoño, 
ácuyo peso doblegábanse las ramas de los árbo- 
les, y contemplando un majestuoso olmo, que 
tenía enlazada una trepadora vid, cargada de 
dorados raciúios , exclamó dirigiéndose á Pomona: 
« Si este árbol estuviese privado de su compañera, 
carecería del fruto de Baco ; si esa vid no estuviera 
abrazada al olmo, se arrastraría miserablemente 
por la tierra. ¿No te conmueve y rompe tu indi- 
ferencia el elocuente ejemplo que te da la Natu- 
raleza?» Vertumno, entonces, despójase de su 
disfraz, recupera las gracias de la juventud, y 
aparece á la vista de la sorprendida diosa con 
todo el esplendor del sol cuando sale triunfante 
del seno de las nubes. Su belleza cautivó el cora- 
zón de Pomona, y desde aquel instante participó 
del amor que habia inspirado á Vertumno. 

Junto á la Selva está la puerta de la Botica^ 
formada por una bonita verja de hierro adorna- 
da , que comunica con la calle del mismo nombre, 
y es una de las dos principales del jardin. 

La Ria^ como ya hemos dicho, limita la Seha; 
y en la parte más baja, en la misma alineación de 
la fuente, la escalinata que sub&^l^ explanada 
de Palacio^ y la verja de la partida reservada que 
se llama el Póiosij hay un bonito puente de medio 
punto , de caliza roja , con dos elegantes balaus- 



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— 219 — 

tradas de la misma piedra. En los cuatro pilares 
de sus extremos se ven los siguientes grupos de 
plomo bronceado: Á la entrada y unos niños dando 
muerte á un ciervo, á la derecha, y á un jabalí, á 
la izquierda; y á la salida, dos niños jugando con 
una cierva, á la derecha, y á la izquierda, un 
lobo cogido en su cepo , y unos niños que le atan 
y clavan una jabalina. 

Debajo del puente, y en los cuatro ángulos 
correspondientes á sus estribos, hay en cada uno 
dos estanques semicirculares , en forma de casca- 
da. En el borde superior del primero se ve un 
mascaron que vierte agua por la boca, la que 
finalmente cae en la Ií$a, 

Pasado el puente, se entra en un bosque de 
formas regulares , llamado del Nocturnal j porque 
en su plazuela circular y central estaba el juego 
conocido con este nombre , y del que al presente 
no queda ningún vestigio. 

Partidas reservadas. — Las partidas reserva- 
das ofrecen poco de notable, y no tienen la gran- 
diosidad y magnificencia que el resto de los Jardi- 
nes. Para visitarlas , es preciso un permiso que se 
da en la Administración patrimonial ; y las prin- 
cipales son : el Plantel^ el Colmenar y el Labe- 
rinto^ á la izquierda del Palacio; y la Partida de 
la Reina , á la derecha. Hay , ademas , una Huerta 
grande y un Vivero de árboles para atender á la 
gran extensión de plantación lineal , tanto de los 
Jardines como de los numerosos paseos de este 
Real Sitio. La zxíú%yji2kFaisanera está en la actúa- 



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— 220 — 

lidad inculta, y sirve de estación central del 
servicio telegráfico para el anuncio de los incen- 
dios que puedan ocurrir en el Pinar. 

£1 Plantel, situado en el ángulo norte, ocupa 
un gran rectángulo , cercado por un alto muro, y 
á su vez está dividido en tres partes , denomina- 
das : el Potosí^ la Caja de Estudio y la Caja de las 
Flores. En su principio debió destinarse única- 
mente á la prpduccion de flores , frutas y horta- 
lizas, bajo la dirección de M. Joly , y en la actua- 
lidad se encuentra embellecido con árboles y ar- 
bustos de adorno , de modo que forma un pequeño 
jardin. 

La entrada principal del Potosí está frente al bosquete del 
Nocturnal^ en la calle de la Calandria^ en donde hay una 
verja de hierro muy parecida á las de la puerta principal del 
jardin. Otra igual se encuentra en la calle del Rey ^ mas suelen 
estar cerradas , y se entra por una puerta de madera situada 
al final de dicha calle , y que da á la Caja de Estudio, 

La Caja de Estudio es un pequeño jardin del 
tipo inglés, formado por un gran óvalo y varias 
figuras empradizadas y adornadas con corbeilles 
de flores y hermosas wellingtonias y abetos. 
Contra uno de sus muros , que es el de cierre ge- 
neral del Parque, hay un edificio compuesto de 
un portal y dos grandes salas , que sirven de estu- 
fas frias , y frente de él un estanque circular , en 
cuyo centro se ve una figura que representa á 
Apolo sentado , y á su alrededor varios cisnes y 
dragones. Frente á este edificio se ponen , durante 
el buen tiempo, una porción de naranjos y limo- 



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— 221 — 



ñeros , colocados en cajones de madera , tal como 
se empleaban en la ornamentación de los parter- 
res á la francesa en tiempo de Luis XIV , y que 
son muy antiguos, á pesar de sus pequeñas di- 
mensiones , perteneciendo tal vez alguno de ellos 
á los que Felipe V envió á buscar á Florencia en 
el año 1723- 

De la Caja de Estudio se pasa al Potosí por una 
verja de hierro de abundante y primorosa labor, 
que tiene en su coronamiento las armas de Espa- 
ña y Borbon. Su trazado corresponde á un parter- 
re regular, formado por figuras curvas, dispues- 
tas con simetría al rededor del centro, ocupa- 
do por una fuente de escaso mérito , que repre- 
senta á Venus rodeada de conchas marinas. Estas 
figuras están formadas por un macizo de árboles y 
arbustos de alto porte , y rodeadas por una pla- 
tabanda de rosales. 

Ademas de la puerta indicada, esta partida co- 
munica con la calle del Rey y con la Selva por 
medio de dos verjas de hierro ; y su nombre viene 
de que al principio se le llamó Jardín polaser , y 
también los Pbtaseres^ degeneración del nombre 
írznces potager ^ y por semejanza se le llama hoy 
Potosí. 

La Caja de las Flores tiene comunicación con 
el Potosí y la Caja de Estudio. Actualmente está 
destinada á la producción de flores y frutas , y no 
ofrece nada digno de especial mención. 

El Colmenar está situado encima del Plantel^ 
y su entrada principal, frente á la de éste, tam- 

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— 222 — 

bien en la calle del Rey , que es una de las que 
tienen mejor arbolado de todos los Jardines. An- 
tiguamente habia en él colmenas , y de ahí su 
nombre. En la actualidad presenta una mezcla 
hetorogénea de bosquetes con estrechos senderos, 
óvalos empradizados y cuadros de frutales, que 
harian muy difícil asignarle un estilo definido; 
pero , á pesar de esto , tiene bonitos sitios , perfec- 
tamente cubiertos, con fresca sombra, que permi- 
ten pasar en él agradablemente las horas de calor. 
Frente á la entrada principal se ve un gran óvalo 
empradizado, á manera de parterre, adornado con 
algunas bonitas corbeilles de flores y macizos de ar- 
bustos , y encima de él otro gran óvalo con árboles 
frutales. Á la derecha de la entrada hay un estan- 
que que, ademas del riego, sirve para la cría de ten- 
cas ; y todo lo restante del terreno está ocupado 
por un espeso macizo de árboles y arbustos con 
umbrosas veredas que conducen á una fuentecilla, 
llamada del Colmenar^ de fresca y excelente agua. 
Frente al Colmenar^ al otro lado de la calle del 
Laberinto^ y teniendo como aquél su entrada 
principal por la calle del Rey^ se encuentra la 
Huerta, Estas dos partidas están limitadas supe- 
riormente por la calle del Infante , de buen arbo- 
lado ; en su extremidad se halla la puerta del Mo- 
linillo, que permite salir al paseo déla Puerta 
del Campo. Encima del Colmenar , en la misma 
calle del Infante^ pero con la entrada por la del 
Laberinto^ está la partida reservada del Labe- 
rinto. Ocupa un bosquete rectangular de dos 



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— 223 — 

hectáreas y media, y á su entrada se ven unas 
hermosas hayas , especie no común en este Real 
Parque. Los laberintos eran una de las partes 
esenciales de los jardines del estilo clásico francés, 
y los arquitectos-jardineros de aquellos tiempos 
torturaban su imaginación para inventar combi- 
naciones cada vez más intrincadas y difíciles de 
acertar. La idea del de estos Jardines' pertenece al 
célebre Le Blond , que continuó con gran acierto 
el estilo creado por Le Nótre; y en la actualidad 
no ofrece atractivo alguno , pues los pies de carpe 
que forman el seto son en su mayor parte viejos y 
poco poblados de ramas , y pobres los macizos in- 
termedios, lo que hace que las veredas no queden 
bastante aisladas, y, por lo tanto, no ofrezca difi- 
cultad alguna entrar erí su centro y salir luego. 

La parte baja de los Jardines, á la derecha del 
Real Palacio, la ocupan las partidas de la Reina^ 
el Vivero y la Paisanera, Á la partida de la 
Reina se entra por la calle del Santo ^ perpendi- 
cular á la del Mallo , llamada así porque á su ex- 
tremidad se encuentra la primitiva ermita de 
San Ildefonso, construida en 1450 por orden 
del rey de Castilla D. Enrique IV, sí bien muy 
restaurada y bastante diferente tal vez de lo que 
era en su principio, pues efecto de su deterio- 
ro ú otras causas estuvo largo tiempo cerrada 
al culto, y en 1723 servía de depósito de trigo y 
harina. Junto á la ermita, y probablemente en 
el sitio que hoy ocupa esta partida, habia una 
habitación ó Casa Real de San Ildefonso, que es 



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— 224 — 

la que los Reyes Católicos cedieron á la Comuni- 
dad de frailes del Parral de Segovia, como deja- 
mos dicho en el capítulo primera, y las ruinas 
que hoy se ven deben proceder de la citada Real 
Casa. Su contorno irregular, lo mismo que la di- 
visión en tres partes , sin que para ello se vea moti- 
vo alguno, deben reconocer también por origen el 
deseo de aprovechar los muros existentes, y tal 
vez el jardin de aquella casa. En la actualidad esta 
partida se destina al cultivo de flores y frutas, y 
debe su nombre á la predilección especial que tenía 
por ella la reina dona Isabel de Farnesio. 

El Vivero, destinado á la producción de árbo- 
les frutales y de plantación lineal, ocupa la parte 
más baja de los Jardines, debajo del bosquete de 
la Melancolía ^ y en estos últimos tiempos, no 
pudiendo dar abasto al entretenimiento de la 
gran extensión de plantación, tanto de los Jardines 
como de los paseos de los alrededores de este Si- 
tio, ha sido preciso crear otro en la Mata de Na- 
valaloa, á lo largo de la carretera de Segovia. 
Ademas de árboles, se cultiva en el Vivero una 
preciosa colección de rosales ingertos, cuyas flo- 
res llaman justamente la atención, porque la rosa 
es en esta localidad, como en todas partes, la 
reina de las flores, no igualándola ninguna otra 
ni en belleza ni en aroma. 

Za Faisanera nada ofrece de particular, y en el mismo 
caso están los Baños del Rey ^ pequeña casita situada en un 
ángulo de los Jardines, por bajo de los Baños de Diana^ en 
la que hay un espacioso baño que se construyó para uso del 
rey D. Francisco de Asís. 



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— 325 — 

BOSQUE. 

El Bosque ocupa toda la parte syperioir del 
Real Parque desde las calles de la Última Linea^ 
que le separan de los Jardines , como ya hemos 
dicho. En su centro está el gran estanque ó lago 
artificial llamado el Mar ^ que es uno de los sitios 
más hermosos por el magnífico panorama qué 
desde él se descubre, y está unido á los Jardines 
por dos calles rectas que van á parar respectiva- 
mente á cada una de las dos de la Última Linea: 
la del Mar á la Alta , y la Honda á la Baja. Ex- 
cepto en éstas , en la de la Fuente Mineral y en la 
Meseta del Mar^ no se ven en el Bosque plantacio- 
nes en línea, ni tampoco hay estatuas, ni fuentes 
con vistosos y combinados surtidores; mas no por 
eso deja de tener muchas bellezas , y sus poéticas 
veredas y magníficos puntos de vista tienen tanto 
atractivo para los amantes de la Naturaleza , 
como las largas y majestuosas calles de los Jar- 
dines adornadas con las marmóreas divinidades 
del Olimpo. 

El Bosque ocupa una superficie montuosa de 
67 hectáreas, de forma rectangular que se apro- 
xima mucho á la cuadrada , cubierta de monte de 
pino mezclado con matas de roble. Su fauna y 
flora son exactamente iguales á las de las Matas, 
y por no repetir lo que diremos al hablar de és- 
tas, no ponemos aquí su descripción. Actual- 
mente se halla separado de los Jardines por una 
empalizada, con el objeto de impedir que se sal- 



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— 226 — 

gan los corzos y gamos que en él existen, y desde 
hace dos ó tres años se trata también de poblarle 
de faisanes. 

La idea de hacer un cazadero de faisanes en este Parque 
no es nueva, pues según documentos que hemos tenido á la 
vista , al año de haberse empezado la construcción de este 
Real Sitio, en 1722, envió el Rey á Francia^L Juan du Verge 
para que de allí trajese faisanes y perdices pardas , y en la 
parte baja se conserva aún, con el nombre de Faisanera^ el 
sitio que debió servir para criarlos. 

Lo más notable del Bosque es el Mar, gran- 
dioso lago artificial de forma irregular, limitado 
en su parte inferior por un gran muro de con- 
tención. En lo restante del perímetro sus orillas 
se encuentran de igual manera que si el lago fue- 
se natural, pues los pinos y robles llegan hasta el 
borde mismo del agua, y bañan en ella siis col- 
gantes ramas. Su fondo es también muy irregular; 
pero en términos generales puede decirse que la 
pendiente aumenta desde la orilla natural hasta 
el pié del terraplén de contención, que es en donde 
alcanza la mayor profundidad. Un gran banco de 
arcilla arenáceo-ferruginosa , proveniente de la 
descomposición del granito, une las dos orillas 
opuestas, desde la casa de la Góndola al terraplén, 
y le divide en dos cuencas , que se conocen con 
el nombre de Alforjas. La más honda es la occi- 
dental, que tiene 12 metros de profundidad. 

Según se pretende en algunas descripciones de este Real 
Sitio , esta grandiosa obra quedó sin terminar á la muerte de 
don Felipe V , pues se supone que su figura debia ser rectan- 
gular y tener en su centro la casa de la Góndola; mas nos- 



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— 229 — 

otros no somos de esa opinión , atendiendo á lo mal elegido 
que para ello estaría el sitio y á que las circunstancias natu- 
rales favorecen la fprma actual como definitiva. Ademas , la 
superficie que ahora ocupa es próximamente ig^al á la que 
en 1723 donó graciosamente la ciudad de Segovia al Rey con 
ese objeto, lo que prueba que no tenia intención de darle 
mayores proporciones. El Mar estuvo separado de los Jardi- 
nes hasta 1735, como hemos indicado en la parte histórica. 

El agua que llena el Mar proviene de los arro- 
yos Morete y Carneros, que, reunidos artificial- 
mente fuera de los Jardines por medio de una 
presa , entran en él después de haber juntado sus 
aguas con las de la cacera de Peñalara. Surte di- 
rectamente á l2is fuentes de la Fama^ Canastillo 
y Andrómeda j y al estanque del Medio Celemín, 

Sobre el terraplén de contención se encuentra 
un bonito paseo llamado la Meseta del Mar, 
desde el que se disfruta un bello panorama. El 
encantador efecto de un lago natural, con las 
orillas cubiertas de rica y frondosa vegetación, se 
presenta de un modo brusco y repentino viniendo 
de los Jardines, y el contraste es mayor después 
de haber paseado por las alineadas calles, que 
con sus setos de verdura no permiten á la vista 
extenderse más allá de las monumentales fuentes 
que están en sus extremidades. Su altura sobre el 
nivel del mar es de 1.249 metros, 57 más alto 
que la explanada de Palacio^ y está próxima- 
mente á nivel con la punta del pararrayos de la 
Colegiata. Su longitud es de 320 metrost y de 
ella parten dos calles rectas que la unen á los 
Jardines: la del Mar^ que va desde su extremi- 



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— 230 — 

dad occidental á la Última Linea de Arriba; y la 
Honda ^ que une su centro con la Linea de Abajo, 

Para ir al Mar preciso es antes llegar á una de las dos ca- 
lles de la Última Linea. £1 camino más corto desde la puerta 
principal de los Jardines es siguiendo toda la calle de la Me- 
dianeria^ y tomando á su final una vereda que conduce al 
extremo de la calle del Mar ^ ya casi en su unión con la Me- 
seta. La distancia que por este camino se recorre es próxima- 
mente de un kilómetro. Desde la Última Linea de Arriba ^zx- 
ten ademas dos vereditas que conducen al Mar^ una de ellas 
pasando por el estanque Depósito de las Ranas ^ que es pre- 
cioso. Desde la Ultima Linea deAbajo^ ademas de la calle Hon- 
da^ hay también tres caminos para subir al Mar. £1 primero 
es el de h^ fuente Mineral ^ llamado así porque á su final hay 
una fuente de agua ligeramente sulfo-femiginosa. £ntre ella 
y la calle Honda se encuentra el estanque del Medio Celemín. 
La fuente, que debe provenir de filtraciones del Mar^ está al 
pié del terraplén , y se sube á la Meseta por unas escaleras 
rusticas de un efecto sumamente pintoresco. La segunda ve- 
reda es la del estanque de las Llagas ^ llamado asi parque 
envia el agfua á los surtidores que brotan del cuerpo del 
monstruo marino de Iz. fuente de Andrómeda ^ y que figuran 
las heridas que le hiciera Perseo al darle la muerte. £mpieza 
esta vereda frente á la calle central que divide las dos OcÁo 
Calles de A ndrómeda , y á su final , al pié del terraplén, se 
encuentran también unas escaleras rústicas tan bonitas y 
pintorescas como las de la, fuente Mineral. La tercera vereda 
conduce al ángulo oriental del Mar. 

En la orilla opuesta á la Meseta se ven dos 
ediñcios, llamados la Casa de la Góndola y la 
Piscicultura. Á ellos conduce un bonito camino 
que bordea el Mar , y partiendo de su extremidad 
occidental, antes de llegar, se pasa un puentecillo 
sobre un arroyo, que es el que le surte de agua. 
La Casa de la Góndola estaba primitivamente 



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— 231 — 

destinada á guardar de noche varias aves acuáti- 
cas que durante el dia nadaban libremente por el 
Mar^ y su nombre lo debe á una notable barca 
ó góndola (i) que dentro de ella se encuentra. 
No sabemos su origen, mas es probable que fuese 
construida en este mismo Sitio en tiempo del 
Rey fundador, y se encontraba en un estado de 
completo deterioro cuando D. Amadeo de Sabo- 
ya mandó restaurarla , habiendo habido necesidad 
de hacer su casco casi enteramente nuevo. Poste- 
riormente, la restauración se ha terminado por 
orden de D. Alfonso XII; y prescindiendo de las 
condiciones técnicas de flotación, sólo haremos 
notar su ornamentación rica y caprichosa, sobre- 
saliendo en mérito artístico las cariátides que 
sostienen el templete central, especie áQ felze de 
las góndolas venecianas. Antiguamente estaba 
pintada de negro, con los bajo-relieves y escultu- 
ras doradas , como aun se ve en algunos trozos. 

Junto á la Casa de la Góndola , al otro lado de 
la vereda de circunvalación del Mar^ se encuen- 
tra el Establecimiento de Piscicultura, precedido 
de un pequeño jardin. 

ESTABLECIMIENTO DE PISCICULTURA 
La considerable superficie del Mar^ la gran 



(i) "En é[ Murray' s Hand-Bookfor Sfatn se dice, hablando de esta 
góndola , qoe debe ser un regalo de la República de Venecia á algún rey 
de Espafta ; mas no vemos de común entre ella y las góndolas venecianas 
otra cosa que el nombre , pues ni por su forma ni por su ornamentación 
recuerda en lo más mínimo á las que cruzan por los canales de aquella 
ciudad. El templete central es de un estilo marcadamente churrigueresco. 



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— 232 — 

profundidad que alcanza en algunos puntos y el 
decrecimiento gradual que experimenta ésta hasta 
su orilla natural bordeada de plantas, donde se 
forman pequeñas playas arenosas ; sus aguas pu- 
ras, aireadas y de temperatura poco elevada, aun 
en el rigor del verano , hacen de tan pintoresco 
estanque un soberbio vivero de peces, sobre todo 
para los que pertenecen á la familia de los salmó- 
nidos y se crian en los grandes lagos de la Euro- 
pa central y septentrional. Esas especies, sin em- 
bargo , no se encuentran espontáneas en nuestro 
país , y su importación en estado adulto hubiera 
sido empresa insuperable y de dudoso resultado 
si el arte de la pisicultura no enseñara el medio 
sencillo , económico y de seguro éxito para reali- 
zar la aclimatación. 

Este consiste en el trasporte de los huevos fe- 
cundados cuando su incubación ha llegado al pe- 
ríodo de la formación completa del embrión, en 
cuyo tiempo pueden enviarse con gran comodi- 
dad á largas distancias en cajas dobles de madera 
y empleando musgo húmedo. Las pérdidas que 
se experimentan son insignificantes. 

Con el objeto antes indicado de introducir en 
el Mar los estimados salmónidos lacustres del 
centro de Europa , y el no menos importante de 
fomentar la propagación de la apreciadísima tru- 
cha del país en los numerosos ríos, arroyos, ca- 
ceras y estanques de este Real Sitio , se fundó el 
Establecimiento de Piscicultura de la orilla del 
Mar^ á fines del año 1867, por iniciativa de Su 



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— 233 — 

Majestad el rey D. Francisco de Asís, secundado 
en tan laudable propósito por el reputado natu- 
ralista D. Mariano de la Paz Graells. En la pri- 
mera campaña se fecundó un número considera- 
ble de huevos de la trucha común, y se trajeron 
del extranjero huevos embrionados de fera, bezo- 
la, umbla caballar, salmón del Rhin y gran tru- 
cha de los lagos de Suiza. Sobrevino en el inme- 
diato año de 1868 la revolución de Setiembre, y 
quedó el Establecimiento completamente abando- 
nado hasta la restauración de D. Alfonso XII, á 
cuya ilustración y amor al progreso se debe la 
reanudación de las tareas del Establecimiento y 
el que éste se perfeccionara con todos los adelan- 
tos hechos en el arte de la piscicultura durante el 
período en que estuvo sin funcionar. 

En Octubre de 1877 se dio la orden para 
comprar el material nuevo que fuera preciso y 
reponer el que ya existia ^y se ampliaron las pisci- 
nas de primera cría con una cascada exterior de 
varios estanques escalonados , pues las que habia 
dentro del edificio no eran suficientes por el incre- 
mento que se dio á las operaciones piscícolas. 

Las especies de peces que han sido objeto prefe- 
rente de la cría artificial , durante el segundo pe- 
ríodo del Establecimiento , pertenecen á la fami- 
lia de los salmónidos, y son las siguientes: 

Trucha común ( Truttafario) . 

Gran trucha de los lagos de Suiza {Trutfa 
lácustris). 

Umbla caballar ( Salmo salvelinus) . 

19* 



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— 234 — 

Salmón ( Salmo salar) . 

Mestizo de trucha y salmón. 

Fera ( Coregonus Warfmanm) . 

Exceptuando la trucha común , cuyos huevos 
fecundados se obtienen aquí mismo, todos los 
peces pertenecientes á las otras especies proceden 
de huevos embrionados , remitidos por el Estable- 
cimiento imperial de piscicultura de Huningue, 
en la alta Alsacia, creado por el gobierno francés 
y que en la actualidad pertenece al Imperio ale- 
mán , después de la anexión de la Alsacia-Lorena. 

El agua para el servicio del Establecimiento, 
viene de la cacera que conduce las aguas del 
arroyo Morete al Carneros, y sufre, antes de 
entrar en el gabinete de incubación y primera 
cría, varias purificaciones por medio de filtros, 
compuestos de arena lavada y polvo de carbón. 
Se deposita después en un recipiente , dentro ya 
del edificio, desde donde se distribuye por medio 
de cañerías, provistas de llaves, á los aparatos de 
incubación y á los pequeños estanques de cría. La 
incubación de los huevos, una vez fecundados 
éstos por los procedimientos que la piscicultura 
emplea actualmente, se verifica en i6 aparatos, 
sistema Coste, fabricados en París por el acredi- 
tado piscicultor M. Carbón nier. Cada uno de ellos 
se compone de cinco recipientes de zinc esmal- 
tado, que sostienen, en su parte superior, otros 
tantos bastidores con rejilla de varillas de vidrio, 
y están colocados en una gradería de madera, de 
modo que se forma una pequeña cascada al des- 



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— 235 — 

cender el agua y verterse de uno en otro. El 
número de huevos que pueden incubarse en los 
aparatos de que dispone el E&tablecimiento es 
de loo.ooo próximamente. 

La incubación dura unos tres meses en esta 
localidad , dada la temperatura del agua en invier- 
no, de modo que, como las fecundaciones se 
hacen desde mediados de Noviembre á mediados 
de Enero , los pececillos nacen en el período com- 
prendido entre el 15 de Febrero y el 15 de Abril. 
Cuando salen del huevo están provistos de una 
gran vejiga en el vientre , que les impide nadar, 
pero cuyo contenido sirve para su nutrición en la 
primera época , de modo que poco á poco va reab- 
sorbiéndose y desaparece completamente de cua- 
renta á cincuenta dias después del nacimiento. En- 
tonces nadan ya con agilidad los pececillos , y si se 
crian en espacios reducidos con relación á su núme- 
ro, hay que alimentarles artificialmente. Aquí, en 
cuanto nacen , se les trasporta á unos pequeños es- 
tanques escalonados en serie lineal , que existen 
dentro del edificio, y allí experimentan la reabsor- 
ción de la vesícula umbilical , y se retienen después 
en los mismos estanques y en los que hay fuera 
hasta el mes de Setiembre, en cuya época se 
trasladan, para la segunda cría, á los estanques de 
la Cascada de Andrómeda, 

Las truchas grandes que sirven para el desove 
artificial están depositadas en los estanques ma- 
yores de \2i Ria ó Cascada Vieja. 

Los resultados obtenidos hasta la fecha con la 



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— 236 — • 

creación del establecimiento de piscicultura son 
satisfactorios. Viven en el Mar una multitud de 
peces pertenecientes á las especies de salmónidos 
más estimadas de Europa ; se han poblado con 
ellos todos los estanques y depósitos de agua del 
Real Parque , y todos los años se sueltan muchos 
millares de pececillos en los rios y arroyos que 
cruzan los terrenos pertenecientes al Real Patri- 
monio, por cuyo medio, practicado con constan- 
cia , y ejerciendo una activa vigilancia para impe- 
dir en esos cursos de agua las pescas fraudulentas 
y las que se practican valiéndose de criminales 
recursos , es de esperar que se conseguirá en breve 
tiempo su completa repoblación ictícola. 

Desde 1877 este establecimiento se halla diri- 
gido por el Ingeniero de Montes Sr. D. Rafael 
Breñosa. 

Detras del Establecimiento de Piscicultura hay 
una fuente llamada del Rey^ cuyas aguas proce- 
den de una cacerita que recoge las sobrantes de 
dicho Establecimiento. 

Para ir á la fuente del Pino y puerta del 
Cebo, única que existe en el Bosque^ parte un 
camino del extremo occidental del Mar , y á unos 
225 metros de su principio se encuentra una 
presa de distribución , que tiene por objeto regu- 
lar el agua que va al Mar y la que sin entrar en 
éste se dirige á los estanques de las Ranas y Ctuí- 
drado^ y al mismo tiempo permite que la sobran- 
te , corriendo por un barranco que debe ser el 
cauce natural del arroyo Morete , salga fuera del 



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-- 237 — 

Parque por el punto denominado el Rastrillo. 
La vereda que atraviesa el puentecillo sobre la 
presa, hacia la derecha, va siguiendo la cacera 
de Peñalara^ hasta muy cerca del ángulo meri- 
dional del Bosque, Á muy poca distancia de la 
presa , y á la izquierda del camino que venimos 
siguiéndose halla la fuente del Pino, muy céle- 
bre por la bondad de su agua. Está en una plazo- 
leta circular, á la que se baja por unos cuantos esca- 
lones, y su distancia á la puerta principal del Par- 
que es de unos 1.300 metros. Realmente su agua es 
de excelente calidad y muy fresca; pero según nues- 
tras observaciones, su temperatura es poco cons- 
tante , pues mientras en los meses fríos sólo mar- 
ca 6**, en Setiembre llega á 12**. En este concepto 
cede un poco la primacía á \di fuente de la Reina, 
Siguiendo el camino , á poca distancia se divide 
en dos , y el de la derecha pasa por un puentecillo 
sobre las aguas reunidas del Morete y Carneros, y 
en línea recta conduce á la puerta del Cebo, que 
está situada á 1.287 metros de altitud, 94 más 
alta que el Real Palacio. Su distancia más corta á 
la puerta principal del Parque es de 1.550 me- 
tros. Esta puerta, que se halla cerrada excepto 
cuando SS. MM. están en este sitio, conduce ala 
casa del Cebo (i), pequeña casita con su jardin, 



(i) La Casa del Cebo no ofrece nada de particular, y si merece una 
visita, es solamente por sus bonitos alrededores. La mandó construir el 
Infante D. Luis, hijo de Felipe V, para que sirviese de cebadero de jaba- 
líes , juntamente con otras dos situadas en la Peña Caballera y en la Pata 
de la Vaca ; y después de la muerte de dicho Infante la compró don 
Carlos III á su viuda. En la actualidad no tiene empleo determinado. 



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— 238 — 

que servia para cebo de jabalíes , situada al pié del 
cerro de la Silla del Rey. 

Muchas otras veredas cruzan el Bosque^ sin 
contar las que recientemente se han hecho con 
motivo de convertirlo en cazadero de faisanes; y 
en la imposibilidad de hablar de todas , sólo hare- 
mos ligeras indicaciones respecto á la que, próxi- 
ma al muro de cerramiento , da la vuelta á todo 
él , y permite un agradable paseo de unos tres 
kilómetros , empezando en la extremidad occiden- 
tal de la calle de la Última Linea de Arriba^ 
yendo á salir á la oriental de la Última Linea de 
Abajo, Mientras. se sigue la tapia occidental, el ca- 
mino es bastante recto y no hay pendientes nota- 
bles, no ofreciendo más particularidad que el 
puentecillo del Rastrillo^ por donde salen las 
aguas sobrantes. En la tapia superior , la vereda 
es menos regular y la fuerte pendiente del terre- 
no la obliga á formar algunas revueltas. Al prin- 
cipio se encuentra la cacera de Peñalara , después 
la puerta del Cebo , y un poco más allá los arro- 
yos Morete y Carneros reunidos. La cacera que se 
pasa luego lleva las aguas al Establecimiento de 
Piscicultura^ y después de algunas fuertes pen- 
■ dientes y revueltas se pasa el cauce desecado del 
arroyo Morete. Desde este punto , hasta el ángulo 
oriental de la tapia , la subida es algo penosa ; pero, 
una vez arriba , el hermoso panorama que se des- 
cubre sobre la llanura de Segovia compensa con 
creces las fatigas de la ascensión. Esta esquina del 
Bosque se llama Ihyo Judio ó Último Pino^ porque 



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— 239 — 

hay en ella un pino de grandes dimensiones que 
es el más elevado del Real Parque. Su altitud es 
de 1.326 metros, ó sea 76 sobre la Meseta del 
Mar y 134 sobre la explanada de Palacio, El 
descenso del Último Pino se hace por un camino 
de pendiente rápida , y al poco tiempo se encuen- 
tra \2i fuente Fría ^ cuya temperatura máxima del 
verano pasa poco de 12°. Á poca distancia, antes 
de llegar á esta fuente, parte, á la izquierda, una 
vereda que conduce al Cerro de los Frailes y á la 
Meseta del Mar, El camino continúa bordeando 
la tapia , obligándole la fue^rte pendiente á dar 
algunas revueltas hasta llegar á la calle de la 
Última Linea de Ahajo. 



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» ciuaaa y su tierra, i^a época en que adqui- 
rieron su propiedad las referidas corporaciones, 
ignórase á punto fijo , perdiéndose su origen en 
las apartadas épocas en que se constituyó la pro- 
piedad comunal. Los títulos de pertenencia se 
reducen á donaciones de reyes y confirmaciones 



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de estos privilegios por sus sucesores; pero en es- 
tos documentos no se hace especial mención de 
los pinares de Valsain y Riofrío, sino que se re- 
fieren á todos los terrenos yermos ó poblados 
dentro de los términos jurisdiccionales que'fijaban 
en última instancia los mismos monarcas. 

El rey D. Alfonso VIII expidió en Toledo, á 
7 de Febrero de 1 1 84, un privilegio por el que 
aprobó, concedió y confirmó que fuese perpe- 
tuamente firme al concejo de Segovia , sos vasa- 
llos fieles presentes y venideros, otro privilegio 
que su abuelo el emperador D. Alfonso VII les 
concedió de los mojones que entre el término de 
Segovia y el de Avila se fijaron y señalaron, 
después del pleito habido entre los do« conc^s, 
para que les fuese todo estable y perpetuamente 
valedero , é hizo donación irrevocable á loe Tsaro- 
nes de Segovia de cuanto se encontraba deotro 
de* ellos, yermo ó poblado. Este privilegio lo con-, 
firmó el rey D. Alfonso X, el Sabio ^ por otro que 
expidió en 9 de Junio de 1273, y lo renovó don 
Juan II en Burgos, á 20 de Setiembre de 141 7. 

Respecto á la linde con el concejo de Madrid, 
existen análogos privilegios. El mencionado rey 
D. Alfonso VIII, con fecha 28 de Julio de 1 208, hizo 
donación á los vecinos de Segovia de todos aque- 
llos términos que el alcalde Minaya habia determi- 
nado entre el concejo de Segovia y el de Madrid, 
fijando mojones entre ambos por orden del Rey, y 
de todo lo que estaba dentro de ellos les hizo per- 
petua donación. El mismo Rey, en razón á los 



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— 243 — 

TOuchos y gratos servicios de sus fieles vasallos de 
Segovia, expidió otra carta-privilegio en dicha 
ciudad , á 1 2 de Diciembre de 1 208 , por la que se 
sirvió hacerles donación y confirmación de todos 
aquellos mojones de su término según los habia 
partido con Madrid y con Toledo, con Olmos, 
Canales, Alfamin y con otras villas que estaban 
fronteras de su término, allende la Sierra, para 
que todos los terrenos que comprendían , pobla- 
dos ó yermos, los tuvieran por derecho heredita- 
rio é irrevocablemente. Existen muchos otros do- 
cumentos de esta especie, pu^s la ciudad de Se- 
govia solicitaba de todos los monarcas que ocupa- 
ban el trono cartas de confirmación de los privile- 
gios que sus antecesores les habían otorgado. Del 
rey Fernando VI es el último , expedido á conse- 
cuencia de la petición que le dirigió la ciudad de 
Segovia de que fuera servido confirmar las dona- 
ciones de los monarcas castellanos, supliéndoles 
el defecto de no haberlo hecho sus tres predeceso- 
res Carlos II, Felipe V y Luis I. Consultado el 
Consejo de Castilla, condescendió á esta súplica, 
expidiendo, en 25 de Octubre de 1753, una Real 
cédula confirmatoria de los privilegios que que- 
dan referidos. 

Como hemos dicho en el primer capítulo, los 
Reyes de Castilla , al hacer estas donaciones , se 
reservaron el derecho de la caza y pesca de los pi- 
nares de Valsain y Riofrío , para cuyo fomento y 
custodia tenian varios guardas y dependientes á 
las órdenes de un guarda-mayor que se titulaba 



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— 244 — 

de la Casa y Bosque de Valsain. Dicho privilegio 
se consigna en varios documentos , de los cuales 
los más importantes son : 

«Real cédula-provisión para la guarda de la 
caza del bosque de Valsain y sus límites,* expedi- 
da por Felipe II en i.° de Mayo de 1579.» 

«Real cédula de 10 de Abril de 1593.» 

« Real cédula de 24 de Diciembre de 1 647 , ex- 
pedida por Felipe IV, que comienza así : El Rey. 
Por cuanto de muchos años á esta parte está veda- 
da y acotada para nuestra recreación y entreteni- 
miento la caza mayor y menor , aves de volatería 
y pesca de nuestro bosque de Valsain » 

Los montes de Valsain y Riofrío , que ahora 
forman uno solo , eran primitivamente dos predios 
distintos. El primero pertenecía á la ciudad y 
tierra de Segovia y á. su Junta de Linajes, mien- 
tras que el segundo era de dominio exclusivo de 
aquella corporación. En 1568 se hizo un apeo de 
los pinares y matas de Valsain, con citación de 
todos los dueños de las propiedades colindantes, 
y del acta de deslinde , que tenemos á la vista, se 
deduce que el pinar y matas de Riofrío estaban 
compuestos antiguamente de una parte del actual 
cuartel de Aldeanueva , desde el camino Viejo del 
puerto de la Fuenfría hasta el rio Acebeda , todo 
el de Revenga , y de las matas de los Guijos, San- 
tillana , Cabeza-Gatos y Matabueyes. 

La propiedad de estos montes siguió siendo 
comunal hasta que el rey Carlos III , deseoso de 
establecer positivas reglas que asegurasen su con- 



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— 245 — 

servacion y aumento , y que evitaran los incendios 
y desarregladas cortas que se efectuaban en ellos, 
así como para preservar á las comunidades pro- 
pietarias de los muchos pleitos y recursos enta- 
blados sobre el disfrute de estos bienes , resolvió 
comprarlos para que quedasen incorporados á la 
Corona. Al efecto, confirió comisión y facultad al 
Sr. D. Andrés Valcárcel Dato, del Consejo de 
S. M. en el Real de Castilla , para que ante el se- 
cretario de S. M. , escribano de Cámara del Con- 
sejo de Castilla , y propietario de la Real Junta 
de Obras y Bosques, pusiese en práctica la referi- 
da compra é incorporación por la cantidad que 
resultase ajusta tasación, practicada por los peri- 
tos que se nombraren por parte de S. M. , la ciu- 
dad de Segovia y demás comunidades interesa- 
das , regulando el valor de las fincas por los me- 
dios que asegurasen el legítimo precio. 

El valor del pinar y matas de Valsain se apre- 
ció en 3.970.703 reales vellón , y se tasó el de Rio- 
frío con sus matas en 479.304 reales , haciendo un 
total de 4.450.007 reales, que el Rey debia entre- 
gar á las comunidades propietarias después de 
descontar el importe de los censos que gravaban 
sobre estas fincas. El 3 de Octubre de 1761 tomó 
posesión de ellas, á nombre de S. M., el señor 
Marqués de Esquilache , y desde ese dia corrió á 
favor de las comunidades el 3 por 100 del precio 
de venta , habiendo dispuesto el Rey que en el 
término de un año se abonara el capital , descon- 
tando 335.179 reales que importaban los censos. 

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— 246 — 

La entrega de esa cantidad no se hizo, sin em- 
bargo, hasta el 5 de Julio de 1765 , recibiendo los 
representantes de las comunidades 2.350.428 rea- 
les., que con 1.764.400 reales, importe del precio 
en que se remató á favor de aquéllas la dehesa del 
«Pizarral de Llerena» (Badajoz), propia de la 
orden de Santiago, y el capital de los censos, 
completan el importe de la venta. 

Por este medio, la Corona adquirió el pleno 
dominio sobre el suelo y vuelo ( i ) de los pinares 
y matas de Valsain y Riofrio y de la mata de Pi- 
rón, en jurisdicción de Sotosaltos ; pero la ciudad 
y tierra de Segovia , al hacer la enajenación , se 
reservó el disfrute de los pastos de invierno y ve- 
rano, aguas corrientes, estantes y manantes, leñas 
muertas y secas del Pinar, excluyendo las de las 
Matas, las leñas inútiles de jabinos, retamas, 
piornos y tomillos , teas de los tocones , las latas 
secas para las funciones de las catorcenas , y ra- 
mas de acebo para la festividad del domingo de 
Ramos. Para la regulación de estas servidumbres, 
y para la mejor custodia, administración, conser- 
vación y cría de los. Reales Pinares y Matas de 
Valsain, Pirón y Riofrio, se expidió en 15 de Oc- 
tubre de 1 761 una Real cédula con la Instrucción 



(i) Afirmase por algunos, con ligereza indisculpable , y asi se consigna 
en algunas descripciones de este Real Sitio , que al Real Patrimonio cor- 
responde únicamente el vuelo de estos montes , siendo el suelo de la ciu- 
dad y tierra de Segovia. Tal error se funda en suponer que esas corpora- 
ciones, por tener el derecho de usufructuar los pastos, leflas muertas, etc., 
en concepto de servidumbres , pueden considerarse condóminos de estos 
bienes, 



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— 247 — 

y Ordenanza que en adelante habrían de regir, y 
cuyas disposiciones, emanadas del contrato de 
compra-venta, se hallan todavía vigentes. 

Continuaron estas fincas formando parte del 
Real Patrimonio de la Corona hasta la promul- 
gación de la ley de desvinculacion y venta de sus 
bienes, verificada en 9 de Diciembre de 1869. Se 
preceptuaba en ella que se enajenaran todos los 
del Real Patrimonio , reservando los que convi- 
niese destinar para el servicio del Estado. En su 
virtud, pasaron á dominio particular las matas de 
Valsain , con notoria infracción de la ley de Mon- 
tes de 24 de Mayo de 1863 ; y únicamente se ex- 
ceptuó de la venta el pinar de Valsain , que , de- 
clarado propiedad del Estado , se entregó al Mi- 
nisterio de Fomento para su custodia y adminis- 
tración. 

Después de la Restauración, y en virtud de 
una ley votada en Cortes , devolvió el Estado á la 
Corona todos los bienes que todavía conservaba 
en su poder», entregando entre ellos el pinar de 
Valsain. Más adelante , y como terminación del 
ruidoso expediente promovido por la denuncia 
de las ventas de las Matas , se anularon aquéllas, 
y después de reincorporadas al dominio del Es- 
tado , se devolvieron estas fincas al Real Patrimo- 
nio, en cuyo poder se conservan actualmente, 
excepción hecha de las de Pirón , la Sauca y Na- 
valosar, que, estando en igual caso que las demás, 
siguen , por una extraña anomalía legal , en poder 
de los particulares que las adquirieron. 



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— 248 ■— 

SITUACIÓN, TOPOGRAFÍA, EXTENSIÓN, 

CONSTITUCIÓN GEOLÓGICA 

El pinar y matas de Valsain se hallan situados 
en las vertientes al Duero de la cordillera Carpeto- 
Vetónica, que en este punto ofrece un seno pro- 
fundo, cuya concavidad mira hacia la provincia 
de Segovia ; pero sólo ocupan la ladera occidental 
y después la septentrional de la cordillera , desde 
el arroyo Morete hasta Montón de Trigo, pues 
llegando á este punto, aquélla tuerce bruscamente 
hacia el S., y el pinar se extiende por la vertien- 
te N. del ramal que allí se desprende y pasa por 
el Tiro de Barra y Peña-el- Oso , para concluir 
en el Quintanar , jurisdicción del pueblo del 
Espinar. 

El límite más alto del Pinar coincide general- 
mente con el de máxima altitud de la zona de ve- 
getación del pino silvestre en esta región , así es 
que en todo el trayecto de la cordillera principal 
que media entre el arroyo Morete y el puerto de 
de la Fuenfria , no va por la cumbre más que 
cuando está suficientemente baja ; esto es , desde 
el puerto del Paular hasta el antes nombrado, 
pasando por Majada-Alta ^ Majada- el- Arca ^ 
Guarr amulas ^ puerto de Nav acerrada , alto del 
Telégrafo^ Siete- Picos ^ Cañada Lóbrega y Colla- 
do Ventoso^ constituyendo en toda esa extensión 
parte del límite común á las provincias de Sego- 
via y Madrid. Guando el Pinar no llega b^sta la 



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— 249 — 

cumbre, confina con terrenos de particulares, 
pero, á pesar de esta circunstancia, incluiremos á 
éstos en nuestra reseña orográfica, geológica y 
botánica. 

Desde el alto de Peñalara (2.431™), ya se 
avance por la cumbre hacia la parte S. , ya se ca- 
mine hacia el N., las depresiones de la cordillera 
ó los puertos van disminuyendo sucesivamente 
de altitud. En la primera dirección se encuentran 
los del Paular (1.857»°), Navacerrada (1.849"») 
y Fuenfria (1.840™) , dentro del Pinar, que esta- 
blecen la comunicación entre las dos provincias 
limítrofes de Segovia y Madrid. Y en la segunda, 
fuera del Pinar , los del Reventón ( 2.058™) y Mal 
Agosto (1.946™). 

Entre los primeros citados, solamente el de 
Navacerrada corresponde á una carretera en ex- 
plotación , que es la de Segovia á Villalba, y pue- 
de asegurarse que es uno de los más altos de Eu- 
, ropa entre los atravesados por esta clase de vías 
de comunicación. En general, la altitud de esas 
depresiones , con relación á los puntos culminan- 
tes , es menor en esta cordillera que en las de los 
Pirineos y los Alpes, pues sólo llega á 246™, 
mientras que en éstas son de 700™ y 1.800™ res- 
pectivamente. De tan notable diferencia se des- 
prende la suavidad del perfil de su cumbre y la 
dificultad que presenta el acceso de su divisoria 
desde ambas vertientes , por la altura considera- 
ble de las depresiones sobre el nivel de las plani- 
cies segoviana y madrileña. No hay en esta cordi- 



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— 250 

llera profundas gargantas, estrechos desfiladeros, 
ni agudísimos picos ; sus puertos son insignifican- 
tes depresiones de la divisoria ; sus altos, cumbres 
redondeadas y perfectamente transitables. Quizás 
contribuya á ello poderosamente su constitución 
geológica ; allí donde las faldas de la cordillera 
están revestidas de terrenos sedimentarios, las 
causas geo-dinámicas , que produjeron el levanta- 
miento, dislocaron fuertemente los estratos é in- 
trodujeron la confusión y el desorden , causa de 
las ásperas escabrosidades de aquellos terrenos. 
Constituida por rocas plutónicas esta sierra , no 
se encuentra en igual caso , porque aunque en sus 
laderas se hallan depósitos neptúnicos, son poste- 
riores al levantamiento de la cordillera j y el mis- 
mo terreno cretáceo, que tan 'abrupto se presenta 
en los Pirineos , asiéntase aquí sobre el gneis y el 
granito en capas casi horizontales y con ligeros 
vestigios de dislocación , como se observa perfec- 
tamente en los alrededores de Segovia. 

Contribuyen á la escabrosa y áspera topografía 
del Pinar y Matas los ramales ó divisorias de se- 
gundo orden que en varias direcciones , más ó 
menos próximas á la normal , se desprenden de la 
cordillera principal. La más importante entre 
ellas es la que , partiendo de la falda septentrional 
de Montón de Trigo , pasa por la Venta de la Fuen- 
fría y Camorca Grande ^ Camor quilla^ Cerro Pe- 
lado^ Alto de la fuente del Pájaro^ Matabueyes^y 
concluye en las inmediaciones de las casas de 
Robledo, Su dirección es próximamente paralela 



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— 251 — 

á la de la cordillera principal, y divide toda la 
región en dos cuencas hidrográficas : la del rio 
Valsain y la del Acebeda, El primero tiene su 
origen en la reunión de los arroyos Mingúete y 
Peñagudilla^ que vienen de Siete Picos y del 
puerto del Paular respectivamente, dividiendo 
sus aguas la divisoria de Maravillas ^ que con- 
cluye en las inmediaciones de la Cantina ó Ven- 
ta de de los Mosquitos, En las cárcavas de am- 
bas vertientes de su cuenca se forman innume- 
rables arroyos afluentes, siendo los principales, 
que con sus aguas acrecen el caudal del rio Val- 
sain , los siguientes : por la derecha los arroyos 
de los Regajos de las Tetas de Vaca^ Valdeclemen- 
te^ del Miedo^ Peñalara^ Bercialy Puente Blan- 
co : y por la izquierda los de las Pamplinas^ Te- 
soro^ Navalazarza^ Navapinganillo^ Cárcavas de 
Cerropelado^ Navalosilla^ Acebos y jabalí. 

El rio Acebeda se forma en su origen con las 
aguas de los arroyos Cereceda y Horcajos , que 
nacen en la falda NO. de la estribación de Peña- 
el' Oso, Separa su cuenca de la del rio Peces ^ que 
más tarde es tributario suyo , la pequeña diviso- 
ria de los Collados , que arranca de la misma es- 
tribación. Reunidos ambos dan origen al Riofrio^ 
que pasa por el bosque del mismo nombre. Son 
afluentes del rio Acebeda : por la derecha, los 
arroyos áe Aguas Buenas ^ Pesebrej'os ^ Garciavá^ 
Navalamesa y de la Desesperada; y por la iz- 
quierda , los del Coto , Chavorrilla , Nava-el- 
Hoyo y del Pronunciamiento, 



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— 252 — 

Brotan en diversos puntos del Pinar y las Ma- 
tas innumerables manantiales de excelente agua, 
cuya temperatura en el rigor del verano oscila 
entre 6° y 8° centígrados. Citaremos los más prin- 
cipales ó más conocidos , ya que reseñarlos todos 
sería imposible. 

Fuente del Milano. Situada á la izquierda 
del camino que va á la cueva del Monje , medio 
kilómetro antes de llegar á este sitio. 

Fuente del Corral de las Vacas. En las 
praderas de Peñalara, 

Fuente de la Rendija. Así llamada porque 
sale de la hendidura de la roca. En la falda O. del 
cerro de la Silla del Rey ^ cerca de la mata de 
Navalhorno, 

Fuente del Intendente. La más fria de todas. 
Está por debajo de Peña CüoreSj en el límite del 
Pinar. 

Fuente del Pájaro. En el camino viejo del 
puerto de la Fuenfria , dos kilómetros más allá 
de la Cruz de la Gallega , debajo del alto del 
mismo nombre. 

Fuente de los Reventones. En la vertiente 
meridional de Cerro Pelado , algunos metros por 
debajo del collado de los Reventones. 

Fuente de Palominos. Ladera meridional de 
la Camorca Grande, Da origen al arroyo del 
mismo nombre. 

Fuente de la Reina. Cerca de la venta de la 
Fuenfria^ en el camino viejo del Puerto, De ella 
nace el arroyo Royonda. 



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— 253 — 

Fuente del Perro. En la carretera de Villal- 
ba , cerca de la Boca del Asno. 

Fuente de Matagallegos. En la misma carre- 
tera, cerca de la casa de la Machorra, 

Fuente de la Peña de los Acebos. En el lí- 
mite del Pinar con la mata de Navalhorno, 

Fuente de la Plata. Inmediata al ángulo supe- 
rior meridional de la tapia de los Jardines. 

Fuente de la Peña del Gato. En la mata de 
I^avalcaz» 

Fuente de Santa Isabel. Ferruginosa. En la 
mata de Navalosar, 

Fuente de la Rendija. En la misma mata, 
cerca del camino de la Casa de Vacas, Muy con- 
currida en verano. 

La máxima longitud del terreno que ocupan el 
Pinar y las Matas , desde la reunión de los rios 
Valsainy Cambrones hasta Siete Picos ^ es de 14 
y medio kilómetros ; y su mayor anchura , entre 
el límite occidental de la mata de Santillana y 
Cabeza- Gatos ^ y la linde del Pinar por la parte 
de Peñalara , de más de 9 kilómetros. Correspon- 
de á toda la finca una extensión de 11.000 hectá- 
reas próximamente , de las cuales ocupa cerca de 
8.000 el Pinar y 3.000 las Matas. 

Hállase enclavada toda la región que describi- 
mos en el gran macizo granítico de la sierra de 
Góadarratna , qué, penetrando en el interior déla 
provincia de Segovia, y extendiéndose á la veci- 
na de Ávila por la parte NO. , y á las provincias 
de Madrid y Toledo y aun á la de Cáceres por 



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— 254 — 

la SE. , constituye una de las más extensas zonas 
de este terreno en la Península. Las rocas graní- 
ticas no. ocupan, sin embargo, toda la superficie 
de esta comarca , pues la comparten con las gneí- 
sicas casi por iguales partes. Ocupan las primeras 
toda la parte baja de la cuenca del rio Valsatn, 
en ambas orillas de éste , extendiéndose después 
desde su origen, por una parte, hasta Cañada Ló- 
brega , y por la otra , al puerto de Navacerrada, 
quedando incluidos en este macizo los Siete I^os. 
Baja otra zona de estas rocas, de una anchura de 3 
á 4 kilómetros , desde Peña Citores paralelamen- 
te á la divisoria del Caucho, Tanto en la vertien- 
te O. de la cordillera principal, como en la E. de 
la divisoria de las Camorcas^ las rocas gneísi- 
cas empiezan á una altitud de 1.300 á 1.400 me- 
tros sobre el nivel del mar, y se extienden des- 
pués hasta la cumbre de la segunda y por ambas 
vertientes del rio Acebeda, La roca que constitu- 
ye casi exclusivamente el primero de los terrenos 
cristalinos citados , es el granito común , de grano 
mediano y color gris por lo general; pero no fal- 
tan representantes de la serie numerosa de sus va- 
riedades, como el granito rojo, el tostado, el are- 
náceo, etc. En grandes diques le atraviesan los 
pórfidos cuarcíferos , rojos , azulados y grises , con 
una pasta micro-cristalina , compuesta en su ma- 
yor parte de esferolitas silíceas. El cuarzo eruptivo 
forma filones de gran- extensión , que siguen la 
dirección N-S. , y atraviesan también al granito, 
en una dirección perpendicular á esta última, pe- 



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— 255 — 

queños filones y venas de porfirita augítica , con 
un color negro verdoso, estructura compacta y 
compuesta de pequeños elementos sólo discerni- 
bles al microscopio. Su edad corresponde con toda 
probabilidad al período devoniano ó pérmico. 

El gneis forma la parte principal de los terre- 
nos arcaicos de esta región, presentándose ejem- 
plares de todas sus variedades de estructura. Á 
veces alternan con sus estratos otros de caliza 
cristalina blanca ó gris , acompañada de minera- 
les magnésicos , ó le atraviesan filones ó diques de 
micro-dioritas de color oscuro , y de pegmatitas, 
de grandes elementos unas veces y de tamaño 
microscópico otras. La turmalina negra ó chorlo, 
perfectamente cristalizada, constituye con fre- 
cuencia uno de los elementos accidentales de esta 
roca y también del gneis. No faltan tampoco ve- 
nas de cuarcita turmalinífera en esta última roca. 

El suelo que forman las rocas graníticas , por 
la fácil descomposición de éstas, se presenta por 
lo regular profundo y suelto, vegetando en él 
muy bien el pino silvestre. Cuando el subsuelo es 
de rocas gneísicas, resiste á la acción erosiva de 
los agentes exteriores de un modo notable y ex- 
traño , originándose suelos pobres y de poco 
fondo. 

FAUNA Y FLORA 

Bien sabida es de todos la influencia que la al- 
titud ejerce en la distribución de los animales y las 
plantas, y, por lo tanto, no extrañará que en el 



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— 256 — 

reducido espacio de 8 kilómetros que dista en 
proyección horizontal la cumbre de Peñalara del 
Puente de Segovia , se presenten tres regiones bo- 
tánicas , si se atiende á que su diferencia de nivel 
es de 1.350 metros. Estas regiones son las que co- 
munmente se designan con los nombres de mon- 
tana , alpina y subalpina. 

En la montana , ó sea la más baja^ se hallan in- 
cluidos este Sitio y el Real Parque, y comprende 
las Matas de Valsain y Riofrío. La especie domi- 
nante es el roble ( Q. tozza), mezclado con algún 
pino al acercarse ya á su límite superior; y los rasos 
están poblados por el berceo y la estepa {Macroch- 
loa arenaria y Cistus ¡aurt/o¡tus).'L\eg2i esta zona 
bástalos 1.380 metros, altitud en que empiezan 
á dominar los pinos ; y su vegetación herbácea es 
táurica y abundante, que difícilmente podría- 
mos dar una idea de ella en estas pocas lineas, y 
seguir su evolución desde que á principios de pri- 
mavera se abren las doradas corolas de varios 
narcisos {N. pseudonarcissus ^ Graellsi ^ pallidu- 
lus y rtipicola ) , hasta que aparece el azafrán sil- 
vestre y el quitameriendas ( Crocus nudiflorus y 
Merendera bulbocodium) ^ en otoño, indicando 
que pasó ya la época de las flores. Las plantas le- 
ñosas son también muy abundantes , y entre las 
arbóreas se ven principalmente el mostajo , maíllo, 
serbal de cazadores , cerezo silvestre y chopo tem- 
blón, en ejemplares aislados, excepto este último, 
que en pequeñas agrupaciones se encuentra en 
las Matas, y sube hasta cerca del límite superior 



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— 257 — 

de los pinos. El Rhamnus catharücus , Frángula 
vulgaris^ Vihurnum lautana^ endrino y espino al- 
bar, en unión del rosal silvestre y de la zarzamora, 
forman extensos matorrales ; y al lado de los arro- 
yos estas especies se sustituyen con varios sauces 
ó mimbreras {Saltx caprea^ amygdalina fragilii). 

La fauna de las Matas es en extremo variada, 
sobre todo durante la primavera , en que multitud 
de aves revolotean por los resalvos y zarzales en 
busca de un sitio á propósito para hacer el nido; 
pero en la época de los fríos la mayor parte las 
abandonan , partiendo para las llanuras de Casti- 
lla , ó haciendo más largo viaje las que son emi- 
grantes. Entonces vienen las chochas , las aves 
frias y los zorzales, que, en unión del pico real 
( Gecinus virtáis)^ los cerrojillos, trepatroncos y 
algunas perdices , constituyen casi toda la pobla- 
ción alada. Las liebres y conejos no son abundan- 
tes , ya porque el mal tiempo que en primavera 
suele hacer se oponga á la cría , ya también por- 
que los destruyen las alimañas. Entre ellas es co- 
mún la zorra y el gato montes, y. no escasean 
tampoco la comadreja, el pa'piálbillo, la garduña, 
el tejón y la gineta. Esta última es más rara. 

Los roedores múridos se encuentran represen- 
tados, ademas de las especies que viven dentro de 
las habitaciones, por el ratón de campo (J^/ír/j syl- 
vaticus) y el lirón (Myoxus Nitela) ^ y los castó- 
ridos por los Arvícola arvalis y amphibius^ espe- 
cies muy perjudiciales á la agricultura y á los 
montes, á diferencia del topo, musaraña y erizo, 

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— 258 — 

que son insectívoros y útiles á pesar de la preven- 
ción con que se les mira y de la guerra que se les 
hace. En idéntico caso se hallan los murciélagos, 
de los que se ven las siguientes especies: Vesperu- 
go nociula^ Vespertilio murinus, Plecotus auri- 
tuSj muy común dentro de este Real Sitio, y 
Rhinolofus ferrum-equinum. 

Entre los reptiles merece citarse la víbora , por 
ser la única especie venenosa , pues la salamandra 
y la salamanquesa ( Tritón marmoratus y Sala- 
mandra maculosa)y mirados con gran prevención 
por el vulgo , y tenidos como tales , son completa- 
mente inofensivos y se pueden coger sin el menor 
peligro. La víbora es bastante común en las Ma- 
tas y aun dentro del Real Parque , pero á pesar 
de eso, son raros los accidentes desagradables que 
produce , y su veneno no debe ser tan activo como 
el de otra víbora de España, con la cual ha sido 
confundida hasta hace poco tiempo; pero, bien 
estudiada , se ha visto que pa:-tenecia á una espe- 
cie nueva, diferente de la Vipera ammodytes^ por 
la que habia sido tenida hasta la creación de la 
nueva especie Latastei por el distinguido natura- 
lista español Sr. Boscá. 

Sigue luego, en orden ascendente, la región 
subalpina, ó del pino silvestre, entre 1.380 y 
1.900 metros sobre el nivel del mar, dividida en 
esjta localidad en dos grandes estaciones que , si 
bien están en idénticas condiciones climatológi- 
cas, de altitud y suelo, se diferencian, no obstan- 
te, completamente por estar una de ellas , el Pi- 



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— 259 — 

nar , enteramente cubierta de pinos , y desprovista 
la otra de toda vegetación arbórea, que es la que 
se conoce con el nombre de la Sierra, El pino , y 
exclusivamente su especie sylvestris^ cubre las 
vertientes al rio Valsain y Acebeda, y, atendida 
su gran sociabilidad , no debe esperarse que la ve- 
getación arbórea sea muy variada. Algunos ejem- 
plares de tejo , acebo, serbal de cazadores y ave- 
llano, se encuentran únicamente mezclados con 
él ; y en los claros se ven espesos retamales forma- 
dos por el piorno y retama albar ( Sarothamnus 
purgans y Genista florida) ^ y helechares {Pteris 
aquilina). El tapiz del suelo le forman casi por sí 
solas las gramíneas, sobre todo en las praderas, 
en que la vegetación es más variada , pues son 
pocas las especies que sufren la sombra de los pi- 
nos. Entre ellas florecen en primavera la Arena- 
ria montana^ Saxifraga granulata, Endymion 
campanulatus y Ranunculus carpetanus; y en 
otoño las flores del Crocus nudiflorus indican que 
el suelo no tardará en cubrirse de nieve. 

Los arroyos tienen casi siempre por origen los 
trampales , que no son otra cosa que turberas en 
que degeneran por tránsitos insensibles las prade- 
ras húmedas. Cuando la turba está mezclada con 
gran cantidad de agua se llaman tollas^ y debe 
siempre evitarse pasar por ellas, sobre todo á 
caballo. Su vegetación es casi totalmente cripto- 
gámica , compuesta de musgos sfagnum y selagi- 
nellas , entre las cuales crecen la Parnasia palus- 
tris^ Wahlembergia heder acea^ Lychnus Fh^^ 



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— 26o — 

cuculí^ Ranunculus flammula^ Pedicularis syl- 
vatica^ Juncus sylváticus y varias Verónicas^ 
tales como la serpyllifolia ^ acinifolia y scutellata. 
Al lado de los arroyos forman grandes matas los 
heléchos Polysticum filixmas y Blechnum spi- 
cant^ y los bordean la Luzula sylv ática y cespi- 
tosa^ y los Carex stricta j acuta y máxima^ etcé- 
tera, etc.; y en sus aguas cristalinas, lo mismo 
que en las de los rios Valsain y Acebeda , vive 
en abundancia la trucha {Trutta fario) ^ muy es- 
timada por los aficionados al pacífico ejercicio de 
la pesca. Para que con más comodidad pudieran 
dedicarse á él , el rey D. Carlos III mandó cons- 
truir un camino que, tocando al agua, sigue toda 
la orilla izquierda del Valsain , desde la casa de 
la Pesca hasta su unión con el rio Cambrones, 

La caza mayor dista mucho de ser tan abun- 
dante como en antiguos tiempos. El corzo i^ca- 
preolus vulgaris) es el único cérvido que se en- 
cuentra en el Pinar con alguna abundancia, pues 
tanto el gamo como el ciervo han desaparecido ya 
por completo hace bastantes años. Los jabalíes 
son raros, y su caza, que hacia las delicias de 
Carlos III y IV, es hoy dia casual. En tiempos 
del primero de estos Reyes existian tres cebade- 
ros de jabalíes : uno llamado de Alegre ^ á la 
falda del cerro de la Silla del Rey , cuyo edificio 
se conserva aún , conociéndose con el nombre de 
Casa del Cebo ( i ) ; otro en la Pata de la Vaca^ 



(I) Hemos hablado de ella al describir el Real Parque. 



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— 201 

y otro en la Peña Caballera, Estos cebos los 
mandó construir el infante D. Luis , hijo de don 
Felipe V, y á su muerte, acaecida en 1785, los 
compró D. Carlos III á Doña María Vallabriga, 
viuda del Infante, en 25.306 reales. 

En la actualidad , el corzo y el jabalí son las 
únicas especies de caza mayor , no contando entre 
ellas al lobo, que cría en lo más escabroso y soli- 
tario del monte , ni á la zorra y al tejón, que son 
bastante abundantes. Caza menor, de pelo, tam- 
poco la hay, á no considerar como tal á la ardilla; y 
de pluma , sólo la paloma torcaz ( Columba palum- 
bus) en la época de la cría, y alguna chocha á 
principios de invierno. Rarísima vez se ve algún 
conejo , liebre ó perdiz , procedente de las Matas. 
Entre las aves que viven en el Pinar, merece 
citarse el buitre negro ( Vultur monachus) y el 
águila conejera (Águila pennata ) , que crian en la 
copa de los añosos pinos que vegetan en los sitios 
más elevados, en compañía del cárabo y gran 
buho ( Syrnium aluco y Bubo maximus) . 

Entre los insectos selváticos , sólo citaremos á 
la magnífica mariposa Saturnia Isabelloe , llamada 
así por estar dedicada á la reina Doña Isabel II. 
La Sierra es la otra estación de la región sub- 
alpina , que , como hemos dicho , se encuentra en 
idénticas condiciones de altitud y suelo que el 
Pinar. Está completamente desprovista de vege- 
tación arbórea, y es la región propia del jabino 
(Juniperus communis et alpina)^ del cambroño 
{Adenocarpus hispanicus) y del piorno (Saro- 



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— 202 — 

thamnus purgans)^ que en la época de su anthesis 
la cubren de olorosas flores. Su suelo es en algu- 
nos sitios escarpado y pedregoso, y en otros está 
empradizado , formando ricos pastizales que apro- 
vecha el ganado merino trashumante desde últi- 
mos de Mayo á mediados de Octubre, época en 
que empiezan á caer las primeras nevadas. Su di- 
ferencia con los de la región alpina es poca , y en 
los de la parte baja se nota la sustitución del 
Narcissus nivalis ^ por el Graelhii. En los sitios 
pedregosos vegeta la Yasone carpetana ^ Pyre- 
thrum hispanicum , Hieracium pilosella , Doroni- 
cum carpetanum ^ Digitalis purpurea y Thapsi,.,,. 
etc., etc. , y en los cantizales varios Diantus^ el 
Narcissus rupicola y la Viola canina. El helécho 
(Pteris aquilina) ocupa grandes extensiones de 
terreno. Esta estación no es muy abundante en 
aves. En sus riscos más escarpados , y completa- 
mente inaccesibles al hombre, hacen su nido la 
reina de las aves, el águila real {Aquila fulva) y 
el buitre leonado {Vultur fulvus) , que no es tan 
común como el negro. Vense también algunos 
bandos de perdices cuando la nieve no las obliga á 
bajar á las Matas. 

Por último, la región alpina comprende los 
picos más elevados desde la altitud de 1.900 
metros. Está cubierta de nieve la mayor parte del 
año, y suele nevar en ella desde últimos de Se- 
tiembre hasta primeros de Junio, sin que por eso 
el pico de Peñalara alcance el límite de las nieves 
perpetuas, que debería estar 560 metros más 



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— 203 — 

alto , suponiendo que crezca proporcionalmente al 
descenso de latitud entre los Pirineos y Sierra 
Nevada. Su suelo es en algunos sitios un verda- 
dero canchal , y en otros el Nardus stricta lo con- 
vierte en hermosas praderas , que apenas se ven 
libres de la nieve , esmaltan las flores del Narcis- 
sus nivalis , Crocus carpetanus , y la forma alpina 
del Ranunculus carpetanus. Estas praderas son 
muy húmedas , y están encharcadas en algunos 
puntos , formando la vivienda de la Rana alpina 
y de la Salamandra maculosa , y dando origen á 
algunos arroyos , entre ellos al de Peñalara, La 
vegetación leñosa apenas está representada por 
algunos jabinos y piornos: y en los cantizales se 
ven la Linaria nivea ^ Saxífraga nervosa^ Nar- 
cissus rupicola y Alosurus crispus; y en lo más 
alto de la cumbre de Peñalara hemos recogido la 
Armeria cespitosa , Campánula Herminii^ Sedum 
hispanicumetbrevifolium^ Verónica fructiculosa y 
el Senecio Turnefortii^ entre cuyas flores revolo- 
teaba la bonita mariposa Parnasia Apolo. 

DIVISIÓN ADMINISTRATIVA 

Y EXPLOTACIÓN 

Toda la masa arbórea del pinar y matas de 
Valsain se divide en dos grandes zonas , cuyo lí- 
mite mutuo lo determinan las condiciones de ve- 
getación de las especies leñosas que las constitu- 
yen. La alta ó Pinar, propiamente dicho, está 



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— 204 — 

poblado de una manera predominante por el pino 
silvestre; y la baja ó Matas, por el roble tozio ó 
melojo. No existe una línea natural que separe 
ambas regiones; pero atendiendo al diverso mé- 
todo de beneficio que exigen esas especies , á que 
el pino se aprovecha en monte alto y el roble en 
monte bajo, ha sido preciso establecerla artificial- 
mente por medio de cotos ó. señales. 

El Pinar , para los efectos administrativos de 
vigilancia y custodia , se divide en los ocho cuar- 
teles siguientes: 

Cuartel del Vedado. Hállase en el extremo 
N. E. del Pinar, limitado al N. por el arroyo 
Morete^ al E. por la cotera alta del monte, al S. 
por el arroyo de las Quebradas , y al O. por la 
mata de Navalhorno, Comprende una superficie, 
cuya proyección horizontal mide 989 hectáreas. 

Cuartel del Botillo. Sus límites, son: al N. el 
arroyo de las Quebradas y el límite de la mata 
de Navaquemadüla j al E. la mojonera alta del 
Pinar, al S. la divisoria del Cancho, y al O. el 
rio Valsatn y parte del límite con Navaquema- 
dula. Su cabida es de 1.094 hectáreas. 

Cuartel de Vaquerizas. Comprende toda la 
rinconada que forma la cordillera carpetana, 
desde la estribación del Cancho hasta el puerto 
de Navacerrada , limitándole al N. esta divisoria, 
al E. y S. el límite alto del Pinar , y al O. la car- 
retera del puerto de Navacerrada hasta más 
abajo de la Gí«/m/3f. Cabida , 1.382 hectáreas. El 
terreno es sumamente accidentado en toda la ex- 



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— 205 — 

tensión del cuartel , pero particularmente la lade- 
ra por donde corren los arroyos del Infierno^ 
Enhiesto^ Cancho^ Peñalacabra y Lombrices ^ es 
de lo más salvaje y áspero del monte. 

Cuartel de Maravillas. Ocupa la dos laderas 
de la estribación de Maravillas, Linda al N. con 
el arroyo de Peñagudilla hasta su desembocadura 
en el Valsain^ al E. con la carretera de Nava- 
cerrada, desde el puerto hasta la Cantina^ al S. 
con la cumbre de la cordillera carpetana, que es 
límite general del monte , y al O. con d arroyo 
del Pié-el'Hayuelo , hasta su desagüe en el Chor- 
raneo , y después con éste hasta la Casa de la 
Pesca ^ en cuyo punto se reúne con el Mingúete, 
Ocupa una extensión superficial de 637 hectáreas. 

Cuartel de Siete Picos, Los linderos princi- 
pales, son : al N. y O. los arroyos Mingúete y 
Royonda^ y después la cumbre de la divisoria de 
las Camorcas^ hasta su punto de arranque en 
Montón de Trigo; al S. la parte más alta de Siete 
Picos ^ Collado Ventoso y el puerto de la Fuen- 
fria , y al E. el arroyo Chor raneo y el Pié- el- Ho- 
yuelo^ hasta el antiguo telégrafo óptico de Hoyo 
Redondillo, Ocupa una extensión de 1.2 10 hec- 
táreas. 

Cuartel de Aldeanueva. Hállase totalmente 
enclavado en la cuenca hidrográfica del rio Acebe- 
da , y ocupa casi toda la vertiente occidental de la 
divisoria de las Camorcas y parte de la meridional 
de Peña-el'Oso^ hasta el arroyo Cereceda, Linda, 
por consiguiente , al N. con la mata de Cabeza 



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— 266 — 

Gatos; 2I E. con el cuartelde Cerropelado^ sir- 
viéndole de límite la misma cumbre de la diviso- 
ria de las Cantor cas; al S. con el cuartel de Siete 
Picos y terrenos de Revenga , y al O. con el rio 
Acebeda^ hasta su salida del Pinar. Comprende 
una superficie de 881 hectáreas. 

Cuartel de Revenga. Forma parte de las 
cuencas del río Acebeda y de I^io Peces y linda 
al N. con la mata de los Guijos; al E. con el cuar- 
tel de Aldeanueva , del que está separado por el 
rio Acebeda y el arroyo Cereceda , y al S. y O. 
con el límite general del Pinar. Es el cuartel más 
pequeño, puesto que sólo mide 525 hectáreas. 

Cuartel de Cerropelado. Confina al N. con la 
mata de Navalrincori) al E. con el cuartel del 
Botillo; al S. con el de Siete Picos y al O. con el 
de Aldeanueva ^ sirviéndole de límites por esos 
tres últimos rumbos, el rio Valsain^ arroyos 
Mingúete y Royonda y la cumbre de la estriba- 
ción de las Cantor cas. Su extensión es de 919 
hectáreas , y se halla totalmente enclavado en la 
falda oriental de aquella divisoria. 

Toda la superficie de los cuarteles enumerados 
se halla poblada , excepto pequeñísimos y escasos 
rasos , en que el suelo está empradizado. Los me- 
jores pinos, los más elevados y limpios, se en- 
cuentran en el Vedado , Botillo y Siete Picos. 

La explotación se ha hecho, hasta hace poco 
tiempo, por cortas de entresaca, atendiendo con 
más preferencia á las exigencias del consumo que 
á las reglas de la dasonomía ; pero actualmente se 



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— 207 -^ 

ha emprendido una marcha más científica , ejecu- 
tando cortas de regularizacion que preparen su- 
perficies pobladas de árboles de igual edad, y 
otras definitivas, ^f superficie^ donde la compo- 
sición y naturaleza del arbolado lo han permitido. 
El turno que se ha adoptado es el de ciento veinte 
años, edad á que el pino silvestre da su máximo 
rendimiento en especie. 

Anualmente , y en la época oportuna , se forma 
un plan de aprovechamientos , que se somete á la 
aprobación de la Intendencia, y una vez aprobado, 
se procede al señalamiento y tasación en pié de 
los árboles. Para su enajenación en pública su- 
hasta se forman lotes pequeños de loo y 200 
pinos , que se venden separadamente para procu- 
rar la mayor concurrencia posible á la licitación. 
Apeados los árboles, se labran en el mismo monte 
si se destinan á piezas de hilo^ ó se trozan y con- 
ducen á los talleres de la pradera de Naval- 
horno^ si quiere obtenerse tablazón, que es lo 
más común. 

El mercado casi único de la madera aserrada 
es Madrid , donde se emplea gran cantidad de ella 
para obras de carpintería fina, en la cual no tiene 
rival por su finura y limpieza. La carpintería de 
armar apenas la usa , pues las maderas de Cuenca 
y Soria , en piezas de hilo , tienen una resistencia 
superior á las de Valsain, según aseguran las per- 
sonas inteligentes. 

Anualmente se cortan unos 10.000 pinos made- 
rables, con un volumen total de 12.000 metros 



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— 268 — 

cúbicos , que , vendidos en pública subasta , pro- 
ducen 300.000 pesetas próximamente (i). 

El terreno ocupado por el roble, y que perte- 
nece actualmente al Real Patrimonio, se compone 
de las siguientes Matas : Navalhorno , Navaqu^- 
madilla^ Navalrincon^ Navalparaiso ^ Navala- 
loa^ Navalcaz^ Matahueyes^ Santillanay Cabeza 
Gatos; y del Parque , Plantío , Bosquecillo y 
Mata de San Ildefonso. En todas las que primera- 
mente se han enumerado tiene derecho la comuni- 
dad de Segovia al disfrute de pastos, exceptuando 
en las de Navalrincon y Matahueyes^ que, aunque 
comprendidas en la venta que aquella corporación 
hizo á Carlos III, están acotadas y vedadas para el 
ganado hace muchísimos años , con su perfecta 
aquiescencia. En cuanto al Parque^ Plantío y 
Bosquecillo^ debian pertenecer á la Corona desde 
la fundación del Real Sitio de Valsain, y eran 
predios anejos al palacio que allí tenian los Re- 
yes, como se desprende de la Real cédula de Fe- 
lipe II, expedida en i.° de Mayo de 1579, cuyo 
art. 22 prohibe la corta de árboles en el Parque 



(i) Suponiendo aprovechado el Pinar á turno de ciento veinte aflos, la 
corta anual puede extenderse á una superficie de 66 hectáreas ; y como 
cada una de estas unidades superficiales , pobladas de pinos de ciento 
veinte aflos, contiene 485 metros cúbicos maderables en terrenos de es- 
pesura normal y calidad media, el número de los que podrían aprove- 
charse anualmente en Valsain, asciende á la cifra de 32.000 metros cú- 
bicos , ó sea dos veces y media más de lo que actualmente se corta. 

Con esta observación contestamos á los que abrigan pueriles é infunda- 
dos temores respecto al porvenir de este magnifico monte , joya de la ri- 
queza forestal de nuestro país , á cuya conservación atiende el Real Pa- 
trimonio con solicito esmero. 



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— 269 — 

en los siguientes términos : Y en lo que toca á la 
corta de árboles y yerba del Parque de la Casa 
Real del dicho bosque , que se entiende , no sola- 
mente en lo que solia estar cercado^ más en lo que 
después se ha acrecentado y cercado^ mandamos y 
defendemos que ninguna persona sea osada de cor- 
tar ningún pino , ni roble ^ ni otro árbol grande ni 
pequeño 

Todas las Matas , exceptuando el Parque, 
Plantío] Bosquecillo y Mata de San Ildefonso, 
que se destinan á dehesas de pasto, han sido ob- 
jeto de un plan de ordenación , estudiado por la 
comisión de ingenieros que está al servicio de la 
Real Casa. Sometido al examen de la Junta Con- 
sultiva de Montes, y aprobado por el Ministerio 
de Fomento y la Intendencia General de la Real 
Casa , está ya en ejecución. 

Las 1.868 hectáreas pobladas de roble, que son 
objeto de la ordenación, se dividen en 13 tramos 
de igual cabida, aprovechándose uno en cada 
año; y la despoblada, de 771 hectáreas, en otras 
13 secciones, que se repoblarán sucesivamente 
con roble. 

Se ha propuesto el aprovechamiento de las cor- 
tezas , cuya cantidad de tanino, según los análisis 
practicados, las hace aptas para su empleo indus- 
trial como materia curtiente.^ Las leñas descorte- 
zadas se venderán en el mismo monte para la fa- 
bricación de carbón. 

El rendimiento que de las Matas obtendrá el 
Real Patrimonio en leñas y cortezas, después del 



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— 270 — 

primer, turno de regularizacion , se calcula en 
82.1 1 2 pesetas al año , sin contar el producto de la 
superficie repoblada ni el de los pastos del Bosque- 
cilio^ Parque y Plantío ^ Navalrincon^ Matahue- 
yes y Mata de San Ildefonso^ que se arriendan en. 
pública subasta. 

Para la custodia del Pinar y Matas , vigilancia 
de las cortas y demás aprovechamientos, y del 
uso de las servidumbres constituidas á favor de 
los vecinos de la comunidad de Segovia, hay 17 
guardas de á caballo y 17 de á pié, subdividos en 
dos secciones, mandadas cada una por un ce- 
lador. 



PASEOS Y EXCURSIONES 

Los alrededores de San Ildefonso ofrecen agres- 
tes y pintorescos sitios donde el curioso touriste 
puede pasar agradablemente las horas que dedica 
al paseo diario; y el vecino Pinar, elevados pun- 
tos de vista con magníficos panoramas. Á fin de 
hacer algunas indicaciones útiles para los que 
quieran visitarlos, reseñaremos á continuación los 
paseos de los alrededores de este Real Sitio , que 
pueden hacerse casi todos en carruaje ó á pié, sin 
gran fatiga ; y las principales excursiones al Pi- 
nar ó á otros sitios *de la vecina Sierra , puestas 
en boga por la intrepidez y amor á las bellezas de 
la Naturaleza, que son los rasgos más culminantes 
del noble carácter de S. A. la infanta doña Isabel. 



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— 271 — 

PASEOS 

Casa de Vacas. Sitio predilecto para fiestas y 
comidas campestres. Su posición bastante elevada 
dentro de la bellísima mata de la Saúca , le pro- 
porciona bonitas vistas del Pinar y de la Pobla- 
ción, cuyo conjunto se domina. Vase á ella por 
un camino bordeado de chopos y robles, que, 
partiendo del ángulo oriental de la Fábrica de 
Cristales^ sirve al principio de límite entre la 
Saúca y Nava/osar, Atraviésanse después por 
rústicos puentes de madera los arroyos del C/íor- 
ro Grande y Chico ^ y faldeando el cerro de Ca- 
bezas se llega á la Casa de Vacas ^ en cuyos alre- 
dedores hay frescas y umbrosas praderas pobladas 
de corpulentos robles. El camino se continúa for- 
mando un óvalo prolongado, de manera que pue- 
de volverse al punto de partida por el camino de 
la fuente del Pocilio; pero si se quiere alargar 
más el paseo , después de atravesar el arroyo del 
Chorro por el puente del Infante^ puede conti- 
nuarse de frente , en lugar de volver á la mano 
izquierda , y cruzando la carretera de Tres Casas^ 
seguir la tapia de cerramiento de la mata de San 
Ildefonso hasta la altura del Hospital. Allí se 
toma el paseo de Bolonia , limitado en ambas ori- 
llas por pared de mampostería, que separa el 
Parque de la Mata ya nombrada, y á su final se 
desemboca en la segunda plazoleta del camino de 
Segovia. Una vez en este punto , es indispensable 



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— 272 — 

visitar las Peñitas^ que en su proximidad se en- 
cuentran , y es el término del paseo para las per- 
sonas que emprenden á pié el camino de Segovia, 
tan concurrido en la tardes de verano , y donde se 
admiran bellas y distinguidas damas conducidas 
en lujosos trenes. 

Pasaderas. Llámase así un sitio del rio Val- 
saín , en el límite de las matas de Navalaloa y 
Navalcaz^ donde hay colocadas, en dirección 
trasversal , grandes piedras por las cuales se pasa 
con facilidad á la otra orilla. Para las personas 
que no puedan ó no quieran hacer gala de su agi- 
lidad, hay rio arriba, á poca distanci^, un rústico 
puentecillo de madera por el cual le atravesarán 
sin ningún peligro. A este sitio, en cuyas inme- 
diaciones se encuentra la fuente del Cura , se va 
por un camino practicable para carruajes, que 
parte del paseo del Duque ^ y después de atrave- 
sar el arroyo del Puente Blanco por el del Niño^ 
se interna en la mata de Navalaloa, 

Después de cruzar el rio Valsain^ puede em- 
prenderse la vuelta , siguiendo su corriente aguas 
abajo, por un camino que hay en su orilla izquier- 
da hasta el puente de Segovia. Pero para disfru- 
tar del magnífico espectáculo que ofrecen bellísi- 
mas cascadas por las que el agua se precipita con 
violencia en blancas masas de espuma, y una 
agreste orilla bordeada de peñascos , entre cuyas 
grietas asoman delicados heléchos y olorosas ma- 
dreselvas , aconsejamos á los paseantes que remon- 
ten la corriente del rio hasta el puente verde de 



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LA BOCA DEL ASNO 



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— 275 — 

madera , llamado del Anzolero. Cruzado otra vez 
el rio por éste se toma una empinada vereda que 
sale al camino de Madrid por la primera casilla 
de peones camineros. Recomendamos muy espe- 
cialmente este paseo, que, sin disputa, es el más 
bello que ofrecen los alrededores de La Granja. 

Boca del Asno. Otro sitio del rio Valsain muy 
frecuentado por la colonia elegante de verano , es 
la Boca del Asno , donde el cauce del rio se estre- 
cha considerablemente entre dos grandes moles 
de granito , á cuya circunstancia debe su extraño 
nombre. El agua cae formando varios saltos para 
salvar la gran diferencia de nivel que , en muy 
corto espacio , presenta el lecho del Valsain^ abier- 
to en la dura roca. Las personas que no teman fa- 
tigarse , pueden hacer perfectamente esta expedi- 
ción á pié , siguiendo la carretera de Madrid , ó la 
orilla del rio, desde el pueblecillo de Valsain, pues 
la Boca del Asno dista solamente de San Ildefon- 
so 6 kilómetros. 

Jardín de Robledo ó del Príncipe. Es un pe- 
queño jardin rodeado de tapia y situado en la par- 
te baja de la falda de Matabueyes que mira al 
Norte. Se hizo para recreo del príncipe D. Carlos 
( después Carlos IV), pero en la actualidad perte- 
nece á un particular, que galantemente lo enseña 
á las personas que quieren visitarlo , por más que 
no ofrece nada notable. Vase á él por la carretera 
de Segoviá hasta el puente del mismo nombre, y 
después se sigue el camino de la izquierda , de los 
dos que parten de este punto , que es el que con- 



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- 276 - 

duce á Riofrío. Á un kilómetro escaso de su orí- 
gen desemboca en él una anchísima alameda de 
corpulentos olmos , á cuya extremidad se encuen- 
tra la puerta del Jardín. 

La vuelta se hace por el mismo camino, p si- 
guiendo el que hay abierto por dentro de las ma- 
tas de Navalcaz y Navalparaiso , que va hasta el 
pueblo de Valsain. Allí se toma , después de atra- 
vesar el rio , la carretera de Madrid. 

Pradera de Navalhorno y Valsain. Pueden 
visitarse estos dos puntos siguiendo la carretera 
de Madrid, á cuya orilla se encuentran á poco 
más de 2 kilómetros de San Ddefonso ; pero el 
paseo es más bonito por el camino del Nogal de 
las Calabazas^ que parte de la puerta de Cosió ó 
de los Baños de Diana , y corre á media ladera 
por dentro de la mata de Navalhorno , desembo- 
cando en la carretera de Madrid en la misma Pra- 
dera, Este camino debe su nombre á un gran no- 
gal que en sus inmediaciones se encuentra, y si 
bien no hemos visto que dé calabazas^ tampoco 
produce nueces. En su principio atraviesa el arro- 
yo que forman las aguas sobrantes del Jardín por 
el puente de Floridablanca ó de los Ministros^ y 
más adelante el Bercial por otro de madera , que 
por el color de su pintura se llama Negro. 

Cueva del Monje. A 3 y medio kilómetros de 
San Ildefonso, dentro ya del Pinar, pero cerca de 
su límite con la mata de Navalhorno^ se encuen- 
tra una pradera en cuya extremidad se levanta 
una informe aglomeración de grandes bloques de 



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— 277 — 

granito , que dejan entre sí un hueco á manera de 
cueva ó gruta. Llámase la Cueva del Monje ^ por 
suponerse que sirvió de albergue en algún tiempo 
á un penitente anacoreta. Algún aficionado á la 
ciencia prehistórica ha creido ver en ella un mo- 
numento megalítico, y así lo ha consignado en 
una revista científica ; pero examinando detenida- 
mente los caracteres y circunstancias que presen- 
ta este grupo de cantos, se descubre que no es 
más que un efecto natural de la descomposición ' 
del granito ; y en esta región abundan numerosos 
ejemplos de la acción erosiva de los agentes at- 
mosféricos sobre esta roca, simulando acumula- 
ciones de bloques independientes que no son otra 
cosa que productos de la descomposición de uno 
solo. 

El camino que se sigue para ir á este punto 
parte del paseo del Nogal de las Calabazas , des- 
pués del puente de Floridahlanca , y trascurre 
por la margen derecha del arroyo Berdal hasta 
el vado de los Tres Maderos , por donde le atra- 
viesa. Continúa después por la falda septentrional 
del Cerro del Puerco^ y pasa por la fuente del 
Milano^ á medio kilómetro escaso de la Cueva 
del Monje, Hay que ascender 193 metros desde 
San Ildefonso para alcanzar la altitud de este 
punto. 

La vuelta puede hacerse por el carril de Nava- 
longuilla, saliendo á la Pradera, 

Chorro Grande. Es digno de visitarse este si- 
tio , para admirar el gran salto de agua , de más 

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— 278 — 

de 6o metros de altura , que forma el arroyo del 
mismo nombre corriendo por entre abruptos pe- 
ñascos. Hay dos veredas que conducen á este pun- 
to, reuniéndose ambas antes de atravesar la ca- 
cera del Molinillo : una que parte de la fuente 
ferruginosa de Santa Isabel; y la otra, del ángulo 
oriental de la Fábrica de Cristales. Después de 
pasar la cacera , hay que suljir por una empinada 
vereda hasta llegar á la altura del Chorro. 

EXCURSIONES 

Entre éstas hay algunas cortas que pueden ha- 
cerse á caballo en una mañana ó por la tarde , y 
otras que exigen todo el dia. Convendrá hacer to- 
das tomando un guía que conozca bien el terreno, 
porque no bastan siempre las indicaciones que 
puede suministrar el plano de los alrededores de 
San Ildefonso , que acompaña á esta Guía , por- 
que trazado en pequeña escala, no admite todos 
los detalles. 

Silla del Rey. Así se llama un cerro de forma 
cónica, en apariencia, cubierto completamente 
de jóvenes y erguidos pinos, y que se levanta por 
detras de los Jardines desde la Casa del Cebo. 
Tiene origen su nombre en un sillón de piedra 
que mandó colocar en su cúspide el rey D. Fran- 
cisco de Asís. Desde la misma cima del cerro, la 
vista se encuentra limitada por los pinos; pero un 
poco más abajo, en la falda meridional, se en- 



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— 279 ^ 

cuentra el Peñón , desde el cual se disfruta un be- 
llísimo panorama. Á los pies, casi á vista de pá- 
jaro , se domina la mayor parte de los- Jardines, y 
en lontananza se extiende la vasta llanura de Se- 
govia. 

Se va por la Casa del Cebo , tomando una ve- 
reda que conduce al Mirador ó Balconcillo^ que 
también ofrece buenas vistas, y desde aquí se 
emprende la ascensión dirigiéndose bácia la falda 
meridional del cerro. Después de subir á la cum- 
bre ( i.68i°») se desciende al Peñan ^ y desde él, 
por la peña de los Acebos y camino de los Toba- 
re/os , se sale al del Nogal de las Calabazas, 

La distancia total que se recorre es de 9 kiló- 
metros, empleándose tres horas en la expedición, 
no contando las paradas. 

Peñas Buitreras. Fuera del Pinar, en lo que 
se llama la Sierra , bay una aglomeración abrup- 
ta de peñascos que forman parte de un ramal se- 
cundario que se desprende de la cordillera princi- 
pal por encima de Poyo Judio, Debe su nombre 
á qu§ los buitres anidan casi siempre en este ás- 
pero y solitario sitio. Para ir se pasa por el Chor- 
ro Grande^ tomando después una estrecha y pe- 
dregosa vereda que sube por la loma que divide 
las aguas de los arroyos del Chorro Grande y 
Chico , hasta Regajos Llanos , que así se llaman 
unas dilatadas praderas formadas en un terreno 
de escasa pendiente , entre la cordillera y la estri- 
bación de Peñas Buitreras. Al llegar á este pun- 
to, se contempla la magnífica perspectiva que se 



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— 28o — 

extiende á los pies , y la vuelta se hace por la 
misma cumbre de la estribación, pasando por 
encima del Hueco de la Saúca^ y descendiendo 
por Maja-el-Ajo hasta la Casa de Vacas, 

En esta excursión se recorren unos 14 kilóme- 
tros, y , lo mismo que la anterior, puede hacerse 
en medio dia, yendo á caballo. 

Laguna de Peñalara. En la otra vertiente de 
la cordillera , ya en la provincia de Madrid , hay 
un pequeño lago que da origen al rio Lozoya , y 
que todos los veranos se ve visitado por numero- 
sos expedicionarios. Á pesar de su insignificancia, 
ha sido cantado por los poetas , y D. Nicolás Mo- 
ratin , en su Poema de la Caza , lo describe en 
los siguientes galanos versos: 

Bajo una peña cóncava , pendiente , 
Se ve grutesca bóveda excavada 
Contra el rayo estival del sol ardiente ; 
De náyades y ninfas es morada , 

Y en vena larga ofrece cristal frió 
Por cauce interno oculto manantío. 
Re viértese formando gran laguna 

De agua dulce , y allí, como en tramoya, 
Á probar de otros ríos la fortuna 
Baja precipitándose el Lozoya , 

Y botalete es ya petrificada 

La nieve de mil siglos congelada. 
Aquí Diana, en el fogoso estío, 
Venir suele á bañarse calurosa , 
Por ser albergue lóbrego y sombrío , 

Y de sus ninfas la cuadrilla hermosa 
Tejerla suele con ebúrneas manos 
Cenador de cerezos y avellanos. 

Mas siempre esta agua se miró con tanta 



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— 28l — 

Veneración , que no la han profanado 
y De bruto ni varón la inmunda planta : 
Ni ramo de algún árbol desgajado 
Cayó á entubiarla ni alterar las ondas , 
Porque no altivo ¡ oh Báratro ! respondas. 
Pues si tal vez tiraron los pastores 
Con el sonante cáñamo algún canto , 
Que dilata los círculos mayores , 
Con gran tormenta y horroroso espanto 
Responden desde adentro , y á montones 
Cubren el cielo oscuros nubarrones. 
Y la sonora tempestad creciendo , 
Granizo espeso con furor da al valle ; 
La laguna de Credos respondiendo 
Desde las sierras de Ávila , á encontralle 
Despide otro turbión , y con desmayos 
Todo es truenos , relámpagos y rayos. 

El camino que hay que seguir á la ida es el de 
la Cueva del Monje ^ y desde aquí se toma el de 
Peña atores , después de atravesar los arroyos de 
Peñalara y las Quebraderas, Asciéndese por él 
á la pradera de Navalasviudas , y con una regu- 
lar pendiente se recorre la vertiente de la cordi- 
llera hasta llegar di' Boquete de Majada-el- Grillo. 
Para subir desde este punto á Peña Citores 
(2.060™) se toma una tortuosa y pendiente vere- 
da practicada en la misma divisoria del Caucho; 
pero la fatiga de la ascensión se recompensa so- 
bradamente con la magnífica vista que se disfruta 
al llegar al alto. Por la cumbre de la cordillera se 
recorren en seguida más de 2 kilómetros antes de 
emprender el descenso á la Laguna, Este hay 
que hacerlo forzosamente á pié , por un terreno 



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— 282 — 

de fuerte pendiente y sorteando grandes peñas- 
cos, por cuya razón es muy penoso para las per- 
sonas poco acostumbradas á andar por estas 
sierras. 

Se vuelve por el puerto del Paular , recorrien- 
do un gran trozo de la vertiente madrileña de la 
cordillera , y al llegar á ese punto sigúese el ca- 
mino que antes recorrían los Reyes para ir al 
monasterio del Paular , pero que ahora se halla 
casi abandonado y en mediano estado de conser- 
vación. Desemboca en la carretera de Madrid por 
el punto denominado Caño Seco y cerca de la 
Cantina ó Venta de los Mosquitos ^ y si no se 
quiere volver por aquélla á La Granja , habrá de 
bajarse al rio Valsain por el carril del puente de 
los VadilloSy y después de atravesarle , tomar el 
del Vado Bajo del Arroyo del Tesoro ^que condu- 
ce al puente de Navalacarreta^ y más tarde á los 
Cuatro Caminos , Navalrincon y pueblo de Val- 
sain. 

El camino total recorrido en esta excursión es 
de 30 kilómetros , que no se andan en menos de 
nueve horas. 

Alto de Peñalara. Es el punto más elevado 
de la cordillera en esta región , y ofrece una vista 
admirable. Á un lado la mirada se extiende por 
toda la planicie segoviana hasta los límites de un 
dilatado horizonte; por el otro, contémplase el 
poético y umbroso valle del Lozoya , poblado de 
rústicos pueblecillos y encerrado entre las sierras 
d^ Is^s Cabezas de Hierro y de Peñalar(^^ 



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— 283 — 

La gran altitud de este punto ha sido ensalzada 
por Moratin en la siguiente atrevida hipérbole: 

Hay en la España citerior un monte , 
Canato los antiguos le llamaron , 
Y hoy Peñalara ; si el feroz Tifonte, 
Cuando el Pélion y el Osa colocaron 
Sobre Olimpo , este risco carpentano 
Pone, tocara el cielo con la mano. 

La ascensión puede efectuarse por varios pun- 
tos, pero la más cómoda es por Peña Citares^ 
porque se sube á caballo hasta la misma cumbre. 
Se baja rápidamente á pié hasta las Praderas y 
se vuelve después por Navalpelegrin^ los Tobare- 
JOS y camino del Nogal, 

Distancia total, 20 kilómetros. Tiempo que se 
invierte en el camino , seis horas. 

Carnerea Grande. Punto más elevado de la 
divisoria de aguas de los ríos Valsain y Acebeda^ 
desde donde se dominan perfectamente sus cuen- 
cas hidrográficas. Se va por Valsain y Navalrin- 
con á tomar la vereda del Pino Golondrino^ lla- 
mada así por uno de grandes dimensiones que se 
encuentra á su orilla , cerca de su unión con el ca- 
mino viejo del Puerto de la Fuenfria, Se sigue 
éste después hasta el Meadero , ó bien un carril 
que pasa por la pradera de los Sanleonardos y 
conduce al mismo punto, en donde se deriva una 
vereda que corre á media ladera por la occidental 
de la divisoria de las Camorcas^ muy cerca de la 
cumbre; y por último, se toma otra que , con va- 
rias revueltas rápidas y pendientes, llega hasta la 



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— 384 — 

misma cúspide de la Camotea Grande, Bájase á 
pié por la vertiente oriental una rápida cuesta 
hasta llegar al carril de Peñas Lisas ^ y se retro- 
cede por él á los Cuatro Caminos , encerradero de 
Navalrincon y Valsain , y si no se desea volver á 
La Granja por la carretera, puede prescindirse 
de bajar al pueblo, y desde la Casa de la Yerba 
se toma el camino de Robledo , y en el límite de 
Navalcaz y Navalparaiso otro que parte de él y 
va á las Pasaderas, 

Distancia total , 24 kilómetros. 

Tiempo que se invierte, seis horas. 

Siete Picos. Esta es una de las más largas ex- 
pediciones que pueden emprenderse desde La 
Granja. El camino más cómodo y agradable para 
llegar á los aserrados riscos va por Valsain, dehe- 
sa de Navalrincon^ carril del puente de Navala- 
carreta y del Vado Bajo del arroyo del Tesoro 
hasta la casa de la Pesca ^ desde la cual se em- 
prende la subida por un camino que deja á la iz- 
quierda la divisoria de Navalazor y conduce á 
Cañada Lóbrega , pasando por el Ventoso, En ese 
punto se dejan los caballos y se sube á pié, des- 
pués de vencer no pocos obstáculos , hasta las cús- 
pides de los Picos, Desde cualquiera de ellos la 
vista que se ofrece es sorprendente : al Norte se 
extiende suavemente el umbroso valle del Val- 
sain; al Sur, la planicie madrileña, llegando á 
percibirse una multitud de pueblos de esa provin- 
cia; Cercedilla y los Molinos, á los pies ; más allá, 
Villalba , Guadarrama , El Escorial , y en últinig 



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— 285 — 

término, entre vaporosas neblinas, la coronada 
villa. Descendiendo, después de contemplar tan 
grandioso panorama , otra vez á Cañada Lóbrega^ 
se emprende la vuelta , que puede hacerse toda á 
caballo , por el pinar de Cercedilla hasta el puerto 
de la Fuenfria , donde se toma el antiguo camino 
que recorrían los reyes para ir desde Madrid á La 
Granja , hasta llegar á la Cruz de la Gallega , y 
más tarde á Valsain. 

Camino total recorrido , 35 kilómetros. 

Tiempo que se invierte , sin contar las paradas, 
once horas. 



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UUilUU Lie XVIVJIUU, pUI Cl piCV^lU UC JO¿.¿¿Jl 

reales. Ya desde el año 1724 dicha dehesa estaba 
arrendada á S. M. por 7.000 reales anuales, y sus 
linderos en aquella época eran los siguientes : al 
Norte, terrenos del pueblo de Ontoria; al Este, 
términos de Navas de Riofrío , Revenga y Onto- 
ria y despoblado de Castellanos; al Sud, propie- 



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— 288 — 

dades del Excmo. Sr. Conde de Puñonrostro , y 
al Oeste, Ceponillos, de la jurisdicción y perte- 
nencia del pueblo de La Losa. 

Adquirida la finca por la Reina, Fernando VI, 
por Real decreto de 25 de Julio de 1751, ordenó 
que esta augusta señora ejerciese en su término y 
territorio toda la jurisdicción civil y criminal , pri- 
vativamente y con inhibición absoluta del inten- 
dente de Segovia y demás autoridades que la hu- 
bieran ejercido anteriormente. 

Con objeto de aumentar la extensión del Bos- 
que y regidarizar sus límites , fueron adquirién- 
dose, por compras y permutas, varios trozos de 
terreno que con él confinaban , habiéndose reali- 
zado la mayor parte de estas incorporaciones por 
la reina doña Isabel Farnesio , y posteriormente 
por Carlos IV é Isabel II. De modo que su coste 
total , con la extensión que actualmente tiene, ha 
ascendido á 867.436 reales. 

Al presente se halla rodeado en todo su perí- 
metro por una alta tapia de mampostería , y su 
cabida es de 700 hectáreas ; de las cuales, 559 es- 
tán pobladas de encina, 51 de enebros, 20 de fres- 
nos y álamos y 70 despobladas. Desde el Real 
Sitio de San Ildefonso, á cuya administración 
corresponde esta finca, hay 12 kilómetros á la 
Puerta de Castellanos y 15 á Palacio. De Segovia 
dista este último poco más de 9 kilómetro?. La 
carretera que va desde La Granja, construida y 
conservada á expensas de S. M. , parte del puente 
de Segovia, sigue por Robledo, y después de atra- 



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-- 289 — 

vesar varios terrenos del Real Patrimonio y de 
particulares, pasa por el pintoresco soto de Re- 
venga y por el prado de Castellanos , también de 
ese pueblo. Cruza á Riofrío de Norte á Sur la car- 
retera de primer orden que desde Segovia va á 
Villalba , pasando por el puerto de Guadarrama; 
pero en la actualidad se halla en estudio la va- 
riación de trazado para que dicha carretera tras- 
curra por fuera del Bosque , y suprimiendo esta 
servidumbre ganará mucho la finca. 

En el recinto murado se abren cuatro puertas, 
cerradas con verjas de hierro , é inmediatas á ellas 
hay otras tantas casillas , donde viven los guardas- 
porteros. Son : las de Ontoria y Madrid , que cor- 
responden á las intersecciones con la carretera de 
Guadarrama ; la de Castellanos, á la de La Gran- 
ja; y la de Madrona, á la de este pueblo. Los dos 
últimos caminos se unen al primero en las inme- 
diaciones del puente sobre el Riofrío. 

Los exquisitos pastos de esta finca alimentan 
una multitud de gamos y venados, cuya caza sir- 
ve de entretenimiento á las Reales personas los 
días que van desde este Real Sitio. Generalmente 
se caza á ojeo, y con este objeto hay varias filas 
de puestos, construidos de mampostería, donde 
se apostan los tiradores para acechar el paso de las 
espantadas reses. Todos los años las certeras balas 
de los regios cazadores y de las personas invitadas 
á tan agradables fiestas venatorias , sacrifican va- 
rios centenares de tímidos gamos ó paletos, á 
más de alguno que otro majestuoso ciervo. 



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— 290 — 

El palacio y dependencias anejas se hallan ad- 
mirablemente situados á inmediaciones de la car- 
retera de Madrid, y en la cúspide de un alto cer- 
ro , desde donde se dominan los alegres y rústicos 
pueblecillos de los contornos. En 24 de Julio de 
1752 empezaron los trabajos de edificación, cuyos 
planos, encargados al arquitecto D. Virgilio Ra- 
baglio, merecieron la aprobación de la Reina. 
Con arreglo á ellos , ademas del palacio y de las 
dos alas que habrían de partir de él para casa de 
Oficios, caballerizas, etc., formando una gran pla- 
za en dirección al Mediodía , deberían construirse 
otros edificios destinados á teatro , monasterio de 
religiosos franciscanos , iglesia , cuarteles de Guar- 
dias de Corps, Walonas y de infantería española, 
así como varios jardines á Poniente y Levante, 
MTipotager al lado de Palacio y multitud de ala- 
medas. 

Tan vastos proyectos no se realizaron más que 
parcialmente, pues el único edificio que se con- 
cluyó fué el palacio y parte de la casa de Oficios, 
no pasando los demás de los cimientos, que aun 
pueden verse hacia el Mediodía. El concejo y ve- 
cinos de La Losa cedieron y traspasaron á Su 
Majestad, en i.° de Abril de 1785, para el abaste- 
cimiento de Palacio y sus dependencias, la tercera 
parte de las aguas que bajan desde el sitio llama- 
do La Pedrona , y que corren por encima del cer- 
ro de la Revilla. 

En la actualidad, Riofrío es un anejo del ayun- 
tamiento de San Ildefonso, en lo civil, y corres- 



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— 291 — 

ponde en el orden eclesiástico á la feligresía de las 
Navillas de Riofrío, No cuenta más de 15 veci- 
nos , la mayor parte guardas y dependientes del 
Keal Patrimonio. 



PALACIO 

El palacio, cuya completa terminación no se 
efectuó hasta el reinado de Carlos III, ocupa un 
gran cuadrado de 84 metros de lado, y una super- 
ficie de 7.056 metros cuadrados. Sus cuatro facha- 
das , dirigidas á los cuatro puntos cardinales , son 
exactamente iguales , por cuya razón describire- 
mos solamente una de ellas, que es la que corres- 
ponde á la gran plaza que habria de formarse al 
Mediodía. Consta de un cuerpo central y dos la- 
terales, que avanzan un poco sobre el paramento 
del primero. Su altura total es dé 23 7a metros, 
de los que corresponden 7 7a 21I píso bajo, 11 al 
principal y 5 al segundo. En el primero se abren 
16 ventanas y una gran puerta en el centro; en 
el segundo, 17 balcones volados, y en el tercero 
otros tantos pequeños balcones con antepechos. 
El muro es de mampostería, enlucido y pintado 
de rojo, siendo las aristas de los cuerpos, así como 
las jambas y dinteles de ventanas y balcones, de 
sillería de granito; los balcones volados del pi- 
so principal tienen, ademas, sobre sus dinteles 
guarda-polvos de frontón triangular ó en arco de 
círculo, alternando. La fachada está coronada por 



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— 292 — 

un entablamento de granito , sobre el cual corre 
la balaustrada, también de granito , que sostiene 
de trecho en trecho bonitos jarrones llenos de 
flores y trabajados en caliza amarilla ; en el cen- 
tro se eleva un gran escudo con las armas de Es- 
paña y casa de Borbon , sostenido por dos niños. 
La puerta que corresponde á esta fachada es la 
principal, pero en la actualidad no tiene uso; se 
abre entre dos grandes pilastras toscanas, de gra- 
nito, que sostienen un arquitrabe, apoyado ade- 
mas sobre un arco de medio punto. En la fachada 
del Oeste hay también una puerta central, que 
está actualmente tapiada; otra en la que mira al 
Este , que es la que se usa generalmente , y en la 
del Norte dos pequeñas de servicio, en las extre- 
midades del cuerpo central de la fachada. 

Patio. — Entrando por la puerta del Oriéntese 
sigue un pasillo abovedado que conduce á un gran 
patio cuadrado, de 30 metros de lado, pavimen- 
tado con grandes losas de granito, y que ocupa el 
centro del edificio. Un gran pórtico, de pilastras 
toscanas , sobre el cual se apoya el cornisamento, 
le circunda en todo su perímetro, sirviendo de 
sostenimiento á una galería cubierta, al nivel del 
piso principal, adornada en la fachada que da al 
patio, con pilastras jónicas de granito, entre las 
que se abren 7 balcones en cada lado, coronados 
por arcos de medio punto. Sobre la galería hay 
una terraza corrida, con balaustrada de granito. 

Escalera.- Entrando en el patio, á la izquier- 
da se encuentra la puerta del vestíbulo de la es- 



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— 293 — 

calera, que por su forma, esbelta y severa, re- 
cuerda la del Palacio Real de Madrid, y llama la 
atención de los inteligentes. Consta de dos rama- 
les independientes, que parten del vestíbulo en 
direcciones opuestas, subdividiéndose cada uno de 
ellos en otros dos paralelos, al nivel de la primera 
meseta. Los dos tramos independientes desembo- 
can á la altura del piso principal en los lados 
opuestos de una habitación , que sirve de cuerpo 
de guardia de alabarderos. La gradería es de 
granito , y de una bonita caliza amarilla las ba- 
laustradas, que sostienen niños en diferentes ac- 
titudes, jugando con diversos objetos. Estas es- 
culturas son también de piedra , pero tuvieron el 
mal gusto de pintarlas de blanco, quitándolas su 
mérito artístico , pues simulan ser de yeso. Todas, 
así como los jarrones de la coronación de las fa- 
chadas, se deben al cincel de Bartolomé Sexmini. 

El techo de cada uno de los tramos de la esca- 
lera está formado por la intersección de dos bóve- 
das de cañón seguido , que se cortan en ángulo 
recto , y en cuyos arranques se abren las ventanas 
de iluminación. La decoración de los muros es de 
yeso. 

Todo el peso de la escalera gravita sobre cuatro 
grandes columnas toscanas de una pieza, construi- 
das de granito, y ocho medias columnas de la 
misma clase. 



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— 294 — 
HABITACIONES. 

Las del piso principal, que son las únicas que 
describiremos, á excepción de la Sacristía y Capi- 
lla, que se encuentran en la planta baja, se hallan 
decoradas y amuebladas con una sencillez rayana 
de la pobreza, si bien esto se cohonesta con la cir- 
cunstancia de que la Real Familia habita este pa- 
lacio sólo en ocasiones excepcionales ; y cuando 
esto sucede, se lleva lo más preciso del palacio de 
San Ildefonso. 

En cambio , la colección de pinturas es superior 
en número y mérito á la de aquel palacio, pues 
entre sus 658 cuadros hay muchos originales de 
los grandes maestros de las diferentes escuelas: 
uno de Van Dyck, uno del Tiziano, uno de Al- 
berto Durero, dos de Guido de Reni, dos de Cor- 
regio, ocho de Jordán, tres de Teniers, cuatro del 
Domenichino, seis del Poussino, dos de Zurbaran, 
dos de Navarrete el Mudo, dos de Pantoja de la 
Cruz, uno de Goya , etc. 

Nuestra descripción de las habitaciones se re- 
ducirá, por consiguiente, á la siguiente enumera- 
ción de los cuadros que adornan sus paredes , para 
cuyo trabajo nos ha servido de eficaz auxiliar el 
catálago recientemente formado por el inteligente 
y laborioso restaurador D. Francisco Vicente. 

La enumeración de los cuadros de cada habitación se hace 
por filas , empezando por las superiores y recorriéndolas de 
derecha á izquierda desde el lienzo de la puerta de entrada. 



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— 295 — 

Los números encerrados dentro de paréntesis son los anti- 
guos, que regularmente se hallan pintados al óleo en la parte 
inferior de los cuadros, y otras veces estampados en el rever- 
so de los marcos. 



Salón frente á las escaleras. 
Rebeca entregando sus joyas. Van Loo. 
Pieza I.*— Saleta. 

1 Retrato de S. A. R. María Josefa. 

José Duprat. 

2 (552) Id. de Luis XV, rey de Francia. Ri- 

gaud. 

3 (2000) Id. de S. A. R. doña Carolina. Du- 

prat. 

4 (934) Jacobo II, rey de Inglaterra. 

5 (972) Luis XV. 

Pieza núm. 2. — Antecámara. 

6 Retrato del Duque de Aosta. Torino. 

7 (1057) Una reina de Francia. Brandi. 

8 — S. A. R. el Duque de Monferrato. 

Duprat. 

9 — S. A. R. madama Cristina. Duprat. 

10 — Retrato de una princesa. Duprat. 

11 (92) Id. de Felipe V. Duprat. 

12 — S. A. R. madama Teresa. Duprat. 

13 — S. A. R. doña Mariana. Duprat, 1759. 



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— 296 — 

14 — Retrato de una infanta niña. F. Viel- 

sa, 1753. 

15 — Id. de otra infanta. F. Vielsa, 1753. 

16 (loi) Doña María del Brasil, duquesa de 

Braganza. F, Vielsa. 

17 — Doña María Benedicta, infanta de 

Portugal. 

18 (289) Retrato de D. Juan de Austria. 

19 — Carlos VI, rey de Francia. Duprat. 

20 — Retrato de una joven. 

21 — Fernando VII. Carnicero. 

22 — Retrato de un niño. 

Pieza núm . 3 , — Cámara. 

23 (95) Retrato de un príncipe. Giuseppe 

Bonito. 

24 (953) Id. de la Princesa del Brasil. Sanni. 

25 (99) Retrato de un príncipe. Giuseppe 

Bonito. 

26 — Retrato de un infante. 

27 — Retrato de la Princesa de Sajonia. 

Vicente López. 

28 (i 104) Carlos III. 

29 (776) Carlos III. Mengs. 

30 (195) Carlos III. Mengs. 

31 (3067) El príncipe Maximiliano. V. López. 

32 (1047) Carlos VI, rey de Francia. 

33 — Felipe V. Giuseppe Bonito. 

34 (550) Retrato de una reina de Francia de 

la casa de los Médicis. Brandi. 



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— 297 — 

35 (93) Doña Isabel Farnesio. Giuseppe Bo- 

nito. 

36 (947) Felipe V. 

37 (107) Retrato de una niña. Clementina. 

38 (742) Carlos III en traje de caza. 

39 (i 106) D. Carlos, rey de Ñapóles. Duprat. 

40 (848) Retrato de doña Isabel Farnesio. 

Pintado al pastel , por la misma. 

41 (287) Retrato de una monja. Al pastel. 

Pieza núm. 4.— Despacho. 

42 (94) Felipe V cuando era joven. Giuseppe 

Bonito. 

43 — Una infanta hiña. Duprat. 

44 (415) El infante D. Felipe. Ranc. 

45 — Retrato de una infanta. Duprat. 

46 (409) Luis XVI cuando era Duque de Ber- 

ry. Largilliére. 

47 (i 109) Retrato de la Duquesa de Bullón, 

abadesa benedictina. 

48 (265) Un retrato. Al pastel. 

49 (i 191) El Príncipe del Brasil. 

50 (3356) Retrato de un niño. Pantoja de la 

Cruz. 

51 (3330) Retrato de una señora. Pantoja de la 

Cruz. 

Pieza núm. 5.— Cuarto de vestir. 

52 (731) Retrato de Madama de Bullón. Rigaud 



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— 298 — 

53 (97) Retrato de un príncipe. 

54 (100) Retrato de una princesa. Duprat. 

55 — Retrato de Carlos III á caballo. 

56 (98) Retrato de una princesa. Duprat. 

57 (115) Retrato de un príncipe. Duprat. 

58 (408) El Duque de Borgoña. Duprat. 

59 (96) Retrato de un príncipe. Duprat. 

60 (410) Retrato de un rey de Francia. 

61 (1105) Retrato de una reina de Ñapóles. 

Sanni. 

62 (3041) El infante D. Miguel de Portugal. 

63 (106) Retrato de una señora. Escuela es- 

pañola. 

64 (108) Una niña. Duprat. 

65 (113) Un niño vestido de guardia walona. 

Duprat. 

66 (lio) Retrato de una niña. Escuela espa- 

ñola. 

67 (105) Un personaje de la época de Carlos III. 

68 (112) Retrato de un duque. Duprat. 

Pasillo.— Sin número. 

69 (3028) Retrato de la Monna Lisa ^ célebre 

por su hermosura , mujer de Fran- 
cesco Giocondq, caballero floren- 
tino. Copia de Leonardo de Vinci. 

70 (287) Retrato de una señora y de una niña. 

Duprat. 

71 (3075) El sueño de D. Juan de Austria. Co- 

pia moderna. 



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— 299 — 

72 (206) Retrato de una señora. Escuela ita- 

liana. 

73 (33<^3) Retrato de Antonia Fernandez , co- 

nocida con el nombre de La Ca- 
ramba^ célebre actriz española de 
fines del siglo xviii. Goya. 

74 (272) Retrato. Escuela francesa. 

75 (i I i) Retrato de una niña. Escuela fran- 

cesa. 

76 (3389) Retrato del Tiziano. Pintado por el 

mismo. 

77 (3*329) Retrato de una princesa de Sajonia. 

Escuela francesa. 

78 (289) Retrato de un niño con armadura y 

gola. Escuela española. 

79 (741) Retrato de un pintor. Escuela francesa. 

80 (526) Retrato de un sacerdote. Escuela es- 

pañola. 
^í (3380) Retrato de Murillo. Escuela de Ve- 
lazquez. 

Pieza núm. 6. — Alcoba. 

82 (105) Retrato del gran duque Felipe de 

Borgoña, fundador de la Orden 
del Toisón de Oro. Tabla en forma 
de tríptico. Alberto Durero. 

83 (i 1 77) El Señor en la Cruz. Cristal. 

84 (284) Nuestra Señora de los Ángeles ó la 

Asunción. Guido Reni. 



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— 300 — 
Pieza núm. 7. — Oratorio. 

85 (1024) Ciento cuarenta y nueve cuadros con 

este número, que representan pa- 
sajes de la Historia Sagrada. 
Dentro del altar los siguientes cua- 
dros : 

86 (3038) El Señor en la calle de la Amargu- 

ra. Escuela italiana. 

87 (927) San Agustin. Bordado en sedas. 

88 (927) San José con el niño Jesús. Bordado 

en sedas. 

89 (404) La Sacra Familia. Tapiz. 

90 (927) Santo Domingo. Bordado en sedas. 

91 (927) Un obispo. Bordado en sedas. 

92 (3330) El Señor en la Cruz con el bueno y 

el mal ladrón. Escuela italiana. 

93 (927) San Francisco. Bordado en sedas. 

94 (927) La Virgen con el niño Jesús. Borda- 

do en sedas. 

95 (i 06 i) El Señor con dos ángeles. Bordado. 

96 (927) San Joaquin y Santa Ana. Bordado. 

97 (927) La Purísima Concepción. Bordado. 

98 — San Miguel Arcángel. 

Pieza núm. 8. 

99 (462) Una perspectiva con ruinas y figu- 

ras. Panini. 
100 — Vista de Granada. 



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— 30I — 

I Oí (462) Una perspectiva con ruinas y figu- 
ras. Panini. 

102 (366) Perspectiva con figuras y cabras. Pa- 

nini. 

103 — Vista de Sevilla, tomada desde el 

puente de Triana. Manuel Mari- 
na, 1862. 

104 (122) Perspectiva con varias figuras, dos 

riñendo. 
^05 (398) Una niña. Esquivel. 

106 (496) El plano de la alameda y ciudad de 

Méjico. 

107 (397) Una joven con una copa en la mano. 

Esquivel. 

108 (351) País con figuras y cabras. Escuela 

española. 

^09 (353) País con figuras, muías cargadas y 
un perro. 

no (3079) Un caballero y una señora, ésta con 
una banda en las manos. Gu- 
tiérrez. 

III (462) Perspectiva con ruinas y figuras. Pa- 
nini. 
.112 — País. Romero, 1870. 

113 — Un naufragio. A. de Brugada. 

Pasillo. 

114 (456) Lucrecia. Escuela italiana. 

115 (3 1 1 8) La muerte de Sócrates. Emilia Car- 

mena. 



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— 302 — 

ii6 — Una alegoría del nacimiento de su 
alteza real la infanta doña Isabel. 
Emilia Carmena. 

117 (1095) La casta Susana. Palomino. 

Pieza núm. 9. 

118 (3285) Una batalla en tiempo de Carlos V. 

Juan de la Corte. 

119 (3557) País con dos figuras y ganado. Estilo 

del Poussino. 

120 (3377) Triunfo de un emperador romano. 

Corrado. 

121 (3376) País con figuras á caballo y un per- 

ro. Poussino. 

122 (3263) Una batalla. Juan de la Corte. 

123 (327) País con figuras. 

124 (389) Paisaje, efecto de sol. Claudio Lo- 

rena. 

125 (B. 2 con tinta roja.) Una batalla. Juan de 

Toledo. 

126 (342) País con tres figuras. Claudio Lo- 

rena. 

127 (989) La vendimia. Bassano. 

128 — La procesión de la Virgen del Rocío 

en Sevilla. M. Rodríguez. 

129 (990) Faenas domésticas de una matanza 

en un pueblo. Jacopo Bassano-. 

130 (459) P^so del mar Rojo por los israelitas 

conducidos por Moisés. 

131 (210) País, con la Magdalena en el centro. 



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303 — 



132 (326) 


Marina. 


133 (471) 


País. 


134 — 


La feria de Sevilla. M. Rodriguej 




Guzman. 


135 (117) 


País. 


136 (IS9) 


País. 


137 (US) 


País. 


138 (3020) 


Un pasaje de la historia de Roma. 




Poussino. 


139 (48) 


La huida á Egipto. Escuela fla- 




menca. 


140 (3026) 


Una batalla. Juan de Toledo. 


141 (853) 


País. Escuela española. 


142 (165) 


País. 


143 (162) 


Diana en el baño. Carracci. 


144 (170) 


Una cacería. Mola. 


I4S (44O 


País con una figura y varios anima- 




les. Orrente. 


146 (854) 


Diana en el baño. Cobre. Teniers. 


147 (326) 


País con dos figuras. 


148 (336) 


País con varias figuras. Teniers. 


149 (164) 


País. 


150 (191) 


Una cacería. Escuela flamenca. 


151 (3346) 


Un puerto de mar. Estilo flamenco. 




Pieza núm. 10. 



152 (615) Una perspectiva con la Anunciación. 

Panini. 

1 53 (3069) Copia del cuadro de las Meninas^ de 

Velazquez. 



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— 304 — 

154 — Sócrates y sus discípulos. Jimeno. 

Roma, 1827. 

155 — Mezquita árabe. J. de los Rios. 

156 (496) Una capilla de Méjico. 

157 (3051) Vista de Sevilla. Acuarela. Juan Mi- 

guel de Arambido. 

158 (454) Una joven con una manzana en la 

mano. Maratti. 

159 (520) Un joven con un conejo en la mano. 

Pieza núm. ix. 

160 (235) La coronación de la Virgen. Castillo. 

161 (i 1 19) El descanso de la Virgen, San José 

y el niño Jesús. Bassano. 

162 (3059) Jesús, San Juan y los Apóstoles. 

163 (141) La Sacra Familia. Escuela francesa. 

164 (312) La conversión de la Magdalena. Pro- 

cacini. 

165 (311) Santa Cecilia. Procacini. 

j66 (5) Nacimiento de Jesús y adoración de 
los pastores. Procacini, 

167 (931) La muerte de la Virgen. Solimena. 

168 (311) Asunto sagrado desconocido. Anni- 

bale Carracci. 

169 (950) El Señor desmayado, sostenido por 

un ángel. Solimena. 

170 (3227) La adoración de los pastores. 

171 (3229) Nacimiento de la Virgen. Valdes 

Leal. 

172 (3284) La Anunciación. 



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— 305 — 

173 "^ Con este número diez y nueve cua- 

dros en cobre que representan esce- 
nas de la vida de la Virgen , desde 
el Nacimiento hasta la Asunción. 
Frank. 

174 (914) Interior de una casa; una familia co- 

miendo. 

Pasillo. 

175 (117) La Transfiguración del Señor. 

17^ (933) Descendimiento. Escuela de Van 
Dyck. 

177 (3266) La casta Susana. 

178 (3281) El apóstol Santiago. Navarrete el 

Mudo. 
^79 (3257) San Francisco en oración. Zurbarán. 

180 (3288) Sacrificio de Isaac. 

Pieza núm. 12. 

181 (3322) Un diácono. Luca Giordano. 

182 (290) San Jerónimo en oración. 

183 (1252) San Pedro y San Francisco. 

184 (162) La Visitación. Copia de Rafael. 

185 (3230) La caridad romana. Escuela italiana. 

186 (3280) San Eloy repartiendo limosnas. Arre- 

dondo. 

187 (106) San Francisco. 

188 (299) Jesús y la Samaritana. Escuela es- 

pañola. 

25» 



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— 3o6 — 

189 (3.102) La Virgen del Pez. Copia de Rafael, 

por Emilia Carmena. 

190 (683) Una mujer cogiendo fruta de una 

cesta que lleva un muchacho. Es- 
cuela italiana. 

191 (3255) Jesús con la Cruz á cuestas y la Vir- 

gen. Escuela del Tiziano. 

Pieza núm. 13. 

192 (1049) Afueras de Madrid, dibujo de Te- 

niers. Tapiz tejido en 1726. 

193 (275) Santa Cecilia. Tapiz. 

194 (3619) Una señora tocando la guitarra. Tapiz. 

195 (93S) San Juan. Tapiz. 

196 (848) Una castellana hilando. Tapiz. 

197 (511) Herodías llevando la cabeza^del Bau- 

tista. Tapiz. 

198 (671) San Juan Bautista. Tapiz. 

199 (1050) Convento del Monte de San Bernar- 

do. Dibujo de Teniers. Tapiz tejido 
en 1726. 

200 (992) La Virgen , el niflo Jesús y San Juan. 

Tapiz 

201 (1051) Un paisaje con figuras. Dibujo de 

Teniers. Tapiz. 

202 (937) La Virgen con el niño Jesús en los 

brazos. Tapiz. 

203 (1052) País. Dibujo de Teniers. Tapiz. 

204 (264) San Vicente. Tapiz. 

205 — La muerte de San Francisco. Tapiz. 



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307 



2o6 (i9S) 


La cabeza de Jesucristo. Tapiz. 




207 (254) 


Un ángel con una rama de laurel en 




la mano. Tapiz. 




208 (514) 


La Virgen. Tapiz. 




209 (488) 


La cabeza de un moro. Tapiz. 




210 (241) 


La cabeza de San Juan Bautista. 




Tapiz. 




211 (473) Batalla del emperador Alejandro. Es- 




tampa. Dibujo del Poussino. 




212 (473) 


Id. Id. Id. 


Id. 


213 (473) 


Id. Id. , Id. 


Id. 


214 (473) 


Id. Id. Id. 


Id. 


21 s (473) 


Id. Id. Id. 


Id. 


216 (473) 


Id. Id. Id. 
Pieza núm. 14. 


Id.. 



217 (3345) Perfil de la cabeza de un evangelista. 

Alenza. 

218 (3351) La predicación (Tél Señor. Tobar. 

219 (138) Un Ecce-Homo. 

220 (3237) La Virgen, el niño Jesús y San Juan. 

II Parmigiano. 

221 (196) La Santísima Trinidad. 

222 — El descanso de la Virgen, tres ánge- 

les, San Jorge en el fondo. País. 
Copia de Rubens. 

223 (3247) La Virgen subiendo al Templo, y 

seis figuras más. Escuela italiana. 

224 (3779) Martirio de San Andrés. Copia de 

Murillo. 



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— 3o8 — 

225 (516) El Señor en la Cruz con el bueno y 

el mal ladrón , y varios judíos á su 
alrededor. Escuela italiana. 

226 (292) La cara de Dios. 

227 (1018) Santo Toribio predicando en la India. 

Bayeu. 

228 (93) La cabeza de San Pedro. Escuela de 

Ribera. 

229 (3057) El Descendimiento. Van Dyck. 

230 — El Juicio final. Tabla. El Bosco. 

231 (117 8) El Señor á la puerta del Templo, 

predicando á los apóstoles. Cristal. 

232 (1065) La Virgen dando el pecho al niño 

Jesús. Cobre. 

233 (33S9) San Agustín, diácono. Valdes. 

234 (690) Judit con la cabeza de Holofémes. 

Escuela italiana. 

235 (i 193) Las tentaciones de San Jerónimo 

Cobre. 

236 (777) San Vicente de Paul. Cobre. 

237 (638) La Adoración de los pastores. Cobre. 

Luca Giordano. 

238 (3391) Santa María Magdalena con una ca- 

lavera en las manos. Maratti. 

239 (639) La Adoración de los Reyes. Cobre. 

Luca Giordano. 

240 (193) Una cabeza. 

241 (S3I) Id. 

242 (nos) Jesús arrojando del templo á los mer- 

caderes. Cristal. 

243 (3 1 61) Santiago en traje de peregrino. Tabla. 



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— 309 — 

244 (i 07^) La entrada del Señor en Jerusalen. 

245 (880) La Virgen con el niño Jesús en los 

brazos. Escuela sevillana. 

246 (692) La Coronación de la Virgen. Cobre. 

Escuela de Rubens. 

247 (3369) La cabeza de un rey mago. Navarrete. 

248 (820) La Virgen con las manos cruzadas, 

en contemplación. 

249 (302) San Antonio con el niño en brazos, 

la Virgen y unos ángeles entre 
nubes. Escuela sevillana. 

250 (i 128) Dos ancianos en oración. El Bosco. 

251 (3282) La cabeza de un ángel. Guido Reni. 

Pasillo. 

252 (3245) Adán en el Paraíso. Houasse. 

253 (3235) Anuncio de la venida del Señor. 

Escuela de Van Dyck. 

254 (3325) La conversión de la Magdalena. Es- 

cuela italiana. 
^55 (^53) El Señor en el desierto. El Poussino. 

Pieza núm. 15. 

256 (3175) Artemisa tomando las cenizas de su 

esposo Mausoleo, diluidas en un 
líquido. Eges Casoli. 1786. 

257 (62) Asunto mitológico. 

258 (54) Muerte de un emperador romano. 

Escuela italiana. 

259 (382) Asunto mitológico. 



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— 310 — 

260 (3177) Las Vestales conservando el fuego 

sagrado. Eges Casoli. 1786. 

261 — Las virtudes teologales. 

262 (194) Una mora con un jarrón. 

Pieza núm. 16. 

263 (54) Alegoría de la conquista de Méjico 

por Hernán -Cortés. Bernay. 

264 (1085) La Asunción. Arellano. 

265 (1096) La Anunciación. Arellano. 

266 — Una mujer arrodillada , con una cala- 

vera en la mano. 

267 (7) Florero. Arellano. 

268 (3150) Florero con frutas, un gallo y un 

loro. Fyt. 

269 (1088) La Virgen y un santo en oración. 

Arellano. 

270 (1087) Huida á Egipto. Arellano. 

271 (950) Florero. Parra. 

272 (949) Id. id. 

273 (274) Unas cabezas de ajos mandadas traer 

de la isla de Ischia (Ñapóles) el 
año 1775. 

274 (673) Guirnalda de flores. Cobre. Pintura 

mejicana. 

275 (119) Un cazador dormido. 

276 (190) Guirnalda de flores. Cobre. Pintura 

mejicana. 

277 (350) Planta de ajos de la isla de Ischia. 

278 (395) Florero. Tabla. Bautista Romero. 



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— 311 — 

279 (^74) Planta de ajos de Ischla. Papel. 

Pieza núm. 17. 

280 (397) Mucio Scévola. Alegoría de la Forta- 

leza. Cobre. Bayeu. 

281 (3009) La mala Música apedreada por las 

Musas. Luca Giordano. 

282 (397) Numa Pompilio. Alegoría de la Pru- 

dencia. Cobre. Bayeu. 

283 (3160) Combate de Hércules contra el cen- 

tauro Neso. Luca Giordano. 

284 (867) Los emperadores Darío y Alejandro. 

Cobre. Vandergote. 

285 (951) El rapto de Elena. Luca Giordano. 

286 (866) La muerte de Darío ante Alejandro. 

Vandergote. 

287 (397) Scipion el Africano sujeta á Cartago. 

Alegoría de la templanza. Cobre. 
Bayeu. 

288 (62) Elena en la barca, Luca Giordano. 

289 (941) Las Ciencias. Tabla antigua. Correa. 

290 (9624) Diana cazando. Luca Giordano. 

291 (699) El juicio de Salomón. Tabla. Correa. 

292 (387) Tito Manlio. Alegoría de la justicia. 

Cobre. Bayeu. 

293 (3355) Un filósofo antiguo. 

294 (3058) Copia del cuadro Zo^ Borrachos ^áQ 

Velazquez. Emilia Carmena. 

29 5 (707) Diana montada sobre un perro. Luca 

Giordano. 



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— 312 — 
Pasillo. 

296 (1019) Un joven tocando la gaita. Cristal. 

297 (7777) Isipa, nodriza de Algeciras. Emilia 

Carmena. 

298 (1019) Escena campestre. Cristal. 

299 (1019) País con una fuente, un joven to- 

cando la guitarra , y varias figuras 
paseando. Cristal. 

300 (7777) Licurgo. Emilia Carmena. 

301 (1019) Una señora reclinada sobre el suelo, 

y varias figuras á su lado. Cristal. 

302 (1019) Varias figuras unciendo una vaca. 

Pieza núm. 18. 

# 

303 (i 102) Alegoría de América. Al claro-oscu- 

ro. Maella. 

304 (465) Varios niños jugando con una cabra. 

Escuela ^ española. 

305 (1005) Alegoría de Europa. Al claro-oscu- 

ro. Maella. 

306 (126) Una bacanal. Copia del Tiziano. 

307 (125) Baco y Diana en un carro tirado por 

panteras. Maratti. 

308 (1004) Alegoría de Asia. Al claro-oscuro. 

Maella. 

309 (957) La cacería de Diana. Escuela fla- 

menca. 

310 (1003) Alegoría de África. Al claro-oscuro. 

Maella. 



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— 313 — 

311 (8is) El globo terráqueo y una figura se- 

ñalando los signos del Zodíaco. 

312 (391) La fecundidad y tres sátiros. Escue- 

la de Giordano. 

313 (786) Escenas de Lilia, Leandro, Pantalón 

y Zany. Escuela flamenca. 

314 (784) El mismo asunto. Escuela flamenca. 
3^5 (785) El mismo asunto. Escuela flamenca. 
316 — El mismo asunto. Escuela flamenca. 

Pieza núm. ig* 

3^7 (^15) Varias figuras ; una con un arpa, 
otras con panderetas y otras con 
un cántaro en una fuente. Escuela 
francesa. 

318 (699) Una ciudad fortificada. 

319 (39S) Una fuente con Neptuno. 

320 (265) San Juan predicando. Poussino. 

321 (402) Puerto de mar y castillo de Mar- 

bella. 

322 (578) Mesa revuelta. 

323 (423) Una ciudad fortificada, y en primer 

término el mar. 

324 (322) País con figuras. 

325 (999) Una perspectiva con figuras de la 

antigua Roma. Panini. 

326 (788) Interior de San Juan de Letran. Pa- 

nini. 

327 (998) Perspectiva con figuras de la antigua 

Roma. Panini. 

36 



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— 314 — 

328 (378) País con figuras. 

329 (103) País con figuras y un rio. 

330 (336) País con un rio entre peñascos for- 

mando cascada. Estilo de Claudio 
Lorena. 

331 — Una tromba marina. Gudin , 1852. 

332 (3 1 1 5) País con figuras. Brugada. 

333 (3268) Mercado en Venecia, con góndolas, 

carros y varias figuras. P. Poster. 

334 (H. 192) País con figuras. Mazo (figuras, de 

Velazquez. ) 

335 (3326) Cabana de pastor, ovejas y vacas. 

Orrente. 

336 (29) Una familia comiendo, un gaitero y 

otras figuras cantando. Escuela 
flamenca. 

337 (3226) País con ganado. Orrente. 

338 (H. 191) País con una fuente y unas mujeres 

bañándose. Mazo. 

339 (3253) Una plaza y varias figuras viendo 

trabajar á un titiritero. P. Potter. 

340 (337) P21ÍS con varios ermitaños en ora- 

ción. 

341 (40) País con un lago y figuras en una 

barca. Escuela de Lorena. 

342 (3271) País. 

343 (152) País con figuras. 

344 (i 120) La vendimia. Bassano. 

345 (923) Un hombre tocando el violin , y una 

mujer cantando. 

346 (9 1 8) Varias figuras tomando café. Houasse. 



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347 
348 


(919) 
(922) 


349 


(917) 


35° 


(909) 


351 
353 


(910) 
(916) 


354 


(924) 


355 


(920) 


356 


(921) 


357 


(925) 


358 


(602) 


359 


(907) 


36o 
361 


(601) 
(171) 


362 


(908) 


363 


(422) 



— 315 — 

El mismo asunto y autor. 

Una ntujer con un jarro en la mano, 
y un hombre con un plato que con- 
tiene pasteles. Van Ostade. 

Una familia jugando y bebiendo. Van 
Ostade. 

País veneciano con figuras. Estilo de 
Teniers. 

País con figuras. Teniers. 

Una familia sentada á una mesa , que 
contiene frutas y hortalizas. Van 
Ostade. 

Tres figuras, una jaula y un loro. 
Van Ostade. 

Una familia calentándose á la chime- 
nea. Van Ostade. 

Una familia guisando en una sartén 
á la lumbre. Van Ostade. 

Un hombre tocando la dulzaina y 
una mujer cantando. Van Ostade. 

País con una fuente y figuras senta- 
das. Cobre. P. B. (firmado). 

Unos caseríos, y aldeanos bailando. 
Teniers. 

País. Cobre. P. B. 

Un hombre sentado y otro montado 
en un jumento. Bamboche. 

País con una boda de aldeanos. Te- 
niers. 

País en óvalo con tres figuras. 



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' 



— 3i6 — 
Pieza núm. 20. 

364 (i 1 57) Boceto de un techo. Muro. 

365 (1000) Id. id. 

366 (3361) Id. id. 

367 (465) La Iglesia y los Santos Padres. Bo- 

ceto. Luca Giordano. 

368 (3392) Boceto de un techo. Muro. 

369 (358) Santa María Magdalena con un dra- 

gón á los pies. 

370 (1066) Alegoría de la salida de España del 

Rey de las Dos Sicilias. Amiconi. 

371 (975) Las Estaciones. Boceto de un techo. 

Muro. 

372 (349) San Martin. 

373 (1067) Juramento de Annibal declarándose 

enemigo de Roma. Amiconi. 

374 (1156) Boceto de un techo que representa á 

España. Muro. 

375 (i 140) Alegoría de la Abundancia. Boceto 

de un techo. Muro. 

376 (78) El dios Pan y la ninfa Sirinx. Pous- 

sino. 

377 (1274) El joven del Calvario que deja la 

capa al soldado romano. Corregió. 

378 (3360) Diana y Apolo. Poussino. 

379 (537) Hércules niño, dormido. 

Pasillo. 

380 (976) Desposorios de Cupido y Psíquis; 

banquete de los dioses. 



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— 317 — 
381 (977) El mismo asunto. 

Pieza núm. 21. 

Contiene 81 cuadros ; la mayor parte son gra- 
bados sobre papel. 

Pieza núm. 22. 

468 (7776) Visita á los enfermos en un hospital. 

Ferran. 

469 (3120) Tobías conduciendo un cadáver. Gó- 

mez. 

470 (529) Retrato del papa Benedicto XIII. 

Domenichino. 

471 (198) Retrato del papa Gregorio XV. Do- 

menichino. 

472 (i 108) Retrato del papa Clemente XII. Do- 

minichino. 

473 (474) Retrato del papa Clemente XIII. 

Ferloni. 

474 (127) Retrato del papa Gregorio XV. Do- 

menichino. 

475 (251) Retrato de un fraile dominico. Zur- 

barán. 

Pieza núm. 23. — Billar. 

476 (3246) Cacería de osos y perros. Escuela fla- 

menca. 

477 (131) Atributos de la música. Houasse. 

478 {31) Tres perros con una liebre. ElBosco. 

26* 



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- 318- 

479 (579) Mesa con los atributos de la música. 

Houasse. 

480 (i 122) Elefante que regaló el Sultán de 

Turquía al Rey de Ñapóles. Es- 
cuela napolitana. 

481 (7) Florero. Arellano. 

482 (106) El triunfo de un Emperador romano. 

483 (1069) Vista de Ñapóles, por la parte del 

puerto. Garro. 

484 (104) Una fiesta en el campo. Tabla. Es- 

cuela española. 
4^5 (3358) Una perspectiva con figuras , una 
fuente y ganado. Rosa Tivoli. 

486 (723) Vista de Mesina, por la parte del 

mar. Ruiz. 

487 (3274) Una batalla dada por los tercios de 

Flándes. Escuela española. 

488 (426) Cacería de venados. Paul Vos. 

489 (3272) Unabatalla por los tercios de Flándes. 

490 (720) Vista de Mesina. Ruiz. 

491 (360) País con árboles. Jover. 

492 (369) Vista de Ñapóles. 

493 (1068) Id. id. Ruiz. 

494 (i 121) Vista del Vesubio. 

495 (315) Pa^s con árboles. Estilo de Lorena. 

496 (108) Id. Houisse. 

497 (476) Frutero. Fyt. 

498 (429) Vista del monasterio del Escorial, 

por la parte del paseo de los Con- 
valecientes. 

499 (464) País con un palacio y jardin, 



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— 319 



Soo 


(6) 


País con un río. 


50I 


(463) 


Vista de los jardines del monasterio 
del Escorial, 


502 


(82) 


Id. id. 


503 


(463) 


Vista del Escorial , tomada desde la 
Herrería. 


504 


(463) 


Vista del Escorial, tomada desde el 
paseo de los Frailes. 


SOS 


(481) 


Vista de Aranjuez. Houasse. 


506 


(431) 


Vista del Escorial por la parte de la 
Cascada. 


S07 


(539) 


Un peñasco circundado por agua. 


508 


(432) 


País con un estanque y figuras. 


509 


(46S) 


País con un río y varias figuras pa- 
sando por un puente. 

Pieza núm. 24. 



510 (106) Papeles y útiles de pintar. El fondo 

imitando tabla. 

511 (581) Una alacena con papeles y estampas 

colocadas en la portezuela. Conca. 

512 (3232) Una mesa con tapete sobre la cual 

hay un libro, una calavera y otros 
objetos. Conca. 

513 (946) El Rey D. Sancho, herido por Belli- 

do Dolfos en el cerco de Zamora. 

514 (352) Mesa revuelta. Conca. 

51 5 (583) Objetos de caza. Conca. 

516 (597) Tres grabados colgados de clavos. 

Concc^t 



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— 320 — 

517 (S^S^) Incendio de Troya. 

518 (943) Una batalla. Sanni. 

519 (942) Id. id. 

520 (961) Desembarco de tropas en Oran. 

521 (962) Batalla de Oran. 

522 (960) Desembarco de tropas en Oran. 

523 (963) Los castillos de Oran. 

524 (945) Unas fiestas Reales en la época de Fe- 

lipe IV. Escuela flamenca. 

525 (132) País con árboles y una figura. Estilo 

de Lorena. 

Pasillo. 

526 (929) Una mujer pelando una perdiz. Tro- 

cacini. 

527 (3123) Mercado de pescados. Elena Seilled. 

528 (3109) Frutero. 



S29 
530 

531 


(366) Frutero. Romero. 

(399) Guirnalda de flores, y en el centro 

dos perdices. Romero. 
(66) Frutero, flores, un cañón y armadu- 




ra de guerrero. 




Pieza núm. 25.— Comedor. 


532 
533 
534 


(979) Bodegón. Recco. 

(935) Id. Id. 

(959) Perro de caza llevando una codorniz 



en la boca. 
535 (3338) Dos perros perdigueros, uno con una 
codorniz en la boca, 



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— 321 — 

53^ (959) Un perro con collar, donde lleva la 
inscripción Rey, 

537 (i86) Bodegón. Recco. 

538 (3166) Florero y frutero. Escuela flamenca. 

539 (ico) Frutero. Menendez. 

540 (100) Bodegón. Id. 
S4T (4S3) Id. Id. 

542 (iioi) Frutero con una guirnalda de flores. 

Escuela flamenca. 

543 (i 196) Gallinas y faisanes comiendo. Fyt. 

544 (i 195) Un gato destrozando un cabrito. 

Houasse. 

545 (980) Bodegón. Menendez. 

546 (3031) País con figuras y vacas. Poussino. 

547 (18) Frutero. Menendez. 

548 (10) Bodegón. Id. 

549 (i 123) Bodegón. 

550 (567) Id. Romero. 

551 (395) Frutero. Id. 

552 (226) Unos monos comiendo y jugando á 

las cartas. 

553 (669) La Inocencia, representada por cua- 

tro niños y un cordero. Escuela de 
Rubens. 

554 (51^) Retrato de la perra Lista ^ de doña 

Isabel Farnesio. 

555 (3340) Florero. Arellano. 

556 (435) Un venado con dos perros y una es- 

copeta. Snyders. 

557 (732) Dos abutardas. Sanni. 

558 (3385) Bodegón. 



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— 322 



SS9 (3341) Bodegón. 


560 


(668) 


Id. Snyders. 


561 


(3342) 


Id. 


562 


(701) 


Id. 


563 (3276) 


Aves de rapiña y cabezas de venado 






y lobos. 


564 


(444) 


Aves y frutas. Olavide. 


565 


(926) 


País , con frutas en el suelo. Nani. 


566 


(926) 


Bodegón. Jacopo Nani. 


f.(>^ 


(926) 


Bodegón con pájaros muertos. Nani. 


568 


(926) 


Frutero. Nani. 


569 


(926) 


País con frutas en el suelo. Nani. 


570 


(926) 


Id. id. Id. 


571 


(926) 


País con peñascos, y en el suelo un 
canasto lleno de nueces. Nani. 


S72 


(926) 


Bodegón. Nani. 


573 


(926) 


Id. 


574 


(926) 


Florero. Arellano. 


S7S 


(926) 


Bodegón. 


576 


(926) 


Florero. Arellano. 


577 


(926) 


País con frutas y verduras en el suelo. 


578 


(926) 


Canastilla de flores. Nani. 


579 


(926) 


Pájaros muertos. Id. 


580 


(926) 


Frutero. Id. 


581 


(926) 


Pájaros y truchas muertas. Nani. 


582 


(926) 


Canastilla con flores. Id. 


583 


(362) 


Tres patos en una charca. Fyt. 


584 


(926) 


Bodegón. Nani. 


585 


(926) 


Id. Id. 


586 


(926) 


Id. Id. 


587 


(926) 


Id. Id. 



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— 323 — 

588 (926) Bodegón. Ñani. 

589 (926) Id. Id. 

590 (3354) Id. Recco. 

Guardaropa de la izquierda núm. 7. 

59 1 (995) Un ejército de niños. Escuela flamenca. 

592 (243) La cabeza de una Dolorosa. Escuela 

italiana. 

593 (1^3) Angélica y Medoro. Escuela francesa. 

594 (955) L^ Anunciación. Escuela flamenca. 

595 (996) El pueblo romano. Escuela italiana. 

596 (159) Descendimiento del Señor. Carducci. 

597 (627) La Virgen, Jesús y Santa Ana. 

598 (124) La Virgen con el niño Jesús. 

599 — Alegoría del natalicio de S. A. R. la 

infanta doña Isabel. 

Guardaropa de la izquierda núm. 6. 

600 (1025) Presentación de Ester al rey Asnero. 

601 (3 1 8 i) Un paisaje empezado á pintar por 

S. A. el infante D. Sebastian. 

602 (338) San Cayetano. Palma. 

603 (333) Estudios de figura y cabezas, sin 

concluir, por S. A. el infante don 
Sebastian. 

604 (3251) Una división de caballería. Escuela 

española. 

605 (185) País. Cobre. 

606 (292) Cuatro figuras sentadas á una mesa 

fumando. 

607 (296) Dos figuras bebiendo. 



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— 324 — 

608 (lOo) La Petronila^ religiosa en el conven- 

to de Constantino. 

609 (489) El martirio de San Esteban. 

610 — Vista del Monasterio del Escorial. 

Guardaropa de la izquierda núm. 2. 

611 (573) Cacería de leones. Estilo de Giordano. 

Sacristía de la Capilla núm. 27. 

612 (189) San Antonio Abad. Caravaggio. 
^13 (7599) La Ascensión del Señor. 

614 (i 172) San Antonio de Padua. 

615 — Los Corazones de Jesús y de María. 

Aguada. 

616 (1175) Nuestra Señora del Rosario. Grabado. 

617 (264) Un crucifijo. Andrés Sacchi. 

618 (3343) La Circuncisión del Señor. 

619 (i 174) San Jerónimo. Correggio. 

620 (3045) Los ángeles adorando al Señor. 

621 (1045) Una Virgen. 

622 (3124) La Madona de San Sixto, 

623 (425) Abraham cultivando la tierra. 

Capilla. 

En esta Capilla habia un bonito retablo de 
mármol sanguíneo , con esculturas de mármol 
blanco y dos jarrones dorados, que fué regalado 
por Carlos III al cabildo de la Catedral de Sego- 
via, á cuyo templo fué trasladado, y donde toda- 
vía se conserva en el trascoro. En él se guardan 
las reliquias de los santos segovianos , Frutos, Va- 



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— 325 — 

Jentin y Engracia. La Capilla es de forma elípti- 
ca, pavimentada con mármoles de colores, y ador- 
nados sus muros con pilastras corintias de yeso. 

624 (3287) San Francisco de Paula. Escuela 

española. 

625 (3378) San Antonio resucitando aun muerto. 

626 (226) Un Ecce-Homo. 

627 (SS) La Resurrección. 

628 (3108) San Juan con el cordero. Antonio 

Gómez. 

629 (116) San Cayetano. Valdes. (En el altar.) 

630 (123) La Dolorosa. 

631 (244) Santa Catalina. Maratti. 

632 — La Virgen con el niño Jesús en los 

brazos y un ángel arrodillado. An- 
tonio Gómez. 

633 (330) Santa Teresa de Jesús. 

634 (3389) Martirio de San Sebastian. Procacini. 

635 (954) Santa Águeda. Maratti. 

636 (479) Santa Isabel. 

637 (444) Cabeza de una santa. 

^38 (7552) San Francisco de Asís. El Greco. 

639 (599) La Virgen con el niño Jesús en los 

brazos. 

640 (329) Un Santo. Castillo. 

641 (3100) San Vicente de Paul. López. 

642 (3 1 61) Santa Bárbara. 

643 — La huida á Egipto. 

644 (3362) San Jerónimo. 

645 (212) San Pedro Regalado y una santa en 

prisión. 

27 



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— 326 — 

646 (333i) La Anunciación. 

647 (230) San Felipe de Neri. Maratti. 

648 (3310) La Virgen en contemplación. Es- 

cuela italiana. 

^49 (330) San Pedro con un libro y las llaves 
en la mano. 

650 — San Jerónimo. Escuela de Juan de 
Joanes. 

^51 (3309) San Ignacio deLoyola. Escuela fran- 
cesa. 

652 (201) La Virgen con el niño Jesús en los 

brazos. 

653 — El Descendimiento. Escuela antigua. 
^54 (3333) La Anunciación. 

655 (1006) Ecce-Homo. 

656 (3387) Un ángel. 

657 (486) Nuestra Señora de Belén. 

^5^ (^35) La Virgen con- el niño Jesús en los 
brazos. 



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S^)C^5(^£. 



A A A A A j> 




-? V V Y V T 



«^)C^3(^- 



Y Y Y V V "T 



índice 



PáRS. 

Prólogo v 

HISTORIA, SITUACIÓN, CLIMA 

Historia ii 

Fundación de la casa y ermita de San Ildefonso , por 

Enrique IV 12 

Donación de los Reyes Católicos al monasterio del 

Parral 12 

Venta de los edificios y terrenos de La Granja , hecha 

por la comunidad del Parral al rey Felipe V 14 

Propósito de Felipe V de construir un palacio con jar- 
dines 15 

Compra de terrenos á la comunidad de Segovia 15 

Plano del Palacio y Capilla ; . 16 

Inauguración de las obras 16 

Bendición de Palacio y consagración de la Capilla. . . 17 
Compra del Pinar y Matas de Valsain y Riofrío por 

Carlos III 18 

Situación 19 



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— 328 — 

Págs. 



Horizonte de San Ildefonso 20 

Altitud absoluta y relativa -20 

Coordenadas geográficas 22 

Posición relativa 22 

Distancias á Segovia y Villalba 22 

Medios de hacer el viaje á San Ildefonso 23 

Clima 24 

Importancia de la temperatura para definir el clima. . 24 
Datos que sirven de fundamento para la determina- 
ción del clima de San Ildefonso. 24 

Temperatura media 24 

Duración de las estaciones meteorológicas del año. . . 25 

Oscilación anual de la temperatura 25 

Oscilación diaria 26 

Temperaturas máximas 27 

Comparación con la temperatura de Madrid 27 

Temperatura mínima 28 

Presión atmosférica 28 

Lluvia 29 

Su distribución en el año 30 

Nieve 30 

Cantidad de nubes 31 

Tempestades •. 31 

Vientos ^ 32 

POBLACIÓN 

Término jurisdiccional 36 

— antiguo 36 

— moderno 37 

Número de habitantes 37 

Alteraciones en la propiedad 38 

Puertas que dan ingreso á la población 38 

División de la población en dos partes 43 

Plazas principales 43 

Calles principales 44 



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— 329 — 

Págs. 



Iglesias 45 

— de Nuestra Señora del Rosario 45 

— de Nuestra Señora de los Dolores 46 

— de San Juan Nepomuceno 47 

— capilla de la Orden Tercera 47 

— iglesia del Convento 48 

Casa de Canónigos. 48 

— de Oficios 49 

Reales Caballerizas 49 

Cuartel de Guardias 50 

Otros cuarteles 50 

Casa de Infantes 50 

Teatro. S^ 

Fábrica de Cristales 51 

Hospital y Casa de Baños 55 

Hotel del Duque 55 

Casa de la Mata 56 

Cementerio 56 

Valsain 57 

Etimología 57 

Historia del Palacio 58 

Pradera de Navalhorno 59 

Real taller de aserrío mecánico 60 

REAL PALACIO Y COLEGIATA 

Real Palacio 71 

Forma general 71 

Fachada principal . 72 

Patio de la Herradura 80 

— de la Fuente ^ .... , 80 

— de Coches 80 

Fachada posterior del Palacio y Colegiata 8í 

Puerta principal y escalera Si 

Noticias generales sobre el decorado , pinturas y es- 
culturas de las habitaciones 82 

»7* 



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— 330 — 

: : • •: ' Págs. 

Escalera principal 84 

Habitaciones particulares deS. M. la Reina... 86 
Habitaciones particulares de S. M. la Reina 

DOÑA Isabel . 94 

Habitaciones. particulares de S. M. el Rey.,^. . 103 

Galería OFiaAL ^ '. . 104 

Habitaciones particulares de S. A. la infanta 

• DOÑA Isabel . . . , 113 

Galería baja de Estatuas 123 

Noticias generales 124 

tíescrípcion de las habitaciones 125 

Colegiata 13b 

Historia . 131 

EJEMPLO . 135 

— Ante- Sacristía 138 

— Sacristía 139 

• — Panteón 179 

— Sala Capitular 141 

Alhajas y ornamentos 141 

Sucesos notables ocurridos ln el Real Pala- 

■ CIO Y Colegiata 143 

REAL PARQUE 

Historia Y descripción general 151 

Estilo de los jardines 152 

Época en que se empezaron 153 

Directores de las obras 153 

Compra del terreno 153 

época en que se terminaron 154 

Trazado 154 

Obras de arte i S6 

Escultores -. ................. 156 

Materia que se empleó para labrar las estatuas , jarro- 

nes-y figuras de las fueiites. . 156 

Estilo de las estatuas y su mérilo artístico. . » . .*. . . 157 



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331 — 

Págs. 



Número de fuentes 158 

Dias y orden en que corren 158 

Extensión y división del Parque 160 

Desigualdad del terreno y altitudes 161 

Vegetación silvestre , 161 

Aguas que entran en el Parque 163 

Distribución de las agua? 164 

Fuentes naturales , temperatura y siiios en donde se 

encuentran 166 

Especies empleadas en la plantación lineal 167 

Calles , su anchura y longitud. 167 

Número de árboles de plantación linea' 168 

Bosquetes 168 

Jardines y fuentes 169 

Puerta principal ... 7 , . . . 169 

Parterre de la Fama, estatuas y jarrooe? 170 

Fuente de la Fama 172 

Estatuas de la plazuela de la Fama. . 175 

Bosquete de la Melancolía 176 

La calle más larga de los Jardines 176 

Fuente de la Mimbrera 176 

Calle de Valsain 177 

Fuente de los Baños de Diana 177 

Plaza de los Bafio^, estatuas y jarrones 180 

Puerta de Cosió .-,... 182 

Fuente de las Ranas 182 

Calle larga , plazoletas y estatuas.. 185 

Ocho Calles, plaza y fuentes 185 

Bosquetes de la Canal 190 

Fuente de los Dragones 190 

Fuente de las Tazas 191 

Fuente de la Reina (natural) ^ . . . 192 

Fuente del Canastillo ; . . . » 193 

Calle de la Ultima Línea, estanque Cuadrado y es- 
calerillas rústicas 194 

Ocho Calles de Andrómeda. 197 

Fuentes que forman la Carrera de Caballos 197 



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— 332 -- 

Pá«s. 



Fuente de Andrómeda 197 

Estatuas de la plazuela de la fuente de Andrómeda. . . 199 

Bolandrines 200 

Parterre de Andrómeda 200 

Media Luna - 2oi 

Fuente de Apolo 201 

Estanque del Mascaron 202 

Fuente de Neptuno 20$ 

Fuentes del Abanico y Caracoles 306 

Carrera de Caballos ao6 

Parterre de Palacio , estatuas y jarrones 207 

Cascada Nueva 208 

Estatuas de la Cascada Nueva. 210 

Fuente de las Tres Gracias 213 

Templete 214 

Fuente de los Vientos 215 

Escalera de la fuente de la Selva 215 

Estatua de Ariadna. 216 

Fuente de la Selva ai6 

Puente de la Ria 318 

Nocturnal 219 

Partidas reservadas 319 

Plantel : Caja de estudio 220 

Potosí y Caja de las flores \ 221 

Colmenar 321 

Laberinto 222 

Partida de la Reina y ermita de San Ildefonso 323 

Vivero 324 

Faisanera y Baños del Rey 324 

Bosque 325 

Calles con plantación lineal del Bosque 335 

Superficie 325 

Caza 226 

El Mar 226 

Meseta del Mar 229 

Caminos que van al Mar y Fuente Mineral 230 

Casa de la Góndola 230 



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— 333 — 

Págs. 



Establecimiento de piscicultura 231 

Fuente del Pino y Puerta del Cebo 236 

Casa del Cebo 237 

Vereda de circunvalación del Bosque 238 

Poyo Judío ó Último Pino y Fuente Fria 238 

PINAR Y MATAS DE VALSAIN 

ALREDEDORES DB SAN ILDEFONSO 

Historia 241 

Situación, topografía, Extensión, constitu- 
ción geológica 248 

Situación 248 

Topografía 249 

Extensión 253 

Constitución geológica 253 

Fauna y flora 25S 

Región montana 256 

Región subalpina 258 

El Pinar: fauna, flora y caza 259 

La Sierra 261 

Región alpina 262 

DiyisiON administrativa y explotación 263 

División en cuarteles 264 

Explotación 266 

Paseos y excursiones 270 

Paseos 271 

Casa de Vacas 271 

Pasaderas 272 

Boca del Asno 275 

Jardin de Robledo 275 

Pradera de Navalhorno y Valsain 276 

Cueva del Monje 276 

Chorro Grande 277 

Excursiones 278 

Silla del Rey 278 



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— 334 — 

Págs. 

Peñas Buitreras 279 

Laguna de Peñalara 280 

Alto de Peñalara 282 

Camorca Grande 283 

Siete Picos 284 



APÉNDICE 



REAL BOSQUE DE RIOFRÍO 



Generalidades 287 

Palacio 291 

Habitaciones 294 



GRABADOS 



Viñetas alegóricas, 11, 33» 35, 69, 7i, 1 5©» 151 > 239, 

24i,r85,287y 326 

Vista del palacio y colegiata , desde la plaza de Palacio. 39 

Fachada principal del palacio (cuerpo central). . 74 y 75 

Planta principal del palacio 88 y 89 

Planta baja del palacio 120 y 121 

Jarrón del parterre de La Fama 173 

Fuente de Andrómeda 19$ 



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— 335 — 

Págs. 



Fuente de Neptuno (g^rupo del centro ) 203 

Fuente de Las Tres Gracias 211 

El Mar -. 227 

La Boca del Asno 273 



ANEXOS 



PLANO DEL REAL PARQUE Y POBLACIÓN DE SAN ILDEFONSO 
ídem de los ALREDEDORES DE SAN ILDEFONSO 



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CRISTAL GRABADO Y JUGUETES 

EL WOILON 

PLAZUELA DEL VIDRIADO, 4 
SAN ILDEFONSO 



Mr. José Wicht, dueño de este acreditado es- 
tablecimiento, proveedor de la Real casa y pre- 
miado por la Sociedad Económica Matritente, 
ofrece á los señores viajeros y familias que vie- 
nen á veranear en este hermoso Real Sitio un 
inmenso surtido de cristal de todas clases y de 
las mejores fábricas del reino y del extranjero, 
en copas y vasos lisos, talFados y grabados con 
las principales vistas de la población y Jardines; 
mil objetos variados y de última novedad para 
tocador y regalos; lámparas, artículos de escri- 
torio, perfumería, fotografías, bastones ordina- 
rios y largos para giras , y una gran variedad de 
juguetes para niños de ambos sexos. 

Ademas ofrece un variado surtido de collares, 
pendientes, botones, agujas, alfileres, corazo- 
nes, sortijas, etc., etc., imitando toda clase de 
piedras preciosas, y. sobre todo la malaquita , que 
ha llegado á imitar á la perfección, por cuyas' 
imitaciones y grabados ha sido premiado por la 
Sociedad Económica Matritense. 



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SAN ILDEFONSO 

(LA GRANJA) 

mi HOTEL EUROPEO 



DIRIGIDO POR 



Mr. JOSÉ WICHT 

PLAZA DE PALACIO, 9 T 10 

Este acreditado Hotel, por su posición 
excepcional en la plaza de Palacio y sus 
tres fachadas, tiene magnificas vistas á la 
población y sus alrededores. Está inmedia- 
to á Palacio, Jardines y Teatro, y se halla 
favorecido desde hace muchos años por el 
Cuerpo diplomático y lo más selecto de la 
sociedad madrileña. 

Se halla abierto todo el año y goza de 
gran fama por su excelente cocina francesa 
y su esmerada limpieza. 

Se habla francés. 



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CASA DE HUÉSPEDES 

DE 

LA TORNERA 



rzAZA JDE iJ08 nojx)BE8,—SAír iznEJtx)yso 



Esta antigua y acreditada casa, situada 
en uno de los puntos más animados de La 
Granja, ofrece sus servicios á los viajeros, 
en la seguridad de que quedarán complaci- 
dos por el buen trato y precios económicos. 

Se sirven comidas. 



SEGOVI A 



FONDA DEL ÁGUILA 

Plaza Mayor, 7. 



FONDA DE LA BURGALESA 

Plaza Mayor, 30, 31 y 32, segundo (en el mismo 
edificio del Casino y Café del Montañés^ 



FOMDA Y RESTAURANT DE ORTIGOSA 

Calle de Juan Bravo (Real), núm. i. 



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^ OlUeENeiftS DE OLIVA 

SERVICIO ENTRE VILLALBA 
SAN ILDEFONSO Ó LA GRANJA Y SEGOVIA 

Administración en Madrid. — Puerta del Sol: Des- 
pacho central del ferro-carril del Norte. 
I Administración en Segovia. — Plaza Mayor ^ ii. 

LA MADRILEÑA 

SERVICIO DE COCHES 

DE VILLALBA Á SAN ILDEFONSO Y SEGOVIA 

Se expenden los billetes en Madrid, Alcalá^ 13; y 
en Segovia, Plaza Mayor ^ 7 (Fonda del Águila.) 

LA GADALSEÑA 

COCHE DE VILLALBA Á SAN ILDEFONSO Y SEGOVIA 
Y VICE-VERSA 

_ Administración en Madrid: Alcalá^ 12. 
' Administración en Segovia : Restaurant Otigosa, 
calle de Juan Bravo ^ I. 



(^ — :: : 7\ 



DEL rcnnu-üfinniL del 

Con motivo de la inauguración del ramal de Medi- 
na del Campo á Segovia, esta Empresta establecido 
un servicio temporal para viajeros entre Madrid y 
Segovia á los precios siguientes : 

I* clase •K-pesetas. 

2.* — IB — 

3* — t» — 

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NOV 2 S 1S5? 



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